02/10/2022 MÉXICO

Nuevas voces: un cambio en política, ¡ya!

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El pasado 22 de mayo se celebraron las elecciones autonómicas y municipales. Unas elecciones que se han distinguido de las anteriores por el movimiento social de protesta ocurrido en paralelo. En este artículo analizamos los elementos fundamentales para entender los resultados electorales.


El pasado 22 de mayo se celebraron las elecciones autonómicas y municipales. Unas elecciones que nada tienen que ver con las acontecidas anteriormente, debido al influjo sumamente fuerte y sin antecedentes con respecto al ambiente político, como al latido de la calle “ocupada” por unos ciudadanos que exigen una voz diferente en la cual se vean más representados y esté basada en una democracia participativa real y no en vanas promesas electorales. Actualmente, nos encontramos ante las elecciones del cambio, que tienen como telón de fondo el macro-movimiento del 15M, motor de dicho cambio. Por ello, en el análisis de tales resultados habrá que hacerlo en base al hoy (y mirando al futuro con optimismo) y no al ayer.

En este artículo, se trata de analizar cuatro elementos fundamentales a la hora de entender los resultados electorales: elgrado de participación, versus nivel de abstención; distancia en el número de votos de los dos principales partidos políticos (PP- PSOE); votos destinados a otros partidos políticos, y el número de votos en blanco y nulos. Por último se propone una nueva tendencia en el comportamiento político de los españoles, ya que dicho estudio se basa en la evolución de tales elementos en una década.

El pasado domingo 22 de mayo tuvieron lugar las elecciones municipales y autonómicas en algunas comunidades. A tal evento electoral, fueron llamados a las urnas 38.834.513 españoles[1]. Lo que representa el 82,36% de la población española.

El nivel de participación en las elecciones municipales y autonómicas, a lo largo de estos diez años, ha variado entre el 62%, en 1991, alcanzándose el mayor nivel  en el año 1995 con un porcentaje de 69,9% de votantes. Por el contrario es en el año 1995 cuando se da el menor nivel de participación, con un 62,8% de los electores.

En relación a la última jornada electoral, se debe resaltar el incremento en 2,2 puntos porcentuales, con respecto a la participación obtenida en las elecciones anteriores celebradas en 2007, alcanzando actualmente el 66,2%, mientras que en la última llamada a las urnas (2007), acudieron el 64%. El grado de abstención de los electores ha variado a lo largo de estos diez años, observándose valores en un intervalo entre 30,1% en 1995 y 37,2% alcanzado en 1991. Por ello, es importante resaltar la disminución en 2,2 puntos porcentuales con respecto de la jornada anterior en 2007. Las razones de este descenso pueden apuntar a varias hipótesis, como puede ser la influencia positiva del movimiento 15M, así como también puede ser una consecuencia del desencanto y desafección que los españoles sienten acerca de la política. Según datos del Barómetro Político realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas[2] el pasado mes de abril, el 39,8% califican la situación política de mala, mientras que el 26,7% y el 25,6% la evalúan como muy mala y regular, respectivamente.

En relación a la dirección de votos, en esta última jornada de elecciones, los resultados electorales han dado la vuelta al marcador, y por ello también al mapa electoral municipal y autonómico, tiñéndose éste, en su mayoría, de azul (color del Partido Popular), más que de rojo (PSOE), a pesar de determinadas excepciones como son; Extremadura, Guipúzcoa y Comunidad Foral de Navarra, en las cuales deben acudir a pactos para un posible gobierno.


