11/08/2020 BARCELONA

Los ciudadanos de a pie frente a la crisis

La sociedad española se ha caracterizado a lo largo de la historia por su apatía y desafección hacia la política, pero como acostumbra a pasar, en situaciones extremas, en un contexto donde la crisis toca cada vez a más familias, esta apatía da un vuelco hacia la solidaridad, la movilización ciudadana y el auge de una nueva sociedad en red. ¿Cómo se está organizando la ciudadanía frente a esta situación de crisis económica, financiera y a su vez política?

El abandono de la desafección por la Res Publica

El estado español ha sido caracterizado en los manuales teóricos de cultura política como un Estado donde su sociedad es mayoritariamente apática, con importantes índices de desafección política, un mínimo nivel de implicación social y un bajo nivel de eficacia objetiva y subjetiva -dudar de las capacidades que uno mismo tiene, para influir en un sistema determinado y en política en general-. Este comportamiento en la sociedad civil española viene dado por unos factores concretos, que no vamos a tratar en este artículo, pero que tienen que ver con los largos períodos históricos en los que no se ha gozado de experiencia democrática, intensos años de dictadura, de rechazo al pluralismo, un proceso de Transición “desde arriba”, etc.

La ciudadanía se siente, en la práctica, excluida de los procesos de decisión, teniéndola en cuenta solo una vez cada 4 años para acudir a las urnas: está marginada de la política real. Sin embargo, en los últimos meses hemos podido ver cómo la ciudadanía, consciente de su infravalor en la sociedad y en el funcionamiento de la democracia, se ha ido organizando en diferentes movimientos para poder alzar su voz día tras día, con el objetivo de buscar no solamente estrategias para reducir los tan negativos efectos de la crisis económica y financiera, sino también como medio para avanzar hacia una democracia más directa y participativa.

Alguno de los ejemplos más claros es sin duda la Plataforma Afectados por la Hipoteca (PAH), de la cual se hablará a continuación, y que no solo representa un mecanismo de protesta ciudadana sino que es a su vez, una clara estrategia de supervivencia en un país donde según datos del Consejo General del Poder Judicial, más de 150 familias son expulsadas cada día por no poder pagar las cuotas de la hipoteca.

Un atraco a la sociedad civil

En los próximos años nos espera una situación socioeconómica muy complicada. Además de que la crisis que la economía española está sufriendo actualmente es un reflejo directo de la crisis financiera internacional, ésta ha quedado bastante más afectada que otros países al reunir unas condiciones económicas previas muy particulares. Entre los elementos que han intensificado el impacto de la crisis internacional podemos destacar: la debilidad del mercado interno, los excesos inmobiliarios, el endeudamiento, la dependencia de financiación externa, un déficit exterior insolente, etc.

Hace pocos días, Cáritas Española advertía que “la pobreza en España se está “estabilizando y cronificando”, y es que los efectos de esta crisis perjudican cada vez más a un mayor número de personas. De hecho, tal y como indica la Encuesta de Condiciones de Vida del INE del pasado mes de octubre:

− El 35,9% de los hogares afirma que no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos en 2011.

− El 21,8% de la población residente en España está por debajo del umbral de riesgo de pobreza. En 2010 este porcentaje se situó en el 20,7%.

− El 26,1% de los hogares manifiesta llegar a fin de mes con dificultad o mucha dificultad en 2011.

A ello cabe añadir que en España la cifra del paro supera ya los 4 millones. Este malestar se traduce en un aumento del nivel de insatisfacción de la ciudadanía, en un país donde de acuerdo con los autores del libro Hay alternativas,  el 78 por ciento de la población no comparte las políticas de austeridad que se están implementando.

Se hace patente así que los ciudadanos ven como se les está imponiendo una política neoliberal, concebida como la más apropiada por las élites políticas del momento – bajo influencia de los mercados-, sin tener en cuenta la progresiva pérdida de los derechos sociales de aquellos quienes realmente sustentan el Estado. Sin ofrecerles tan sólo un espacio donde debatir democráticamente sobre ellas.

