26/06/2022 MÉXICO
Eduard Alegre04/05/201116min21452

Microfinanzas y mujeres a pie de campo: la experiencia de Cuzco (Perú)

Las Microfinanzas son un fenómeno global que ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos 20 años especialmente en los países en vías de desarrollo como Perú. Sin embargo son muchos los factores que pueden incidir en el éxito del impacto de las microfinanzas en la sociedad. No obstante, no hay que dejar de destacar sus aspectos más positivos: el gran impacto de los micréditos para el empoderamiento de la mujer.

Microfinanzas y mujeres a pie de campo


Las Microfinanzas son un fenómeno global que ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos 20 años especialmente en los países en vías de desarrollo. Actualmente, según Mixmarket[1], existen 1.935 entidades especializadas en Microfinanzas en el mundo; las cuales prestan dinero a 92,2 millones de personas, suponiendo un saldo de Cartera de 65 billones de US$. La razón de esta cifra ha sido fundamentalmente: la atractiva combinación de impacto social con rentabilidad financiera. Muchas ONGs saborearon rápidamente el éxito de sus programas de microcréditos, y demandaron más fondos para poder crecer y abastecer a más población. Los bancos privados y públicos, y las organizaciones internacionales han canalizado miles de millones a financiar, invertir  y promover en el sector; hecho que ha supuesto la aparición de miles de entidades microfinancieras que ofrecen servicios de crédito a clientes de bajos recursos.

Con este artículo trataremos de analizar el impacto social de las microfinanzas y su importante relación con el sector femenino, desde una mirada a pie de campo en la región de Cuzco (Perú).

El impacto de las Microfinanzas

Es precipitado afirmar empíricamente que las microfinanzas son la razón de  la reducción paulatina de la pobreza[2] en Perú, debido a que son varios los diferentes factores que afectan al desarrollo de un país, muchos de ellos de carácter macroeconómico. Aunque sí es un hecho constatar el crecimiento en número de negocios y mercados en las localidades de Perú, factor en el que las microfinanzas han contribuido directamente. Sin embargo, hay que puntualizar que los altos niveles de  informalidad[3] de estos negocios y de la mayoría de la población de Perú, son un impedimento básico para el desarrollo del país. ¿Cuál sería el escenario ideal?

La formalización de la población, es decir, la posibilidad de consagración de familias con negocios y estilos de vida informales o no regulados, que gracias a los microcréditos consiguieran mejorar y crear sus negocios hasta poder registrarlos y  poco a poco aumentar la calidad de éstos y consecuentemente de sus vidas.

Sin embargo, este proceso raramente se ve, principalmente por las dificultades existentes para promover la formalización, de las instituciones peruanas. De hecho, se le considera un país sin sentido institucional: sin confianza en las instituciones a la vez que sin voluntad por crearlas ni hacerlas funcionar.

Las Microfinanzas son una herramienta clave, pero que tienen que venir acompañadas de otras políticas para conseguir tener un impacto significativo en el desarrollo a gran escala (Yunus, M, 2008).

Aunque, como hemos señalado, la pobreza se ha ido reduciendo paulatinamente en la última década en Perú, situándose en un 34,8%,  la desigualdad sigue gestándose como el principal problema, con un coeficiente de gini de 50,5[4]. De hecho, la sensación de desatención a los sectores más marginales y la conciencia de centralismo económico es tal, que en las recientes elecciones nacionales, los dos candidatos más populistas se han alzado para la segunda vuelta. Esta situación de incertidumbre política por las características del nuevo gobierno, ha afectado al modelo económico liberal que venía funcionando (centrado en atraer a inversiones extranjeras y fijar Tratados de Libre Comercio Internacionales); provocando tendencias desinversionistas de capital reflejadas en la caída de la bolsa y la depreciación del la moneda local[5] frente al dólar. Además, con un nuevo gobierno populista se teme un posible exceso de políticas “asistencialistas” a la población o la posible irrupción del Estado en la oferta de servicios microfinancieros.

Un exceso de intervencionismo como el comentado, afectaría directamente al sector de las microfinanzas y concretamente las Instituciones de Microfinanzas (IMFs) peruanas; y por otra parte, si el dólar sigue subiendo, también lo hará el riesgo de solvencia de muchas IMFs, ya que muchas tienen deuda en dólares y la mayoría de sus préstamos en soles.

Siendo conscientes de las dificultades para el éxito en el impacto de las microfinanzas, no hay que dejar de destacar sus aspectos positivos. Uno de los principales: en el impacto de las microfinanzas en el ámbito de género.

¿Y porqué a mujeres?

Los microcréditos de muchas IMFs van destinados mayoritariamente a mujeres emprendedoras tanto en el ámbito rural como en el urbano. Mientras que en las zonas rurales se dedican más a la producción agrícola, de ganado y a la comercialización de este tipo de  productos, en la zona urbana son mayoritariamente comerciantes y restauradoras.


Por su sentido de la responsabilidad, las IMFs se aseguran de que el dinero del préstamo va a estar bien invertido y canalizado para su familia. Por tanto se reduce el riesgo de impago y se garantiza en éxito en el impacto social. Además, también es la intención de muchas organizaciones empoderar a las mujeres en sus hogares y en la sociedad. De hecho en Perú las cifras hablan por sí mismas: 12 de las 18 ONGs[6] de Microfinanzas, se caracterizan por que más de un 70% de sus clientes son mujeres.

