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Caddy Adzuba, periodista y activista en R.D. del Congo

El pasado 15, 22 y 23 de mayo tuvimos la suerte de tener en Valencia, Madrid y Barcelona, respectivamente, a la periodista y activista Caddy Adzuba, gracias al apoyo de la Fundación Mainel.

Caddy Adzuba es originaria de Bukavu (R.D. Congo). Es periodista, activista y defensora de los derechos humanos en su país. Y a pesar de que estudió Derecho su profesión es el periodismo y la comunicación, en Radio Okapi, emisora de la Misión de Naciones Unidas en la R.D. Congo -MONUC-, que emite en todo el territorio de este país.

Adzuba es además miembro de la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación del Este de Congo. Desde esta asociación, nos contaba la informadora, se han realizado distintas alegaciones a la Corte Penal Internacional y al Senado de los Estados Unidos, denunciando los ataques contra la población civil, y especialmente la violencia sexual que sufren las mujeres y niñas de RD Congo.

La periodista es también presidenta de AFIDEP, una asociación que trabaja con niños y niñas abandonados, con mujeres desmovilizadas, es decir, que habían sido reclutadas por las milicias y posiblemente violadas, y con niños desmovilizados que habían ejercido como niños-soldados. Trabajan también con las comunidades en las que viven, promoviendo, a través de la sensibilización, el desarrollo y la promoción de los derechos humanos. Sus objetivos son: a) conseguir la reinserción en la sociedad de las mujeres que hayan sido víctimas de violaciones para conseguir que puedan valerse por sí mismas; b) conseguir la reinserción en la sociedad de los niños-soldados, y que sus comunidades los acepten; c) conseguir, a través de microcréditos, la mejora de la economía de familias pobres de las comunidades dónde trabajan.

El conflicto congoleño, un conflicto multidimensional

La R.D. del Congo, con más de 60 millones de habitantes, tiene 400 grupos étnicos. Es el tercer país más extenso de África, muy rico en recursos naturales, como oro, níquel, petróleo, gas, cuero y uranio. Además, es el principal productor mundial de coltán, empleado fundamentalmente para la fabricación de teléfonos móviles.

“Los rebeldes colaboran con las multinacionales en la extracción de minerales explotando a la población civil, que trabaja amenazada. La comunidad internacional no muestra interés por solucionar el conflicto que está sucediendo en la R.D. del Congo. Un conflicto que tiene ya mucho tiempo. Cada día muere gente, cada día hay más poblaciones desplazadas, cada día crecen más los grupos armados”. Afirmaba la periodista.

“Se trata de un problema internacional. Ruanda es un actor clave en el conflicto, y sin embargo el presidente de la R.D. del Congo no dijo ni una palabra sobre Ruanda en su última exposición ante la Asamblea General de Naciones Unidas”. “La diplomacia congoleña es débil y por eso no consigue soluciones al problema”.

De hecho, comentaba la comunicadora, “en el caso de la R.D. del Congo, la legislación internacional no se cumple porque son los propios criminales de guerra los que dirigen el país. La consecuencia: más de cinco millones de personas han perdido la vida en esta guerra, más de 40.000 menores están en el ejército, más de dos millones y medio de desplazados y cerca de 200.000 refugiados”.

La violencia sexual sobre la mujer “supera cualquier límite de la imaginación”

“Las mujeres son las que soportan las peores cargas y sus derechos son sistemáticamente vulnerados”. Adzuba misma explicaba la historia de una niña a la que los rebeldes violaron y, posteriormente, arrancaron los ojos para que no los denunciara. “Esto ocurre a diario en el Congo, pero permanece en silencio”, añadía.

Los 5 países más peligrosos del mundo para ser mujer / Por Trust Law

Además “la violencia sexual contra las mujeres es llevada a cabo tanto por los rebeldes como por la armada congoleña. La armada congoleña está compuesta por una mezcla de rebeldes y criminales”. “Y esto se debe a la impunidad de la que disfrutan pues las autoridades no hacen nada”.

“En la R.D. del Congo, país que vive en guerra desde 1996, se calcula que más de 500.000 mujeres han sido víctimas de agresiones sexuales, desde el inicio del conflicto”. Sentenciaba la periodista.