El despertar de la sociedad en la red

La implantación de la tasa del Canon Digital y la Ley Sinde fueron parte de la chispa que hizo estallar la “olla a presión” de esta revolución de los movimientos sociales desde una lógica bottom-up (algunos grupos ya existían desde mucho antes de estos acontecimientos). Se creó entonces la Plataforma Todos Contra el Canon que protestaba contra la forma en que se concebía la renovada ley de la propiedad intelectual. Este síndrome, junto al empeoro de la situación económica del país, al aumento paulatino de la frustración y la indignación de las masas populares, las no menos influyentes rebeliones árabes y el despertar de los islandeses; ayudaron a hacer crecer la semilla del conocido Movimiento 15M. Se creó la iniciativa #nolesvotes, que defendía el hecho de no votar a los principales partidos del Estado en las elecciones municipales del 22M –PP, PSOE y CIU-. Progresivamente, cada vez más movimientos fueron uniéndose a este aglomerado de personas: Anonymous, la plataforma Democracia Real Ya, Juventud Sin Futuro, la PAH, etc, los cuales se congregaron en la masiva manifestación del 15M.

¿Se ha recuperado la consciencia de clase?

Esta aglutinación de plataformas sociales reúne muchos pensamientos y sentimientos diversos, algunos más próximos entre ellos que otros. Pero globalmente, lo que sí se observa es que se trata de un conjunto de estrategias de supervivencia y de empoderamiento por parte de la sociedad civil. La búsqueda de alternativas, al tiempo que se establecen muestras de organización, son estrategias de la ciudadana para hacer frente a los problemas diarios que impone la crisis económica y financiera actual.

Sin líderes ni cabecillas –aunque siempre haya excepciones-, organizados desde una lógica del trabajo en red, la horizontalidad, la interconectividad y la flexibilidad, su funcionamiento se hace a través de los medios, mayoritariamente en las redes sociales.

Parece ser que las clases trabajadoras han estado y están sometidas a este sistema capitalista que el filósofo José Luis Sampedro ve como “agotado“, aceptando de alguna manera la ideología dominante, la neoliberal; y acatando el lugar que se les ordena dentro del sistema económico. Hasta el momento parecía ser que se había abandonado la consciencia de clase y que lo que prevalía era el “sálvase quién pueda”. Se ha podido observar incluso el fenómeno como algunos miembros de esta clase obrera han pasado su voto a la derecha “a pesar de que, atendiendo a los datos históricos y a los propios programas, eso les perjudique”, como bien indica el economista Alberto Garzón. Sin embargo, ante estos acontecimientos de aparición de nuevos movimientos y de manifestaciones masivas podría parecer que esta consciencia de clase está volviendo a reactivarse, y que cada vez hay más gente que piensa en lo colectivo, y que lucha por ello.

Internet: el gran aliado de la sociedad civil

El manejo de las tecnologías de la información y comunicación (las TICs) ha supuesto una gran ventaja para la solidificación de estos nuevos tejidos de la sociedad. De hecho, las protagonistas del cambio que observamos, han sido las redes sociales, con Facebook y Twitter en cabeza. Internet es un catalizador de las demandas sociales que exigen estos colectivos. Supone una nueva forma de planificación de estrategias y formación de alianzas, de articulación y de acción entre la sociedad civil. Se trata de un mecanismo que permite superar barreras. Y es percibido como un instrumento de democracia directa, que algunos incorporan bajo el concepto de “Democracia 4.0”.

Mapa de los movimientos sociales y plataformas existentes

A continuación se ofrece una breve descripción de algunas de las plataformas ciudadanas existentes en el momento tanto a “casa nostra” como a nivel internacional.

A nivel nacional:

