15/11/2019 BARCELONA

Cuando Chile se olvidó de sus mujeres

Recientemente 2 mujeres se han disputado el control del gobierno chileno por primera vez en la historia. ¿Se acordarán estas dirigentes de los derechos de la mujeres chilenas?


La presidencia de Chile fue batallada el pasado 15 de diciembre por primera vez por dos mujeres: la conservadora Evelyn Matthei y la expresidenta Michelle Bachelet. Todo un logro para el feminismo chileno. O eso parece…

Acercándonos a la realidad, este logro parece estar más lejos de lo que se piensa. Chile, uno de los países de Latinoamérica con un desarrollo humano más alto, ha experimentado un crecimiento eficiente durante los últimos años que le ha ayudado a posicionarse en un puesto privilegiado con respecto a su región. Un hecho que contrasta con la realidad social de una clase media sumida en los bandazos del capitalismo y que lucha por hacerse oír a través de fuertes y organizados movimientos sociales.

La lucha feminista en Chile

El movimiento feminista chileno no lo es menos. En un país donde existe un 47,6% de participación laboral femenina, la brecha salarial entre hombres y mujeres con educación universitaria se mantiene en un 35% de diferencia, y aumenta hasta un 38,2% con educación secundaria (3). La violencia de género o feminicidios sigue siendo una amenaza constante para la mujer, con un 36% de la población de entre 15 y 59 años que reconocía en 2008 haber sufrido violencia por parte de sus parejas. Sin embargo esta estadística ha sido la última sobre este tema, ya que, aunque los sucesivos gobiernos se comprometieron a seguir realizándolas, las encuestas dejaron de hacerse y  a día de hoy no se han retomado.

Aborto en Chile

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“Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir.”

Pero es en el ámbito de los derechos sexuales y reproductivos donde Chile se posiciona como uno de los países más restrictivos a nivel global (1). Tan sólo hace cuatro meses, el caso de Belén dio la vuelta al mundo y reabrió un debate que parece irresoluble en la sociedad chilena. Con tan sólo 11 años, Belén se había quedado embarazada de su padrastro de 32 años, quien la había violado en repetidas ocasiones. Sin embargo, el Estado chileno no le permitió proceder a una interrupción voluntaria de su embarazo. Y sigue sin permitirlo, ni para el caso extremo de Belén, ni para ningún otro.

Hasta 1989 el aborto terapéutico estaba reconocido por el Código de Salud, pero fue a partir de ese año y por razón  de “los avances en la medicina” cuando Pinochet decidió eliminar la única excepción existente hasta el momento. Hoy en día el aborto es un delito penado con hasta 5 años de prisión tanto para las mujeres que lo llevan a cabo, como para los profesionales de la salud que lo practican (2).

Siendo uno de los países con una legislación más restrictiva en la materia, paradójicamente Chile también es uno de los más abortistas del mundo. La cifra de abortos “reportados” ascendería a 40.000 en 2008. Sin embargo, se estima que este número podría llegar hasta los 160.000 abortos al año, en el caso de los “no informados”. Los métodos para realizar un aborto varían en función del nivel adquisitivo, es decir, las posibilidades de una mujer para poder acceder a esta procedimiento médico abarcan desde las clínicas privadas de lujo, hasta la introducción de elementos puntiagudos en un motel a las afueras de la ciudad. Lo que hasta datos del 2006 suponía al menos, la muerte de 15 mujeres al año.  Sin embargo, el método más utilizado en Chile -y recomendado en los foros feministas- es el del Misotropol. Este medicamento se utiliza como tratamiento para las úlceras gástricas, pero introducido en la vagina provoca contracciones y hemorragias. La efectividad del aborto es de un 98% pero el problema viene al desconocer la dosis exacta o si el aborto no llega a su término. Entonces el riesgo aumenta y puede llegar a ser letal.

Embarazo adolescente

Este alto número de interrupciones voluntarias puede explicarse por la restrictiva legislación chilena. Está demostrado que en las legislaciones donde este derecho es considerado como tal, el número de abortos disminuye. Pero en Chile se debe añadir el dato de que, aunque la tasa de embarazo adolescente (entre 10 – 19 años)  no es tan alta como en otros países de la región, desde 2010 la cifra no ha descendido de 15,6%, situándose muy lejos de las tasas de países como España, Francia o Alemania. Los sucesivos gobiernos se han posicionado en contra de la promoción de políticas que favorezcan la educación sexual y el acceso a métodos anticonceptivos. Incluso en 2008, cuando el Servicio Nacional de Salud de Chile aprobó la distribución de forma gratuita de la conocida como “pastilla del día después” en los Centros de Salud de Chile, el Tribunal Constitucional chileno acogió la petición de 36 parlamentarios de eliminar la medida.

