27/07/2021 BARCELONA

Las políticas del cannabis: ¿hay vida más allá de la prohibición?

La regulación del mercado de la sustancia ilegal más producida y consumida del mundo se vislumbra como un primer paso hacia un cambio de enfoque en las políticas internacionales sobre drogas ilegales.

El cannabis es la sustancia ilegal más consumida del mundo. Según el World Drug Report 2011, publicado hace unos días por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, entre 125 y 203 millones de personas consumieron cannabis al menos una vez durante el pasado año, es decir, entre el 2.8 y el 4.5 % de la población mundial.

A pesar de ser una sustancia cuyo consumo está tan altamente extendido, ninguna jurisdicción ha dado el paso de legalizar su consumo recreativo. No obstante, las legislaciones sobre el uso personal en los diferentes Estados son muy heterogéneas y algunas de ellas se distancian del prohibicionismo.

Coffee shop en Holanda

En el ámbito europeo el caso más paradigmático es el de la política de coffee-shops en Holanda, pero existen otras experiencias alternativas a la prohibición. A modo ilustrativo, Portugal descriminalizó el consumo personal de todas las drogas en 2001 y se considera que los resultados de esta política han sido positivos. De hecho, el país tiene uno de los índices más bajos de consumo de la Unión Europea (UE) y la descriminalización ha abierto la puerta a un tratamiento más eficaz de los adictos[1]. Otro caso interesante es el de las asociaciones cannábicas en España: clubes privados que gestionan plantaciones colectivas financiadas por sus socios, quienes consumirán finalmente la marihuana obtenida por razones terapéuticas o recreativas.

 En Estados Unidos también se han formulado propuestas para superar el prohibicionismo. El pasado noviembre, el estado de California podría haberse convertido en el primer territorio del mundo en el que se pudiera plantar, vender y consumir marihuana de manera legal. La Regulate, Control & Tax Cannabis Act, más conocida como Proposición 19, no salió adelante por un estrecho margen: 46.5% de los electores votaron a favor, frente al 53.5%[2] que se opusieron a un cambio en la regulación de una práctica frecuente entre 15 millones de estadounidenses.

Alternativas a la prohibición

Varias son las alternativas de regulación del consumo personal de drogas que se han planteado frente a la prohibición predominante tanto en las legislaciones nacionales e internacionales como en el discurso político y mediático. Las más importantes son, sin duda, la descriminalización, la despenalización y la legalización.

Descriminalización y despenalización vs legalización y regulación

Según el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT), máxima autoridad en materia de políticas de control de drogas de la UE, la descriminalización supone eliminar una determinada conducta o actividad de la esfera del derecho penal. La prohibición sigue vigente, pero desaparecen las sanciones penales al mero consumo aunque puedan considerarse sanciones de otro tipo. De este modo, la cuestión pasa a ser regulada desde otro ámbito legislativo. Por su parte, la despenalización[3] implica una disminución de la sanción penal, fundamentalmente la privación de libertad, pero se mantienen otro tipo de sanciones penales como las multas, y el delito queda registrado en los antecedentes del infractor[4].

Manifestación a favor de la legalización de la marihuana

Por último, la legalización significaría la eliminación del ámbito del derecho penal de todas las actividades relacionadas con una sustancia concreta (la marihuana, en el caso que aquí nos ocupa), estableciendo una regulación de su mercado, es decir, de su cultivo, producción, distribución y disponibilidad en el contexto de una jurisdicción determinada. Ahora bien, la legalización es un modelo que incluye varias alternativas de regulación, desde el control estatal absoluto en forma de prescripción de las sustancia, hasta un escenario de legalización de libre mercado.

 No obstante, ¿hasta qué punto, y en qué sentido, podría contribuir la legalización del consumo, producción y distribución de marihuana a una disminución de la violencia relacionada con el crimen organizado en regiones del globo como América Latina?

Cannabis y violencia organizada

A pesar de lo extendido de su consumo, el mercado ilícito de cannabis ha sido relativamente menos violento que el de cocaína y heroína, habida cuenta de que el mercado de las drogas es el más violento de todos los mercados ilegales[5]. La razón principal es que mientras que la cocaína y la heroína son producidas en unos pocos países en desarrollo, para los que constituyen una importante fuente de ingresos, la marihuana es cultivada en prácticamente todos los países del mundo y fundamentalmente destinada al consumo interno.

