El cobre de Zambia, ¿origen del optimismo del Banco Mundial?

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Todos los años, el Banco Mundial (BM) publica un informe sobre sus previsiones de crecimiento de los países, a los cuales clasifica por grupos de renta baja, media y alta. Esta clasificación le sirve al BM, entre otras cosas, para la elegibilidad de aquellos países que recibirán préstamos. En su último informe, Ghana, Mauritania y Zambia pasan de ser países de renta baja a países de renta media-baja.[1] Pero, ¿qué ha pasado en estos países africanos para que consigan escalar en la clasificación? La respuesta es un anglicismo cada vez más usado: las commodities, y en el caso de Zambia, el cobre.

Zambia, Curriculum Vitae:

Zambia es un país africano, sin salida al mar y rodeado de 8 países (entre los que se encuentran Angola, RDCongo, Malawi y Mozambique). Se independizó de Reino Unido en 1964. En esa época, Zambia era considerada país de renta media. Ha tenido varios gobiernos desde entonces, todos elegidos democráticamente mediante elecciones. A pesar de las acusaciones de corrupción, constituye un ejemplo de estabilidad política en el continente. El 85 % de la población de Zambia vive en la pobreza, la esperanza de vida no llega a los 40 años y un 16,5 % de los zambianos están infectados por el VIH.

A mediados de los 70, el país tuvo que pedir ayuda internacional debido a la caída de los precios del cobre y a su menor producción por falta de inversión. La deuda externa fue creciendo hasta límites insostenibles, mientras parte de la ayuda externa se guardaba en cuentas suizas secretas.

En la década de los 2000, la economía se estabilizó, la inflación se controló, se consiguieron tasas de crecimiento del PIB de un 6 % de media y el comercio exterior aumentó. También hubo numerosas privatizaciones de servicios públicos y de la minería del cobre (2002), lo que significó un fuerte impulso a la industria. En 2005 el BM condonó la deuda externa de Zambia. Actualmente, a parte del cobre, produce y exporta cemento, cobalto (es el segundo productor mundial) y productos agrícolas como algodón (incluso manufacturado), tabaco, azúcar y aceites vegetales.

Dependencia de la exportación del cobre

Este crecimiento económico está basado, principalmente, en la industria minera del cobre. Hoy Zambia es el octavo productor de cobre del mundo; en 1969 era el cuarto. En 2010 la producción de este mineral fue de 808.000 toneladas, lo que representó cerca de un 5 % de la producción mundial (muy lejos de Chile, que produce más del 30 % del total). El cobre representa casi el 75 % de las exportaciones totales de Zambia, aunque esta proporción ha ido bajando (llegó a ser de más del 90 %). A pesar de esta reducción, es una economía altamente dependiente de esta monoexportación, en el precio del cual no puede influir porque representa una muy pequeña parte del cobre que circula a nivel mundial.

Cuando los precios suben, todo son alegrías. Durante la década de los 2000, los precios de las commodities han ido siguiendo una tendencia alcista, lo que ha significado mayores ingresos por exportación de estos productos. La demanda de países como China e India ha incrementado las presiones sobre los precios, y estos se han vuelto más volátiles. Hay que tener en cuenta que la volatilidad puede generar problemas a las economías dependientes de la exportación de commodities si no gestionan bien los cambios bruscos en los ingresos públicos.

¿Existe la maldición del cobre?

La dependencia del cobre, como la del petróleo, puede suponer una maldición. La apreciación del tipo de cambio, las presiones inflacionistas y el detraimiento de recursos de otros sectores para dedicarlos en exclusiva a la explotación de este recurso, entre otros efectos, hace más mal que bien al desarrollo del país. ¿Es este el caso de Zambia?

La “maldición de los recursos” se refiere a la paradoja de que países y regiones con abundancia de recursos naturales (no renovables) suelen mostrar un crecimiento económico peor que el de países sin estos recursos. La mayoría de los países ricos en recursos naturales destacan por su inestabilidad política y su falta de desarrollo. En algunos casos se entremezclan intereses extranjeros con facciones internas para producir guerras civiles. En otros, son familias dominantes las que acaparan el poder y las riquezas. En el “mejor” de los casos, el sistema político se basa en democracias populistas que destruyen los valores necesarios para el desarrollo.

Desde 2004, la tasa de cambio real zambiana se ha ido apreciando, aunque no a niveles exageradamente rápidos (3.601,5 ZMK por cada USD en 2006, 4.823,6 en 2010) incluso a pesar de conseguir la cancelación de la deuda externa con el BM y recibir unos flujos de inversión extranjera considerables. La inflación también parece ir descendiendo, aunque  no todo lo rápidamente que cabría esperar por el ritmo de apreciación de la moneda.

Mientras, la demanda de cobre sigue alta. Por tanto, al menos por ahora, Zambia podría estar sorteando la ‘maldición de los recursos’, por lo que el BM tendría fundamentos para sus pronósticos. Pero hay que estar alerta, ya que tanto la crisis global como posibles crisis internas pueden poner freno a este crecimiento.

Crecimiento a largo plazo

Flickr Account: IICD

Para que Zambia se convierta en un país de renta media necesita tener un crecimiento sostenido en el tiempo. Las altas tasas de crecimiento del PIB registradas en la última década pueden seguir si la demanda se mantiene estable o crece, pero si los precios del cobre cayeran, la inversión en el desarrollo económico podría caer también a corto plazo, comprometiendo así el desarrollo a largo plazo. La crisis (y el desarrollo de productos sustitutos) puede hacer caer la demanda global de cobre, aunque por ahora parece ser que sigue relativamente estable.

Además, tradicionalmente el sector minero se ha desarrollado en forma de enclave, es decir, no ha necesitado relacionarse con otros sectores y, por tanto, no les ha detraído recursos. Esto tiene su lado negativo, ya que no tiene los esperados efectos indirectos en términos de inversión y empleo en la economía nacional. En estos casos se puede hablar de estrategia rentista, es decir, el gobierno consigue rentas por las licencias e impuestos de explotación del recurso minero, pero no se acompaña de pagos directos a los factores nacionales en forma de salarios, por ejemplo. Por otro lado,  aunque pueda parecer secundario, el desarrollo del sector minero ha provocado problemasde contaminación, por no hablar de las condiciones de trabajo y de salud de los trabajadores empleados en el sector y de la población cercana a las minas. Es crucial que el gobierno utilice bien las rentas provenientes de la exportación del recursominero para minimizar el riesgo de caer en la maldición, para lo que también hay que atajar la corrupción.

Y, por supuesto, no debemos olvidar el papel de China, importante proveedor de infraestructuras de varios países africanos a cambio de materias primas  que ha ocupado el lugar como inversor en el sector minero que los países occidentales abandonaron con el inicio de la crisis[2] . El tiempo dirá si la inversión china en Zambia es buena o no para el país africano.

Conclusión

Existe la posibilidad real de que Zambia pase a ser un país de renta media baja, y esto se producirá sólo si la estrategia de desarrollo se establece a medio y largo plazo. No obstante, el crecimiento del país se sustenta en la exportación de un único recurso minero, y esta dependencia conlleva riesgos dada la estrategia rentista que se deriva de la naturaleza del bien exportado. El papel de países emergentes como China será de vital importancia, tanto por su demanda de cobre como por las inversiones en el desarrollo del sector minero y de infraestructuras que pueda seguir haciendo en un futuro.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

[2] BBC News “China reaps reward of Zambia copper investment” (publicado el 19 de febrero de 2010): http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/8523967.stm

 




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