13/12/2019 BARCELONA

El peligro de ser mujer en México: violencia y feminicidio

"No mas feminicidios", Graffiti de Ciudad de México, 2011. [Foto: Bianca Cardoso vía Flickr]
En México a las mujeres las están matando, y las matan por razones de género. De hecho, según las cifras oficiales, 7 de cada 10 mujeres en el país han sufrido algún tipo de violencia machista. Es más, en México se asesinan a 7 mujeres cada 24 horas. ¿Cómo responde el Estado mexicano a esta lacra?


En México a las mujeres las están matando, y las matan por razones de género. De hecho, según las cifras oficiales, 7 de cada 10 mujeres en el país han sufrido algún tipo de violencia machista: de enero a julio de 2018 hubo más de 6000 violaciones sexuales, más de 1600 denuncias de acoso sexual y más de 10000 abusos sexuales. Sin embargo, las mujeres en México experimentan de manera generalizada y estructural la expresión más grave de la violencia machista: el feminicidio. Según datos de ONU Mujeres y del Instituto Nacional de las Mujeres, en México se asesinan a 7 mujeres cada 24 horas. El resultado: 3905 feminicidios solo el el primer semestre de 2018.

Primer puesto en feminicidios en América Latina

Según el informe Feminicidio e impunidad en México: Un contexto de violencia estructural y generalizada, las violencias contra las mujeres han aumentado en todo el país y las acciones para garantizarles una vida libre de violencia han sido insuficientes, pues, a pesar que desde el 2007 se cuenta con una Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Sin duda, esta no ha sido adecuadamente implementada; primero, por un déficit real en la coordinación interinstitucional y en la homologación en los estados y, segundo, por falta de voluntad política, que se traduce en la ausencia de planes, programas y políticas públicas apropiadas a la realidad de violencia que experimentan las mujeres en México.

En este contexto, los feminicidios en México se han intensificado año tras año, concretamente entre 2015 y 2016 han aumentado un 63%, de los que la mayoría de los casos queda en la impunidad.

En línea con los datos remarcados por el Incide Global de Impunidad 2018, México es el país más impune de América y el cuarto más impune del mundo. Ello provoca que, por desgracia, sean muchos los asesinatos de mujeres que quedan en la oscuridad, en la clandestinidad, sin verdad ni justicia; y ante la inacción un Estado cómplice que permite la violación, el acoso, el abuso, la trata, la explotación y el asesinato, y cualquier otra forma de violencia contra las mujeres.

Feminicidios investigados, casos y consecuencias en México. Datos de OCNF. [Infografía: Wikimedia Commons]

La profesora Marcela Largarde define el concepto feminicidio como “el acto de matar a una mujer solo por el hecho de su pertenencia al sexo femenino, sucede como culminación de una situación caracterizada por la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de las mujeres”.

Este fenómeno no es exclusivo de México, ya que de los 25 países con mayor número de feminicidios en el mundo, 14 pertenecen a América Latina. Ello evidencia que el feminicidio no es un fenómeno aislado en la región, es estructural y generalizado ya que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y Amnistía Internacional, asesinan a una media de 12 mujeres en la región por el hecho de ser mujeres.

Naciones Unidas ha catalogado los niveles de violencia contra las mujeres en América Latina como inaceptables.

Dificultades en el acceso a la justicia

En México, el acceso a la justicia es casi una utopía, especialmente para las víctimas de vulneraciones de los derechos humanos. De hecho, la impunidad es un elemento muy presente en el débil sistema de justicia en México. Ello afecta de manera diferenciada a las mujeres y las niñas, pues se sustenta en una construcción cultural de la legalidad que naturaliza las violencias machistas y deja de lado el enfoque de género. Concretamente en el caso del feminicidio, según el Observatorio Nacional Contra el Feminicidio, el 60% de los casos en el país quedan en la impunidad, a pesar de que este está tipificado en algunos Códigos Penales, así como en los instrumentos internacionales y regionales.

En este contexto, el Estado no solo no protege adecuadamente el goce y pleno disfrute de los derechos humanos de las mujeres, sino que, además, se convierte en quien comete las mayores violaciones contra ellas al no brindar justicia y no reconocer la gravedad de la situación.

