¿Qué pasa en Crimea? Una explicación fácil

¿Qué pasa en Crimea? Una explicación fácil

Hoy en día casi todos podemos situar la olvidada península de Crimea en el mapa. En la realidad del año 2014, Sebastopol dejó de ser un lugar recóndito e imaginario a una ciudad invadida.

En pocos días, veíamos a los ciudadanos de Ucrania conseguir la destitución de su Presidente Yanukovich a la anexión de facto de una de sus regiones, Crimea, por Rusia.

 ¿Pero sabemos realmente qué conlleva la invasión rusa en Crimea? ¿Cuál es la composición de la población de esta región ucraniana, y porqué aparentemente la mayoría está a favor de una anexión al vecino del este?

Repaso histórico de Crimea

Para entender lo que está sucediendo hoy, es necesario entender algunos componentes del pasado.

En 1944, la península de Crimea fue recuperada por la Unión Soviética y pasó a ser parte integrante del gran imperio de la URSS. Durante esta época, una etnia de Crimea, los tártaros, fue deportada a Asia Central después de haber sido acusada por Stalin de colaborar con el enemigo nazi.

Flota Rusa en el mar negro, Flickr: Vyacheslav Argenberg

Flota Rusa en el mar negro, Flickr: Vyacheslav Argenberg

En esta época, Crimea se convirtió de una república autónoma a una especie de provincia perteneciente a la Republica Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFS de Rusia), la republica más grande, más poblada y económicamente más desarrollada de la antigua Unión Soviética.

Diez años más tarde, en 1954, la “provincia” de Crimea cambia otra vez de propietario: la RSFS de Rusia se la cede a su vecina, la república de Ucrania. Hasta aquí no tiene mucha trascendencia ya que ambas republicas forman parte de la Unión Soviética, pero como hoy lo comprobamos, este capricho de la historia tiene actualmente sus consecuencias.

De esta forma de 1954 a 1991, mientras la URSS aún existía, no tenía demasiada importancia a qué republica de la Unión Soviética realmente perteneciese, ya que se trataba únicamente de una división administrativa. Pero en 1991 cuando empieza la disolución de la URSS, la península de Crimea recobra interés y se convierte en foco de tensión entre Rusia y Ucrania.

En el momento en que Ucrania se separó de la Unión Soviética en 1991, Crimea le pertenecía. Y aunque en 1992 Rusia intenta a través de un referéndum retomarla, Crimea finalmente se alzó como Republica Autónoma dentro de Ucrania.

A pesar de esta aparente victoria de Ucrania sobre Rusia, desde 1991 la península de Crimea no ha cesado de ser su punto débil. Mientras tanto, Rusia ha estado al acecho, esperando pacientemente el momento más adecuado para retomar las riendas.

La comunidad prorrusa de Crimea

Por una parte, no se puede negar el movimiento separatista que se formó en Crimea a raíz de la separación de la Unión Soviética. Desde un principio, políticos crimeos han querido situarse cerca de la Federación Rusa, e incluso han buscado reincorporarse a ella. La mayoría de sus habitantes han nacido en la antigua URSS, hablan ruso y se sienten rusos.

Pero por otra parte, los presidentes ucranianos de aquellos años, y en particular Leonid Kuchma, jugaban la carta económica para contener las ansias separatistas: dota a las élites crimeas de favores económicos y a Crimea de un estado de autonomía en apariencia bastante satisfactorio.

Fuerzas de Berkut guardan una estatua de Lenin, Wikipedia

Fuerzas de Berkut guardan una estatua de Lenin, Wikipedia

Si a esto se le suma una posición indecisa por parte de Moscú donde el presidente ruso Boris Yeltsin no estaba a favor del separatismo crimeo, queda claro que las aspiraciones anexionistas de Crimea a Rusia quedan anestesiadas.

Asimismo, los acuerdos entre Rusia y Ucrania durante unos 10 años (1994-2004) allanan el camino de la integración de Crimea en la Ucrania independiente.

Pero si fueron anestesiadas, no han sido diluidas, lo que constituye la carta joker que Rusia puede sacar en cuanto sienta que pierde influencia en la región, o cuando simplemente necesite llamar (o desviar) la atención. Y esto es exactamente lo que pasó en 2006 y ahora en 2014.

Protestas en Ucrania

En 2004 Ucrania vive su primera gran ola de protestas, la llamada Revolución Naranja donde cientos de miles de personas salieron a las calles de Kiev para denunciar el fraude electoral que había llevado a Viktor Yanukovich a ser proclamado primer Ministro. Esta revolución tuvo como logro el de repetir el proceso electoral que esta vez dejaría a Yanukovich en la oposición y pondría a Viktor Yushchenko y Yulia Timoshenko en el poder.

