27/09/2022 MÉXICO

Las diferentes maneras de hacer el estúpido

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¿Cómo afrontar la política internacional estadounidense desde el Partido Demócrata?, o las diferencias entre Barak Obama y Hillary Rodman Clinton.

La entrevista que detonó las diferencias


La reciente entrevista realizada por la publicación The Atlantic a la que fue Secretaria de Estado de los Estados Unidos desde 2008 hasta el 2013 revela varios puntos de divergencia entre ella y el actual presidente de los Estados Unidos sobre la concepción del mundo y el grado de intervención, o de riesgo, que ha de asumir el país. El motivo central de la discordia es el posicionamiento adoptado por la Administración Obama ante el auge jihadista en Siria y las consecuencias del mismo. La actitud menos intervencionista del Presidente es entendida en los medios de comunicación nacionales como un gesto de debilidad y de no defensa de los derechos de su país en el exterior, aunque esta teoría tiene que ser interpretada dentro de la naturaleza ideológica de los mismos, la mayoría en manos de medios de comunicación neoliberales o directamente conservadores. Es aquí dónde se puede entender el movimiento de Clinton y su crítica a cómo se ha actuado en Siria. La política tiene una fecha en mente: otoño del 2016, momento en el cual tendrá lugar las siguientes elecciones, a las que todos dan por bueno que se volverá a presentar para liderar la candidatura demócrata, perdida la primera vez ante Obama en los caucus previos a las elecciones generales del 2008.

El giro de lo económico a lo diplomático

Una fotografía tomada en 2009 en la que figuran los cinco últimos presidentes de EEUU
Una fotografía tomada en 2009 en la que figuran los cinco últimos presidentes de EEUU

Haciendo memoria, una de las frases que pasaron a la posterioridad durante la campaña electoral de 1992 entre Bill Clinton, ganador de los comicios y a la sazón esposo de la protagonista de la polémica, y George Bush H. W., a la sazón padre del Presidente que tomó el relevo de Clinton en la Casa Blanca, fue “It’s the econmy, stupid”, enunciado que ponía de manifiesto el hecho de que la mayor preocupación de los votantes era la economía doméstica, y no tanto otras que podían desviar la atención de los políticos. Bien, 22 años después, su esposa la recupera jugando con las palabras: “Don´t do the stupid thing is not an organizing principle”, por la cual ridiculiza al Presidente parafraseando su máxima por la cual defiende la cautela a la hora de realizar movimientos en la escena internacional, alineándose con las teorías idealistas de las relaciones internacionales.

Las interpretaciones en las relaciones internacionales: realismo vs idealismo

Sin ánimo de hacer una profunda disección sobre el tema, este debate abierto públicamente por una, no contestado por ahora por el otro, abre una discusión que comienza sobre la segunda mitad del siglo pasado, coincidiendo con el final de la Segunda Guerra Mundial: las dos grandes perspectivas sobre las relaciones internacionales.

La visión con la que podíamos alinear a Clinton tiene que ver con la concepción de un sistema mundial en el que priman los intereses nacionales sobre los globales y en los que se combate el mal (este concepto tan del gusto de la Casa Blanca) con todos las herramientas al alcance, con el objetivo de hacer prevalecer la democracia y la justicia en un entorno desordenado. El realismo no duda en arrinconar a las instituciones supranacionales llegado el momento e interpreta que el bien nacional, en este caso el estadounidense, está por encima de los intereses de las otras naciones contra las que se puede llegar a actuar. Tenemos varios ejemplos que explican esta corriente, habiendo sido el anterior inquilino de la residencia presidencial uno de los máximos exponentes. George W. Bush no dudó en ignorar las resoluciones de las Naciones Unidas a la hora de intervenir en Irak, con el peso simbólico, y legal, que representa rechazar la decisión tomada en una Asamblea en la que están presentes la casi totalidad de los países del mundo. Se habla de los derechos de los personas, cuando se debería matizar que son los derechos de “nuestras” personas. Existe una tensión por la constante lucha de intereses en la que prevalece la fuerza sobre el diálogo.

Dentro de la interpretación idealista, los países actúan conjuntamente bajo la coordinación de organizaciones en las que consensuan las medidas a tomar, destacando el control sobre la guerra, la principal preocupación a evitar por la naciones. Debe primar la armonía, los principios morales y la solidaridad.  Las diferencias entre los países se solucionan bajo arbitraje internacional con organizaciones como la Corte Internacional de Justicia y no de manera individual. Llegados a este punto cabe destacar que fue la Administración de Obama la que intervino en un tercer país, capturó, asesinó y lanzó al mar a Osama bin Laden, por lo que siempre que se hable de la política exterior del mencionado país hay que valorar los matices.


Las lecturas de la entrevista

Un manifestante egiptio protesta contra distintos íderes, entre ellos Obama y Hillary Clinton
Un manifestante egiptio protesta contra distintos íderes, entre ellos Obama y Hillary Clinton

El alejamiento de Clinton sobre el posicionamiento de Obama ha de ser valorada desde varios ángulos. La primera lectura denota una discrepancia sobre cómo debe posicionarse el país en un momento en el que fuerzas periféricas, como el Estado Islámico de Irak, van asumiendo el control de regiones creando gobiernos donde ya los hay. La segunda nos lleva al pistoletazo de salida a una carrera para liderar al partido demócrata en las elecciones del 2016 y en la que si bien es cierto que está muy bien posicionada puede hacérsela demasiado larga;  una carrera que ya perdió y cuya derrota tuvo su origen, según algunos analistas, en su voto a favor de la intervención militar en Irak, votación en la que su oponente, el por entonces congresista Obama, lo hizo en contra. El primer reto que debe afrontar Clinton es conseguir el apoyo de su partido, uno más complejo y heterogéneo que el republicano en el que el discurso belicista a veces tiene difícil acomodo. Como tercera y última, presentar su posicionamiento sobre cómo entiende que se debe actuar dentro de la comunidad internacional, hecho que pondría en evidencia una de dos cosas: su labor durante cinco años como máxima representante de la diplomacia estadounidense o el poco interés presentado por el votante medio sobre quién defiende sus intereses en el mundo. El tiempo dirá quién se debía dejar de estupideces.

Foto de portada: Hillary Clinton en campaña por las primarias en 2008 por Keith Kissel.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


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Ricardo Lenoir

Madrid. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Máster en Gestión y Dirección de Seguridad por la Universidad Carlos III. Tras trabajar durante casi una década en la gestión de situaciones de crisis y de emergencia médica, orienté mis esfuerzos hacia la investigación académica sobre temas de seguridad, desde el prisma de la geopolítica. Actualmente coordino las actividades de la Asociación de Periodistas Europeos, una entidad abierta a todos aquellos profesionales de los medios de comunicación comprometidos en la defensa de las libertades y en la construcción europea. Autor del blog clavesgeopoliticas.wordpress.com


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