Fuente: Slava Krasko

Pasaron dos años desde aquel referéndum que dotó de legitimidad política al pueblo de Crimea para la adhesión a la Federación Rusa. En marzo de 2014, ciudadanos de la Península fueron a las urnas para expresar su voluntad y deseo de expresar su pertenencia a Rusia, evidenciando que no se sentían nacionales ucranianos. Los resultados de ese referéndum, que sigue siendo cuestionado por Kiev, fueron abrumadores. La amplia mayoría, cerca del 95% dijo sí a la pregunta de adherir a Rusia.

La adhesión es un capítulo de la crisis de Ucrania, un capítulo en las fricciones entre Moscú y Occidente. Representó el suceso de mayor impacto en la geopolítica del 2014, un año donde las fronteras “se corrieron”. Desde entonces, se ha vuelto a traer en debate si el presente se remonta, o no, a la configuración de poder de tiempos de la Guerra Fría. Crimea significó un error de cálculo que la diplomacia europea y los asesores de la Casa Blanca no olvidarán, ellos no consideraron que los ciudadanos de la Península pudieran expresar su voluntad de pertenencia a Rusia. No sólo por estos motivos fue un suceso histórico, también porque terminó de “dividir” a Ucrania, desatando brotes separatistas en las regiones del este, como Luganks y Donestsk, que aún siguen sin una solución de paz.

Aproximación a la realidad de Crimea a través de los ojos de Slava Krasko

Los efectos mediáticos que tuvo el resultado del referéndum motivó al documentalista ruso Slava Krasko a producir un film de 35 minutos para preguntar a los propios crimeos, “¿De quién es Crimea?”, título que finalmente llevó su documental. Tras las diferentes y disimiles maneras en que la prensa internacional comunicó lo sucedido, consideró que los testimonios en primera persona de los ciudadanos de Crimea describirían de la manera más representativa el entorno en que se realizó la votación popular y el cómo es vivir adherido a Rusia. Participaron las personas de las principales ciudades de Sebastol, Simperofol o Yalta y en demás poblados donde los tártaros son mayorías, llegando así a todos los estratos sociales

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Fuente: impresión de pantalla del documental “¿De quién es Crimea?”, de Slava Krasko.

Muchas acusaciones se hicieron presentes aquel 2014 alegando que hubo fraude y presión bajo fusiles kalishnikov para que los ciudadanos votaran por el Sí. A los fines de mostrar la realidad, Slava les pregunta, por quién habían votado, cómo había sido el contexto en que lo hicieron y si sabían de quién es Crimea. Sobre esta última pregunta, las respuestas sorprenden. En las imágenes se evidencia que algunos se negaron a dar su opinión, pero otros tantos dieron efusivamente su impresión.

Hoy la incertidumbre reina sobre cómo es vivir en esta Península. Por ello, en diálogo con Slava Krasko pudimos aproximarnos a la realidad de Crimea mediante la voz en primera persona, intentando comprobar si las percepciones de este lado del mundo son las que describen el vivir diario de los crimeos. Él es economista especializado en finanzas, pero abandonó su rutinaria vida para recorrer el mundo produciendo documentales de sus viajes. Ha realizado una ruta de viaje que ha incluido 36 países llegando a todos los continentes.

“La gente caminaba en las calles con banderas y celebrando la entrada en Rusia hasta la medianoche. Lloraron de alegría”

La adhesión de Crimea fue mediante referéndum, representó un evento histórico. ¿Podría decirnos cómo los ciudadanos de Crimea vivieron este acontecimiento? Y, ¿cómo lo recuerda usted? 

Slava Krasko: Un dato representativo para ilustrar sintéticamente este acontecimiento. En Rusia el Año Nuevo es la fiesta más popular, los habitantes de Crimea me han dicho que el referéndum significó ese nivel de emociones e incluso aún más. Un sentimiento que se puede ver en mi documental. La gente caminaba en las calles con banderas y celebrando la entrada en Rusia hasta la medianoche. Lloraron de alegría. Un suceso histórico, porque también había un espíritu de manifestarse contra los embates que se sucedía en Kiev donde, con el apoyo de los Estados Unidos, se organizó un golpe de estado en el que fue derrocado el presidente Viktor Yanukovich. Que era una autoridad legítimamente elegida por la voluntad popular.