Pero en 2006 Yanukovich volvió a ser primer ministro y en 2013 las protestas le obligaron a abandonar Kiev. Y en estos momentos claves, Rusia no dudará en utilizar su comodín, Crimea, para seguir jugando sobre los tableros políticos.

Entre 2006 y 2010, Rusia demostrará que sigue teniendo influencia en Crimea. El evento más destacable se producirá en 2010 cuando Ucrania y Rusia firman un acuerdo que permite a Rusia instalar su flota militar en el Mar Negro, y concretamente en el puerto de Sebastopol (Crimea) hasta 2042, a cambio de una considerable reducción del precio del gas natural que paga Ucrania a Rusia.

Líderes de Euromaidan Vitali Klitschko y Yuriy Lutsenko en Kiev, Wikipedia

Líderes de Euromaidan Vitali Klitschko y Yuriy Lutsenko en Kiev, Wikipedia

Si este episodio coloca a Rusia directamente dentro del territorio ucraniano aumentando directamente su presencia militar e influencia política, hace pocos meses Putin de repente se ve expulsado de la arena política ucraniana.

Durante estos últimos años, Ucrania se ha visto dividida entre la necesidad de acercarse a Europa y las fuerzas intrínsecas que le unen a Rusia.

Aproximarse a la UE significa para muchas generaciones una inversión de futuro para poner fin a la corrupción, dar pie a la libertad de expresión y a la transparencia. Y es así que el verano pasado cuando la UE propone a Ucrania firmar un acuerdo de asociación que permitía, entre otras cosas, una zona de libre comercio, sus ciudadanos piensan que finalmente ha llegado la hora de ver sus derechos respetados y su economía remontar. En cambio Putin sólo ve en este acuerdo una perdida de poder e influencia en la región.

En este vaivén entre Europa y Rusia, Yanukovich cede ante la presión de Rusia y no firma finalmente dicho acuerdo con la UE.

Una vez más, los ciudadanos salen a las calles a protestar contra lo que les parece una decisión que no beneficia a Ucrania. Estas protestas son denominadas como “protestas del Euromaidan”. Maidan es la plaza de la Independencia en Kiev a la que se le añade ‘Euro’ ya que las protestas son lideradas por europeístas.

En febrero 2014 las protestas culminan con el derrocamiento de Yanukovich después de meses de tensión en las calles en las que la violencia entre policía y opositores ocasionó la muerte a más de 80 manifestantes.

Que Yanukovich, gobernante prorruso, se encuentre fuera del poder y expulsado por su propia gente es un golpe muy duro para la población prorrusa y rusófila en Ucrania, pero sobre todo para el ego expansionista de Putin. Es hora de volver a sacar el joker que le permita ganar la partida.

Putin decide intervenir en Crimea: total, considera a los “Euromaidan” marionetas de la UE que se han infiltrado en asuntos internos de Ucrania y el derrocamiento de Yanukovich como un golpe de estado, y si encima se le añade que había habido manifestaciones prorrusas y en contra del nuevo gobierno, Moscú tiene todos los números para llenarse de legitimidad. ¿Pero realmente quiere Rusia “salvar” a Crimea de las manos de unos golpistas? ¿O sus objetivos están más enredados?

Los últimos acontecimientos

Manifestación en Kiev el 21 de Febrero, Wikipedia

Manifestación en Kiev el 21 de Febrero, Wikipedia

El 23 de febrero, Ucrania destituye a su Presidente Yanukovich, el parlamento asume el poder ejecutivo y deroga la ley sobre la cooficialidad de los idiomas de las minorías a nivel municipal y provincial, un error fatal. Este acontecimiento da pie a manifestaciones en las principales ciudades de Crimea, en Sebastopol se consigue deponer al alcalde que será sustituido por un ciudadano ruso.

El 27 de febrero se dice que grupos paramilitares rusófilos han tomado edificios gubernamentales y los aeropuertos. Si es cierto que estas fuerzas paramilitares existen, parece bastante improbable que tengan capacidad para llevar a cabo dichas acciones. Algunos hablan de invasión rusa que Putin niega rotundamente. Pero hoy queda patente que los cientos de militares sin identificar formaban parte de la operación militar rusa.

Los días de finales de febrero y principios de marzo se caracterizan por enfrentamientos entre ucranianos europeístas y prorrusos, con choque de gritos,  banderas y violencia directa, en Crimea pero también en otras ciudades ucranianas fronterizas con Rusia. En estos días la Republica Autónoma de Crimea solicita la intervención de Rusia a lo que Vladimir Putin responde que “Rusia no ignorará la petición de Crimea”Putin tardó muy poco en conseguir que la Cámara alta rusa aprobara por unanimidad el uso de las Fuerzas Armadas en Ucrania.

