01/12/2020 BARCELONA

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La industria del petróleo ha sabido impulsar el aparato productivo de Argentina durante casi 70 años, desde aquella lejana creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), en 1922, hasta la privatización de esa misma empresa en 1992. Un proceso que fue extremadamente poco transparente y que incluyó sobornos en el Parlamento y falsos diputados votando a favor de la entrega de uno de los sectores estratégicos más importantes para el desarrollo de la nación.

Las empresas multinacionales avanzaron en el negocio de los hidrocarburos en toda América Latina dando paso a una nueva forma de colonialismo de la región. Argentina no se vio exenta de este proceso ya que sufrió el desembarco de empresas que operan a su antojo sobre el territorio bajo el ala protectora de los respectivos gobiernos.

La “innovación” que trajeron las grandes petroleras con su llegada a Argentina fue la técnica de extracción de hidrocarburos no convencional, que comúnmente se conoce como fracking o fractura hidráulica, y que fue vetada en países como Francia por ser altamente contaminante, de alto riesgo para la población y uno de los motores del calentamiento global.

Sede central de YPF en el barrio de Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina [Foto: Martin Barland vía WikimediaCommons].
Sede central de YPF en el barrio de Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina [Foto: Martin Barland vía WikimediaCommons].

El principio del fin

Durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, en la década de los ’90, Argentina se vio sometida a un proceso de privatizaciones que dejó al Estado debilitado ante el avance de las grandes compañías extranjeras. Con una industria nacional desmantelada que ya no contaba con un sector tan valioso como el de los hidrocarburos, la administración nacional dejó todos los recursos a los grandes capitales que venían de afuera, y lo único que logró fue aumentar el desempleo y la pobreza.

El gobierno de Menem hizo la vista gorda ante el vaciamiento que sufrieron las reservas de gas y petróleo de YPF, permitiendo que las empresas privadas se llevaran 5.000 millones de barriles de crudo para sus países. Esto afectó gravemente al autoabastecimiento que podía ostentar Argentina. Además, las promesas de inversiones que hicieron las corporaciones brillaron por su ausencia, ya que Repsol, que era la accionista mayoritaria de YPF, se llevó de Argentina el 95% de sus ganancias.

Miles de poblados que nacieron al calor del crecimiento de la petrolera estatal se convirtieron, de pronto, en pueblos fantasma a causa del éxodo a las grandes ciudades. Al mismo tiempo, los trabajadores desocupados fundaron el movimiento piquetero que, a través de cortes de rutas, pedían una solución laboral para esta etapa de flexibilización que estaban atravesando.

La ley del negocio y la apropiación del agua

¿Representa el fracking una nueva etapa de la guerra por el petróleo? Muchos expertos opinan que sí. Un pionero en la materia fue Estados Unidos que, ante la situación de dependencia externa de petróleo y gas, decidió implementar el fracking como modo de extracción que garantizara el abastecimiento. Por eso en EE.UU. se habla de “independencia petrolífera”. Sin embargo, las consecuencias de esta “independencia” son terribles: terremotos, inundaciones, agua contaminada, sequías y destrucción de la flora fueron sólo algunas de las mismas.

Tanques de agua preparados para el proceso de fracturación hidráulica de terreno [Foto: Joshua Doubek vía WikimediaCommons].
Tanques de agua preparados para el proceso de fracturación hidráulica de terreno [Foto: Joshua Doubek vía WikimediaCommons].

La técnica de extracción de hidrocarburos no convencionales consiste en una perforación de 4.000 metros de profundidad, aproximadamente, hecha de forma vertical y horizontal, que atraviesa la roca madre que luego se vuela con explosivos. Una vez superado este proceso, se rellenan las zonas perforadas con agua, arena y más de 600 sustancias químicas que hacen aflorar el gas  que está impregnado en la roca. ¿Cuál es el problema? Que estos productos químicos, y el propio gas, migran hacia las reservas de agua, lagos o ríos próximos produciendo una contaminación irreparable para los pueblos aledaños.

