06/04/2020 BARCELONA

“La exhumación de Franco fue puro marketing político”

Roger Heredia, uno de los impulsores del primer banco de ADN de desaparecidos de la Guerra Civil Española.
Tres meses después de que el Gobierno español sacara a Franco del Valle de los Caídos, United Explanations ha conversado con uno de los impulsores del primer banco de ADN de desaparecidos de la Guerra Civil creado en España, Roger Heredia. Hablamos con él de la exhumación del dictador, de las políticas de memoria, de las trabas y amenazas que enfrentaron aún en democracia cuando quisieron remover el pasado, y de la búsqueda de su bisabuelo desaparecido.

Más 100.000 víctimas de la Guerra Civil y del franquismo continúan desaparecidas, a pesar de haber exhumado a Franco. ¿Cómo está actualmente el proceso de identificación de estas personas?

Nosotros creemos que la exhumación de Franco fue puro marketing político. Lo hemos calificado como el gran acto de campaña del PSOE de cara a las pasadas elecciones del 10 de noviembre. Es imposible entender cómo Sánchez intenta venderlo como un acto de reparación y democracia, cuando en aquel mausoleo fascista aún hay más de 33.000 víctimas republicanas que aún están al lado de Primo de Rivera. Además, cómo puede ser que dicho mausoleo fascista esté financiado con dinero público? España es una anomalía democrática en términos de memoria histórica. No puede ser que pasados 80 años tengamos más de 140.000 personas desaparecidas. ¿Cómo puede ser que aún no se hayan anulado las sentencias sumarísimas del franquismo? Como por ejemplo, la del presidente Lluís Companys. No entendemos cómo puede haber una ley de amnistía que sea una traba para que las familias puedan denunciar a los autores de crímenes de lesa humanidad y que se tengan que ir a Argentina a denunciar estos hechos. Después de 80 años, no entendemos cómo puede ser que haya gente, como mi abuela que murió hace tres meses, que se vaya de este mundo sin saber dónde está su padre por pura política.

Fotomontaje de Jaume Guinau con su mujer y su hija

¿Cuál es la última pista que tenéis de tu bisabuelo?

Mi bisabuelo, Jaume Guinau Estivill, era de la Quinta del Saco que eran los mayores de 30 años. Lo que sabemos es que, en la parte final la Batalla del Ebro, él estaba junto a otros compañeros del pueblo en la trinchera y los bombardeos eran muy fuertes y persistentes. Tuvo miedo y le dijo a sus compañeros: “Tenemos que salir de aquí porque nos van a matar!”. Ellos respondieron: “Jaume no salgas que te van a matar!”. Pero él salió y le alcanzó un mortero. Sabemos que se lo llevó la Cruz Roja a los servicios médicos.

¿Sabéis a dónde se lo llevaron?

No, esta es la última pista que tenemos. En 2007, la Generalitat de Catalunya creó un censo de personas desaparecidas. Tú dabas de alta a este familiar y te buscaban información sobre su paradero. Mi madre y mi tía inscribieron a mi bisabuelo, pero no figuraba en ningún sitio. Ni en partidas municipales de Corbera d’Ebre, ni de toda esta zona, tampoco en el Archivo Militar de Valladolid, ni en el Valle de los Caídos. Mi abuela, Rosa Guinau, nunca quería remover eso porque decía que tenía miedo de que pasara algo. En verdad, no le faltó razón. Porque cuando empezamos a remover esto, nos quedamos sorprendidos de las amenazas que recibimos aún en democracia de no intentar remover el pasado por parte del gobierno de Artur Mas.

Nos quedamos sorprendidos de las amenazas que recibimos aún en democracia de no intentar remover el pasado por parte del gobierno de Artur Mas.

¿Amenazas en qué sentido?

