Ilustración de Jacqueline Velázquez

¿Qué es el feminicidio?

El feminicidio es una categoría teórica que define los asesinatos contra las mujeres en razón de su sexo. El concepto no nace de una simple feminización del término homicidio cuando las víctimas de asesinatos son mujeres, ya que en el feminicidio el componente de género de las víctimas no es coyuntural sino que es el elemento que las hace víctimas potenciales de la violencia. Los asesinatos de mujeres por el simple hecho de serlo tienen lugar en el seno de contextos sociales patriarcales en los que se generaliza una visión objetualizada de las mismas. El hecho de objetualizar a la mujer la convierte en un ser utilizable, fácilmente reemplazable y como tal, eliminable.

Para Sara Lovera, periodista y fundadora de Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC) la violencia feminicida es:

“ La forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de las mujeres y que se agrava cuando el Estado no actúa y la sociedad lo consiente”.

Al contrario de lo que suele pensarse, el feminicidio no es un problema local que sucede en otra parte, sino un fenómeno global que ocurre en todo el mundo. El asesinato machista, la tortura y la violencia sexual contra las mujeres conforman una realidad recurrente en muchos territorios del mundo y una flagrante violación de los derechos humanos.

Ciudad Juárez: el punto de partida

México, al igual que otros muchos países, no cuenta con un sistema de estadísticas fiable que permita conocer con exactitud el número de feminicidios cometidos, pero según fuentes oficiales de las que se ha hecho eco el portal Feminicidio.net, en los últimos 25 años en México se han producido más de 34.000 muertes violentas de mujeres (una media de 20 mujeres asesinadas por día).

Ciudad Juárez desató la alarma hace casi 20 años, en 1993, tras el asesinato de Alma Chavira Farel y tras otros crímenes que tuvieron gran impacto social como los de Lomas de Poleo, Cristo Negro, Lote Bravo o Campo Algodonero.

Aunque Chihuahua no es la región con mayor número de feminicidios ni de mujeres desaparecidas de México, podemos considerar el feminicidio en Ciudad Juárez como un caso paradigmático sobre todo por el alto nivel de denuncia de las familias y activistas y la constante exigencia de justicia que sigue sin recibir una respuesta satisfactoria y que ha internacionalizado el fenómeno.

Además, la ciudad fronteriza, tiene una idiosincrasia particular que conforma un caldo de cultivo ideal para que la violencia machista quede impune: narcotráfico, alto flujo migratorio, maquilas, zonas de tolerancia, EEUU, corrupción, impunidad, machismo, falta de garantías jurídicas y de seguridad, urbanización deficiente, desidia institucional y gubernamental, falta de voluntad política…etc.

El feminicidio en América Latina y en el mundo

A pesar de que cuando se habla de feminicidio, las imágenes de Ciudad Juárez son las primeras que vienen a la mente, en otros países como Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Burundi, El Congo, Afganistán o Timor Oriental, la violencia social y el machismo se alían de forma macabra contra los cuerpos de las mujeres.

Si bien es cierto que la violencia contra las mujeres se agrava cuando el país atraviesa una situación de conflicto y la violencia sexual se utiliza como parte de la estrategia de guerra, no debemos olvidar que ya sea por motivos religiosos, legales, culturales o políticos, miles de mujeres son asesinadas anualmente en todo el mundo.

Así por ejemplo, la violencia machista en El Salvador ha aumentado exponencialmente en la última década debido a la proliferación de las maras que suponen una nueva suerte de formas bélicas en el país -muchas veces los feminicidios se cometen como rito de iniciación para pertenecer a las pandillas-.

Del mismo modo, tras el golpe de estado de 2009 en Honduras, la violencia política y social se incrementó considerablemente y con ella se ha podido contemplar una creciente escalada de feminicidios (cabe destacar los asesinatos de muchas activistas feministas y pro derechos humanos). Según datos de la Fiscalía de la Mujer, tan solo en el primer trimestre del año 2010 se reportaron 62 muertes violentas de mujeres (los asesinatos de mujeres triplican al aumento de homicidios masculinos durante el mismo periodo de tiempo).

¿Feminicidio en Europa?

Lo que impulsa el aumento exorbitado de los feminicidios en América Latina u otros países de África o Asia, además de una cultura machista y un sistema patriarcal enquistado es el marco de impunidad, inoperancia del estado y desorganización administrativa, así como la violencia estructural que afecta al conjunto de la sociedad en contextos de alta violencia y la violencia institucional que sufren las víctimas y sus familias, aumentan las posibilidades de que muchas mujeres sufran maltrato y agresiones sexuales e incluso sean asesinadas.

Pero, ¿podemos hablar de feminicidio en Europa? La respuesta es: por supuesto. Solamente desde 2003, en España han muerto más de 600 mujeres teniendo en cuenta tan solo las que han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas.

“El concepto de feminicidio aporta una perspectiva compleja y global para referirse a los asesinatos machistas de mujeres o a los crímenes de género que suceden en todo el mundo ya que no solamente contempla los asesinatos cometidos por la pareja o ex pareja (feminicidios íntimos) sino por cualquier hombre, incluyendo también los crímenes con un claro componente sexual (estos son los casos más conocidos en Ciudad Juárez y que sin embargo en España y Europa en general no se incluyen dentro de las estadísticas sobre violencia de género)”.

Aunque el término no está asentado en Europa, básicamente por una cuestión de mentalidad neocolonialista (incluso dentro del propio movimiento feminista) de la que cuesta desprenderse respecto a esos otros países dónde sí se ha conceptualizado sobre el feminicidio.

Jean Michel Bouvier, padre de la joven turista francesa asesinada en la Quebrada de San Lorenzo junto a una amiga en julio del 2011, ha emprendido una campaña para reclamar a los poderes públicos franceses la inclusión en el Código Penal de la figura del crimen de feminicidio con el propósito de convertir los asesinatos machistas en un delito contra la humanidad. Tal como expresa muy acertadamente Bouvier,

“El asesinato de una mujer por el simple hecho de serlo supone en sí mismo una negación de la mujer que debe ser considerada una figura jurídica específica”.

¿Por qué es conveniente hablar de feminicidio?

En primer lugar, es preciso registrar los feminicidios cometidos tanto por conocidos como por desconocidos, para que se puedan establecer indicadores de riesgo adecuados. Para favorecer una visualización más certera de la verdadera magnitud de los asesinatos por violencia machista, misógina o feminicida que se cometen en todo el mundo, desde Europa debemos abogar por una apropiación y generalización del término.

Por otra parte, desde un punto de vista comunicativo, una unificación de la terminología a nivel internacional facilitaría también la organización de campañas de lucha contra la violencia machista, así como una involucración mayor de organismos internacionales y un aumento de compromisos de cooperación para erradicar el feminicidio.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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