África Occidental vive una regresión histórica en materia de libertades civiles. Con Senegal a la cabeza, una ola de reformas penales está criminalizando la diversidad sexual en la región. Desde Burkina Faso hasta Ghana, los gobiernos endurecen penas que van desde años de prisión hasta la cadena perpetua y la pena de muerte. Detrás de esta tendencia convergen el soberanismo poscolonial, el distanciamiento de la influencia europea y la financiación de organizaciones evangélicas estadounidenses. Las consecuencias: crímenes de odio, detenciones arbitrarias y una creciente ola migratoria hacia Europa.