A lo largo de estos diez años de elecciones municipales y autonómicas, el número de votos ha sido más o menos ecuánime entre los dos principales partidos políticos. Esta relación de ecuanimidad, se rompe en dos momentos clave; año 1991, cuando el PSOE obtuvo el 38,3% de los votos, frente al 25,3% del PP. El segundo momento clave ha sido este año cuyo resultado ha sido a la inversa, obtenido el Partido Popular, por primera vez en diez años, el 37,5% de los votos, mientras que el Partido Obrero Español es votado por el 27,8% de los electores. Dicha distancia entre los dos principales partidos políticos es muy relevante, por ser la primera vez que un partido situado en la escala ideológica en la derecha es votado en 3.317 municipios españoles, mientras que en 1.860 municipios fue votado el partido de la izquierda política.

Votos a partidos minoritarios
1991 35%
1995 32%
1999 29%
2003 29%
2007 26%
2011 31%

Un cambio importante en estas elecciones municipales y autonómicas es la aparición con una mayor fuerza a partidos políticos, que en un principio son minoritarios, pero que empiezan a tener un pequeño repunte, dejándose ver y haciéndose hueco en el panorama electoral, basado en el bipartidismo; PP-PSOE. En relación al porcentaje de votos destinados a partidos políticos minoritarios, cabe resaltar el aumento de 5 puntos porcentuales con respecto al año 2007.

Una tendencia que empezó a aflorar en 1991, pero que sin embargo, fue rota a partir de dicho año, cuando empieza a disminuir el número de votos destinados a partidos políticos minoritarios como pueden ser Izquierda Unida (IU), con el 6,36% de los votos, aumentando en un 0,88 puntos porcentuales en su número de votos. Otro partido que ha destacado gracias al reparto de votos es UPyD, obteniendo el 2,06% de los votos, en contra de la poca fuerza política que obtenida en las pasadas elecciones municipales. Otro de los partidos beneficiarios de este reparto de votos ha sido CiU con un 3,45% de votos, ascendiendo en 0,2 puntos porcentuales de la anterior cita electoral.

Dicho reparto del panorama político ha venido asociado a la posible influencia que el movimiento 15M ha tenido en los votantes, por ser el “no-bipartidismo” una de las reformas propuestas en las asambleas celebradas en y por el propio movimiento. Además del aumento del número de electores que han votado a partidos considerados minoritarios, debe analizarse el amplio crecimiento del porcentaje de votos en blanco y nulos. Tal incremento se ha venido dando desde 1991, sin embargo, en las elecciones celebradas en 2011, se produce el mayor crecimiento, pasando del 1,9% de votos en blanco en 2007 al 2,5%. Como también ha aumentado en un medio punto porcentual los votos nulos. Dicho crecimiento, puede deberse como resultado de la calificación que los españoles hacen tanto a la gestión del Gobierno del PSOE, como a la actuación política del PP en la oposición. Ya que al primero el 35% de los encuestados lo califican como mala, y al segundo lo evalúan negativamente el 33,3% de los españoles[3].


Con todos estos elementos de análisis, se puede hablar no tanto de desafección en materia política de los españoles, sino más bien, de un cambio en el comportamiento político de los electores. Este cambio es como resultado de empezar a vislumbrar a ciudadanos que  empiezan a mostrarse en contra del el sistema bipartidista, dándole voz a aquellos partidos considerados minoritarios, pero que sin embargo, suscitan cierto grado de esperanza y comportamiento diferente al conocido hasta ahora. Teniendo como tendencia el voto en blanco, voto nulo y a esos partidos minoritarios.

Esta nueva tendencia es el resultado del número de votos en blanco, votos nulos y los destinados a otros partidos que no sean Partido Socialista Obrero Español ni Partido Popular. Con tal tendencia parece que empieza a despertar unos electores cada año más concienciado en poder cambiar las cosas y que piden una voz política diferente que les represente.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


[1] Personas con edad para ir a votar. Cifra obtenida del Instituto Nacional de Estadística. Padrón de población.

[2] Datos recogidos de la pregunta 4 y 7 del Estudio 2885 -Barómetro de Abril 2011- realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas.

[3] Datos obtenidos del Barómetro de Enero 2011, realizado por el CIS. Preguntas 14 y 15.

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Pilar Cortes


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