 Al ser una planta que puede crecer prácticamente en cualquier lugar (a diferencia por ejemplo del arbusto de coca, que sólo crece en los Andes), en el mercado de cannabis el tráfico internacional no es tan determinante como en los otros principales mercados de drogas ilegales: no precisa tal cantidad de intermediarios como la heroína y la cocaína, ni asumir un riesgo tan elevado del transporte transfronterizo y posibles incautaciones. Se puede decir, por tanto, que la implicación de redes violentas de crimen organizado es más moderada, si bien gracias al mercado del cannabis se obtienen una gran cantidad de ganancias ilícitas. A este respecto, las estimaciones no son coincidentes, como sucede en la mayoría de información estadística sobre drogas ilícitas[6].

Regulación del mercado de cannabis: partidarios y detractores

Los argumentos a favor y en contra de la regulación de las drogas ilegales son variados, así como sus motivaciones. Son muchas las personalidades que se han posicionado como partidarios de la legalización e incluso, como el magnate George Soros, han financiado iniciativas destinadas a un cambio del actual paradigma prohibicionista. Dentro de los argumentos a favor podemos identificar cuatro grupos.

Argumento Liberal

Se centra en la autonomía de los individuos para tomar sus propias decisiones e insiste en que el Estado debe permanecer neutral ante determinadas conductas. El escritor Mario Vargas Llosa se ha manifestado partidario de la legalización del consumo de marihuana  señalando que el Estado no debe entrometerse en las decisiones individuales de los ciudadanos. El Nobel de Literatura señaló hace un tiempo en el periódico El País el peligro de que el Estado decida lo que es saludable o dañino, dado que supone una intromisión en la libertad individual, que incluye también la libertad para poder hacer cosas no tan buenas para la salud, siempre que no perjudiquen a los demás[7].

Argumento Económico  o Economista

En este conjunto entrarían aquellas personas que defienden que legalizar la marihuana tendría un impacto positivo en las arcas públicas, dado que permitiría incrementar la recaudación de impuestos y, además, los Estados ahorraría los enormes recursos que ahora se destinan a aplicar las políticas prohibicionistas, fundamentalmente en aplicación de la ley y encarcelamientos. Esta es la posición defendida por Soros, quien hizo una aportación de un millón de dólares para defender el “SÍ” en el referéndum de California[8]. Ya a comienzos de los años noventa, algunas voces célebres se pronunciaron en este sentido. Milton Friedman afirmaba entonces que la prohibición de las drogas era equivalente a dar un subsidio directo del Estado a los narcotraficantes[9].

 El Enfoque de la Reducción del Daño

Sus partidarios parten del supuesto de que el consumo de drogas siempre ha existido y probablemente seguirá existiendo en el futuro, y por tanto, en lugar de perseguir en vano la eliminación completa de todas las drogas, una opción política más pragmática sería su despenalización y tratar de gestionar los daños que ocasionan tanto a los individuos como a las sociedades en su conjunto. Del mismo modo, plantean la necesidad de que las políticas de control de drogas se formulen e implemente con pleno respeto de los derechos humanos y que las leyes y sus sanciones sean proporcionales a los delitos cometidos.

Argumentos a favor de la legalización

Este cuarto grupo de argumentos  contempla la legalización como la única opción a medio y largo plazo para reducir la criminalidad organizada y la violencia relacionada con el narcotráfico, así como la amenaza que suponen a la institucionalidad  democrática en numerosos países de América Latina. Al legalizar estas sustancias, se eliminaría una de las mayores fuentes de ingresos ilegales de los grupos dedicados al tráfico de drogas y, con ello, su capacidad de desestabilizar y corromper las sociedades y las instituciones políticas.

En paralelo, muchos son los argumentos en contra de autorizar y regular el consumo, la producción y la venta de las drogas en general y de la marihuana en particular. Un argumento frecuentemente utilizado por los detractores de la legalización es el de que ésta daría lugar a una mayor disponibilidad y por tanto a un mayor consumo, al menos en los primeros estadios del proceso. Otros autores apuntan razones religiosas o morales. Otro argumento muy extendido es que el de que la legalización no garantiza que se elimine por completo el mercado ilegal. Los grupos dedicados al narcotráfico pueden seguir obteniendo ganancias de otras sustancias ilegales (cocaína y heroína) e incluso de sustancias legales ofreciéndolas a mejores precios.

En esta línea, varios expertos, si bien plantean la legalización como la única opción viable a largo plazo, son escépticos sobre el impacto que podría tener, actualmente y por sí misma, sobre la violencia. No obstante, suponer que la legalización de la marihuana disminuirá los índices delictivos en países como México, parece demasiado optimista. Lo que parece claro, a tenor de la situación actual, es que una política prohibicionista contribuye al mantenimiento de la cultura de ilegalidad y a la espiral de corrupción, inestabilidad e inseguridad.