En Argentina, la primera explotación en la se utilizó la técnica de fractura hidráulica se ubicó en territorio del poblado Mapuche, un pueblo originario de la provincia de Neuquén que denunció sobornos por valor de 13.000 pesos argentinos para no hablar de la contaminación producida por la petrolera Apache. El coste ambiental que deja el fracking en las provincias andinas es catastrófico.

Los vecinos de la zona dicen que “el agua potable parece aceite, es imbebible.”

Por ejemplo, cogiendo el caso del agua potable, vemos que las grandes compañías que explotan este negocio consumen un total de 30 millones de litros al día. Si comparamos esta cifra con los datos de la Organización Mundial de la Salud, que calcula que una persona consume, por diversas vías, cerca de 50 litros de agua por día, vemos que las grandes petroleras utilizan el agua que podría abastecer a 600 mil habitantes en un día. Teniendo en cuenta que la población de la provincia de Neuquén sufre de restricciones de acceso al agua y que su población total es de 620 mil ciudadanos, vemos que el 98% de las personas de ese distrito podrían acceder a este indispensable recurso sólo con lo que consumen las empresas que utilizan el fracking.

Por otra parte, la empresa responsable de limpiar las reservas de agua de estas compañías es propiedad del ex Ministro de Energía neuquino, Guillermo Coco, lo que pone en evidencia que la política es parte del negocio de la destrucción ambiental que sufre Argentina. Esto también se hace patente con el hecho de que las petroleras no pagan el agua que gastan, pues este coste es subsidiado por el Estado. Un negocio redondo entre empresas y el poder político.

Otro de los graves problemas que se generan es el éxodo de campesinos que, ante la contaminación de las aguas con la que riegan sus cultivos, se ven obligados a abandonar sus campos e irse a buscar suerte a las ciudades. Este es el caso del que hablábamos anteriormente, el de los agricultores de las inmediaciones del Rio Negro que fue contaminado por la empresa Apache.

El modelo energético de los Kirchner

La falta de inversiones tan prometidas por las corporaciones extranjeros generó una crisis energética que se ha convertido en un verdadero obstáculo para el desarrollo industrial de Argentina. Así, hoy Argentina no tiene una estructura energética capaz de soportar una industria avanzada.

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El matrimonio Kirchner, impulsores de una política de crecimiento del consumo energético [Foto vía WikimediaCommons].

Una vez que Néstor Kirchner asume la presidencia, en 2003, se vivió un proceso de crecimiento del consumo energético que, por el contrario, no se vio acompañado de políticas para recuperar la industria petrolera. A su vez, Kirchner prolongó las privatizaciones por 25 años, incluyendo el principal yacimiento del país, Cerro Dragón. Así, el negocio de las empresas siguió con un posicionamiento territorial arrollador.

Al mismo tiempo, no se avanzó en la explotación de energías renovables y menos contaminantes. Algunos académicos afirman que Argentina, en energías renovables, tiene el potencial de 3.000 centrales nucleares, pero seguir esta senda energética sería ir en contra de los intereses empresariales ya que los molinos eólicos o las fuentes de energía biomasa son parte de su competencia y pueden incluso ser administradas por pequeñas cooperativas.

A modo de ejemplificación vemos que, en el sur, Argentina cuenta con vientos de hasta 130 km/h, lo que supone una fuente de energía eólica muy importante. Mientras, en el norte, existe la región puneña capaz de abastecer de energía solar a gran parte de la población nacional. Por otra parte, el país cuenta con mares y ríos para explotar la energía mareomotriz. Sin embargo, el gobierno quiere seguir explotando la técnica del fracking, la opción que está arrasando el medio ambiente del país.

En 2013, la entonces presidenta Cristina Kirchner decide expropiar el 51% de YPF, lo que representa sólo el 16% del mercado interno. Cifras muy bajas para los volúmenes de dinero que se manejan, y más si hablamos de un recurso fundamental para la industria. Esta expropiación le costó 8.000 millones de dólares al Estado argentino para resarcir a Repsol.