México sordo ante la justicia interamericana

Debido a la sordez y falta de voluntad política de las autoridades, las mexicanas supervivientes de las violencias machistas se han visto obligadas a recurrir a instancias regionales de protección. Un ejemplo de ello es el caso González y otras vs. México (Campo Algodonero), en el cual la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante Corte IDH) declaró en 2009 que el Estado mexicano fue incapaz de reconocer que a las mujeres las estaban asesinando por razones de género como resultado de una cultura profundamente violenta, machista, misógina y patriarcal. La Corte también aprovechó esta sentencia para señalar el concepto de “riesgo real e inmediato”, es decir, que el Estado mexicano como parte de la Convención Americana de Derechos Humanos desde 1981 y luego de la Reforma Constitucional del 2011, donde se incorporó el “principio de convencionalidad” reconociendo las decisiones de la Corte IDH como vinculantes y aplicables al orden nacional. En tal virtud, México tiene la responsabilidad internacional de observar y tomar acciones oportunas para prevenir posibles riesgos o violencias que sufren las mujeres al verse socializadas  en un país donde la violencia de género es estructural y socialmente tolerada.

México reprobado ante el Comité CEDAW

Altar para conmemorar a las víctimas de feminicidio. Día de los Muertos, Puebla. [Foto: Second-Half Travels vía Flickr]

México ratificó la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) el 23 de marzo de 1981. En julio del año pasado, el Comité CEDAW emitió sus observaciones luego de la presentación del noveno informe de México ante dicho organismo. En estas se constató que, a pesar de los avances, la violencia exacerbada que experimentan las mujeres caracterizada por las violaciones graves de derechos humanos y la ausencia de una voluntad política real, clara y motivada por parte del Estado mexicano aún persisten de manera generalizada patrones de violencias de género contra las mujeres y las niñas, llamándole la atención el asesinato de mujeres y el aumento de los feminicidios.

Por ello, el Comité CEDAW recomendó adoptar medidas urgentes para prevenir las muertes violentas y las múltiples violaciones que sufren las mujeres y las niñas a sus derechos humanos.

Aquí es importante resaltar que, para México, la igualdad de género y los derechos de las mujeres parecen quedar siempre como una asignatura pendiente, ya que en este último informe el Comité reiteró, al igual que en el octavo informe del 2010, su preocupación por las violencias graves y sistemáticas que sufren las mujeres en el país. Dichas observaciones compaginan con las denuncias de las organizaciones feministas y actores de la sociedad civil que a diario visibilizan el estado de crueldad en el cual viven muchas mujeres en el país, por ejemplo, a inicios de febrero más 5000 personas salieron a las calles del centro histórico de la Ciudad de México a marchar contra la ola de violencia machista, bajo la consigna: “¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!”

El presente que merecen las mujeres

México es uno de los peores países del G-20 para ser mujer, ubicándose en el puesto 15 de 19 países analizados, donde las mujeres sufren mayor violencia de género.

Frente a este escenario es necesario trabajar por un México donde las niñas y mujeres tengan una vida libre de violencias. Donde sus integridades personales, físicas y jurídicas sean respetadas, donde vivan y no sufran ningún tipo de explotación, acoso y violación. Las mujeres meceren salir a las calles sin miedo, sin temor a que alguien las acose, las hostigue y les quite la vida. Por eso, hoy más que nunca es necesario reclamar y reivindicar los derechos humanos de las mujeres, y exigir al Estado que rinda cuentas ante su responsabilidad como garante de los derechos de todas, todos y todes. Y como ciudadanía es necesario demandar, participar más activamente y construir redes de apoyo e incidencia que persigan la igualdad sustantiva y humana de todas las personas, desde la sororidad y la solidaridad colaborativa.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Waquel Drullard

Ciudad de México, México. #Queer #humanrights #PazyJusticia #LGBTI #Migrante #SocialDemòcrataLiberal #TerroristadelGènero. Internacionalista por la Universidad Anáhuac México, especialista en temas de género y derechos humanos, con experiencia en diseño y evaluación de proyectos. Con Diplomas en Globalización y Gobernanza: Buenas prácticas en el espacio Iberoamericano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Madrid, España. En Evaluación de Proyectos de Impacto Social y Consulta por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-México). En Derechos Humanos: ciudadanía, participación y DDHH por el Instituto Superior Francisco Bono, Sto. Dgo. Rep. Dominicana. Dominicano hasta la tambora, pero enamorado de México.


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