22/01/2026 MÉXICO

El día en que García Márquez ‘volvió’ a ser periodista

3cfd730d-88a7-42f8-a3e2-df08b0c8d2ad - Sebastián Ruiz de Gamboa Arias
La cadena de televisión TVN eligió en 1971 al autor de Cien años de soledad para entrevistar a su viejo amigo Pablo Neruda. Aunque el resultado no fue el esperado, por unos minutos ‘Gabo’ retornó a su antigua vocación, la misma que lo llevó a escribir éxitos como Relato de un náufrago.

En 1971, Gabriel García Márquez tuvo la oportunidad de regresar en el tiempo y reconvertirse en aquel joven periodista que exploró por primera vez la literatura en los medios colombianos El Universal de Cartagena y El Heraldo. El autor de obras imprescindibles como Cien años de soledad, La hojarasca y El amor en los tiempos del cólera, fue invitado por la cadena Televisión Nacional de Chile (TVN) para entrevistar en París a su gran amigo, cómplice y mentor, Pablo Neruda, quien acababa de obtener el Premio Nobel de Literatura pocos días antes.

García Márquez solía hablar del periodismo con la misma nostalgia con la que un exiliado—como le ocurrió a él en 1955 y 1981—evoca su país natal. En una entrevista con el escritor cubano Orlando Castellanos, afirmó que ser reportero era su “primera y única” profesión. Con la novela había alcanzado el éxito y la fama, pero sentía, como le expresó a Neruda antes de lanzar la primera pregunta en su conversación en TVN, que “a medida que uno avanza en el trabajo literario, va perdiendo el sentido de la realidad”.

García Márquez en su entrevista con Neruda, París 1971. Fuente: Centro Gabo

Mi primera y única profesión

Ese mismo sentido de realidad lo llevó a escribir cientos de artículos para periódicos y revistas en su carrera. En un discurso difundido por el Centro Gabo, entidad dedicada a preservar el legado de García Márquez, el novelista dijo que fue en el periodismo donde sus textos hallaron por primera vez un destello de notoriedad, anticipando al gran escritor en que se convertiría. “En mis tiempos de estudiante”, relataba, “Eduardo Zalamea Borda, director del suplemento literario de El Espectador de Bogotá, publicó una nota donde decía que las nuevas generaciones de escritores no ofrecían nada”.

A raíz de esto, al futuro Nobel colombiano le surgió un “sentimiento de solidaridad” con sus compañeros de generación y resolvió “escribir un cuento, solo para taparle la boca a Eduardo Zalamea Borda”. El domingo siguiente abrió el periódico y vio que su historia había sido publicada, así como una nota en la que Zalamea Borda reconocía que se había equivocado, porque en “ese cuento surgía el genio de la literatura colombiana”.

Tiempo después, García Márquez comenzó a trabajar en El Espectador de Bogotá e incluso llegó a describir a Zalamea Borda como “un gran amigo”. En este medio, en 1955, escribió uno de sus trabajos más relevantes de su etapa como periodista, que dio origen a su novela Relato de un náufrago. La historia narraba en primera persona la despiadada experiencia de Luis Alejandro Velasco, un tripulante de un buque militar que estuvo diez días a la deriva por el Caribe.

El descubrimiento de Zalamea Borda

En este reportaje, García Márquez logró sacar agua de un pozo seco al transformar una experiencia estática y repetitiva, como es estar en una balsa en un océano vacío, en una aventura cargada de emociones y reflexión, que recorre el subconsciente del protagonista.


Es más, gran parte del texto ocurre en la mente de Velasco: las voces entre las olas de sus compañeros ahogados; sus alucinaciones con el marinero Jaime Manjarrés; los recuerdos con
su amante Mary Address; la lucha involuntaria por sobrevivir, pese a haber “escogido la muerte”; la “sangre viva y caliente” de la gaviota entre sus dedos, y la lástima que sintió al degollarla; el miedo a varar en “un territorio poblado de caníbales”, entre muchos otros relatos. Es esta capacidad de García Márquez para representar incluso lo subjetivo con un sentido de realidad, la que le permitió destacar como periodista.

La pluma política del periodista-literato

Por ello, 16 años después, la entrevista a Neruda supuso el “regreso” de un periodista innato, que había tenido que “abandonar” un sueño por convertirse en uno de los autores más influyentes de la literatura.

“El ‘García Márquez periodista’ era casi indistinguible del literato. Al escribir periodismo nutrió su literatura y viceversa”, dice el historiador y periodista Tomás Fábrega. Su pluma, añade, era “aguda, lúcida y provocadora”, pero también tenía muy presente una noción política. “Cuando ganó el Premio Rómulo Gallegos, todos sus ingresos los donó para reactivar la revista Punto Final, que era una publicación muy ligada a la izquierda revolucionaria”, ejemplifica.

El fracaso de la entrevista perfecta

¿Y qué ocurrió con la entrevista a Neruda? Fue un completo fracaso. El escritor colombiano se mostró descontento desde un principio y calificó la conversación como “absolutamente falsa y hecha para la televisión”. Y es que las buenas charlas que solía tener con su amigo chileno solo surgían en espacios que reflejaban el estilo periodístico de García Márquez, uno en el que el sentido de la realidad fuera el protagonista: “Sin tantos micrófonos, ni cámaras”.


Esta es una explicación sin fines de lucro.

 

¿Quieres recibir más explicaciones como esta por email?

Suscríbete a nuestra Newsletter:


Sebastián Ruiz de Gamboa

Periodista chileno, máster en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo en colaboración con la ESUE (Madrid). Ha pasado brevemente por las redacciones de La Tercera, El Mundo y CIPER. Fiel al espíritu del todólogo, ha explorado temas de medio ambiente, educación y política, aunque encuentra su territorio más propio en la salud.


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.