Todo sigue yendo muy rápido: el 11 de marzo gracias a 78 votos a favor (de los 100 miembros en el Parlamento de Crimea) Crimea se proclama independiente de Ucrania y se reitera la decisión por parte de Crimea de convocar un referéndum para proponer la anexión a Rusia. Evidentemente no se podía esperar otra cosa de una autonomía que había auto-proclamado un ruso como presidente.

El 16 de marzo el millón y medio de crimeos están invitados a participar  en el referéndum en Crimea y en Sebastopol. Participaron entre un 80 y 90% de los residentes en Crimea y Sebastopol de los cuales alrededor de un 96-97% votaron a favor de la anexión a Rusia. Si algunos dicen que el referéndum se desarrollo de manera normal y tranquila, otras anunciaron que hubo irregularidades importantes durante el proceso electoral.

El 17 de marzo Vladimir Putin firma el decreto que reconoce la Republica de Crimea y el 18 el acuerdo de anexión de Crimea y Sebastopol a Rusia.

Las reacciones y previas acciones políticas por otros países han sido diversas. Algunos Estados miembros de la UE, así como Estados Unidos y la ONU intentaron frenar la invasión rusa en territorio ucraniano. Pero, evidentemente es difícil, incluso imposible, hablar con un sordo, y más cuando éste tiene derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Así que se pasó al nivel siguiente: el de las sanciones, tímidas, ya que se teme que repercutan más en Occidente que en Moscú.

Ni la ONU ni la UE ni Estados Unidos han reconocido estas nuevas fronteras entre Rusia y Ucrania, ni tampoco reconocen la legitimidad del referéndum.

Pero si los residentes de Crimea quieren ser rusos y Rusia acepta readoptar a sus hijos robados, ¿qué tiene que decir la comunidad internacional?

Motivos Rusos

Para empezar, es primordial revisar el objetivo de Rusia. Aunque es muy complicado saber exactamente los planes que tiene Rusia, parece que la meta de Putin en toda esta crisis no es realmente la de recuperar o salvar a Crimea, si no la de seguir teniendo un papel clave en la región.

Con un gobierno proeuropeo, Rusia se veía cada vez más marginada de su propio (ex) imperio. En cambio ahora, con la anexión de Crimea puede optar a proponer la solución de un estado federal donde la voz de las regiones prorrusas también tenga su peso. De hecho, esta opción de nuevo modelo de gobierno ya la ha formulado Putin ante la Casa Blanca.

En segundo lugar, una anexión o una independencia no se consigue vía una invasión militar. Pero tampoco se puede ignorar a las minorías: Ucrania cometió el error de intentar poner bajo una misma identidad a todos sus ciudadanos y ahora parece que Crimea, y a través de ella Rusia, repetirán el error que denunciaban tan fervientemente. ¿Qué pasará con los Tártaros de Crimea y los Ucranianos? ¿Cual es la política de inclusión y reconocimiento de las minorías que propone Rusia? De momento sólo se han visto las violaciones de su libertad de expresión.

No es imposible que otras regiones imiten lo sucedido en Crimea. Tampoco es imposible que Rusia vuelva a intervenir y a anexionar otras regiones de Ucrania, o no, porque Putin es totalmente imprevisible.

Putin, Photopedia

Putin, Photopedia

Crimea ha abierto una caja de Pandora de la que se debe aprender. En primer lugar, la crisis de Crimea no es un conflicto reciente. El recorrido histórico demuestra que un conflicto tiene sus raíces, y que cuando finalmente es visible para una mayoría significa que una minoría lleva tiempo soportando lo que consideran injusticias. No se puede dejar pasar el tiempo pensando que las animosidades se dilatarán o olvidarán, es importante prevenir estas crisis.

Por otra parte, que un pueblo se convierta en un estado independiente no es un ejercicio ni fácil ni rápido, no puede ser el reflejo de una decisión unilateral de algunos y si no, recordemos los ejemplos que nos aporta la historia. Un nuevo Estado – aunque éste esté dentro de otro – requiere su tiempo de maduración donde se tiene que definir muy claramente, entre otras muchas cosas, la cuestión de las minorías, y donde se tiene que poder lidiar con el pasado.

En definitiva, Ucrania parece que se esté desmantelando ante las independencias que declaran sus regiones y ciudades del Este, donde cada actor parece tener sus argumentos y razones para hacer respetar su derecho a la auto-determinación, sea cual sea. Pero lo más importante es que ahora se evite un conflicto armado y abierto, asegurándose que las diferentes partes se sientan incluidas y respetadas.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro 


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  • Juan Peribáñez

    Decir que el pueblo expulsa a su propio presidente, en el caso de Yanukovich, es un detalle que enturbia bastante este artículo. Pero bueno, a lo mejor no había intención de mencionar aquí los intereses de EEUU en Ucrania, y sus esfuerzos por derrocar a un presidente elegido democráticamente.

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