13/12/2017 BARCELONA

ESPECIAL JAPÓN: los sistemas de seguridad contra terremotos y tsunamis en Japón

Japón es el país del mundo que sufre mayor número de terremotos, además de gran intensidad. Por ello la sociedad japonesa ha desarrollado tecnologías específicas para adaptarse a estos fenómenos naturales, así como a los tsunamis posteriores. Te contamos algunas de ellas.

El desastre podría haber sido aún mayor

Estos días hemos oído (y por desgracia seguiremos oyendo) hablar mucho de Japón. El terremoto sucedido el pasado 11 de marzo está dejando a su paso una gran destrucción. Sin embargo, la desgracia hubiera podido ser mayor de no ser por las fuertes medidas de seguridad niponas.

La gran ola de Kanagawa

La foto elegida para encabezar este post corresponde a La gran ola de Kanagawa (神奈川沖浪裏 Kanagawa oki nami ura, literalmente «Bajo una ola en altamar en Kanagawa», también conocida simplemente como La olaLa gran ola. Se trata de una famosa estampa japonesa del pintor especialista en ukiyo-e, Katsushika Hokusai, publicada entre 1830 y 1833 en la que retrata un fenómeno que se remonta a lo largo de toda la historia del país nipón, los tsunamis.

¿Qué le pasa a Japón?

La isla de Japón se encuentra ubicada entre una zona de gran movimiento de placas tectónicas. Está encima de lo que los geólogos llaman una zona de subducción; en este caso en particular la placa del Pacífico se va poniendo por debajo de la placa continental euroasiática. La continua fricción entre estas placas acaba derivando en grandes terremotos. Sólo hay que ver que el 20% de los terremotos más importantes que ha habido en los últimos 10 años han pasado en Japón. De hecho, la zona dónde se ubica el archipiélago está considerada como la zona con mayor movimiento sísmico del planeta.

Fue a partir de los años 80 cuando se empezaron a incrementar las medidas de seguridad contra los terremotos en Japón: se creó una nueva ley de construcción de viviendas. Sin embargo el gran terremoto en la ciudad de Kobe en 1995 –con más de 5.500 muertos- marcó un antes y un después en las medidas de seguridad contra los seísmos.

A partir de 1995 se observa un gran cambio en el recuento final de pérdidas humanas. Con las nuevas medidas de seguridad, pese a la potencia de los terremotos las bajas humanas han sido mínimas.

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Medidas de seguridad

Con el peligro constante de un posible terremoto los japoneses aprenden desde bien pequeños las medidas que se deben tomar en caso de un movimiento sísmico fuerte. Qué lugares son mejores para resguardarse, dónde está el refugio más cerca de su casa, tener siempre una mochila con las cosas de primera necesidad preparada, como alimentos o medicamentos. Los colegios realizan, al menos una vez al año, simulacros como medida de seguridad. Ya desde los primeros años de vida hay una pedagogía para adaptar la vida diaria de los japoneses a la posible aparición de un terremoto. No habrá casa en Japón que no tenga los muebles más pesados (como un armario, por ejemplo) bien atornillados a la pared ni japonés que no sepa dónde colocarse en caso de movimientos sísmicos.

Pero de nada serviría la buena concienciación de la sociedad nipona sin el avance de las nuevas construcciones i el tipo de materiales utilizados. Tras el terremoto en la ciudad de Kobe los japoneses se pusieron firmes en la manera de construir los nuevos edificios.

Actualmente se utilizan materiales que absorben los golpes, como el acero, y además revisten a los edificios de amortiguadores. Se encuentran dos tipos de amortiguadores: aislantes de base y el control de vibraciones. Los primeros son bases de goma y hierro que se ponen entre la pilastra y el suelo, es una especie de cojín que separa la construcción del suelo para que la transmisión de las vibraciones sea mínima. El control de vibraciones, en cambio, son amortiguadores que se colocan entre las columnas de una construcción.

Con el refuerzo en las medidas de seguridad se asegura que en los terremotos fuertes los daños tienen que ser mínimos, y en caso de terremotos de gran intensidad el edificio no debe desplomarse.

A parte de las construcciones, los trenes también llevan medidas de seguridad que al detectar un movimiento sísmico acciona un freno de emergencia. Japan Railways creó la UrEDAS (Urgent Earthquake Detection and Alarm System). Tal y como cuentan el blog Cristalab este sistema, tan sólo 4 segundos después del inicio de un terremoto, es capaz de detectar su magnitud, localizar la distancia del epicentro y su profundidad. Con estas variables combinadas, se sabe qué trenes de la red corren peligro y éstos serán detenidos para evitar que descarrilen.

Además, en caso de terremoto, sin importar su magnitud, se activa automáticamente un mecanismo de aviso en la televisión, radio y en la megafonía de las calles de todas las ciudades niponas, dando claves de seguridad a los ciudadanos. También son enviados mensajes de aviso en el teléfono móvil con información.

Alarma de alerta de Tsunamis – Constelación Iridium

La palabra tsunami es de origen japonés. Y no es para menos, un país con tanto movimiento sísmico sabe que el peligro no sólo viene de la tierra sino también del mar. Por este motivo Japón creó un sistema de detección de tsunamis.

A través de la constelación Iridium, una red de boyas conectadas por satélite, se detecta cualquier movimiento de tierras en el fondo marítimo y los cambios de nivel del mar con el fin de captar cualquier posible génesis de un tsunami. Cuando esto sucede se envía una señal y se activan las alertas: la web de JMA (la Agencia Meteorológica de Japón) y la televisión ofrecen un mapa informativo sobre los niveles del mar, además de avisos por megafonía en las playas, puertos y calles advirtiendo de potenciales peligros de tsunami.

Como bien sabemos la experiencia es un grado. Y Japón, por su ubicación en la unión de diferentes placas tectónicas y su cohabitación con el riesgo de fuertes terremotos le han convertido en líder en este tipo de sistemas de protección. Sin embargo no todos los países tienen la experiencia ni los recursos para hacer frente a los terremotos como los tiene Japón. Hace algo más de un año en Haití, un terremoto de 7,0º en la escala de Richter provocaba más de 200.000 muertos y el colapso de un estado precario.

Sin embargo, hay veces que ni la mejor tecnología del mundo puede evitar grandes desastres naturales. Aún se están evaluando las pérdidas económicas, materiales y humanas de un desastre que se ha comprobado que es muy grave. ¿Se podría haber evitado? Probablemente no, pero de no ser por las medidas existentes en el país nipón el drama podía haber sido aún mayor.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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Aina Poch

Barcelona, Spain. Bachelor in Political and Administration Sciences at Universitat Pompeu Fabra (UPF), Barcelona and Master in International Relations at Institut Barcelona d’Estudis Internacionals (IBEI), Barcelona. Specialized in Political Economy of Development and Democracy and Development.


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