“Sigue habiendo dificultades con los intentos de Kiev de bloquear la península mediante el corte de suministro de agua, electricidad y alimentos.”

Desde su consideración y perspectiva, ¿cómo es vivir hoy en Crimea hoy? En América Latina, podemos ensayar un pensamiento común asociado a la hostilidad y profunda crisis, ¿es así el escenario?

Slava Krasko: Desde el ingreso de Crimea a la Federación Rusa, el nivel de vida ha sido el estándar o el normal, la vida en la Península sigue su curso. Hoy las inversiones están destinadas al desarrollo de infraestructura, que ha sido muy relegada en el pasado. Por su parte, el turismo aumentó gracias a una mayor afluencia de los rusos del continente. Sin embargo, sí hubo, y sigue habiendo dificultades con los intentos de Kiev de bloquear la península mediante el corte de suministro de agua, electricidad y alimentos. Esas medidas generaron indignación en la población. No sólo por esto, sino también por lo que ocurre en las regiones del Este de Ucrania. Esto genera que el sentimiento de los ciudadanos de Crimea no sea indiferente con cada medida que toma el gobierno de Kiev.

¿Qué piensa acerca de la situación en el este de Ucrania? Una región que está en crisis y donde el conflicto continúa sin resolverse. ¿Si los crimeos votaban por Europa podrían haber terminado igual que el este?

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Fuente: impresión de pantalla del documental “¿De quién es Crimea?”, de Slava Krasko.

Slava Krasko: La situación en el sureste de Ucrania es consistentemente difícil. Las operaciones militares activas cesaron, pero no el conflicto. Kiev ha detenido el pago de las pensiones y la asistencia social a la población, esto genera impacto directo en la economía de las personas. Se negó a resolver los problemas de la región, por eso lo hace Rusia. Si nos remontamos a 2 años atrás, muchas perspectivas sostenían que la opción rusa no era la correcta; sin embargo hoy miramos la realidad propia de Ucrania, que ha optado por la integración europea, y su situación económica está sumamente complicada. Ucrania está económicamente quebrada, sumida en una gran deuda donde muchas generaciones de ucranianos pagarán con su dinero a quienes prometen salvarla de la crisis. El giro europeo no cambió las cosas: las reformas no se logran materializar, generando fricciones en el escenario político interno; la corrupción sigue en mismos niveles; y el país no recibe la ayuda europea de la forma en la que se prometió. Solo se acumula deuda. Resultado: recesión dramática y la economía a nivel de los países pobres de África. Por supuesto, con este panorama, los crimeos no pueden pensar que votaron erróneamente al elegir el camino de Rusia.

“(Los ciudadanos) vemos que Kiev se esfuerza por crear problemas en la península, mientras que Moscú los resuelve”

¿Cuál es la política de Ucrania para Crimea? ¿Cómo es la relación con Kiev? ¿Los crimeos se sienten presionados por Kiev y/o Moscú?

Slava Krasko: Se ve en Kiev una animosidad prácticamente de rabia y sin poder asumir que los ciudadanos de Crimea no se sienten nacionales ucranianos, así quedó demostrado en el legítimo referéndum. En la práctica, vemos que Kiev se esfuerza por crear problemas en la península, mientras que Moscú los resuelve para liberar a los ciudadanos de ese bloqueo. Vemos a Rusia que invierte en Crimea, en la construcción de sistemas eléctricos, puentes, carreteras, hoteles y en la industria; y por otro lado el gobierno de Ucrania priva a los crimeos de agua, suministro de energía eléctrica (desactivada en el invierno) y de alimentos.

Tras dos años del referéndum, la disputa por la legalidad de la adhesión sigue presente, la comunidad internacional aún no reconoce la autonomía de Crimea, pero sus fuertes lazos históricos con Rusia dejan entrever un destino ya escrito para la Península, pese a que la diplomacia ucraniana lo considera “un territorio temporalmente ocupado”.

Ésta es una explicación-opinión sin ánimo de lucro.



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