21/11/2017 BARCELONA

El deshielo del Ártico y la teoría del cubito de hielo

El mes pasado, el carguero STI Heritage logró cruzar la región del Ártico en tan sólo ocho días. Se prevé que en las próximas tres décadas no habrá hielo en el Polo Norte durante la época de verano. ¿Significa esto que el nivel del mar aumentará inundando las ciudades situadas en las zonas costeras? Para responder esta pregunta nos remitimos a la teoría del cubito de hielo.

No hace mucho tiempo, el Ártico era una frontera sólida, lo que suponía un obstáculo insuperable para el comercio. Sin embargo, a cada año que pasa la capa de hielo que cubre el Polo Norte se está adelgazando, aumentando el interés de muchos países que utilizan la zona como ruta comercial y también como posibilidad de expandir la explotación de los recursos naturales del Polo Norte.

El mes pasado, el carguero STI Heritage logró cruzar la región en tan sólo ocho días. De Texas hasta Tailandia la nave hizo un viaje miles de millas más corta de lo que tendría que cumplir si tuviese que seguir la ruta tradicional a través del Canal de Suez. Frente al deshielo constante y acelerado del Ártico la búsqueda del control de la región es un aspecto reciente de la geopolítica mundial encabezado por países como los Estados Unidos, Canadá, Noruega y Rusia.

Dicen que si los polos de la tierra se derritiesen el nivel del mar subiría, causando altas mareas que dejarían extensas zonas costeras por debajo del nivel del agua. Sin embargo, no hay una comprobación científica de que el deshielo de las masas glaciales del Polo Norte pueda ser, efectivamente, responsable de la variación del nivel global del mar.

La verdad es que antes que nada, hay que determinar a qué masas glaciares nos estamos refiriendo, pues allí está el quid de la cuestión. No es lo mismo que se deshielen las placas árticas que las antárticas, y tampoco es lo mismo que lo hagan las oceánicas que las continentales. Entonces, para comprender la diferencia entre la Antártida y Groenlandia es bueno viajar en el tiempo y recordar a Arquímedes de Siracusa, el filósofo y matemático; quién vivió del año 287 al año 212 antes de Cristo, y quién redactó el Principio de Arquímedes el cual indica que:“El peso de un objeto que flota en el agua es igual al peso de la masa de agua que desplaza”, Pero, ¿qué significa esto? 

La teoría del cubo de hielo

En un vaso de agua lleno hasta la borde flota un cubito de hielo. ¿Qué ocurrirá al fundirse el hielo? ¿Bajará el nivel del agua?, ¿rebosará parte del agua?, ¿se modificará su nivel?

La respuesta es que el nivel del agua se mantiene. El cubito de hielo flota en el agua porque el peso del mismo iguala a la fuerza que el agua realiza hacia arriba. De acuerdo con el Principio de Arquímedes se deduce que el cubo de hielo pesa lo mismo que el agua que desaloja. Por lo tanto cuando se funde el agua resultante ocupa exactamente el hueco que dejó el hielo.

Entendiendo que el Ártico es un mar helado (como un cubo de hielo) dentro del océano, mientras que el Antártico es un continente helado en la parte terrestre; el hielo ártico no causará ningún aumento de nivel de las aguas si se deshiela, por la sencilla razón de que ya está aportando su propio volumen al nivel actual de las aguas.

Por otro lado, si hablamos del Polo Sur, eso ya es otra cuestión que es preciso analizar con más detenimiento. Todos los años los glaciares van avanzando centímetro a centímetro hacia el mar y aportan al océano nuevas masas que incrementan su nivel. Obviamente, es un nivel muy pequeño, casi imperceptible, pero si el calentamiento global continua haciendo estragos en el Antártico, los millones y millones de metros cúbicos de hielo que llegan al mar incrementarían sin duda alguna su nivel y muchas partes del mundo quedarían bajo las aguas. Sería cuestión de unos pocos metros, aunque suficientes para cambiar la fisonomía de muchas grandes ciudades del mundo que se encuentran al mismo nivel del mar.