Pues cuando empezamos a promover el banco de ADN, nos intentaron torpedear todo. Recibimos presiones a nivel de trabajo, presiones a nivel de desistir. Muchos alcaldes franquistas acabaron siendo alcaldes de Convergència i Unió. En este sentido, Convergencia i Unió no quería remover el pasado y nosotros lo sentimos en nuestras propias pieles.

¿Cómo se creó el banco de ADN?

Primero, en mi caso personal, se juntan dos hechos: obviamente, porque soy familiar de una persona desaparecida; y porque trabajo en la División Científica de los Mossos d’Esquadra. Y un día, en una charla sobre la exhumación de fosas, conocí a Marc Antoni Malagarriga que también tenía un familiar desaparecido. En esa charla también hablamos con un representante del Departamento de Salud de la Generalitat que nos dijo que esto de hacer un banco de ADN era muy costoso e innecesario. Ante esta actitud del gobierno catalán de entonces, decidimos ir a probar con las universidades. Y nos encontramos con una grata sorpresa en la Universidad de Barcelona, en el Departamento de Genética Forense de la doctora Carme Barrot. Acto seguido, empezamos a elaborar un protocolo.

 

La Dra. Carme Barrot y Roger Heredia comparecieron ante la Comissión de Relaciones Institucionales del Parlament de Catalunya en enero de 2015

¿En qué consistía ese protocolo?

Se hacía un árbol genealógico de la persona desaparecida y la doctora seleccionaba a los familiares vivos más adecuados para extraer el ADN. A estos, se les sacaba sangre y se guardaba el ADN extraído. Esto es lo más importante porque los familiares directos se están muriendo. Las familias al principio eran muy reticentes, ya que tenían que pagar la extracción de ADN. Nuestras familias, la de Marc Antoni y la mía, hicieron de conejillos de Indias.

¿Cómo paso a ser un banco de ADN de ámbito público?

Todo empezó cuando conseguimos hacer venir un emisario de Naciones Unidas del grupo de desapariciones forzadas para explicarle que estaba ocurriendo en España en tema de fosas, desaparecidos y represaliados. Justo aquella semana había el debate de política general en el Parlament de Catalunya y enviamos un correo electrónico a todos los diputados haciéndoles saber que venía este emisario de la ONU. Solo recibimos respuesta del 10% de los 135 diputados, entre ellos, respondió la diputada de Esquerra Republicana Gemma Calvet. La diputada se sorprendió porque no sabía que había aquella visita y se reunió con nosotros. Calvet nos dijo que esto que habíamos iniciado con la Universidad de Barcelona lo tenía que hacer el gobierno de una manera pública y gratuita por los derechos humanos y la justicia. Empezamos a trabajar con ella. Finalmente, el 13 de diciembre de 2013, el Parlament de Catalunya aprobó una moción para crear un banco de ADN de ámbito público y la modificación de la Ley de Fosas del 2009 porque solo se habían abierto diez fosas hasta ese momento. Pero pasaron los meses, unos seis, y el gobierno no hacía nada.

¿Qué hicisteis vosotros entonces?

Fuimos a la televisión a explicar el caso e hicimos un documental, Lesa Humanidad. También organizamos charlas. Poco a poco, se fue sumando gente al proyecto, 30, 40, 50 familias… Hablamos con los ayuntamientos, los consejos comarcales y las diputaciones. Más de 200 de estos órganos aprobaron mociones de apoyo. A nivel personal hicimos todo lo posible. Conseguimos recoger más de 150 muestras y el gobierno de Artur Mas no hizo nada. Todo cambió con el cambio de Gobierno.

Una de las fosas comunes descubiertas en Estépar (Burgos) proveniente de agosto-septiembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española. [Foto: Mario Modesto vía Wikimedia Commons]

¿Qué ocurrió?

