17/10/2019 BARCELONA

Tras la muerte de Hugo Chávez, ¿qué perspectivas políticas de futuro para Venezuela?

El fallecimiento de Hugo Chávez abre una senda incierta. Gobierno y oposición no sólo se enfrentarán a sí mismos, sino a la batalla que en el seno de ambos partidos se abrirá en la lucha por el poder. Los equilibrios creados durante el chavismo en el PSUV amenazan con desequilibrarse. ¿Qué perspectivas de futuro para Venezuela tras la muerte del Presidente Chávez? United Explanations te lo explica.


El fallecimiento de Hugo Chávez a los 58 años de edad, tras una larga enfermedad, es una de esas noticias que, no por previsible, es acogida con menos revuelo y expectación. Las informaciones sobre su estado real de salud, que han sido más escasas que nunca desde su última comparecencia oficial el 8 de diciembre pasado, no han hecho más que contribuir a todo tipo de rumorologías y de acusaciones por parte de la oposición, e incluso de adeptos a Chávez, de que se estaba ocultando la verdad. El nerviosismo del gobierno interino, encabezado por Nicolás Maduro, se hacía evidente en la exacerbación del preexistente culto a la personalidad del presidente, de modo que los simpatizantes  del proyecto bolivariano, llegado el momento, no sintieran la ausencia de su impulsor. Es bien sabido que los proyectos populistas rara vez sobreviven a su creador.

El panorama que se abre ahora es doble. Por un lado, la competencia normal entre gobierno y oposición por obtener el poder en unas elecciones competitivas y, por otro lado, la competencia en el seno de los mismos, que amenaza con ser todavía más feroz y de consecuencias quizás más impredecibles.

Juramento Diosado CabelloEl actual gobierno del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está dividido en dos verdaderos núcleos de poder. En uno de ellos encontramos al vicepresidente Nicolás Maduro, delfín designado por el fallecido presidente, y en el otro al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, antiguo compañero de armas de Hugo Chávez en el golpe de estado de 1992, contra Carlos Andrés Pérez. Al primero, antiguo líder sindical, se le define con adjetivos como franco, sincero y jovial. Representa el ala civil del PSUV, muy vinculado al régimen cubano y amigo personal del presidente, amén de su virtual confidente. De hecho, es el único que ha acompañado a Chávez en todos sus viajes a Cuba. Con todo, no cuenta con el carisma, el don de palabra, ni la personalidad de su mentor. El segundo, Diosdado Cabello, representa el ala militar del partido. Buen orador y con formación universitaria. Se le considera leal a Chávez, pero no se le conoce sintonía respecto a la influencia que Cuba ejerce en el país. Los militares tienen una singular influencia en Venezuela, gobiernan 11 de los 20 estados controlados por el PSUV y están colocados en lugares claves del sistema paraestatal de asistencia social. Su poder como árbitros de la transición venezolana no debe ser tomado a la ligera.

Hernesto Capriles, líder MUD. Foto por Flickr EloyBpEl panorama en lo relativo a la oposición es todavía más confuso y, si nos centramos en lo exclusivamente político, sin tener en cuenta asociaciones de sociedad civil, grupos estudiantiles e incluso simpatizantes del chavismo que muestran críticas internas, tenemos delante un complejo conglomerado de partidos de ideologías diversas. Dieciséis de estos partidos forman parte de la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD), que presentó a Hernesto Capriles, actual gobernador del estado de Miranda, como candidato unitario en las últimas presidenciales de 2012, que acabó perdiendo, aunque con un margen mucho menor que en anteriores ocasiones. Poco después vinieron las elecciones federales, en las que la oposición padeció una estrepitosa derrota. Ahora mismo, se produce un fuerte debate en el interior de la MUD sobre el método a utilizar para elegir un candidato que se enfrente al sucesor de Chávez, y las condiciones que debe cumplir. Esto último se explica por el resentimiento de muchos partidos de la coalición hacia la actitud que Capriles adoptó una vez fue nombrado candidato en las anteriores elecciones, dejando de lado al resto de partidos que le apoyaron y promocionando sólo su marca electoral, Primero Justicia. A pesar de todo, es previsible que mantengan la máxima de la unidad, que tanto les ha costado conseguir, volviendo a elegir a Capriles.

Si bien existen partidos de tendencias políticas muy diversas no afiliados formalmente al PSUV ni a la MUD, sus porcentajes de voto a nivel nacional no suelen superar el 0,1%, siendo el 3,03% obtenido por el partido Patria Para Todos (centroizquierda) en las parlamentarias de septiembre de 2010 un resultado histórico y atípico. Este tipo de partidos suelen tener su voto muy concentrado en determinados estados, sin apoyos en el resto del país, con lo que su influencia y posibilidades de alcanzar notoriedad en el corto plazo son más bien limitadas.

Con el fallecimiento de Chávez, procede a aplicarse el artículo 233 de la constitución venezolana, que establece la convocatoria de elecciones dentro de un plazo máximo de 30 días tras el fallecimiento, en este caso, del presidente.  El cargo de presidente de la República debería pasar a ejercerlo el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, pero el chavismo ya ha maniobrado nombrando como presidente interino al actual vicepresidente. Pero eso no es todo, en aplicación del artículo 229 de la constitución, Nicolás Maduro no podría presentarse como candidato, ya que establece textualmente que “No podrá ser elegido Presidente o elegida Presidenta de la República quien esté en ejercicio del cargo de Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Ministro o Ministra, Gobernador o Gobernadora, o Alcalde o Alcaldesa, en el día de su postulación o en cualquier momento entre esta fecha y la de la elección”.

Así pues, la situación para gobierno y oposición, no es fácil. El primero debe mantener esos delicados equilibrios que la muerte de Chávez amenaza con desestabilizar. La oposición, por su parte, debe dar una apariencia de unidad y mantenerla; trabajo nada fácil dados los antecedentes y los esfuerzos que tuvieron que realizar para llegar al punto actual. Sólo cabe esperar acontecimientos, que presumo rápidos e intensos.

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Jose Luis Lopez

Valencia, España. Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y experto universitario en Prevención y Gestión de Crisis Internacionales. Fui becario del departamento de política internacional de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). Fotógrafo aficionado y lector voraz. Siento un profundo interés por la historia, no sólo la que sucedió, sino la que se imaginó y nunca llegó a ser, así como las fantasías utópicas y distópicas. Email: [email protected]


5 comments

  • Marc Bruix Bonet

    06/03/2013 at

    Buen artículo

    Reply

    • José Luis López Valenciano

      07/03/2013 at

      Muchas gracias Marc. El fallecimiento de Chávez es sólo el inicio. Ahora toca ver como se desarrollan los acontecimientos. Aunque el hecho de que Maduro haya sacado al ejército a la calle, no me tranquiliza.

      Reply

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