25/05/2022 MÉXICO

Octubre de incertidumbre: los inspectores de armas químicas llegan a Siria

El 2 de Octubre 2013, una veintena de inspectores enviados por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCE), llegó a Siria para comprobar el estado del polémica arsenal químico del país. Hay un punto sobre el que todos parecen estar de acuerdo: un largo y tortuoso proceso espera a los inspectores.

El 2 de Octubre 2013, una veintena de inspectores enviados por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCE), llegó a Siria para comprobar el estado del polémica arsenal químico del país. El equipo formaba parte de un grupo enviado con el objetivo de mantener conversaciones con las autoridades sirias y allanar el camino del proceso de destrucción de estas armas que justo acaba de dar comienzo. Una vez finalizada y verificada la lista de instalaciones, sustancias y armas letales, un segundo grupo de expertos viajará a Damasco para proceder a su eliminación. De acuerdo con los términos acordados por Rusia y Estados Unidos,  ratificados por una resolución clave de Naciones Unidas aprobada por unanimidad, las instalaciones, maquinaria y equipo que se usan para la producción de las armas y para rellenar los proyectiles y bombas con los gases tóxicos existentes en Siria, deberán ser destruidos antes del 1 de noviembre. De acuerdo con el ambicioso calendario inicial, en el primer semestre de 2014 todas las armas que entren dentro de aquella categoría tendrán que desaparecer.

No obstante, y dada la virulencia de la guerra civil Siria, la operación se erige como el mayor desafío en la historia de la OPCW. De hecho, el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-Moon, ha descrito la empresa como “una operación de talla nunca puesta en marcha con anterioridad”. Los funcionarios de la organización creen que el mayor reto para su trabajo radica en la seguridad de los equipos que trabajan en los sitios que puedan estar ubicados cerca de las líneas del frente, o sean zonas cercanas a las controladas por grupos rebeldes. Por razones de seguridad, no se revelará la ruta de los inspectores, ni el emplazamiento de los sitios (aproximadamente 20) que visitarán. Ello resulta lógico puesto que es Damasco quien debería estar a cargo de la protección de los inspectores. En forma de ayuda incondicional, Rusia ha añadido que la seguridad también podrá ser asegurada por los miembros de una coalición liderada por Rusia que incluye Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán.

El equipo y su trabajo

imagesEl equipo de inspectores está compuesto en la actualidad por 27 expertos, que contarán con el apoyo de decenas de funcionarios de la ONU. El equipo está integrado por químicos, ingenieros químicos, médicos y personal de seguridad, todos ellos especializados en este tipo de armamento. Todos ellos esperan que el informe de Damasco sobre su arsenal coincida con la realidad. Al parecer, la relación con las autoridades sirias ha ido mejorando desde que pisaran por primera vez suelo sirio, y en consonancia el equipo parece dispuesto a ayudar al régimen a cumplir con los requisitos correspondientes. Los primeros pasos del proceso hasta ahora han sido definidos como un “comienzo constructivo” de “un proceso largo y difícil”. En una de sus primeras declaraciones, el Director General de la OPCW Ahmet Uzumcu, afirmó que el gobierno sirio había facilitado información adicional con el fin de actualizar los datos inicialmente transmitidos, un gesto que ayudaría a las actividades futuras de la organización. La televisión estatal siria tardó unas pocas horas en transmitir un video que supuestamente mostraba a dos inspectores que examinan un sitio no revelado.

Hasta el momento, el gobierno sirio había permitido que los inspectores de la ONU entraran en el país en dos ocasiones a lo largo de los últimos dos meses, con el fin de investigar un total de ocho casos de presunto empleo de armas químicas. La primera misión se centró en el ataque del 21 de agosto en Ghuta (el incidente que llevó a la Casa Blanca a considerar un ataque contra Damasco) en la que se estima que murieron 1.429 personas. Aun escoltados por soldados sirios (o quizás por esa razón), los inspectores fueron en aquel entonces atacados con disparos de francotiradores desconocidos. Su primer informe concluyó que “armas químicas han sido utilizadas en el conflicto entre las partes de la República Árabe Siria, incluso en contra de la población civil a una escala relativamente grande.” La segunda misión terminó sus quehaceres en septiembre. En ella, los investigadores designados por la ONU tuvieron que analizar varios incidentes, entre ellos tres nuevos supuestos ataques con gas venenoso que tuvieron lugar a finales de agosto. Sin embargo, es clave señalar que, a pesar de bizantinos debates tanto dentro como fuera del país, ningún informe ha clarificado sobre qué banda recae la responsabilidad por el uso de este tipo de armas.