  • Plataforma Afectados por la Hipoteca (PAH): asociación que comenzó su actividad en Barcelona en Febrero de 2009 –aunque sus antecedentes vienen del 2004-. Llevana cabo acciones para dar a conocer la situación de los hipotecados y transmitir reivindicaciones como la dación en pago (cancelación de la deuda hipotecaria al entregar la vivienda). Además organizan campañas como “STOP DESHAUCIO” para evitar que se produzcan más desalojos. Según el País, “el movimiento articulado por la PAH es el más audaz y efectivo desafío lanzado hasta la fecha contra una de las consecuencias más lacerantes de la crisis: las 15.491 familias que de enero a marzo de este año -más de 150 al día, según datos del Consejo General del Poder Judicial- han sido expulsadas de su casa por no poder pagar las cuotas de la hipoteca” en un país donde existen miles de viviendas vacías. Y es que hasta el momento, la PAH ha conseguido paralizar en toda España, aunque principalmente en Cataluña, 74 desahucios.
  • Movimiento 15-M: ya se ha hablado de este colectivo, conocido también como los “Indignados”, en otros artículos de este blog, pero es importante remarcar que éste sigue creciendo cada día y continúa su trabajo en las calles y plazas para reivindicar un giro en el panorama político y económico actual. Este movimiento ha contagiado muchas otras ciudades del mundo y por tanto, se considera que ha dado un vuelco a nivel internacional. El sociólogo Manuel Castells apunta a que ahora es el momento en qué los partidos políticos deben decidir si conectan con este grueso de la población -73% según las encuestas-, introduciendo sus propuestas en los programas electorales, o si bien, pierden la oportunidad de devolver un cierto grado de legitimidad a la democracia representativa.
  • Actuable: plataforma de acción social por Internet, cuya finalidad es sumar fuerzas para promover cambios positivos –se pueden crear peticiones y retos-. Más de 700.000 personas en menos de un año se han unido a alguna de las iniciativas, hecho que muestra un importante crecimiento.
  • Oiga.me.com: plataforma de acción y movilización ciudadana que a través de la democracia participativa multiplica la potencia de miles de pequeños esfuerzos individuales. Un proyecto desarrollado con software libre que quiere devolver el derecho de participación política a la sociedad.

A nivel internacional:

Existen plataformas como Avaaz, unared de campañas global que desde 2007 ha conseguido unir ya a 10 millones de personas que trabajan para conseguir que las opiniones y valores de la gente de todo el mundo influyan en los procesos de toma de decisión. “Avaaz” significa “voz” en la lengua hindi y persa, y “sonido” en urdu. Los miembros de Avaaz están ubicados en 13 países a lo largo de 4 continentes y operan en 14 idiomas. También existe Anonymous,  un conocido colectivo que desde sus inicios en el Imageboard 4chan, se manifiesta en acciones de protesta defendiendo la independencia de Internet, la libertad de expresión además de oponerse a diferentes organizaciones, servicios públicos, sociedades de derechos de autor, etc. Anonymous también es conocido por sus famosos ataques Hacker a webs institucionales y de grandes corporaciones. Entre otras, cabe también hacer hincapié sobre las plataformas Bottomup.org o Change.org.

Un tejido social que avanza despacio pero que llega lejos

“El 15 de octubre del 2011 marcó un hito en la emergencia de los movimientos sociales en la era de internet” afirmaba hace unos días la Vanguardia. Y es que previamente se habían convocado manifestaciones que finalmente tuvieron lugar en más de mil ciudades de 82 países diferentes. Este hecho representa un salto cualitativo en términos de empoderamiento de la ciudadanía, el objetivo de la cual parece converger en la búsqueda de una auténtica democracia, la democracia real. La sociedad se está organizando de manera paralela a un Estado que no les hace caso. Se enfrentan a este pensamiento único que tanto caracteriza el sistema neoliberal. Está apostando por un proyecto social, trazando cada vez más lazos con aquella sociedad hasta ahora fragmentada. Algunos movimientos se centran en lo local, apostando por lo que se llama una “Glocal Revolution”, otros menos modestos se han lanzado ya a grandes proyectos, con una perspectiva más global. ¿Objetivo? Defender el bien común, el bien social, de un país que “se enfrenta a años de dolorosa y demoledora deflación“.                                                                  

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Alba Casadellà Almar

Nacida en Gualta (Girona, 1987), vivo en Barcelona desde 2005. Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración (UAB) y Postgrado en Comunicación, cooperación internacional y mediación sociocultural en el Mediterráneo (UAB). Erasmus en Sciences Po Paris y beca Leonardo da Vinci en Estrasburgo, he realizado prácticas en diferentes asociaciones del ámbito de la inmigración y la diversidad cultural, en el que tengo especial interés. También he trabajado en una consultora en relación con el desarrollo local y he colaborado en la Càtedra d’Ecosistemes Litorals Mediterranis de la UdG. Amante de la Costa Brava, me encanta viajar y conocer gente nueva.


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