Estatus legal de la marihuana en el mundo, por países [Vía Wikipedia]
Estatus legal de la marihuana en el mundo, por países [Vía Wikipedia]

Conclusión

Nunca ha existido unanimidad respecto a cuál debería ser la actitud adoptada por los Estados y por la comunidad internacional respecto al fenómeno del consumo de drogas, ni respecto a si las políticas actualmente vigentes son las más apropiadas para hacer frente al desafío que implica su producción y tráfico internacional. Lo que son evidentes son sus consecuencias. La delincuencia organizada sigue incrementando su potencial desestabilizador y extendiéndose a más países, como demuestran las más de treinta mil muertes relacionadas con el narcotráfico en México en los tres últimos años, o la implantación cada vez mayor de los cárteles mexicanos en América Central.

Las políticas de control de oferta no han conseguido poner fin al consumo de drogas, que se mantiene estable en Europa y Estados Unidos e incrementa en otras regiones del mundo como América Latina, Rusia y Asia Oriental[10]. Al contrario, han propiciado que la represión se concentre en los eslabones más débiles de la cadena de producción, como los campesinos dedicados a cultivos ilícitos, y a altos niveles de encarcelación por posesión de pequeñas cantidades de droga destinadas al consumo personal. Del mismo modo, continúa la inestabilidad democrática e institucional en los países donde se producen, y por donde transitan las rutas de tráfico ilícito. Dichas consecuencias son lo suficientemente graves como para plantearse que el modelo prohibicionista se ha agotado y la necesidad de superarlo.

Por tanto, y de acuerdo con Ethan Nadelmann, director de Drug Policy Alliance, la opción de la legalización no parece ser ya tanto una cuestión de sí o no, sino que cuándo. “Not if, what when”[11]. A lo que podríamos añadir, “and how”.

Esta es una opinión-explicación sin ánimo de lucro


 [1] Glenn Greenwald (2009), “Drug Decriminalization in Portugal: Lessons for Creating Fair and Successful Drug Policies”, CATO Institute. Disponible on line
http://www.cato.org/pubs/wtpapers/greenwald_whitepaper.pdf

[2] Recuento oficial, New York Times http://elections.nytimes.com/2010/results/california.

 [3] Despenalización en castellano suele tener el significado que los anglosajones atribuyen a decriminalization. Se mantiene en este trabajo el sentido de los términos en inglés, dado su uso generalizado en el contexto de políticas de drogas.

 [4] OEDT/EMCDDA (2005), “Illicit Drug use in the EU: Legislative Approaches”. Disponible en http://www.emcdda.europa.eu/html.cfm/index34041EN.html

 [5] Peter Andreas & Joel Wallman, “Illicit markets and violence: what is the relationship?”, Crime, Law and Social Change (2009) 52:225–229.

 [6] Según la Office of National Drug Control Policy de EEUU, el 60% de los ingresos de los cárteles mexicanos provendría de la marihuana. En  cambio, para la RAND Corporation esta afirmación no es del todo creíble, y calcula que los ingresos que reportan los cárteles mexicanos atribuibles a la marihuana se situarían entre un 15 y un 26% de sus ganancias totales (Kilmer et al. (2010), “Reducing Drug Trafficking Revenues and Violence in Mexico Would Legalizing Marijuana in California Help?” RAND Corporation. Disponible  http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/occasional_papers/2010/RAND_OP325.pdf

[7] Vargas Llosa, “Los avatares de la marihuana” El País 07/11/2010, disponible en http://www.elpais.com/articulo/opinion/Avatares/marihuana/elpepiopi/20101107elpepiopi_11/Tes

 [8] Véase http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-155775-2010-10-27.html

 [9] Entrevista en 1991 en el America’s Drug Forum. Friedman aseguró en más de una ocasión que la prohibición era la causa de la violencia relacionada con las drogas. Sorprenden ambas declaraciones tanto por su contenido como por el personaje que las hizo: el Nobel de economía, conservador Chicago boy y férreo defensor de las bondades del libre mercado, no parece encajar en los estereotipos de los defensores de la legalización de las drogas. Pero este estereotipo se ha vuelto cada vez más heterogéneo. Vídeo disponible en http://www.youtube.com/watch?v=oyystXOfDqo

 [10] Véase sucesivos Informes Mundiales sobre las Drogas de la ONUDD, en http://www.unodc.org

 [11] Ethan Nadelmann, “Drug War Anniversary: a time for reflexion and action”, 11/02/2011 y disponible en http://www.huffingtonpost.com/ethan-nadelmann/post_1717_b_821935.html

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Constanza Sanchez

Murcia, España. Licenciada en Ciencias Políticas (UCM), Máster en Relaciones Internacionales (IBEI) y Candidata a doctora en Relaciones Internacionales (UPF). Mis ámbitos de estudio son el crimen organizado y el narcotráfico en América Latina, la economía política de las drogas ilegales y su regulación internacional, y las políticas de control de drogas.


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