Lo cierto es que se ha detectado una relación entre el comienzo del proceso de retroceso de los glaciares y el aumento de la emisión de gases de efecto invernadero. Es natural que en verano el hielo flotante se derrita para formarse de nuevo durante el invierno, pero estudiosos de la Universidad de Bremen afirman que al ritmo actual de deshielo, cuya velocidad dobla la de 1972, océano alrededor del Ártico estará totalmente libre de hielo durante el verano en tan sólo tres décadas. El informe de 2007 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) indicó que esto debería ocurrir hacia el año 2100.

Los impactos del deshielo

Aunque el hielo ártico posiblemente no causará ningún aumento significativo del nivel de las aguas si se deshiela, los impactos ambientales sobre los ecosistemas de la zona, principalmente marinos, puesto que toda la producción en estas áreas polares viene del mar, son incalculables. La pérdida del hielo puede causar la desaparición del hábitat de toda la macro fauna local.

Al mismo tiempo, un deshielo del Ártico podría, también, modificar las temperaturas y los niveles de lluvia en América del Norte y Europa afectando la agricultura, la silvicultura y las reservas de agua. Esto es, el clima en la región del Atlántico norte está controlado por las grandes corrientes oceánicas que transportan el calor desde los trópicos. Esta cinta transportadora oceánica se pone en funcionamiento cuando el agua superficial más salada y, por tanto más pesada, se hunde en las profundidades oceánicas en las proximidades del sur de Groenlandia. Esta agua es reemplazada por agua caliente de los trópicos que calienta la región del Atlántico norte.

De acuerdo con los estudiosos del clima, sin este mecanismo las temperaturas relativamente templadas de las islas Británicas, por ejemplo, podrían ser tan bajas como las del norte de Canadá. La preocupación reside en que el gran flujo de agua dulce del deshielo ártico diluya la corriente salada y pare o debilite la cinta transportadora del calor. Esto podría resultar en un cambio brusco de las temperaturas que probablemente reverberaría en todo el hemisferio al alterar la circulación atmosférica a gran escala.

También se esperan impactos socioeconómicos y políticos pues al liberarse el hielo del Ártico una importante zona para la explotación de recursos submarinos, yacimientos petrolíferos y mineros quedará libre lo que puede ser una fuente de conflictos pues el Ártico no posee ningún tratado que lo proteja, como es el caso de la Antártica.

Total que, si por un lado la teoría del cubito de hielo aclara las ideas sobre la subida del nivel del mar, el deshielo ártico trae consigo un complejo conjunto de impactos ambientales, sociales, económicos y políticos que deja claro la necesidad de disponer no solo de acuerdos internacionales para un mejor reglamento de la región si no, sobre todo, la urgente necesidad de una mayor conciencia del valor real del medio ambiente. 

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

Karen Oliveira

Brasileña, geóloga, especialista en cooperación internacional y medio ambiente. Máster en Energía, Doctora en Relaciones Internacionales. Trabajo con la movilización de fondos y gestión de proyectos direccionados al desarrollo social, salud, género y medio ambiente. Mis temas de interese son política, economía, medio ambiente, derechos humanos y sus interrelaciones.


3 comments

  • Gonzalo Calvo

    05/06/2015 at

    Karen, ¿considera usted que el cambio climático es causado por el CO2 humano? Lo digo porque parece ser que en su artículo no hace usted mención alguna al tema, lo cual no aclara su postura como geóloga. ¿Indican los datos geológicos que el CO2 ha determinado alguna vez en el pasado el clima?
    Y en cuanto a las variaciones del nivel del mar, ¿qué procesos geológicos las determinan?
    De colega a colega: ¿Es éticamente aceptable alimentar, aunque sea subliminalmente, el discurso alarmista y antropocentrista?

    Reply

  • Felipe Gómez

    21/08/2016 at

    Según vi en la clase de física, si un cubo de hielo se derrite en un vaso de agua, el nivel de éste disminuiría. Las moléculas de h2o ocupan menos espacio en estado líquido que en estado sólido. Si quieren comprobar lo que digo, intenten poner en el congelador una botella de agua plástica rebosante. Ésta tiende a explotar a medida que baja la temperatura. Sería interesante que reescribieran el artículo corrigiendo esa imprecisión.

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