05/12/2020 BARCELONA

Sin hijos, por elección

Hasta hace muy poco se entendía que parte de la unión entre dos personas pasaba por dejar una parte de su legado en el mundo, los hijos. Sin embargo, los tiempos están cambiando y hoy por hoy son muchas las mujeres que deciden envejecer ajenas a las responsabilidades maternas: sin hijos por elección.

Hasta hace muy poco se entendía que parte de la unión entre dos personas pasaba por dejar una parte de su legado en el mundo, los hijos. Sin embargo, los tiempos están cambiando y hoy por hoy son muchas las mujeres que deciden envejecer ajenas a las responsabilidades maternas: sin hijos por elección.

El movimiento “sin hijos por elección”

El movimiento social “sin hijos por elección”, o decir no a lo tradicional, surgió en la década de 1970 con gran fuerza especialmente en Estados Unidos y Canadá. Las nuevas generaciones de mujeres nacidas en el baby boom y la llamada generación X, fueron de las primeras en presentar disidentes entre sus filas a la idea de convertirse en madres. Y es que estas mujeres fueron las primeras en ser testigos de la contradicción entre la tradición familiar que situaba a la mujer en el hogar, encargada de la crianza de los hijos y sin ningún aspecto de superación profesional, y el empoderamiento de las mujeres al acceder al mercado laboral.

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El resultado de este proceso es que, hoy por hoy, en países como Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña o España, el índice de mujeres embarazadas disminuye cada año. Y, aunque en algunos países occidentales la tasa de natalidad sigue siendo relativamente alta, las mujeres cada vez tardan más en formar una familia. Por ejemplo, la tasa de natalidad en España ha pasado de 11 nacimientos por cada 1.000 personas en 2005 a 9 nacimientos por cada 1.000 personas en 2014. El cambio es evidente: cada vez más parejas deciden llevar una vida libre de hijos.

Ser mujer, tener una vida plena y no tener hijos

“La respuesta a la felicidad no siempre son los hijos”, esta es la forma en la que algunas autoras relatan por qué han decidido no dar a luz, y simplemente, disfrutar de su vida en pareja de manera igual de plena que el resto de parejas.

Ser mujer no significa tener la obligación de ser madre, tal y como lo describe el libro “Selfish, Shallow, and Self-Absorbed: Sixteen Writers on the Decision Not to Have Kids”. Las razones por las cuales una pareja puede decidir buscar la satisfacción personal en otros aspectos de la vida que no sean formar una familia, son, sin lugar a dudas, muchas:

  • La falta de instinto maternal y/o paternal.
  • No querer sacrificar parte del tiempo personal en el cuidado y la gran atención que necesitan los niños.
  • La falta de compromiso para comprometerse con una mayor responsabilidad, tanto a nivel personal como financiera.
  • La escasez de recursos económicos para atender adecuadamente a los niños, especialmente en estos tiempos de crisis.
  • Las consecuencias en el crecimiento profesional que implica el ser madre.
  • El posponer la maternidad/paternidad a unas condiciones más adecuadas en el futuro.
  • La percepción de incapacidad real para ser un/a madre/padre responsable y paciente.
  • El querer primera el mayor grado de libertad de elección personal.
  • El querer primera mantener la posibilidad y capacidad de cambiar de estudios, ciudad de residencia, trabajo, etc. tanto a corto plazo como a largo plazo.

Sin embargo, éste es un debate no libre de prejuicios, especialmente para las mujeres, hasta el punto de que socialmente se puede llegar a ver a aquellas mujeres que deciden no ser madres como personas “egoístas e irresponsables”, o como personas “incompletas”, que nunca podrán sentirse realizadas como mujeres por haber dejado de lado la maternidad de manera premeditada.

Una nueva generación: las milenials

El economista David Foot, de la Universidad de Toronto llegó a la conclusión de que la educación de la mujer es el determinante más importante a la hora de decidir si se quiere llevar adelante o no la meternidad.

3988064341_f65824220b_z_answer_4_xlargeLas milenials, que es como se conoce a aquellas mujeres nacidas entre 1981 y 1995, prefieren crecer personalmente en otros aspectos que no son el familiar, u optan por no tener hijos o retrasarlo lo máximo posible por las grandes dificultades que presenta la maternidad a la hora de desarrollar una carrera profesional.

