21/05/2022 MÉXICO

Francia vota más que un presidente este domingo

El domingo 10 de abril, los franceses concurrieron a las urnas para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, con un resultado esperable: habría segunda vuelta. En una reedición del balotaje del 2017, Marine Le Pen desafiará al actual presidente Emmanuel Macrón, enfrentándose así no sólo dos maneras antagónicas de administrar Francia sino de relacionarse y entender el mundo.

Con un sistema político muy fragmentado, el país galo deberá afrontar una segunda vuelta en donde se divisará que otro país occidental afronta los desafíos que formula el hastío de la sociedad ante la falta de políticas públicas que satisfagan las exigencias a sus demandas. Esta cuestión que domina actualmente la agenda política global, ha marcado un claro surgimiento de fenómenos políticos ligados a los extremos ideológicos que mediante el uso de un discurso nacionalista-populista solidifican y expanden sus nichos de votantes. Además, el mencionado fenómeno en muchos países ha barrido por completo con los partidos tradicionales o históricos que cobijaban dentro de sus estructuras diversas posturas políticas que hallaban un cierto límite con la moderación de líderes fuertes que continuaban sin grandes irrupciones las políticas de Estado.

Francia resulta un país de suma importancia en el marco regional por su gran peso dentro del liderazgo que ejerce en Europa, lo que también la convierte en un actor indiscutible dentro del concierto mundial. Es claro que el restablecimiento de relaciones diplomáticas y políticas con Alemania luego de 1945, significó una de las grandes reparaciones históricas y geopolíticas que marcaron la segunda mitad del siglo XX, debido que dos países que siempre mantenían vigente una hipótesis de conflicto, se convirtieron en el centro de la unificación europea. El saneamiento de sus relaciones permitió la creación de la Comunidad Económica Europa, que fue la organización regional que cimentó la fundación de la Unión Europea.

Por lo que, un cambio de administración en la presidencia francesa hacia posturas más radicales o la continuidad de un gobierno con raíces europeístas como globales,  no sólo definirán la política interior y exterior francesa, -ante la magnitud de los complejos escenarios que se presentan actualmente en el orbe-, sino que generarán implicaciones sistémicas que afectarán la política internacional.

¿Cómo eligen los franceses?

La Constitución de la Quinta República Francesa, refrendada en1958, estableció como régimen político un sistema semipresidencialista con la creación de dos cargos relevantes dentro del Poder Ejecutivo: el presidente y el primer ministro. El presidente es electo de forma directa por el pueblo francés a dos rondas. Esto significa que si en la primera vuelta electoral, ninguno de los candidatos logra el 50% o más de los votos válidos, se debe celebrar una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, dentro de los próximos quince días de celebrada la primera vuelta. Su mandato dura cinco años, y desde la reforma constitucional de 2008, sólo puede optar por una reelección inmediata. En cambio, que el primer ministro, es elegido directamente por el presidente, pero este debe contemplar la conformación de la Asamblea Nacional en consideración que controla al gobierno y puede ordenar la destitución del primer ministro.

No obstante, muchos politólogos y juristas franceses expresan que la Constitución otorga demasiada injerencia y poder al presidente por sobre el primer ministro haciendo que esa cohabitación, o forma de atenuar el presidencialismo no tenga resultados concretos. Máxime cuando el Jefe de Estado es elegido popularmente, mientras que el primer ministro es designado y puede ser depuesto por este sin la necesidad de brindar explicación alguna.


Como se explicaba anteriormente, el presidente francés es elegido directamente por su pueblo, pero no existe norma alguna que obligue a sus ciudadanos a concurrir a sufragar, aunque resulte obligatorio inscribirse dentro del censo o padrón electoral. Esto hace que se encontrasen -y se encontrarán para la segunda vuelta- habilitados para votar en primera vuelta un total de 48.747.914 de electores sobre una población de 67.813.396.

Las elecciones del 10 de abril: ¿Quiénes se presentaron y qué representan?

