Los atentados de París del pasado 13 de noviembre nos conciernen más de lo que pensamos. Tenemos que ser capaces de conducir nuestra indignación alas verdaderas causas del problema y pedir cuentas a nuestros gobiernos sobre las relaciones, intervenciones, negocios y guerras con otros países. Toda acción tiene sus consecuencias, y en la masacre de París por desgracia lo hemos visto de manera muy clara.