Para representar esta nueva cultura del no tener hijos, algunas han sido las historias que se han llevado a la gran pantalla en los últimos años sobre “la otra cara no bonita de la maternidad/paternidad”. Este es el caso de la película Hermosa juventud; una historia que narra la vida de una pareja de veinteañeros en España y sus complicaciones para criar a un hijo y las dificultades que pueden presentarse a la hora de mantenerlo. En esta misma línea destaca la película Mommy, la cual relata la larga lucha de una madre para criar a su hijo, un chico problemático y violento que se ha quedado sin padre, mostrando una cruda una mezcla de arrepentimiento por haber elegido ser madre y el reto que ello representa para una persona.

Lo relevante de estas historias no son las dificultades que cuentan, sino que por primera vez la perspectiva desde la que se presentan es clara: ser padre o madre no es un camino de rosas, y para mucha gente puede no valer la pena. Y ello no tiene nada de malo. El tiempo tendrá que derrotar este prejuicio, especialmente de cara a las mujeres, que son quienes más lo sufren.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

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Fatima De Luna Diaz

Aguascalientes, México Lic. Administración y Negocios Internacionales por la Universidad Politécnica De Aguascalientes, mi mayor pasión es la lectura y el contribuir a que el mundo este enterado de lo que pasa a nuestro alrededor, hacer cada vez mas fácil el acceso a la información y a las oportunidades que se encuentran en cada continente, explorando las situaciones económicas, políticas y sociales de cada país. [email protected]


6 comments

  • Miguel Gutiérrez

    15/06/2015 at

    Excelente articulo, felicidades

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  • Criss Jagdzauber

    15/06/2015 at

    yo me cuestiono todo los días, si es necesario traer niños al mundo, este mundo cruel :(, creo que tengo demasiada consciencia para ser mamá.

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  • Analía Verónica Gómez

    29/07/2015 at

    muy buen artículo!

    Reply

  • Gonzalo Calvo

    20/11/2015 at

    Lo primero, enhorabuena por sacar este tema, que a mi juicio, en un país como España, y en una región como Europa, es posiblemente EL tema más importante/urgente a tratar, o al menos uno de los más importantes. -Digo esto porque yo soy el primero que a diario estoy dando caña en la web en los otros dos temas importantes, como son la crisis económica (ahí está mi libro, donde explico la relación guerra-crisis) y el timo del calentamiento global antropogénico (mil millones ha pagado España en los últimos años por creerse culpables de un fenómeno astronómico, determinado pro el Sol, con la que está cayendo de recortes y crisis económica).
    Y es que hay cosas que me llaman la atención como que Japón y España seamos los dos países que menos natalidad tengamos , y curiosamente -y no tengo ni idea de si tiene algo que ver- que seamos también los dos que más pescado consumimos.
    Y es que somos países ricos, países desarrollados, vaya. Aquí no se pasa verdaderamente hambre. Hambre la pasaron nuestros abuelos durante la guerra. Hpy hay penuria, empobrecimiento por la crisis y el desempleo, pero hambre, lo que se dice hambre, prácticamente no hay.
    Es por tanto muy sorprendente que nos atrevamos tan poco a tener hijos. Creo que nos han cmido la cabeza. Hemos perdido la escala de valores en tan sólo un par de generaciones. El feminismo creo que ha jugado un papel importante. Ser madre y ama de casa ya no está bien visto. Se ponen por delante una serie de valores materialistas, como son “la libertad”, o el dinero, o la carrera profesional. Me parece gravísimo, y veo que no se habla casi de ello en los medios, ni en la calle.
    Sin duda en otros países vecinos, como Francia, la cosa es bastante diferente, pues allí hay grandes ayudas estatales. Te pagan por hijos. Aquí la verdad es que no veo que se esté moviendo nada seriamente al respecto. Es como si todo se hubiese apostado a la inmigración. Aunque al mismo tiempo no se pone nada fácil la entrada de inmigrantes. Es como si hubiese un acuerdo tácito en que hay que bajar la población. Me parece que fue el Club de Roma el que a mediados del siglo pasado sacó esta idea de controlar la natalidad y reducir la oblación mundial, aduciendo cálculos y postulados morales ciertamente criticables, particularmente cuando vienen de las élites, y de estamenteos poco o nada democráticos.
    Más aún, la caída de muro de Berlín, el auge del liberalismo económico, y una cierta idea de la modernidad y la feminidad (imagen de mujer fumadora), asociada a una idea superficial de la libertad, con un trasfondo consumista (hay por ahí un documental inquietante sobre Isaiah Berlin, que prueba acerca de la industrai del tabaco como fomentadora de