Para la primera vuelta, estuvieron habilitados para ser elegidos un total de doce candidatos a presidente, siendo ocho hombres y cuatro mujeres. De estos, cinco pertenecían a partidos o agrupaciones políticas ubicadas dentro de la ideología de izquierda, mientras que, los siete restantes candidatos oscilan entre posiciones de extrema derecha, derecha, o centro.

No obstante, de esta pluralidad de candidatos existieron, según las encuestas de opinión, cinco candidatos con chances reales de acceder a la segunda vuelta electoral. Además de los dos candidatos más famosos -Macrón y Le Pen sobre los que ampliaré más delante de forma detallada-, nos centraremos ahora en aquellos que fueron excluidos de la posibilidad de una segunda vuelta.


Jean-Luc Melenchón, era candidato del partido “Francia Insumisa” una formación política alineada en el espectro de la izquierda francesa. Como tal, era la esperanza de esta corriente para lograr entrar en la segunda vuelta, quedando tan solo a un 0,8% de ingresar, al caer por detrás de Marine Le Pen, obteniendo un 22,02% de los sufragios. Este candidato nacido en Marruecos, promovía la convocatoria a una convención constituyente que lograra una reforma política convirtiendo al sistema político francés en una democracia parlamentaria. También proponía la salida del país de la OTAN y una profunda reforma de la Unión Europea, junto a una transición más fuerte a las energías renovables y un sustancial aumento del salario mínimo.

Entre una de las opciones de la extrema derecha, con un discurso absolutamente radical, se destacaba Eric Zemmour del partido “Reconquista”. Este candidato más que por sus propuestas se destacó por su discurso de odio racial, centrando sus ataques a la llegada de inmigrantes a las costas mediterráneas francesas. El plato fuerte de su programa político es mantener una Francia conservadora de su cultura e identidad. Su resultado electoral fue muy magro logrando un 7,1% de los votos válidos emitidos.

Una opción de derecha, pero con un tinte más moderado, era la candidata del partido “Los Republicanos”, que por primera vez postulaba como candidata a la primera magistratura a una mujer: Valérie Pécresse. Diferenciándose de los candidatos del espectro derechista, expresó un discurso moderado de fuerte tinte europeísta. Entre sus propuestas, destaca la consolidación de los ingresos de la clase media y afianzar la seguridad interior a través de una mayor regulación migratoria como establecer orden en los “barrios sensibles”. En un momento de la campaña se definió como un mix entre la excanciller alemana, Angela Merkel y la ya fallecida ex primera ministra británica, Margaret Tatcher. Su resultado electoral fue muy por debajo de las expectativas de su partido, alcanzando tan solo un 4,8% de los votos.

La segunda vuelta: Macrón vs. Le Pen, dos viejos rivales

En una reedición de la segunda vuelta de 2017, que catapultó a la presidencia francesa al liberal Emmanuel Macrón, se jugará su continuidad en el Palacio del Elíseo nuevamente ante la ultraderechista Marine Le Pen, quien intenta por tercera vez conducir los destinos de la política nacional de su país.


Emmanuel Macrón, es el actual presidente, pero esta es su segunda campaña electoral. En la primera vuelta del 10 de abril, logró -con su partido político “La República en Marcha”- un 27,8% de los votos aumentando su caudal electoral en comparación al año 2017. Año en el cuál gestó su irrupción en la política, cuando con gran impulso logró llegar a la segunda vuelta, desplazando a los partidos tradicionales, para luego asestar una dura derrota a la veterana Le Pen a razón de un amplio margen que le permitió una cómoda victoria electoral.

Si bien, en la campaña de cara a la elección de primera vuelta, se le criticó una apatía y una falta de motivación para realizar actos proselitistas como también haberse rehusado a debatir con el resto de sus contrincantes, ha renovado bríos para la segunda vuelta intentando lograr adhesiones de votantes que han optado por fuerzas políticas distintas a las que él representa.

El programa de gobierno de Macrón intenta continuar con su línea gubernamental que es parte de un discurso liberal y europeísta buscando lograr la competitividad de su país en el concierto internacional, pero aceptando las actuales reglas del orden mundial existente. Sin embargo, ha puesto un enfoque en lograr la “independencia/autonomía” de Francia, proponiendo aumentar el gasto militar, fortalecer la independencia industrial y agrícola a través de subsidios para fomentar el empleo joven.

