zoloft without prescription, buy zoloft, retin a no prescription uk, generic retin a without prescription, buy retin a cream, buy retin a gel, tretinoin buy online cheap

Huir de la guerra para morir en el mar

Massimo Sestini/Polaris

Abubaker tiene 21 años. Llegó a Malta en enero de 2015, vivo. Viajaba con 122 personas en una lancha neumática que estuvo ocho días a la deriva hasta que fue rescatada por las Fuerzas Armadas de Malta a dos millas de la costa. El hambre, la sed y la desesperación hicieron que muchos de sus compañeros de viaje se lanzaran al mar, otros murieron en la embarcación y sus cuerpos fueron arrojados al agua. Un total de 34 personas fallecieron.

Jean viajaba en la misma lancha. A diferencia de Abubaker, él no venía de Gambia sino de Costa de Marfil. Huyó de su país cuando su familia lo amenazó por impedir que sometieran a su hija a una mutilación genital. “Id todo derecho y allí está Italia”, es lo que recuerda que les dijeron los traficantes antes de dejarlos solos en la embarcación.

Inmigrantes llegan a Lampedusa [Fuente: Sara Prestianni vía Noborder Network en Flickr]

Sus historias, recopiladas por Amnistía Internacional en el informe “La vergüenza de Europa, a pique”, son solo algunas, entre decenas de miles, de personas migrantes que cada año intentan cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. En los primeros meses de 2015, más de 38.000 personas han cruzado desde el norte de África con la intención de alcanzar Europa, según cifras de la ONG. 1.800 han muerto en embarcaciones precarias que, en su mayoría, salen de Libia. El país árabe es uno de los principales expulsores de migrantes ante el desgobierno tras la guerra civil. La cifra de muertos superó el 50% de los fallecidos en 2014, 3.500 personas en total, de 219.000 migrantes que cruzaron por esta vía.

Pero el drama de los migrantes no empieza en Libia, que es solo un paso intermedio en su camino. Para Mohammed, rescatado por un barco italiano en 2014 junto con su esposa, todo empezó a 3.000 kilómetros de distancia en Siria. Su relato, recopilado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), exhibe los aspectos comunes que obligan a miles de personas a abandonar sus países y arriesgar su vida para llegar a Europa.

Mohammed atendía un negocio de internet en Homs, una de las ciudades más golpeadas por el régimen de Bashar al Assad. En 2012 su casa fue destruida en un bombardeo, por lo que inició un viaje que lo llevó a Líbano, Egipto y Libia, donde la violencia de la guerra fue suficiente presión para que pagara 6.000 dólares a un traficante por un “pasaje” a Italia.

Refugiados y migrantes

En 2014, el 43% de los migrantes que cruzaron por el Mediterráneo eran refugiados, según la Agencia de Control de Fronteras Exteriores (Frontex). Sudán, Afganistán e Irak eran algunos de sus países de origen, aunque las cifras las encabezaron los migrantes de Siria o Eritrea, que representaron el 46% de las personas que llegaron a Italia por barco en ese año.  Todos ellos países azotados por guerras, crisis y dictaduras. Somalíes, eritreos, senegaleses, gambianos… son solo los que intentan ingresar desde las costas africanas. Al este, ucranianos, sirios y yemeníes que huyen de la guerra en sus países entrando al continente por Grecia o Macedonia.

Rutas de migración hacia Europa [Foto: teinteresa.es]

Frontex tiene identificadas siete rutas de acceso a Europa, de las que la más concurrida en este año es la que pasa por Grecia, frecuentada por migrantes de Siria (15.692), Afganistán (5.772) e Irak (1.145). La ruta desde Libia recibe principalmente a personas de Eritrea (5.118), Somalia (3.818) y Nigeria (2.544). Entre estas cifras destaca el número de eritreos, víctimas de un drama que no alcanza a permear en los medios de comunicación al mismo nivel que el de los conflictos en Siria y Ucrania, ya de por sí olvidados de la cobertura noticiosa.

El porqué de la migración de Eritrea

Eritrea, al oeste del cuerno de África, es un pequeño país gobernado desde 1991 por Isaias Afewerki. En 2014, el número de solicitudes de asilo de originarios de este país en Europa se multiplicó de 13.000 un año antes a 37.000. En total, 320.000 personas de Eritrea viven bajo condición de refugiadas en todo el mundo, según la ACNUR.

El motivo de la creciente migración en los últimos años es el recrudecimiento de las condiciones de vida en su país. La libertad de expresión, los partidos políticos y la oposición son inexistentes en el país, según el informe anual de Amnistía Internacional.  Principalmente, los eritreos huyen del servicio militar obligatorio.

Aunque, formalmente, dura 18 meses, organizaciones civiles han documentado casos de reclusiones de por vida. En 2013 Humans Right Watch denunció que muchos de los jóvenes son recluidos y obligados a trabajar en minas de oro en condiciones de esclavitud, todo como parte del servicio militar.

La responsabilidad europea

Tritón es el nombre de la operación de vigilancia europea que patrulla el Mediterráneo, un programa más limitado que sus antecesores, con operaciones de patrullaje más que de búsqueda y salvamento, según Amnistía Internacional. Los países europeos han dado pocas opciones a los migrantes, con pocas plazas de reasentamiento y de admisión humanitaria, mientras países como Líbano y Libia mantienen crecientes campamentos de refugiados.

Como ha reconocido Amnistía Internacional, “la inseguridad que impulsa a la gente a abandonar sus países de origen o los países vecinos de acogida, unida al cierre de las rutas terrestres por parte de los gobiernos europeos y a la falta de voluntad de ofrecer suficientes rutas seguras y regulares, lleva a las personas migrantes y refugiadas a tomar la peligrosa ruta marítima. Los gobiernos europeos, cuya política ha contribuido a esta tendencia, no pueden eludir su responsabilidad de salvar la vida de quienes están lo bastante desesperados como para emprender el viaje”.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

Artículo relacionado: No más muertes en el mar: SOS Europe

¿Quieres recibir más explicaciones como esta? Suscríbete a nuestra newsletter


Queremos explicar la realidad internacional de un modo comprensible para construir una sociedad más consciente