¿Qué es la Economía Circular y por qué oiremos hablar de ella cada vez más?

Mapa mundi artístico que perfila los continentes con plantas en un fondo de desechos [Foto: Álvaro vía twenergy.com].

“Ya no se entiende un sistema económico que no tenga en consideración la sostenibilidad.”

Jeremy Rifkin, presidente de The Foundation on Economic Trends.

Vivimos en una sociedad basada en un modelo económico capitalista de consumo. Nos encontramos con que los mercados ofrecen productos con fecha de caducidad, desechables, o que simplemente nos ofrecen nuevos productos con características adicionales que los consumidores deseamos, dejando el producto viejo, por más que éste todavía pueda ser utilizado.

Si entendemos que los recursos en nuestro planeta son escasos, la llamada “economía circular” busca utilizar dichos recursos con eficiencia. Es una filosofía de organización de sistemas que se inspira en lo que la naturaleza lleva haciendo desde hace millones de años: ser sostenible. La economía circular busca el aprovechamiento, y en algunos casos el reaprovechamiento (una segunda vida), de los recursos, lo cual evita el desperdicio e impacta positivamente en el medio ambiente como resultado de una menor contaminación al reducirse la emisión de carbono.

Imagen artística que muestra el mundo dividido entre una sociedad sostenible a nivel económico y ambiental, y otra repleta de desechos y emisiones contaminantes [Foto vía certificadosenergeticos.com].

Como concepto económico, la economía circular se relaciona con la sostenibilidad por ser ésta su principal objetivo, a través de la consecución, en nuestra sociedad, de que los productos, materiales y los recursos naturales permanezcan durante el mayor tiempo posible en el circuito económico, permitiendo que la generación de residuos sea la menor posible. Ésta es la principal diferencia con respecto a la economía lineal, concepto económico clásico donde todo tiene un final.

La economía circular es pues, un círculo virtuoso. Pero la práctica es siempre más compleja que la teoría. Pensemos por ejemplo en el gas de esquisto (o gas shale, gas de pizarra o lutita). Hasta hace sólo diez años, una vez extraído todo el petróleo de un pozo, se consideraba que éste quedaba seco y se pasaba al siguiente. Mediante la nueva técnica de fractura hidráulica o fracking, se empezaron a aprovechar los gases que permanecían en los pozos abandonados —por no existir hasta entonces tecnología que permitiera su aprovechamiento.

¿La eficiencia económica es siempre útil para la sociedad? El caso del fracking

Todo depende, en ocasiones, de la óptica con que se mire. El ejemplo del gas de esquisto no ha sido mencionado por casualidad. Esta nueva técnica de fractura permite que hoy se aprovechen los gases que permanecían en el interior de la tierra. Países como Estados Unidos, que antes importaban gas para su mercado interno, hoy ya no requieren hacerlo y pueden hasta exportarlo. Ello obviamente significa un ahorro inmenso en divisas, además de la generación de miles de empleos locales, sin considerar que el gas es más amigable con el ambiente que otros hidrocarburos. Esto redunda entonces en bienestar para millones de hogares.

Aparentemente, esta solución cumple con los principios de la economía circular. Pero veamos el otro lado. Hoy por hoy —veremos si más adelante la técnica de fractura hidráulica permite hacerlo de una manera más eficiente— se requieren de 2 a 29 millones de litros de agua para la fractura de un solo pozo. Los cálculos efectuados indican que si se usara el fracking en 20.000 pozos durante un año, el agua utilizada equivaldría al consumo doméstico de entre 4’9 a 15’9 millones de personas en ese mismo lapso de tiempo. Como todos sabemos, el agua es un recurso escaso, demasiado escaso, del  cual todos dependemos para vivir.

Adicionalmente, como señala la Organización Mexicana del Agua, que agrupa a otras similares en la Alianza Mexicana contra el Fracking, existen otros aspectos negativos de dicha técnica:

