24/02/2020 BARCELONA

5 ejemplos de cómo los intereses de las corporaciones retrasan la acción climática

"La era de los combustibles fósiles ha terminado" [Foto vía iisd.org].
Las grandes corporaciones no sólo son responsables de gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que además interfieren en el diseño de políticas para retrasar el cambio climático. ¿Cómo lo hacen? Os presentamos 5 ejemplos.


Los grandes contaminadores como la industria del petróleo, el gas, el carbón y las corporaciones transnacionales agrícolas no son sólo los mayores emisores de agresiones al medio ambiente; su negación climática, y su acción de lobby e interferencia política convierten a estas industrias en uno de los principales obstáculos para una política climática sólida a nivel local, nacional e internacional.

Pero, ¿cómo lo hacen estas megaindustrias y corporaciones para hacer prevalecer sus intereses y retrasar la acción climática? Veamos 5 ejemplos.

1) Un lugar en la mesa de negociación climática

Cuando se permite la participación, en las negociaciones sobre el clima, de representantes de la industria, el comercio internacional y organizaciones empresariales con una trayectoria de política climática opuesta a la acción climática, se sabe que obstaculizan el progreso, debilitan las políticas y retrasan las acciones urgentes.

Por ejemplo, la Cámara de Comercio de EE.UU. está financiada por las principales corporaciones contaminadoras y actualmente recibe millones de dólares de Exxon Mobil. Incluso cuando se les pregunta directamente, sus ejecutivos no han admitido que la actividad humana es la causa del cambio climático. La Cámara ha criticado tanto los objetivos establecidos en el Acuerdo de París como las medidas propuestas para cumplirlos, y ha socavado agresivamente las políticas climáticas nacionales. Sin embargo, todavía se le otorga un asiento en la mesa de las negociaciones internacionales del cambio climático.

Asimismo, BusinessEurope, cuya membresía y liderazgo incluye muchas empresas contaminantes, ha obstaculizado de manera agresiva las iniciativas de política climática durante años. Ha influido tanto en las propuestas de la política climática de la Comisión Europea que las recomendaciones de dicha Comisión sobre política climática han reflejado la mayoría, sino todos, los intereses de BusinessEurope, debilitándolas significativamente.

2) Greenwashing de los eventos internacionales climáticos

Los mayores contaminadores han utilizado durante mucho tiempo su patrocinio de las negociaciones climáticas como parte de una estrategia de relaciones públicas para mostrar que son parte de la solución.

Por ejemplo, la COP19 (realizada en Varsovia) fue patrocinada por PGE y LOTOS, ambas compañías petroleras y de carbón de propiedad del Estado polaco. En paralelo a la cumbre, el gobierno polaco coorganizó la “Cumbre Internacional del Carbón y el Clima” junto con la Asociación Mundial del Carbón, para lo cual también utilizaron el sitio web oficial de la COP19.

Los patrocinadores de COP21 (París) incluyeron a la compañía de energía de combustibles fósiles Engie, a la entusiasta del fracking Suez Environnement y al fabricante de automóviles Renault. Las tres corporaciones también patrocinaron la “COP21 de las soluciones”, que a su vez les proporcionó acceso a un “área de comunicaciones y networking” dentro de las salas donde se llevaban a cabo las negociaciones.

3) Privatización de las inversiones climáticas

Una de las características más controvertidas del Fondo Verde para el Clima (GCF por sus siglas en inglés), el fondo de Naciones Unidas que ayuda a reducir gases de efecto invernadero en los países del Sur Global, es el Fondo del Sector Privado. Éste promueve activamente y busca proyectos dentro del sector privado para financiar. Esto tiene algunas implicaciones problemáticas, tales como los fondos públicos que se utilizan para subsidiar inversiones rentables que tampoco son públicamente responsables, o la participación del GCF en instrumentos financieros de alto riesgo.

El GCF aprobó 43 proyectos en países del Sur. Hasta ahora, el GCF ha aprobado menos proyectos del sector privado, 17 de un total de 54 proyectos, pero más del 50% de los fondos asignados son para estos 17 proyectos, por un total de $1.740 millones; mientras que la asignación para los 37 proyectos públicos es de sólo $1.300 millones.

Sólo cinco grandes entidades internacionales administran casi el 75% de los fondos del GCF.

4) Falsas soluciones de los negocios agrarios

A menos que las grandes emisiones de la industria agrícola, particularmente las del hemisferio norte, sean reguladas y restringidas drásticamente, tenemos pocas posibilidades de limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados.

Para evitar la regulación y ser vistos como parte del problema, los gigantes del campo de los agronegocios, como Syngenta, Monsanto, Yara International y otros, están tratando de venderse como líderes proactivos del clima que nutren soluciones a través del concepto de una agricultura climáticamente inteligente.

Por ejemplo, las compañías de fertilizantes, incluida Yara International, han creado una significativa presencia de lobby al asumir roles de liderazgo en la Alianza Global iniciada por la FAO para la agricultura climáticamente inteligente.

Monsanto, productor líder de herbicidas y semillas genéticamente modificadas, copreside el grupo de trabajo sobre agricultura climáticamente inteligente del Consejo Empresarial Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, utilizando este foro para influir en la creación de políticas internacionales.

5) ¿Mercados de carbono como solución?

Los mercados y compensaciones de carbono no logran disminuir las emisiones a nivel mundial y promover la equidad climática. Los esquemas de comercio de emisiones dan paso a la búsqueda de ganancias a corto plazo, el fraude y la especulación, y la injusticia ambiental; permiten ganancias a quienes reciben subsidios gratuitos (incluidos los grandes contaminadores); y obstaculizan la innovación.

Personas con vínculos estrechos con la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA) en realidad están negociando en nombre de los países en la mesa de formulación de políticas. Por ejemplo, el actual negociador de la delegación de Panamá y co-coordinador de los mecanismos de mercado del G77 y China es actualmente miembro de la junta de IETA y fue su presidente durante casi ocho años.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Anna Pérez

Anna es ambientóloga, experta en Cambio Climático y Desarrollo y editora de Medio Ambiente en United Explanations


One comment

  • Luisa Paré

    13/03/2018 at

    Interested in all environmmmental issues<

    Reply

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