También en temas energéticos propone una aguda y rápida transición hacia las energías renovables como la nuclear, eólica y solar a los fines de generar una independencia energética que lo libre de la interdependencia con otros países. Aprovechando el aumento sostenido del empleo desde su asunción en 2017, Macrón sostiene la necesidad de una reforma del sistema previsional para su sostenibilidad, aumentando la actual edad jubilatoria de 62 a 65 años.

Por otro lado, Marine Le Pen que ha mantenido una sobria actuación moderada en su discurso político durante toda la contienda electoral, ha logrado un 23,1% en las elecciones de primer término con su partido “Agrupación Nacional”. A diferencia de Macrón, es una experimentada candidata política e hija de un exreferente político de la ultraderecha francesa.

No por ello, aún sigue su línea ideológica proponiendo ciertas políticas públicas radicales, muchas de ellas cercanas a los modelos iliberales que se comienzan a desperdigarse por el mundo. En tal sentido, propone serias reformas a las leyes migratorias para brindar seguridad interna a los franceses y evitar el ingreso de migrantes sin documentos, poner trabas a su regularización o hasta permitir el restablecimiento de controles fronterizos, aunque muchas veces dichas políticas rayen el límite de ser parte de un discurso de odio racial.

Se suma a ello, su discurso de volver a tener una Francia independiente y autónoma de lo que entiende ha perjudicado el crecimiento como la libertad de toma de grandes decisiones a su país: pertenecer a la Unión Europea, la zona económica del Euro y a la alianza militar de la OTAN. En consideración, manifiesta la necesidad de abandonar todos esos acuerdos y proponer una reforma constitucional que haga prevalecer el derecho interno francés sobre el derecho internacional.

En carácter de política económica, intenta seducir a sectores de bajos y medios recursos, sosteniendo que logrará la quita del IVA a más de 100 bienes de consumo como también bajará el gasto público con un masivo recorte de empleo estatal y la quita de impuestos. En un contrapunto directo a la política propuesta por el presidente Macrón, expresó que desea ralentizar la transición energética, y que al contrario de su rival, busca una reforma previsional pero que descienda la edad jubilatoria de los 62 a los 60 años.

El futuro de Francia

Es raro que la política francesa esté atrayendo tantas miradas desde distintas partes del mundo luego de las intervenciones de Charles de Gaulle o Jacques Chirac, pero Francia enfrenta una dura contienda electoral, que según los últimos sondeos de opinión, no tiene aún un candidato preferencial.  Hasta ahora, la mayoría de estas herramientas caen dentro de los márgenes de error.

Sin embargo, la posible derrota de Macrón abre la posibilidad de que Marine Le Pen tome el poder del país de la Marsellesa, cuestión que abre un escenario de graves implicancias internacionales. La instalación de un posible régimen iliberal y la búsqueda de una salida de Francia de los organismos en los cuales es una participe importante, no sólo traería mayor incertidumbre a un contexto global plagado de particularidades, sino que abre la puerta a mayores conflictos políticos, sociales y económicos.

Lo que el domingo próximo elige Francia, no sólo definirá el transcurso del pueblo francés durante el lapso de los 5 próximos años, sino que puede ser el caldo de cultivo de profundos cambios en el escenario global o aportar tranquilidad a un sistema que ya no soporta demasiada presión.

 

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De Ruba Leonel

Estudiante avanzado de cuarto año de la Licenciatura en Relaciones Internacionales que se dicta en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Salta, Argentina. Es alumno del Instituto de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad Católica de Salta, Argentina. Ha realizado cursos y diplomaturas relacionadas a cooperación internacional, relaciones internacionales, tecnología y derecho de consumo como de derecho administrativo municipal. Apasionado lector que a través de su curiosidad ha desarrollado una capacidad analítica. Interesado en la interrelación de la sociedad, la política, la economía y el poder.


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