17/12/2018 BARCELONA

7 regiones geográficas que desconocías

Mapa mundi [Foto vía photowall.co.uk].
Éste es un artículo para descubrir, a través de la geografía política, regiones históricas que condicionan territorios actuales. ¿Conoces Transoxiana y el Turkestán? ¿De dónde proceden los verdaderos bohemios? ¿Sabías que la Orden Teutónica tuvo su propio Estado? Todo esto y mucho más, ¡te lo contamos!

Las sociedades humanas evolucionan y mueren, las civilizaciones viven auges y extinciones, y todos estos cambios tienen su reflejo en los territorios del mundo. Ya sea producto de pacíficas mezclas culturales y lingüísticas, a consecuencia de conquistas e invasiones, o como resultado de un cambio político, lo cierto es que un mismo punto del planeta puede haber recibido distintos nombres a lo largo de su historia.

Muchas de estas regiones del mundo aún conservan los nombres que antiguamente servían para designarlas. Otras ya no poseen estos nombres de forma oficial, aunque son muchas las personas que sabrían reconocer de qué territorios estamos hablando utilizando su antigua denominación. Este es el caso de Mesopotamia, la “tierra entre dos ríos”, el Tigris y el Éufrates, que hoy forma parte de Irak.

Pero no todo será tan fácil. A continuación os presentamos una lista de territorios que van desde Europa a Asia, pasando por alguna isla que todos conocemos (o puede que no tanto); por regiones que fueron antiguos imperios y por enclaves importantísimos por su poder económico y político. ¿Cuántas de estas regiones conocéis? Sea como sea, ¡os invitamos a ampliar la lista!

Bohemia

Cuando hablamos de gente bohemia, imaginamos personas vinculadas con el mundo artístico e intelectual que llevan un estilo de vida propio y diferente del de la mayoría de la sociedad. Típicamente, además, podemos encasillar esta figura en un contexto parisino, lo cual no es extraño, pues la palabra bohemio (bohémien) es francesa y tiene su origen en la denominación que daban los franceses a los gitanos que, en Francia, llegaban mayoritariamente desde Bohemia. Pero ¿dónde está este sitio?

Bohemia es una de las tres regiones que actualmente forman la República Checa, junto con Moravia y Silesia. De hecho, Bohemia es el territorio más grande del país y su capital es la misma Praga. La región está situada en la parte occidental de la República Checa y es un enclave histórico, en gran parte, por su composición geográfica: se trata de una meseta rodeada de sistemas montañosos, lo que hizo muy fácil que en este territorio se estableciesen sociedades diferenciadas.

Así fue como en este territorio se establecieron pueblos celtas, romanos y, finalmente, eslavos, aunque no es hasta 1212 que la región adquiere un status político claramente diferenciado con la creación del Reino de Bohemia dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. Si bien Bohemia fue gobernada por germanos y húngaros de las dinastías monárquicas de Luxemburgo y Habsburgo (período en el que el territorio se anexó a Austria-Hungría), su población siempre mantuvo un fuerte nacionalismo ligado a la religión y la etnia. O lo que es lo mismo, los ciudadanos de Bohemia se rebelaron durante siglos en contra de oleadas de políticas de germanización y de catolicismo.

Sin embargo, este histórico carácter diferenciado muere en 1918, con la constitución de Checoslovaquia tras el colapso del Imperio Austrohúngaro al finalizar la Primera Guerra Mundial.

La actual República Checa con la región histórica de Bohemia señalada en verde [Foto: Ulamm vía WikimediaCommons].

Dalmacia

Dalmacia es una tierra que quizá otros conocerán como la Costa Dálmata, una franja costera que da al Mar Adriático y que se extiende principalmente a lo largo de Croacia hasta llegar a la ciudad de Kotor, ya en territorio de Montenegro. Aunque actualmente Dalmacia, cuya capital es Split, es conocida por ser una de las regiones de Croacia más turísticas por su fantástica costa y sus ciudades emblemáticas, como Dubrovnik o Zadar, lo cierto es que a lo largo de la historia ha sido un territorio autónomo que ha ido cambiando de manos.

Las primeras referencias a Dalmacia las encontramos cuando la región, hasta el momento controlada por el pueblo balcánico de los ilirios, cae en manos de los romanos en el año 21. La captura oficial del territorio se efectúa cuando las tropas del Imperio conquistan la ciudad de Delminium, nombre del que se cree que proviene Dalmacia. Posteriormente, mientras en el interior de la actual Croacia, se imponían el pueblo eslavo de los sorabos y los primeros croatas, la costa se mantuvo autónoma y persistió en una tradición neolatina vasalla de Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente. Sin embargo, a lo largo del siglo IX, la región fue ganando autonomía y se hizo altamente famosa por sus disputas con la pujante República de Venecia, a la que presionaban, mediante la piratería, para controlar el Mar Adriático.

