Photo: a katz / Shutterstock

El aborto “inseguro” en el mundo

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cerca de 22 millones de mujeres a nivel global se someten a un aborto inseguro. De entre estas, más de 18 millones pertenecen a países en vías de desarrollo. Casi 50.000 mueren durante el procedimiento, y cerca de 5 millones sufren secuelas. Los organismos internacionales señalan que esta cifra supone el 13% la mortalidad materna en el mundo. Sin embargo, son muchos son los expertos que denuncian que estas cifras no responden a la realidad, ya que en la mayoría de estos países no se dispone o invierte en herramientas rigurosas para recoger datos acerca de cuestiones como el aborto, o muchas otras que afectan directamente a las mujeres, y que, a día de hoy, las hace invisibles en las estadísticas. Precisamente, gracias a la denuncia continuada de numerosas organizaciones este debate se ha puesto sobre la mesa en la discusión sobre los nuevos ODS (punto 17) y la Agenda de desarrollo post 2030, y en línea con ello, ONU Mujeres ha lanzado la campaña “Making every woman and girl count”.

Esta problemática también afecta a los países desarrollados. Ya que, como bien denunció en su día el Informe Estrela, los embarazos no planeados o no deseados, continúan siendo una realidad problemática para muchas mujeres y adolescentes también en la Unión Europea (UE), a pesar de que el aborto sin riesgos es legal y accesible. 

La salud reproductiva y sexual: un derecho humano

El derecho a la salud reproductiva y los derechos sexuales y reproductivos, se han reconocido en numerosos tratados internacionales como derechos humanos, y como tal, son imprescindibles para el desarrollo y su vulneración supone una vulneración de los derechos humanos.

Campaña en español para el #September28

Campaña en español para el #September28.

Por ejemplo, el programa de acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) establece a lo largo de su séptimo apartado que los derechos sexuales y reproductivos abarcan tanto la capacidad de las parejas e individuos —sin discriminación alguna por razón de sexo, género, edad o estado civil— de decidir de modo libre y responsable si quieren o no tener descendencia, cuándo tenerla y con quién.

Del mismo modo la Convención de eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) señala en su artículo 16 que para asegurar las mismas condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, éstas deben poder elegir libre y responsablemente el número de hijos que quieren tener.

De hecho, la última publicación de UNFPA al respecto (que data del 2008), va incluso más allá y denuncia directamente que:

“La mortalidad materna y la mala salud reproductiva se constituyen en una violación de los derechos humanos cuando son causadas, en su totalidad o en parte, por el hecho de que el Estado incumpla su deber de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos que conforman lo que hoy llamamos derechos reproductivos”.

Como bien se extrae de estos textos, los Estados han sido instados en numerosas ocasiones a incluir la salud sexual y reproductiva dentro de sus sistemas de sanidad para así alcanzar una situación en la que todas las personas puedan disfrutar plenamente de sus derechos. Sin embargo, éstos siguen restringiendo o penalizando el acceso al aborto en muchos lugares del mundo, o incluso, intentando cambiar las legislaciones para hacerlas más restrictivas como recientemente trató de hacer el Gobierno de Polonia, afortunadamente, sin éxito.  

Campaña de Amnistía Internacional "i cuerpo, mis derechos"

Campaña de Amnistía Internacional “Mi cuerpo, mis derechos” [Foto vía Amnistía Internacional].

Las leyes del aborto siguen siendo restrictivas

Ya en 2012 la OMS señalaba en su informe “Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud” que:

“Casi cada una de estas muertes podrían haberse evitado a través de la educación sexual, la planificación familiar y el acceso al aborto inducido de forma legal y sin riesgos, y a la atención de las complicaciones del aborto”.

En la misma línea lo han vuelto a expresar estos días expertos de la ONU en un llamamiento para poner fin a todas las medidas punitivas y a las barreras discriminatorias que a día de hoy impiden a millones de mujeres el acceso a la salud reproductiva:

“La penalización del aborto y la denegación de servicios para la interrupción de un embarazo no deseado, son formas de discriminación basadas en el sexo”.