¿Una guerra sin final?

Siria, que firmó la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas en 1972, pero nunca la ratificó, se incorporó a la Convención sobre Armas Químicas de 1992 el pasado 14 de septiembre. Según tanto EE.UU. como Rusia y también de acuerdo con estimaciones israelíes, se cree que el país posee más de mil toneladas métricas de agentes químicos listos para su empleo, sin incluir los precursores para su fabricación continua. El arsenal incluye gas mostaza y gas nervioso sarín, e incluso se cree que este arsenal incluye el agente nervioso más potente, denominado XV. Funcionarios estadounidenses creen que este arsenal puede ser entregado en forma de aviones, misiles balísticos y cohetes de artillería. El comienzo de la misión llega en medio de un intenso escrutinio internacional de las armas químicas de Siria.

Tanto funcionarios estadounidenses como oficiales rusos se han congratulado del buen comienzo del proceso, aunque señalan al mismo tiempo que el siguiente paso debería consistir en asegurar una fecha y una agenda para las llamadas conversaciones de paz Ginebra II.

En vista de lo que parece ser un conflicto totalmente estancado, las negociaciones se erigen aún como la única opción viable. Y más vale que se celebren pronto, ya que la guerra está lejos de terminar, y decenas de personas siguen muriendo cada día como consecuencia del uso de armas convencionales. En efecto, inhabilitar las capacidades químicas del país no detendrá la guerra, sobre todo si tenemos en cuenta que las armas químicas han sido responsables de aproximadamente el 2% de los cerca de 100.000 muertes que el conflicto de más de dos años ha dejado tras de sí. De hecho, Naciones Unidas estima que más de ocho millones de sirios podrían haber sido expulsados de sus hogares por la guerra civil a finales de 2014.


El largo y tortuoso proceso

Akkar_09Hay un punto sobre el que todos parecen estar de acuerdo: un largo y tortuoso proceso espera a los inspectores. En otros casos, como los de Irak y Libia, desarmes químicas de naturaleza similar han llevado años. Sin embargo, Assad ha prometido hacerlo antes de mediados de 2014, y esto teniendo en cuenta las duras condiciones y los peligros a los que los inspectores se verán sometidos. En efecto, el organismo de control internacional de armas químicas ha trabajado en zonas de conflicto como Irak y Libia, pero confiesa no tener experiencia en el contexto de una guerra civil tan sangrienta como la que hoy tiene lugar en Siria.

Por estas razones pueden haber zonas a lo que el ejército sirio no puede llegar, y el bando rebelde se encuentra en tal desorden que parece prácticamente iluso exigirles ningún tipo de garantía en este sentido. Esta es la razón principal por la que el Uzumcu ha hecho un llamamiento para un alto el fuego temporal. Sin embargo, si tras dos años de derramamiento de sangre, la petición de una organización internacional es por sí sola capaz de paralizar, al menos por unas horas, los rápidamente cambiantes frentes de la guerra civil, ¿cuáles son entonces los obstáculos para una tregua más permanente? El Director general de Médicos Sin Fronteras, Christopher Stokes, valientemente instó hace unos días a que se llevaran a cabo los mismos esfuerzos para hacer frente a la crisis humanitaria que han existido con relación a las medidas internacionales para eliminar el arsenal de armas químicas de Siria.

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Ésta es una explicación sin ánimo de lucro 


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Itxaso Dominguez

Itxaso Domínguez de Olazábal. Licenciada en Derecho y especializada en Derecho de la Unión Europea y relaciones internacionales, tras trabajar en Egipto se convirtió en una amante de la región y todo lo que en torno a ella gira. Idealista convencida, europeista irremediable, en constante aprendizaje. Escribe para Miradas de Internacional y algunos medios egipcios y tiene un blog personal, Discovering MENA and other thoughts.


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