28/01/2022 BARCELONA

Cuando emprender es crear valor social: ¿Qué es el emprendimiento social?

El paradigma de desarrollo y cooperación internacional está cambiando. Los emprendedores sociales son una de las formas de desarrollo que han proliferado en los últimos años que actúan de forma diferente a la que lo hacen los gobiernos o el llamado tercer sector, responden a retos o problemas insatisfechos y, además, algunos son rentables. ¿Qué son?

Emprender socialmente… ¿qué es exactamente?

No hay una definición consensuada de lo que es el emprendimiento social así como tampoco hay un único tipo. El abanico de definiciones recorre los extremos que unen las distintas iniciativas que conviven en un sector tan plural. Aquellas derivadas de las organizaciones sin ánimo de lucro, las cuales utilizan modelos de negocio para alcanzar su misión, y las organizaciones con ánimo de lucro, cuyo propósito principal es de carácter social. No son fundaciones, ni ONGs, ni empresas. Son ideas.

El emprendimiento social es la persona que lo lleva a cabo

Emprender es una acción estrechamente ligada a un aspecto del carácter de la persona. La aproximación al emprendimiento social es más esclarecedora si se aborda desde esa perspectiva. El emprendedor social[1] una persona que usa estrategias empresariales para organizar, crear y gestionar su proyecto priorizando el carácter del beneficio social frente al económico, con baja aversión frente al riesgo y a la ambigüedad y anteponen la oportunidad a la amenaza[2] y que se desvincula de las estructuras dominantes.

El emprendedor social identifica y proporciona soluciones innovadoras a un problema o un reto con el que tiene un vínculo personal, descubre oportunidades e implica a los clientes o beneficiarios en la propia resolución de sus problemas[3].

No se mueven en base al retorno de la inversión y la repartición de beneficio entre propietarios, que es también lo que diferencia el emprendimiento social de la llamada Responsabilidad Social Corporativa o RSC, que es el compromiso de la empresa con su entorno.

Pero esto ha existido siempre, ¿no?: ¿por qué un concepto nuevo para un fenómeno que no lo es tanto?

Algunas formas de emprendimiento social no son tan nuevas como su conceptualización, ejemplo de ello serían las cooperativas de consumo. Aún así, lo que es nuevo es la masa crítica de emprendedores sociales que se han generado en las últimas décadas: solo en la red internacional de promoción del emprendimiento social, Ashoka, hay unos 17.000 emprendedores sociales.

“Empieza a haber consciencia de que las grandes instituciones no siempre satisfacen las necesidades y retos de la sociedad “

La iniciativa y la capacidad individual pueden resolver los retos que nos son satisfechos ni por el Estado (que no llega a todo y a veces llega tarde, lo hace mal o lo politiza), ni por el mercado (las motivaciones del cual a menudo no son las ideales) ni por el tercer sector[4] (que a menudo no consigue los fondos que necesita, tiene dificultades para crecer y puede no ser tan eficiente). Además, como señala Argandoña, el emprendimiento social puede servir de ejemplo contagiando sus buenas prácticas a la empresa privada, el sector público y el sector non profit[5].

Síntomas de su potencialidad y desafíos

Podemos ver diferentes indicios de la potencialidad de este tipo de emprendimiento: proliferan los casos de estudio sobre emprendedores sociales, las escuelas de negocios y universidades incluyen cursos y áreas de especialización y cada vez más, se crean organizaciones para apoyar el emprendimiento social en todo el mundo.

Un ejemplo de ello es la iniciativa Momentum Project[6], lanzada conjuntamente por la escuela de negocios ESADE y el banco BBVA, en la que se buscaba a los 10 emprendedores sociales más prometedores que aportasen un proyecto de gran escalabilidad e impacto. A estos 10 seleccionados, se les facilita un equipo de mentores que les ayuda en su plan de desarrollo durante un año[7].

Garilleti, director general de la Fundación Price Water House Coopers, afirma que en la sociedad en la que vivimos, encontremos porcentajes cada vez mayores de riqueza y valor procedentes de emprendedores, los cuales son capaces de identificar y proporcionar soluciones nuevas e innovadoras a los retos sociales y medioambientales de una sociedad crecientemente compleja. Así, el crecimiento económico dependerá cada vez más de Start-up’s más emprendedoras y preparadas para satisfacer las necesidades de los mercados y los clientes en tiempo real[8].