No obstante, el neocolonialismo sigue presente, pues la ahora estatal YPF firmó un acuerdo con Chevron, una petrolera que fue expulsada de Ecuador por graves problemas ambientales en la selva amazónica. Chevron va a explotar el yacimiento Vaca Muerta, en Neuquén, a través del fracking. Este es el ejemplo de una continuidad del modelo extractivo que aparta el potencial de las energías renovables y persiste en la destrucción ambiental.

Actualmente, bajo el gobierno de Mauricio Macri, el Ministro de Energía es Juan José Aranguren, que fue el presidente de Shell en el país. Es decir, la persona que hace 10 meses representaba los intereses de una gran petrolera extranjera, ahora tendrá que defender los intereses de la petrolera estatal. Esto es, cuanto menos, digno de sospecha.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.


El Opinador15/01/2014
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Más allá de los festejos de los medios internacionales por la aprobación de la Reforma Energética de México, debemos indagar en las consecuencias ambientales que dicha reforma conllevará.

Los medios oficialistas, los comentaristas y analistas al servicio del Estado todos los días nos “informan” acerca de la necesidad y los beneficios de la mentada reforma. En esta ocasión debemos resaltar el daño ambiental que causa la explotación petrolera y próximamente la del shale gas, llamado en castellano gas de esquisto o de lutitas, que la Reforma Energética de México impulsará.

La discusión sobre la explotación de los energéticos y las consecuencias ambientales están fuera de toda ideología política, puesto que existen riesgos comprobados. La propia explotación de los recursos que lleva a cabo Pemex trae consecuencias como:

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– Aumento del número de personas que mueren a causa de emergencias ambientales a 942 en zonas donde opera la petrolera.

Muerte masiva de especies como mantarrayas y tortugas.

Contaminación de playas y manglares.

Aplicación de la fractura hidráulica o Fracking

“Este dictamen, que ha sido turnado al Pleno, es preocupante, no sólo porque abre completamente un sector estratégico como el petrolero al sector privado, sino porque pone en riesgo el agua, salud y el bienestar de las y los mexicanos.”

Esta iniciativa tiene su base en la explotación de las rocas del gas de lutitas para reducir las importaciones de gas natural. A esto se le conoce como fracking.

Como lo señala dicho texto difundido por la Alianza Mexicana en contra del Fracking: “Debido a la complejidad de la extracción del gas natural y otros hidrocarburos en los yacimientos de lutitas se requiere abrir cientos de pozos en una región, lo que genera competencia por el agua con el uso humano y otras actividades económicas”.

Los riesgos ambientales de la Reforma Energética

Diagrama Fracking por frackingezaraba.org
Diagrama Fracking por frackingezaraba.org

La Reforma Energética, tal y como está actualmente planteada, traerá gravísimas consecuencias para el medio ambiente de México y el mundo.

En palabras de los expertos:

“El fracking consiste en la fractura de roca de lutita en la que se encuentran atrapados los hidrocarburos, a profundidades de entre 1 y 5 kilómetros, mediante la inyección a alta presión de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas, muchas de ellas de alta toxicidad.” Esto significa que toda esa gran cantidad de agua se pierde por completo.

En términos ambientales se puede concluir que “La apuesta por el gas de lutitas supone altos costos sociales, ambientales y económicos, pone en riesgo la garantía del derecho humano al agua y a un medio ambiente sano, y no es una alternativa para el combate al cambio climático.”

En otros países como Rumanía o Polonia se han registrado fuertes protestas en contra del fracking. A tal grado es el disgusto que Chevron tuvo que detener la explotación del shale gas. Debido a la oposición social que esta explotación suscita, seguir el ejemplo de estos países es clave para la protección del medio ambiente.

La Reforma Energética y las energías renovables

Las energías limpias y amigables con el medio ambiente ya existen en algunas zonas de México y se debe poner un mayor énfasis en las alternativas a la extracción de petróleo. La Reforma Energética considera las energías renovables, pero no las refuerza de acuerdo con las necesidades futuras. Esta situación es alarmante.