Las violaciones y otros ataques sexuales contra mujeres han alcanzado en el este del país, niveles de gravedad crónica: se han llegado a barajar cifras de una violación por cada minuto. Un estudio Oxfam realizado en Bukavu en 2010 señaló que las edades de las víctimas iban de los tres a los ochenta años, que los ataques se cometieron en casas, campos y selvas a mujeres solteras, casadas o viudas provenientes de todos los grupos étnicos. Siendo muchas de ellas violadas frente a sus esposas e hijos, y tratándose en el 60% de los casos, de violaciones en grupo. La mayor parte parte de estas violaciones, llevadas a cabo tanto por soldados gubernamentales como por los demás grupos armados, son violaciones como arma de guerra.

Soluciones desde la Sociedad Civil

Por todas estas razones, Adzuba junto a otras activistas de derechos humanos, decidieron crear la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación del Este de Congo.

“Para sensibilizar a la población a nivel nacional e internacional, para explicar que la guerra en el Congo no es un conflicto intraestatal sino internacional dado el importante rol que juegan las multinacionales en el país”.

Gracias a los esfuerzos de esta organización se han conseguido 2 grandes logros en materia de incidencia política nos explicaba la periodista: “la promesa del gobierno alemán de mandar a grupos de expertos a terreno que se preocupen por recoger información a cerca de dónde vienen los minerales que después sus multinacionales comprarán, y además que comprueben si el gobierno congoleño está al corriente del origen de éstos. Y que se comience a trabajar desde la Corte Penal Internacional para reconocer la violencia sexual como crimen de guerra”.

Desde AFIDEP además, se hacen cargo de los hijos nacidos de violaciones sexuales, que sus madres traumatizadas, rechazan. “Son niños sin nacionalidad, no reconocidos por el gobierno, apatriados”. Desde la organización los registran para que así dispongan de los derechos de la nacionalidad congoleñas, y se ocupan después de buscarles familias de acogida. “El objetivo es evitar que estos niños y niñas, el día de mañana acaben en las calles con comportamientos violentos, criminales, o se conviertan en niños soldados o en esclavas de los rebeldes”.

Finalmente, la organización AFIDEP trata también de identificar y denunciar a los soldados de la armada congoleña que llevan a cabo violencia sexual contra las mujeres y niñas. Realizando una fuerte campaña de incidencia política sobre el gobierno para que penalice estos actos.

La importancia de “denunciar esta situación”

Durante la conferencia le preguntaron a Caddy Adzuba sino ponía su vida en peligro realizando esta labor de comunicación y defensa de los derechos humanos. La periodista fue muy precisa en su respuesta: “Todo habitante del este de la R.D. del Congo, vive en peligro. Los rebeldes matan hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas; violan niños, niñas, mujeres, hombres, ancianos, ancianas…los rebeldes masacran a la población civil a diario, sin pestañear.

Conferencia de Caddy Adzuba en Valencia / Por Fundación Minel

Conferencia de Caddy Adzuba en Valencia / Por Fundación Mainel

“Muchos amigos míos, trabajadores de la radio, están muertos. Recibo amenazas de muerte cada día, todo el tiempo. Pero ¿porqué? porque explica el modo de operar de los rebeldes y lo hago publico a través de la radio y de los diferentes espacios sociales a los que tengo acceso. Y eso, salva vidas”. “Vivo permanentemente en peligro, como muchos de mis compañeros de profesión y muchos ciudadanos de esta zona, pero también trato de vivir, dentro de lo que se puede, una vida normal como todo el mundo. Es lo único que puedo hacer para contribuir a la paz de mi país”.

Desde que empezó el conflicto en su país, la labor de Caddy Adzuba y de sus compañeras y compañeros, se centra en dar a voz a los que no tienen, prestando especial atención a los grupo sociales más débiles y haciendo especial hincapié en los niños y niñas soldados, en las víctimas de la violencia contra las mujeres, que en esta zona supone un arma de guerra de dimensiones realmente dramáticas y en la atroz cifra de refugiados. En estas circunstancias, el periodismo de Adzuba y de los periodistas de esta zona, pasa a ser un medio de capital importancia para informar, formar y educar a una población maltratada por la pobreza y la guerra.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

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