De esta manera, sólo contando con el alcance de las ONGs, el cuál representa el 1,2%[7] del Saldo de Cartera Nacional de Microfinanzas, aproximadamente 147 mil[8] prestamistas son mujeres microempresarias.

¿Cómo funciona?

El empoderamiento es un hecho. Una de las formas más comunes que las ONGs tienen para ofrecer préstamos es la metodología de bancos comunales. Ésta consiste en formar grupos de prestamistas de hasta 25 miembr@s o soci@s, la mayoría mujeres, l@s cuales se avalan entre ell@s, y ejercen de presión social para que se cumplan con los pagos. En este caso, las mujeres mismas se organizan formando una Junta Directiva, que dirige las reuniones mensuales y elabora un código de funcionamiento interno. Además, los préstamos que la IMF le da a cada una de ellas, implica una tasa mensual complementaria al interés, destinada a fomentar el ahorro de los miembros, creando una cuenta interna del grupo con todos los ahorros creados, que se deposita en un banco comercial. A estas aportaciones  mensuales obligatorias que forman el ahorro, se le suman multas por incumplimientos del reglamento interno de cada grupo, así como aportaciones voluntarias de los miembros. Además, con el tiempo cuando la cantidad de ahorros acumulada por el grupo es suficientemente alta, se permite la concesión de préstamos de ese fondo entre los mismos miembros, aplicándoles una tasa de interés correspondiente. Así, mediante estas medidas, el fondo se va capitalizando, hasta que se decide repartir previo-acuerdo al fin de alguno de los ciclos de devolución de todos los préstamos existentes en el grupo. Es lo que se le llama la graduación del banco comunal. Hay socias que, dependiendo de los montos de préstamos que hayan ido adquiriendo, llegan a acumular ahorros de unos 2.000US$, para invertirlo en sus casas o en la educación de sus hijos.

Estas mujeres actúan con decisión en sus reuniones siguiendo al pie de la letra las actas que elaboran, mientras sus maridos lasesperan en salas contiguas, algunos de ellos con expresión de derrotismo. Ellas aportan el dinero del mes, y a veces incluso dirigen a sus maridos para que les traigan documentación o vayan a hacerles alguna tarea mientras ellas están reunidas. Toda esta metodología  descrita, requiere de habilidades de gestión administrativa, financiera y de manejo de grupos.

Son cualidades que resaltarían en el currículum de cualquier profesional, y que las mujeres de estos bancos comunales, sin apenas estudios, han ido fortaleciendo continuamente, convirtiéndose en auténticas expertas gestoras, algunas de ellas con grandes dotes de liderazgo.

De hecho, este servicio financiero fortalece dos aspectos principales en las prestamistas:


1) las mujeres consiguen crear y mejorar sus negocios, a la vez que adquieren capacidades de gestión empresarial y financiera; facultades que les permiten empoderarse en sus hogares y participar en las decisiones que se toman en la familia; y 2) mediante la promoción del ahorro, las mujeres, encuentran sentido a la acumulación de capital y a la correcta inversión de sus ganancias, y con esto, sus familias se benefician directamente.

Si analizamos la desigualad en cifras, Perú tiene un índice de desigualdad de género[9] (0,562), manteniendo una diferenciapositiva destacable a la media de su región de América Latina y el Caribe (0,609). Sin embargo cabe preguntarse hasta qué punto es esta cifra significativa, ya que en España por ejemplo, dónde el índice es mucho más bajo (0,280), aún es tremendamente difícil encontrar la paridad de género en los puestos de influencia de las entidades públicas y privadas. Y aunque es todavía muy obvio que queda mucho trabajo por hacer por la paridad de género, especialmente en estos países, las microfinanzas han conseguido que muchas mujeres de bajos recursos sean as que “lleven los pantalones” en su familia, incluso en culturas de un fuerte carácter machista, como el de la sociedad peruana. Caminante no hay camino, se hace el camino al andar.


[1] Organización sin ánimo de lucro, líder en proveedor de información sobre el sector de las Microfinanzas y las Entidades relacionadas a nivel global.

[2] Desde 2005 la pobreza se ha reducido aproximadamente en un 14%, situándose en un 34,8% y la pobreza extrema en un 6%, situándose en un 11,5% (Datos de Banco Mundial).

[3] Entendiendo por informalidad como aquellas familias  que están al margen de las cargas tributarias y normas legales, pero que a la vez tampoco cuentan con la protección y los servicios que el estado puede ofrecer (De Soto, H, 1989).

[4] Datos de UNDP.

[5] Desde la conclusión de la primera vuelta de la elecciones del 9 de abril,  el riesgo país ha subido 55 puntos, el dólar ha subido un 1,1% y el valor de las acciones de la bolsa peruana (capitalización bursátil) por 26194 millones de US$ (Datos del Diario Gestión Peruano).

[6] Datos de COPEME.

[7] Datos COPEME Diciembre 2009.

[8] Media de los porcentajes de clientes mujeres aplicado a la sumatoria de la totalidad de clientes de las 18 ONGs de Perú. Datos de COPEME.

[9] Datos de UNDP.


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Eduard Alegre

Barcelona. España. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Máster en Relaciones Internacionales. Actualmente trabajo en una Institución de Microfinanzas en Perú. Mi religión es el Fútbol y mi equipo el Valencia CF.


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