Para acabar, los desafíos a los que se enfrentan las iniciativas de emprendimiento social son los mismas que conforman su potencial: disponer de una estrategia clara, saber medir y comunicar su impacto, los apoyos que puedan encontrar (contactos o grupos de presión), que la innovación sea una constante para mejorar la manera de afrontar el problema o reto social abordado, y disponer de financiación para su sostenibilidad manteniendo los principios por los que se creó.

Algunos ejemplos de emprendimiento social: ¿qué hay en marcha?

Muhammad Yunus (premio Nobel en 2006) es el emprendedor social por excelencia. Yunus, profesor de economía de Bangladesh y fundador del Grameen Bank, desafió los paradigmas de cómo y, sobretodo, a quién prestar dinero creando el microcrédito a gran escala[9] tras darse cuenta de los espectaculares efectos que tuvo un préstamo de una pequeñísima cantidad de dinero durante la hambruna en su país a principios de los 70.

Actualmente, el Grameen Bank tiene más de 3 millones de clientes en Bangladesh y las organizaciones dedicadas a las microcréditos han proliferado en todo el mundo, teniendo un papel relevante en el desarrollo.

Faustino García Zapico creó la llamada Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) en la prisión de Villabona (Asturias) cambiando el modelo de prisiones españolas y eliminando la subcultura carcelaria que hace de las prisiones escuelas de delincuencia. Las UTE son micro-sociedades educativas cogestionadas por internos y trabajadores de la prisión donde se recrea un modelo de sociedad a pequeña escala que favorece la reinserción de los internos una vez salgan de prisión. Los niveles de reincidencia se han reducido drásticamente a un 10% en los internos que han participado en una UTE (la media estatal de reincidencia se sitúa en el 40-60%).

Jil van Eyle  es un holandés que vive en Barcelona y que tiene una hija con hidrocefalia. Abordó el problema a raíz de su enfrentamiento a una maratoniana búsqueda y contacto con diferentes fundaciones para recaudar fondos para la hidrocefalia, enfermedad que padece su hija. Creó Teaming, una iniciativa para reunir donaciones que individualmente no serían viables a cualquier causa benéfica. Cada empleado que así lo desea aporta 1 € de su nómina que la empresa canaliza (y a la cual puede añadir una aportación al esfuerzo del equipo) a una fundación o causa que habrán escogido democráticamente cada mes.

Más información:

Ashoka: www.ashoka.org

Teaming: http://teamingcommunity.net/

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


[1] Bill Drayton acuñó por primera vez el término emprendedor social. Drayton es el fundador de Ashoka, una red internacional de promoción de emprendimiento social.

[2] Garilleti, J. (2011) “Los emprendedores sociales: un nuevo modelo, una nueva sociedad”. http://ethic.es/2011/02/los-emprendedores-sociales/

[3] Argandoña, A. (2010) con baja aversión frente al riesgo y a la ambigüedad y anteponen la oportunidad a la amenaza[iii] y que se desvincula de las estructuras dominantes.

[4] Se llama tercer sector a las entidades sin ánimo de lucro, organizaciones no gubernamentales, asociaciones de voluntariado, organizaciones de solidaridad, organizaciones humanitarias, etc.

[5] Argandoña, A. (2010) “Emprendan, emprendan como sea”. http://www.iese.edu/en/files/2010-11.%20Emprendan%2C%20emprendan%20como%20sea%2C%E2%80%A6_tcm4-56671.pdf.

[6] El pasado febrero se realizó la primera edición. El perfil del candidato debía tener una experiencia de dos o tres años y haber demostrado la viabilidad de su modelo y su potencial de crecimiento.

[7]http://www.esade.edu/web/esp/about-esade/today/news/viewelement/174021/1/esade-y-bbva-lanzan-un-proyecto-innovador-dirigido-a-los-emprendedores-sociales-mas-prometedores.

[8] http://ethic.es/2011/02/los-emprendedores-sociales/.

[9] Concepto ideado por el pakistaní Akhter Hameed Khan.

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Anna Martinez Codina

Igualada (Barcelona). Licenciada en Administración y Dirección de Empresas (UAB) y máster en Relaciones Internacionales (IBEI), con especialización en Economía Política del Desarrollo y Paz y Seguridad Internacional. Debido a trabajo o estudios he vivido en lugares como Italia, Irlanda, Senegal o Bélgica, dónde resido actualmente.


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