El Aborto en la campaña electoral

Ante este panorama social, el aborto sigue siendo un tema tabú, al menos para la conservadora Alianza de Evelyn Matthei que no lo incluye en su programa electoral, debido a la ideología de su coalición. Este tema se ha convertido en uno de los ataques recurridos a la candidata  ya que, a nivel individual, Evelyn Matthei sí está a favor del aborto terapéutico e incluso llegó a presentar  un proyecto de ley para reponer el aborto terapéutico cuando ocupaba el cargo de senadora, en 2010.

Por el contrario, Michelle Bachelet que hasta marzo fue directora de ONU Mujeres, sí propone en su programa electoral “la despenalización de la interrupción voluntaria en caso de peligro de la vida de la madre, violación o inviabilidad del feto”, lo que supone una apertura en relación a su anterior legislatura, en la cual no se pronunció al respecto. No obstante, su concertación con otra de las grandes fuerzas políticas como es la Democracia Cristiana en la llamada “Nueva Mayoría” puede traerle limitaciones en lo referente a su puesta en marcha.

Mujer y Salud privada

Red chilena contra la violencia doméstica y sexual

También en el ámbito de la salud, las mujeres deben hacer frente a otros obstáculos. Frente a una desmantelada sanidad pública chilena, el sistema privado de salud también parece ser un ámbito donde la discriminación de género se sigue produciendo. La salud privada, para el menos de un quinto de la población que se la pueden permitir, se basa en un sistema de seguros de salud donde las ISAPRES (Instituciones de Salud Previsional) se encargan de los servicios de financiación y seguros médicos. En este caso, los planes de salud de los pacientes suelen tener precios similares con indiferencia del sexo desde el nacimiento hasta la llegada a la adolescencia. Es en este periodo cuando las mujeres pasan a tener un “factor de riesgo mayor” por la probabilidad de quedarse embarazadas, y, por supuesto, este aumento de riesgo viene acompañado de la multiplicación de hasta cuatro veces la tarifa del plan de vida de las mujeres chilenas. Es decir, las mujeres chilenas deben pagar como media un 200% más que los hombres, por el simple hecho de ser mujer, aunque estén tan sanas como los hombres y aunque el hijo resultante sea tanto de la madre como del padre.

Hace un año, el Tribunal Constitucional chileno declaró inconstitucional la discriminación de género al desagregar el factor de riesgo por sexo en los seguros de salud, sin embargo, un año más tarde, sigue sin aplicarse la sentencia y las ISAPRES siguen llevando a cabo esta discriminante medida contra las mujeres contratantes.

El futuro de las mujeres chilenas

La desigualdad de género en Chile es patente. Ante este escenario, el movimiento feminista sigue buscando su voz, como muchos otros movimientos en Chile. Las promesas que se han escuchado durante los meses de campaña electoral son muchas, pero son los derechos de las mujeres los que están sobre la mesa. La recién proclamada ganadora de las elecciones, Michelle Bachelet, ha apostado fuertemente por las mujeres y sus derechos, pero habrá que esperar para poder predecir qué futuro les espera a las demás mujeres chilenas y qué promesas serán cumplidas o, de nuevo, guardadas en un cajón.

  1. Marianne González Le Saux, Carolina Ibáñez Kollmann y Alia Trabucco Zerán, “Aborto en Chile: el precio de elegir”, Le Monde Diplomatique (Chile) n° 70 / 2006.
  2. Ídem.
  3. Ximena Valdés S. “Mujer y Trabajo: La desigualdad latente”, Le Monde Diplomatique (Chile) n°146 / 2013.

Foto de portada: “Aborto” / Colectivo Navaja.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

Este artículo fue originalmente publicado en: Cuaderno de Lluvia.

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Almudena Rascón

Almudena Rascón Alcaina. Licenciada en Periodismo y Máster en Política Internacional en la Universidad Complutense de Madrid. Especializada en Derechos Humanos y Género. He colaborado durante años con Amnistía Internacional. Actualmente, resido en Santiago de Chile donde trabajo como periodista especializada en Macroeconomía para una agencia de comunicación . Contacto: [email protected]


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