Así fue como Venecia conquistó las principales ciudades de la Costa Dálmata hasta que en el año 1052, el croata Kresimir Pedro las reconquistó declarándose rey de Croacia y Dalmacia. No obstante, el territorio seguiría sin aguantar mucho tiempo bajo un mismo dominio y desde el año 1088 hasta 1420, Dalmacia fue dominada por húngaros, bizantinos y venecianos.

No es hasta el siglo XV que Venecia vuelve a incidir predominantemente sobre el territorio, que intentaría dominar hasta 1797 y que finalmente perdería tras las invasiones napoleónicas (1805-1814). Cabe destacar que es precisamente durante este período, en los siglos XV y XVI, que parte de Dalmacia vive su época de máximo esplendor bajo la República de Ragusa (actual Dubrovnik), que consiguió su período de máxima independencia y surgió como una pequeña potencia en el Adriático, construyendo una flota que era capaz de enfrentarse a la veneciana.

No obstante, la independencia fue efímera y, volviendo al siglo XIX, con la caída del Imperio Napoleónico, Dalmacia pasaría a manos de Austria, que la dominaría sólo durante un siglo, hasta que Italia y Yugoslavia se repartieron el territorio tras la Primera Guerra Mundial. Esta doble dominación cambiaría durante la Segunda Guerra Mundial, período en el que Italia acabaría de conquistar toda Dalmacia hasta llegado el año 1945, en el que, tras perder la guerra como parte de las potencias del Eje, toda la región pasaría a manos de Yugoslavia. Y seguidamente viene la historia que todos conocemos: tras la desintegración de Yugoslavia, Dalmacia pasa a ser uno de los territorios del actual Estado de Croacia, si bien hay algún enclave de la región histórica en Montenegro y Bosnia

Besarabia

Éste es un territorio ubicado en el sureste de Europa Oriental. En 1346, Luis I de Hungría decide crear una entidad territorial al este del reino húngaro para proteger el país de los constantes ataques de los tártaros. Al frente de esta región pondrá a un noble rumano, que tendrá el título de regente y será el encargado de defender el territorio. Este puesto será heredado por su hijo que, de igual manera, lo traspasará a su hijo, que debía gobernar el territorio a partir de 1358. No obstante, otro noble rumano, Bogdan, derrocará la dinastía de los regentes y proclamará el ya independiente Principado de Moldavia.

Así es, Besarabia no es otra cosa que Moldavia. Pero, ¿de dónde procede el nombre? Sigamos con la historia. A partir del siglo XIV el principado mantuvo su carácter independiente, aunque fue conquistado durante un largo período por el Imperio Otomano. Fue durante este período que el Imperio Ruso denominó la zona este del Principado de Moldavia que estaba bajo control otomano como Besarabia, y la arrebató de manos de los otomanos en 1812, creando la Gobernación de Besarabia. Por otro lado, la parte oeste del principado decide unirse, en 1859, al Principado de Valaquia para, en conjunto, formar el Reino de Rumanía.

Con esta división de la región histórica y la integración de sus territorios en estados más grandes, muere el Principado de Moldavia. No obstante, en el territorio de Besarabia se crea, en 1917, la República Democrática de Moldavia que será ocupada por los austríacos e integrada en Rumanía en el año 1918. Así, no será hasta el final de la Segunda Guerra Mundial que el territorio volverá a administrarse de forma “independiente” (bajo la órbita de la URSS) como la RSS de Moldavia, pero perderá sus zonas norte y sur en beneficio de Ucrania.

Finalmente, con la caída de la URSS nace la República de Moldavia cuyo territorio es, básicamente, Besarabia sin sus zonas norte y sur, que hoy en día forman parte de Ucrania.

El Estado de la Orden Teutónica en el año 1410 [Foto vía WikimediaCommons].

Estado de la Orden Teutónica

Los teutones fueron cruzados germanos que, siguiendo el modelo de los templarios, se constituyeron en Orden en el año 1190, durante la Tercera Cruzada en la actual Palestina, tras la conquista de Jerusalem por parte de Saladino. Si bien en un primer momento el grupo tuvo un ánimo hospitalario, pronto se organizaron de forma militar, constituyéndose como la Orden Teutónica en 1198 con el reconocimiento oficial del Papa Inocencio III.