    Reply

  • Gonzalo Calvo

    20/11/2015 at

    Lo primero, enhorabuena por sacar este tema, que a mi juicio, en un país como España, y en una región como Europa, es posiblemente EL tema más importante/urgente a tratar, o al menos uno de los más importantes. -Digo esto porque yo soy el primero que a diario estoy dando caña en la web en los otros dos temas importantes, como son la crisis económica (ahí está mi libro, donde explico la relación guerra-crisis) y el timo del calentamiento global antropogénico (mil millones ha pagado España en los últimos años por creerse culpables de un fenómeno astronómico, determinado por el Sol, con la que está cayendo de recortes y crisis económica, y caundo la ciencia debería ser un estamento modélico y de referencia moral, y no uno corrupto y cobarde como lo es hoy).
    Y es que hay cosas que me llaman la atención como que Japón y España seamos los dos países que menos natalidad tengamos , y curiosamente -y no tengo ni idea de si tiene algo que ver- que seamos también los dos que más pescado consumimos.
    Y es que somos países ricos, países desarrollados, vaya. Aquí no se pasa verdaderamente hambre. Hambre la pasaron nuestros abuelos durante la guerra. Hpy hay penuria, empobrecimiento por la crisis y el desempleo, pero hambre, lo que se dice hambre, prácticamente no hay.
    Es por tanto muy sorprendente que nos atrevamos tan poco a tener hijos. Creo que nos han cmido la cabeza. Hemos perdido la escala de valores en tan sólo un par de generaciones. El feminismo creo que ha jugado un papel importante. Ser madre y ama de casa ya no está bien visto. Se ponen por delante una serie de valores materialistas, como son “la libertad”, o el dinero, o la carrera profesional. Me parece gravísimo, y veo que no se habla casi de ello en los medios, ni en la calle.
    Sin duda en otros países vecinos, como Francia, la cosa es bastante diferente, pues allí hay grandes ayudas estatales. Te pagan por hijos. Aquí la verdad es que no veo que se esté moviendo nada seriamente al respecto. Es como si todo se hubiese apostado a la inmigración. Aunque al mismo tiempo no se pone nada fácil la entrada de inmigrantes. Es como si hubiese un acuerdo tácito en que hay que bajar la población. Me parece que fue el Club de Roma el que a mediados del siglo pasado sacó esta idea de controlar la natalidad y reducir la oblación mundial, aduciendo cálculos y postulados morales ciertamente criticables, particularmente cuando vienen de las élites, y de estamenteos poco o nada democráticos.
    Más aún, la caída de muro de Berlín, el auge del liberalismo económico, y una cierta idea de la modernidad y la feminidad (imagen de mujer fumadora), asociada a una idea superficial de la libertad, con un trasfondo consumista (hay por ahí un documental inquietante sobre Isaiah Berlin, que prueba cómo la industria del tabaco americana, asociada a la publicida de masas, fomentó una cierta imagen de la mujer “moderna”, con intereses mezquinos).
    En fin, que espero que os animéis a debatir e intercambiar ideas al respecto. Creo que este es un gran tema por el que vale la pena arriesgarse a hablar sin tapujos. No sé. La otra opcíón es no hablar, no hacer nada, y que las cosas sigan como hasta ahora, fatal. Creo que tenemos una responsabilidad que sacar adelante. Si sólo van a tener hijos los que tienen cuenta en Suiza, creo que habrá que rebelarse.

    Reply

  • Gonzalo Calvo

    20/11/2015 at

    Aprovecho para dejar claro que NO COMPARTO la idea que se lee en el artículo, acerca de que “no tiene nada de malo” no tener hijos.

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