“Su prohibición no reduce la necesidad ni el número de abortos, sólo aumenta los riesgos para la salud y la vida de las mujeres y las niñas que acuden a servicios inseguros e ilegales” (especialmente de aquellas que viven en la pobreza).

“No podemos tolerar la violación severa de los derechos humanos de las mujeres debido a diferencias biológicas. Y sobre todo, no podemos tolerar la alta incidencia de muertes entre mujeres y niñas debido al aborto inseguro. Una problemática que puede prevenirse”.

Las leyes restrictivas del aborto se aplican sobre el 40% de la población mundial y en muchos casos, pueden llevar a una mujer a la cárcel por interrumpir su embarazo. Y eso aun sabiendo que los embarazos no deseados no pueden ser en ningún caso totalmente prevenidos, ya que los métodos anticonceptivos no son 100% efectivos” (ni todo el mundo tiene acceso a ellos).

Además, “las mujeres están mucho más expuestas que los hombres a la violencia sexual” (y eso, a pesar de las barbaridades que dicen algunos, también puede acarrear embarazos no deseados).

El “derecho a la vida”: ¿a la vida de quién?

Durante los últimos años hemos podido observar un incremento en el discurso internacional del llamado “Derecho a la vida”, una tendencia que, basándose en la supuesta necesidad de “proteger la familia”, promueve modificar las legislaciones nacionales e internacionales para asegurar la “protección de la institución de la familia”, mediante la promoción del derecho a la vida desde la concepción y  la restricción del acceso tanto al aborto como a la anticoncepción.

“Estas posturas, que suelen disimularse en un discurso que exalta el valor de la vida, tienden a producir exactamente el efecto contrario, puesto que elevan la mortalidad y la morbimortalidad materna. Además, se basan en interpretaciones tradicionales y patriarcales de la familia y de los derechos de los miembros que la conforman.” Informe: El derecho a la vida ¿de quién?. Centro de Derechos reproductivos.

Como decíamos, esto no es algo que sólo ocurra en los países en desarrollo. En efecto, en Europa una de las propuestas más discutidas del Informe Estrela era la de hacer frente al problema del uso no regulado de la objeción de conciencia entre los profesionales de la salud reproductiva,  práctica que ha denegado a muchas mujeres el acceso a los servicios de información, compra de anticonceptivos, análisis prenatales y/o interrupción legal del embarazo.

Campaña en español para el #September28.

Campaña en español para el #September28.

A nivel internacional, iniciativas como Women on wave o Women on web que trabajan para facilitar información y acceso a medicación a aquellas mujeres que quieren interrumpir su embarazo en países donde el acceso al aborto está prohibido o es muy restringido, se han encontrado con todo tipo de barreras no solo físicas, sino también tecnológicas (muchas de ellas en los llamados países desarrollados): censura de sus páginas webs, restricciones desde Google para su aparición en el buscador, impedimentos desde plataformas como iTunes para su disponibilidad (gratuita) entre las aplicaciones disponibles etc.

Por ello, ahora más que nunca, campañas a favor del aborto seguro como la de #Ponteensuszapatos lanzada recientemente con motivo del #28S, Día Internacional del Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, son más que necesarias para concienciar a la población sobre las dificultades que muchas mujeres sufren para poder decidir sobre si quieren o no ser madres, o el número abrumador de mujeres que ponen en riesgo su vida, innecesariamente, al no tener acceso a un aborto seguro. Sin embargo, para contrarrestar este “discurso pro vida” peligroso y contrario a los derechos humanos, no bastará con la concienciación.

“Necesitamos un análisis feminista crítico sobre lo que implica la llamada protección de la familia en los espacios internacionales de derechos humanos.” Y lo necesitamos ya.

Para más información sobre el estado de los derechos reproductivos vale la pena echar un ojo a esta selección de 15 recursos propuestos por el Observatorio de la Universalidad de lo Derechos. Porque eso es lo que son los derechos reproductivos, derechos UNIVERSALES.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.



¿Quieres recibir más explicaciones como esta?

Suscríbete a nuestra newsletter


Queremos explicar la realidad internacional de un modo comprensible para construir una sociedad más consciente

Leave a Reply