Tras las derrotas en Tierra Santa y ante la insubordinación de los territorios bálticos y del Danzig a los mandatos del Vaticano, la Orden, por mandato del Papa, comenzó lo que se conoce como las Cruzadas Bálticas. Así, a lo largo del siglo XIII y por un período de 60 años, los Caballeros Teutónicos consiguieron lo que los gobernantes de Polonia no habían conseguido durante décadas: la derrota de los prusianos, que habían resistido, con éxito, todos los intentos de dominación por parte de los reyes polacos y la Iglesia Católica.

Con la victoria en sus manos, los teutones establecieron su dominio sobre el territorio que hoy enmarcaríamos en el norte de Polonia, el enclave ruso de Kaliningrado, y gran parte de Estonia, Letonia y Lituania (principalmente la región occidental de los tres países, es decir, la que tiene salida marítima); lo que en aquel entonces era Prusia occidental, Pomerania, y los territorios de diversas tribus bálticas. Sin embargo, tras el establecimiento de su poder en la región, la fundación de diversas ciudades (entre ellas la famosa Königsberg, actual Kaliningrado), y la división del territorio en obispados bajo mando del Vaticano, los caballeros teutones siguieron expandiéndose, durante los siglos XIII y XIV, absorbiendo provincias que tradicionalmente habían estado gobernadas por Polonia y el Gran Ducado de Lituania, provocando así el enfado de ambos países y el efímero auge del Estado de la Orden Teutónica.

Ya en 1410, recién comenzado el siglo XV, empieza la decadencia del nuevo Estado con la guerra polaco-lituano-teutónica, un conflicto bélico en el que una alianza polaco-lituana acabó derrotando a los teutones, que se vieron obligados a devolver ciertos territorios conquistados a ambos países con la firma de la Paz de Thorn (1411). A consecuencia de dicho conflicto, la Orden Teutónica cubrió el coste de la guerra y de los territorios perdidos aumentando los impuestos a las principales ciudades del Estado, que además se veían excluidas del poder político de la organización. Como resultado, en 1440, los nobles de las ciudades de Danzig, Elbing y Thorn iniciaron una rebelión contra el Estado teutónico fundando la Confederación de Prusia bajo la protección de Polonia, lo que dio lugar a la guerra de las ciudades o Guerra de los Trece Años, que finalizó con una nueva derrota teutona y la firma de la Segunda Paz de Thorn (1466).

Establecido este último tratado, la región occidental de Prusia fue incorporada a Polonia y pasó a conocerse como la Prusia Real o polaca, mientras que el Estado de la Orden Teutónica, ya diezmado y prácticamente bajo la órbita polaca, sólo conservó la Prusia oriental, que más tarde sería el Ducado de Prusia, cuando el gran maestre Alberto de Prusia adoptó el luteranismo en 1525. Así, si bien este momento puede considerarse como el fin del Estado de la Orden Teutónica, el entramado político de la organización —gracias a las disputas entre Polonia y el Sacro Imperio Romano Germánico— siguió gobernando el territorio hasta 1568, con la muerte del duque de Prusia.

Turkestán

¿Proceden los turcos de Turquía? Pues la verdad es que no. Lo que hoy en día conocemos como turcos son sólo la fracción de los pueblos túrquicos que llegó a la península de Anatolia, donde establecieron, con los años, el Imperio Otomano y posteriormente el país que conocemos hoy como Turquía. Pero, para ser precisos, los turcos son en realidad túrquicos otomanos.

¿Y qué son los pueblos túrquicos? Una serie de sociedades con un origen étnico, una raíz lingüística, y una religión (el Islam) común que, partiendo de las montañas de Altái —situadas en el punto donde se unen Mongolia, China, Rusia y Kazajstán—, se extendieron por toda Asia Central desde el mar Caspio hasta el desierto del Gobi, región que se conoció como Turkestán y que literalmente significa “tierra de los túrquicos”.

Este vasto territorio que es el Turkestán se divide en dos zonas separadas por las cordilleras del Tian Shan y del Pamir. Al este de estas cadenas montañosas encontramos el Turkestán Oriental, que básicamente es la provincia china de Xinjiang, donde habita el pueblo uigur, una población túrquica en permanente conflicto con el gobierno de Pekín. Y al oeste tenemos el Turkestán Occidental, que ocupa los actuales países de Asia Central —Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán— y el norte de Afganistán.

La propia denominación de estos países nos ejemplifica la raíz lingüística común y la subdivisión de los pueblos túrquicos, ya que el sufijo –stan significa “tierra de”… los kazajos, los uzbekos, los tayikos, etc. Por otro lado, es importante señalar que todos los pueblos túrquicos se mezclaron con sociedades indoeuropeas y asiáticas orientales, y algunos incluso llegaron hasta Europa, como es el caso de los hunos y los búlgaros, cuyo origen también se encuentra en el Turkestán.