Si bien el dictamen tiene contempladas las fuentes de energía renovables, la iniciativa se queda corta, repiten propuestas ya existentes, hay vacíos y no profundiza mas allá de la mención de Ley de Energías Renovables, por lo que resulta evidente que el eje central de esta reforma es el shale oil y el shale gas:

“[…] la explotación de reservas no convencionales, principalmente el petróleo de lutitas (shale oil) y el gas de lutitas (shale gas) por parte de Estados Unidos, ha venido a cambiar todo el panorama mundial.” Por ello es el main theme.

Si de verdad el fin de esta reforma fuera preservar la economía, se centraría en las fuentes renovables. De este modo, se puede cuestionar el incremento de la inversión en un recurso que de todas formas se va terminar a mayor o menor profundidad.

Foto vía Wikipedia Creative Commons

La meta para incrementar considerablemente el uso de energías alternas está planteada para 2024, pero las bases aún dejan mucho que desear. Los presupuestos están calculados con base en base el aumento de ingresos por abrir Pemex a capital extranjero, pero éstos no se garantizan. Aunque llegase a existir un aumento considerable de los mismos, el presupuesto puede ser variable. Además debemos considerar las probabilidades de éxito de perforación, que dependen de muchos otros factores fuera del control del gobierno.

Resulta poco comprensible por qué el gobierno mexicano quiere asumir tantos riesgos bajo un esquema de prueba y error como el que aprobaron, cuando la misma Secretaría de Energía afirma que las energías renovables aportarían al PIB 30 mil millones de pesos (1.7 billones de euros). Paradójicamente, a Pemex se le quiere invertir la misma cantidad solamente para tratar de aumentar la producción, lo cual ni siquiera incluye otras fases como exploración, refinamiento o exportación.

Durante los debates tanto la Secretaría de Energía en su página web como EPN hablaron deliberadamente en términos generales, equiparando producción a todo el proceso, desde exploración a exportación. Utilizaron de forma intercambiada los términos, obscureciendo con ello aún más el proceso que explicitaba la reforma.

A pesar del énfasis gubernamental en los beneficios económicos que traerá la reforma, el dictamen de Reforma Energética no menciona al Producto Interno Bruto (PIB) más que cuatro veces, y no menciona cuánto aportarán las nuevas medidas a la economía. Esto pone en entredicho los beneficios monetarios si no hay ni una meta clara: ¿Cómo comprobaremos en los años venideros que realmente la apertura de Pemex funcionó?

Cabe remarcar que el Centro para la Investigación de Políticas y la Economía (CEPR, por sus siglas en inglés) asegura que el sector shale gas-oil genera muy pocos empleos, de ahí que los costos en salud y medio ambiente, especialmente de los costos de contaminación de agua, son demasiado altos en relación con sus beneficios.”

Dado el pragmatismo que pregona Enrique Peña Nieto en su persona y en su política, la relación costo-rendimiento de su propuesta energética sigue siendo un punto muy débil.

Conclusión: Por la utilización de energías renovables

Dadas las circunstancias actuales deberíamos utilizar las energías limpias y renovables, las cuales como se comprueba tienen la capacidad suficiente para abastecer de energía a México:

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Energía Solar: Tan sólo el norte del país recibe más radicación que en toda Alemania, mayor productor mundial.

Energía Eólica: Tiene la capacidad para cubrir al 140% de la demanda eléctrica de México.

Por ello no debemos explotar tantos recursos ni ser tan dependientes de los hidrocarburos y demás energías no renovables; sin embargo, sucede en todo el mundo. En mi opinión lamentablemente no podemos frenar dicha explotación, ni la de casi ningún recurso natural, pero lo que sí  podemos hacer es no extenderla para tratar de contaminar menos, es decir, buscar fuentes alternativas de energía.

El cuidado del medio ambiente no responde a una ideología de derecha o de izquierda: es nuestro y es nuestra responsabilidad conservarlo por el bien de todos los mexicanos, por ello debemos defenderlo y seguir el ejemplo de Rumanía y Polonia.

[notice]Seguro que te interesa leer: Fracking: la última tentación de la industria energética[/notice]

 Ésta es una explicación sin ánimo de lucro



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