  • Contaminación de las fuentes de agua: En Estados Unidos existen más de 1.000 casos documentados de contaminación de fuentes de agua cerca de pozos de gas de esquisto. En total, se han identificado más de 2.500 productos y 750 tipos diferentes de químicos en el fluido de perforación. Los expertos señalan que más del 25% de estas sustancias pueden causar cáncer y mutaciones, el 37% afectar al sistema endocrino, el 50% dañar el sistema nervioso y el 40% provocar alergias.
  • Emisiones de gases contaminantes: La extracción, procesamiento, transporte, almacenamiento y distribución del gas de esquisto supone la emisión de sustancias contaminantes a la atmósfera. El 90% de estas emisiones están compuestas por metano (CH4), cuyo escape supera en un 30% al de los proyectos de gas natural convencional. Además, también se producen emisiones de dióxido de azufre (SO2), óxido de nitrógeno (NO) y compuestos orgánicos volátiles, provocadas por el uso de camiones y equipos de perforación.
  • Contribución al calentamiento global: La explotación del gas de esquisto contribuye a la aceleración del cambio climático debido a las emisiones de gas metano que se producen por ineficiencias en la extracción, procesamiento, almacenamiento, traslado y distribución. El metano es un gas que presenta un efecto invernadero 21 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2).
  • Otras afectaciones: Debido al deterioro ambiental que provoca, la explotación del gas de esquisto es, en muchas ocasiones, incompatible con otras actividades económicas. Por otro lado, la magnitud del tráfico de grandes vehículos que transportan agua y otros materiales daña las infraestructuras y afecta la tranquilidad de las poblaciones. Además, dado el uso de sustancias tóxicas en el fluido de perforación, se generan residuos tóxicos que deben ser tratados y depositados, con los consecuentes riesgos socioambientales.

Por tanto, lo que pudiera parecer un uso más eficiente de los recursos, acaba generando otro buen número de problemas sociales y ambientales. La eficiencia, en este sentido, ha de ser analizada de manera integral. Para ser considerada una práctica de economía circular, un proyecto económico ha de generar una serie de beneficios —no sólo económicos, sino principalmente sociales y ambientales— y sostenerse en una serie de principios. Vamos a ver cuáles son.

Infografía que muestra las fases del ciclo de la Economía Circular: 1. Origen, 2. Uso, 3. Gestión, y 4. Recuperación [Foto vía braleconsulting.com].

Los principios de la Economía Circular

  • La eco-concepción: considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.
  • La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.
  • La economía de la “funcionalidad”: privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien.
  • El segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no satisfacían las necesidades iniciales de los consumidores.
  • La reutilización: reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.
  • La reparación: encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
  • El reciclaje: aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.
  • La valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

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Si bien se trata de un concepto económico, sus principios impactan en el día a día de las personas. En este sentido, como se puede apreciar, la economía circular cambia la idea imperante de sustitución o reemplazo de algo viejo por algo nuevo —no porque ello sea ineludible, sino simplemente por estar de moda y ser, este hecho, un signo de progreso—. Nos lleva a repensar qué es lo que esperamos, no ya del futuro, sino del presente. Supone poner en práctica un pensamiento crítico: no todo tiene que ser efímero o utilitarista per se, sino que personas y cosas tienen un propósito duradero para que, sin importar el tiempo, durante muchas generaciones podamos seguir valiéndonos de materiales e ideas que otros usaron.

Objeto de cerámica roto y reparado mediante la práctica del Kintsugi [Foto vía construirtv.com].

Y esto no es algo utópico. En los Andes peruanos, después de cinco siglos, los agricultores siguen sembrando en los andenes (terrazas escalonadas) construidos por los Incas donde la tierra se consideraba sagrada. En Japón encontramos el Kintsugi, el arte japonés, que consiste en reparar objetos de cerámica con la resina del árbol de la laca y polvo de oro; esto forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parten de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y así el objeto se embellece, con ello se muestra su transformación e historia.

Los beneficios de esta filosofía económica

  • Disminución del uso de los recursos.
  • Reducción de residuos en los procesos de producción.
  • Menor consumo de energía.
  • Generación de empleo y riqueza.
  • Mejora de la calidad de vida de las personas.
  • Mejora de las prácticas de consumo.

Por lo enumerado anteriormente, el seguir los postulados de la economía circular contribuye al Desarrollo Sostenible.

¿Puede este modelo ser el futuro de la economía humana?

Progreso no es sinónimo de mayor desperdicio ni consumo irracional justificado en la necesidad de incentivar la productividad da cualquier coste. La sostenibilidad es a día de hoy una necesidad. Aprovechar al máximo los recursos con los que contamos es ser más eficientes, pero también más inteligentes. Su reutilización, transformación o aprovechamiento es lo que permite un mejor o nuevo uso, pero también permite mostrar el talento e ingenio de los individuos y colectividades que así desarrollan y potencian sus habilidades para analizar las situaciones y examinar otras posibilidades. Con ello estaríamos volviendo a una filosofía de vida que sabe valorar el ahorro, el respeto a la gente por su experiencia, y el cuidado del medio ambiente.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

 

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