Transoxiana

Siguiendo en la misma región, vamos a hablar de Transoxiana, un territorio de Asia Central que pertenece a la región histórica del Turkestán. Concretamente, Transoxiana ocupa partes del actual Uzbekistán, Kazajstán, Turkmenistán y Tayikistán, especialmente del primer y último país.

Su “frontera” occidental se situaría en el río Amu Darya, dato clave para entender el origen de la región. Cuando los griegos llegaron al territorio denominaron a dicho río como Oxus, así pues, Transoxiana significa literalmente “la tierra más allá del río Oxus”, una tierra que se encontraba políticamente dividida bajo el mando de los aqueménidas —en referencia al Imperio Persa de Darío III, último rey de la dinastía aqueménida del imperio— y que, con la llegada de Alejandro Magno, fue unificada como la satrapía de Bactriana (aproximadamente entre los años 330-340 a.C).

Sin embargo, la regencia de los griegos sobre la región fue efímera, pues con la división del Imperio Macedonio tras la muerte de Alejandro, la provincia bactriana se independizó como el Reino Grecobactriano de Diodoto I; reino que duraría poco más de un siglo, muriendo en el año 120 a.C tras la invasión de la dinastía Kushán, un antiguo imperio indio que dominó claramente Transoxiana hasta el siglo III d.C, momento en el que la pérdida de su poder volvió a dividir políticamente la región.

Ya en el siglo VIII, Transoxiana fue ocupada por sociedades árabes, que desarrollaron en el territorio gran parte de la ciencia y la tecnología que posteriormente legarían a los europeos en los siglos venideros. Pero no fue hasta el siglo XIII que un nuevo poder político fuerte unificó la región: el Imperio Mongol, que en el auge de su poder se extendió más allá de Asia Central. Si bien la caída de Kublai Khan (nieto de Genghis Khan y rey durante el punto álgido del imperio) pudo propiciar una nueva pérdida de unificación en Transoxiana, fue precisamente ésta una de las provincias que más tardó en caer como parte de ese vasto imperio. Y eso fue gracias a Tamerlán, noble musulmán turco-mongol, hijo del emir de Transoxiana, que no sólo asumió el poder político de la región en el siglo XIV sino que, al más puro estilo mongol, conquistó tierras desde Anatolia hasta Moscú, fundando un gran reino en Asia Central gobernado por la dinastía Timúrida (que él inició) con la capital en Samarkanda.

No obstante, poco a poco la dinastía perdió poder y sólo consiguió ejercer su dominio durante el siglo XV, momento en el que el territorio empezó a gobernarse mediante ciudades-Estado islámicas independientes, línea que se impuso hasta la invasión de la región por parte del Imperio Ruso en el siglo XIX. A partir de ese momento, Transoxiana, al igual que el resto de Asia Central, pasó a estar bajo la órbita rusa (ya fuera imperial o soviética) hasta la disolución de la URSS en 1991. Pasado este período, no ha vuelto a existir una Transoxiana, en tanto que entidad socio-política diferenciada, aunque el Estado actual que mayor posesión tiene de las tierras de la antigua región es Uzbekistán, país que controla las dos grandes ciudades que son el símbolo de esa etapa: Samarkanda y Bujara.

Isla de Formosa

La Isla de Formosa es la principal isla del país que todo el mundo conoce como Taiwán o República de China. Su nombre original se remonta al siglo XVI, cuando la isla fue avistada por exploradores portugueses, quienes le dieron el nombre de “Ilha Formosa” o, traducido al castellano, “Isla Hermosa”.

Los habitantes originales de la isla eran malayo-polinesios que, rápidamente, fueron arrasados por los colonizadores europeos. Portugueses, españoles y holandeses se disputaron la isla durante años cayendo ésta, finalmente, en manos de Holanda. Sin embargo, su dominio duraría sólo hasta 1642 cuando un ejército chino liderado por Koxinga, leal a la derrocada dinastía Ming, expulsó a los colonizadores de Formosa.

Actualmente, la isla es el territorio más extenso y centro del Estado parcialmente reconocido de Taiwán, antigua provincia china dónde se refugiaron los seguidores del Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) tras ser derrotados por el Partido Comunista de China durante la guerra civil que vivió el país entre 1927 y 1950. Desde entonces, Formosa es más conocida como la República de China, o Taiwán, territorio eternamente reclamado por la República Popular China.

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5 comments

  • Juan

    30/12/2017 at

    myt interesabte

    Reply

  • Juan

    30/12/2017 at

    fácil de cobtestar

    Reply

  • Juan

    30/12/2017 at

    hay que fujarse

    Reply

  • Juan

    30/12/2017 at

    no conviene equivocarse

    Reply

    • Juan

      30/12/2017 at

      espero no equivocarme

      Reply

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