El nuevo conseller de Exteriores y Relaciones Institucionales, Raül Romeva, había trabajado por la paz en los Balcanes y se puso a trabajar con nosotros. El 17 de septiembre se puso en marcha el Programa de Identificación Genética que se articulaba a través de tres conselleries: Exteriores y Relaciones Institucionales, Salud con Toni Comín y Justicia con Carles Mundó. Transferimos las muestras que teníamos en la UB a este proyecto. A partir de ahí, cambió completamente la política de exhumación de fosas. Des de 2017, se ha abierto más de 27 fosas y recuperado 300 cuerpos. Esto es una barbaridad si lo comparamos con lo que se ha hecho en otros sitios de España.

¿Cómo se articula el Programa de Identificación Genética?

La Conselleria de Exteriores abre las fosas; los antropólogos del Departamento de Justicia se desplazan al sitio y hacen un estudio topométrico; y el Departamento de Salud, con el Hospital de la Vall d’Hebron como centro de referencia, se encarga de extraer de forma gratuita las muestras de ADN de los familiares y las cruzan para poder identificar los cuerpos. Hasta ahora, la verdad es que se han identificado pocos. Unos tres o cuatro cuerpos.

¿Des de la Asociación del Banco de ADN qué implicación tenéis actualmente con este programa?

Cuando se hizo el traslado del ámbito de la universidad al público, los responsables políticos del momento nos echaron fuera, a pesar de haberse comprometido verbalmente a incluirnos en el proyecto. En ese momento no lo denunciamos públicamente porque queríamos que se hiciera la faena. No queremos ni protagonismo ni reconocimientos, pedimos dignidad y justicia por nuestros familiares desaparecidos. Esos que se quieren colgar medallas y ser medallistas, pues que vayan a las Olimpiadas.

Los sucesivos gobiernos españoles, tanto del PP como del PSOE, no han tenido voluntad política para intentar vincular los proyectos autonómicos que existen. Es imprescindible hacer un banco de ADN nacional para cruzar toda la información.

El Ministerio de Justicia anunció el año pasado que estaban trabajando en la creación de un banco de ADN de ámbito estatal. A nivel autonómico, solo hay cuatro bancos: en Navarra, Andalucía, Euskadi y Catalunya. ¿A qué crees qué es debido esto?

Los sucesivos gobiernos españoles, tanto del PP como del PSOE, no han tenido voluntad política para intentar vincular los proyectos autonómicos que existen. No han querido hacer una red, al final los muertos que están aquí en Catalunya pueden ser, por ejemplo, de Andalucía, Extremadura o Aragón. Es imprescindible hacer un banco de ADN nacional para cruzar toda la información. Se ha trabajado muy bien en Mallorca, Euskadi, Navarra y, hasta el momento, en Andalucía también. Pero ahora está todo parado porque hay un Gobierno de fachas.

¿Consideras que cambiarán las políticas de memoria con la nueva coalición de gobierno progresista de PSOE y Unidas Podemos?

A nivel político el PSOE está en una debilidad evidente. Está en un gobierno de coalición con Unidas Podemos que es un partido que abiertamente trabaja por la memoria. Además, esta coalición está condicionada por las izquierdas independentistas vascas y catalanas, por lo tanto, esto nos hace prever que se tiene que avanzar. Vamos a pedir una reunión con responsables técnicos de memoria del gobierno Sánchez para hablar con ellos y denunciar que no podemos estar más con esta situación. Queremos trabajar conjuntamente, sociedad civil y gobierno, para intentar cambiar esto. Evidentemente estamos esperanzados, mejor esto que un gobierno de fachas de las tres derechas. Además, varias asociaciones de memoria estamos preparando una gran manifestación, seguramente en Madrid, de cara al buen tiempo porque creemos que los familiares no pueden esperar más, se están muriendo. Queremos movilizar el país para pedir justicia, reparación y dignidad.

Esta es una entrevista sin ánimo de lucro.

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Rut Turch

Móra la Nova, Catalunya. Coeditora de DDHH en United Explanations. Licenciada en Periodismo por la UAB y Posgrado en Periodismo Digital por la UOC. Me apasionan las RRII, la literatura, el cine y aprender idiomas.


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