10/12/2019 BARCELONA

Bendita austeridad que nos sacarás de la miseria

La austeridad es la nueva máxima del panorama mundial caracterizado por la omnipresente crisis financiera. Un panorama lleno de barro en el que se revuelcan los supuestos "PIIGS" y en el que los grandes ahorradores asiáticos toman protagonismo frente a los gastadores americanos. Si Keynes levantara cabeza padecería un infarto de corazón y les diría a los españoles, ¿por qué no aprovechásteis cuando el país tenía superávit fiscal?


Ya sabemos como España llegó a la crisis. Con el euro, una masa de capital a tipos de interés reales negativos, es decir, más bajos que la inflación, inundó nuestro país. Ello ni hubiera sido un problema si este dinero prestado lo hubiesen invertido en mejorar nuestro sistema productivo. Pero no. La mayor parte de éste sirvió para alimentar la burbuja inmobiliaria, previa liberalización del suelo.

“Equiparando un euro a 100 pesetas, una falsa sensación de riqueza se instaló en la sociedad, y el país comenzó a vivir por encima de sus posibilidades con el dinero de fuera”. Justo Zambrana.

Ahora y desde que empezó la crisis, esa sensación de riqueza se ha desvanecido y el hecho de no tener moneda propia ha mermado nuestra capacidad de respuesta. El € ya no es esa maravilla que pensábamos.

Crisis en cada rincón

Primero pecamos de ingenuos, luego de incrédulos, después llegaron las alarmas. Ahora ya sabemos que estamos en crisis, pero no cuándo ni cómo saldremos de ella. No podemos aspirar a que nos lo digan nuestros líderes políticos, ni tampoco los medios de comunicación, ni siquiera la mitad de los economistas de este planeta. La crisis se siente en la calle en cada persona y rincón. Nuestros gobiernos y el G-20 dicen “que los planes de austeridad nos sacaran de la crisis”, que ya empieza a perfilarse más como miseria que como crisis. La solución: reducir el déficit fiscal. Y me pregunto…¿déficit fiscal? pero…el problema no era ¿el desempleo? ¿el exponencial aumento del paro? ¿la disminución del consumo? ¿el cierre masivo de PYMES? ¿la corrupción fiscal? ¿la falta de empuje para la demanda agregada? ¿no era el crecimiento del PIB la señal de la salida de una crisis? ¿no somos un país social demócrata?

La receta establecida ha sido clara. En España, recortes en el desarrollo humano, la congelación de salarios, el recorte de las pensiones, la anulación de la retroactividad de la ayuda a la dependencia…etc. En Europa, el auge de la xenofobia, el establecimiento de medidas que faciliten que los inmigrantes se vayan. En resumen: cualquier cosa que se oponga a la solidaridad, que alarme a la población, y que reparta el dinero de los impuestos para “curar” a los bancos, es una buena receta. Las tiendas cierran. No hay créditos para las PYMES.  El dinero de sus impuestos destinado a sanear a los bancos, no ha vuelto en forma de préstamos. Y mientras Europa, encabezada por Alemania, nos dice que nos abrochemos el cinturón. Parece que nuestros problemas antes de la crisis: la falta de competitividad que distingue nuestra economía en el marco europeo, la burbuja inmobiliaria, las limitaciones de la productividad, todo invertido en el ladrillo; la morosidad, las hipotecas, los empleos basura, más del 40% de los jóvenes en paro, la escasísima destinación de fondos a la investigación; han quedado en el olvido. Pero sobre todo, lo que más parece haberse alejado de nuestras memorias, y la de nuestros líderes europeos, es que España tenía un superávit fiscal antes de la crisis.

Frente a este paisaje de sistema capitalista en crisis, el G-20 se pronunció por mantener y profundizar el modelo económico neoliberal de donde precisamente salió la crisis actual.

Los mercados financieros europeos, al observar que el Pacto de Estabilidad (especialmente, el de un déficit público máximo, fijado en el 3% del PIB) no ha funcionado al no poder evitar los elevados crecimientos de déficit y deuda en la zona euro,

“han decidido disciplinar con dureza a sus países miembros y especialmente a aquellos contagiados por Grecia, obligándoles a rápidos y duros ajustes fiscales, pero ahora, una vez adoptados dichos ajustes, siguen castigándoles porque temen que su crecimiento será menor y no podrán reducir sus déficits lo suficiente o a tiempo. ” Guillermo de la Dehesa.

Pero la realidad es que, el objetivo de dichos ajustes, reducir la desconfianza y las expectativas negativas de los mercados, lleva ya dos años sin conseguirse. No funciona. Y mientras tanto, en Europa se dice de España que somos “PIIGS”, que no somos un país trabajador y que por eso nos va como nos va. Pues bien contentos que estábamos todos (incluidas Alemania y Francia) cuando entramos en la UE y más tarde en el €. Señoras y señores, no somos más que “el resultado de las circunstancias”.

Sálvese quien pueda

La crisis económica mundial es mucho más compleja de lo que pensábamos. Precisamente por eso, porque es mucho peor de lo que creíamos, nos ha afectado mucho más.

“Con el sudeste asiático en los actuales niveles de ahorro, Estados Unidos de consumidor de última instancia, el euro sin política económica común y los hipertrofiados mercados financieros, la crisis tiene difícil salida”. Guillermo Zambrana.

¿Por qué si ya sabemos que no es cierto que los mercados financieros son capaces de equilibrarse por sí solos, (como lo hacen los mercados ordinarios) seguimos alimentando esta falacia? Lo bueno que tiene el capitalismo es que cuando funciona los ricos pueden volverse muy ricos, y los pobres, gracias al Estado del Bienestar, se olvidan de que son pobres. A día de hoy cuando el pastel a repartir es mucho más pequeño, el gobierno que en tiempos de bonanza también recaudó, ya se ocupa de poner a cada uno en su lugar.

El problema es que el capitalismo puede funcionar a veces, incluso puede funcionar muy bien; pero a veces también puede entrar en crisis. Y que el sistema entre en crisis ante todo implicará una cosa: los pobres serán más pobres, y lo serán más no sólo porque haya menos pastel para repartir, sino porque lo poco que haya lo querrán los ricos.

Es en este contexto en el que nuestros gobiernos de izquierda, se han quedado paralizados, sin tomar las medidas necesarias cuando empezó el retroceso de la economía y, luego, recurriendo a recortar el Estado de Bienestar. Todo en la historia tiene su lógica: vivimos en una economía de mercado, lo que prima es el capital, y si hay que sacrificar lo público para salvar lo privado (que tiene más capital), lógicamente, se hará.

Mira tú lo que es el destino que ante la más irónica de las suertes, elTratado de Lisboa que vino queriendo destacar por incluir la solidaridad como valor fundamental de la Unión.

“Y sin embargo, ante las dificultades financieras de la auténtica primera crisis de la globalización en Occidente, los países de la Unión Europea han respondido haciéndose daño recíprocamente.” Loretta Napoleoni.

El sur, por mucho que sea de Europa, sigue siendo el sur. Europa le ha pedido a España una política de austeridad que equivale a dar un hachazo contra los puestos de trabajo en un país donde la tasa de desempleo ya está por encima del 22%.

Reformarse o morir no es lo mismo que recortar en derechos

Que las reformas son necesarias, es obvio. Hay que salir de la crisis. Pero ¿a quién pretenden engañar disfrazando los recortes de derechos sociales bajo el nombre de austeridad? Estafar a la población salvando a los bancos para que sus directivos puedan mantener su nivel de vida y después pedir que el resto de la población se abroche el cinturón no va ayudar a sanear el sistema. Reformar la ley laboral para que los empresarios puedan despedir más fácilmente, no va a crear empelo. De hecho la “insolidaridad” que azota Europa, que encasilla a los países menos competitivos, y se vuelve cada vez más xenófoba, no parece que vaya a traer “mejoras”. Al menos no para nosotros.

En España, la salida de la crisis debería venir de la mano de reformas estructurales, tanto en nuestro mercado de trabajo como del modelo productivo. Estas reformas no obstante tienen importantes costes.

“No se puede cambiar el modelo de contratación sin generar incentivos. Y no se puede llevar a cabo una transición hacia una economía del conocimiento sin recursos, en un Estado sin capacidad fiscal ni la legitimidad política que emerge de un sistema recaudatorio justo. Si hay que tomar medidas tomémoslas”. Pablo Beramendi y David Rueda.

En vez de prescindir de cargos innecesarios, poner tasas a las transacciones financieras, perseguir el fraude y la corrupción, instaurar  tasas sobre las rentas de capital más alta, incrementemos los impuestos sobre los beneficios de la banca, abogar por un cambio hacia una economía sostenible, apostando por el empleo verde,  la transparencia, la profesionalidad, la justicia social, la generación de confianza y el civismo, reducimos en desarrollo humano, recortamos lo social y contentamos a la patronal. Que no nos vendan que el recorte de lo social va ayudarnos a salir de la crisis…porque desde que empezó esta bendita austeridad, cada noche hay más ancianos rebuscando en las basuras.

Ésta es una opinión sin ánimo de lucro

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Almudena Díaz

Licenciada en Ciencias Políticas por la Universitat Autonoma de Barcelona y Université de Paris-Sorbonne y post-graduada en Relaciones Internacionales con especialidad en Paz y Seguridad en el Institut de Barcelona d’Estudis Internacionals (IBEI). Trabajó como Asistente de Investigación en una ONG local en los Territorios Ocupados de Palestina. Más tarde, se movió a Centro América, dónde estuvo en contacto con Zapatistas, indígenas, ex guerrilleros y cooperativas de mujeres con el fin de recoger información para un documental. Ha trabajado como agente de desarrollo local para la Diputación de Barcelona, y como Asistente de proyectos y de Comunicación para ONU Mujeres Panamá. Actualmente trabaja como Técnica de Responsabilidad Social en Barcelona. Además, ha realizado consultorías para organizaciones y entes gubernamentales. AlmudenaDíazPagés es.linkedin.com/in/almudenadiazpages/



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