28/03/2020 BARCELONA

Obediencia o autodeterminación, las claves de las próximas elecciones griegas

Grecia afronta este domingo unas elecciones que marcarán el rumbo del país dependiendo de si la balanza cae sobre la moderación y obediencia de Nueva Democracia o la “rebeldía” y autodeterminación de Syriza.


El domingo 25 de enero Grecia afronta unas elecciones que marcarán el rumbo del país dependiendo de si la balanza cae sobre la moderación y obediencia de Nueva Democracia o la “rebeldía” y autodeterminación de Syriza.

La situación de los votantes griegos

Desde comienzos de la crisis financiera, Grecia ha sido el país europeo que más ha sufrido sus consecuencias. Tras una rescate que no deja de prolongarse y numerosos recortes marcados por la Troika, Grecia se encuentra actualmente con una deuda pública del 177% del PIB, un paro superior al 26% y un tercio de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza, entre otros datos alarmantes.

Agentes de la polícia en el marco de una protesta ciudadana. Flickr / iolanda
Agentes de la polícia en el marco de una protesta ciudadana. Flickr / iolanda

Las políticas de austeridad llevadas a cabo por el Gobierno de Samarás, como el recorte de prestaciones e inversiones sociales, la rebaja de las pensiones o los ajustes salariales y despidos masivos, han conseguido mejorar la situación ínfimamente y sólo en aspectos macroeconómicos. La población sigue igual o incluso peor y el malestar social ha llegado a tal punto que las elecciones del domingo pueden suponer un cambio de ruta que afectará no sólo a Grecia sino también a toda la Unión Europea.

Los partidos y sus propuestas

Las próximas elecciones generales no estaban previstas hasta 2016, pero Samarás y su partido Nueva Democracia, en una pésima estrategia, han provocado el adelanto electoral y la probable pérdida de su gobierno acorde a los últimos sondeos. El presidente Károlos Papulias finalizaba su mandato en 2015, pero Samarás decidió adelantar dos meses la elección del próximo presidente y propuso a su candidato, Stvros Dimas. Sin embargo, tras tres rondas de votación, éste no consiguió la mayoría y de acuerdo a lo estipulado en la Constitución griega, Samarás se vio obligado a disolver la Cámara y convocar elecciones anticipadas para el 25 de Enero.

Un cartel contrario a las políticas de Samarás y Merkel. Flickr / aesthetics of crisis
Un cartel contrario a las políticas de Samarás y Merkel. Flickr / aesthetics of crisis

Ante esta situación, nos encontramos con dos partidos que acaparan todo el protagonismo. Por un lado está Nueva Democracia, el partido de centro-derecha liderado por Antonis Samarás, que ha gobernado Grecia desde junio de 2012 y, por el otro, encontramos a Syriza, un partido de izquierdas que tiene como líder a Alexis Tsipras y que recientemente ha ido progresando hasta convertirse en el favorito para ganar las elecciones. La izquierda griega nunca ha gobernado en Grecia, pero ante el derrumbe del PASOK, el partido socialista, y la actual situación de desesperación que reina entre las clases medias y bajas, Syriza ha encontrado un hueco en un panorama que pocos partidos querrían afrontar.

Nueva Democracia aboga por mantener las actuales reformas estructurales exigidas por la Troika prometiendo que este año Grecia por fin abandonará el rescate y se bajarán los impuestos. Defiende que Grecia va por el buen camino y, que para mantener la leve estabilidad económica que parece haber logrado, el país debe continuar con su política de austeridad.

Por el contrario, las propuestas de Syriza distan bastante de este discurso. Tsipras critica abiertamente las duras consecuencias de la política de austeridad y entre sus principales propuestas se encuentran la reestructuración de la deuda, la renegociación del rescate griego y la cancelación de las medidas de austeridad impuestas por la Troika. En un principio, se habló de una suspensión de pago de la deuda y una posible salida de la zona euro pero, actualmente, Tsipras ha suavizado su discurso, defendiendo una reestructuración ordenada y la permanencia en la zona euro.

Los sondeos más recientes otorgan una clara victoria a Syriza, con el 35,5% de los votos y consiguiendo 144 escaños gracias a la fórmula electoral que añade 50 escaños extras al partido más votado, mientras que Nueva Democracia, con el 30,5% de los votos, caería hasta los 81 escaños. No obstante, dicha victoria no daría la mayoría a Tsipras y no tendría la fuerza suficiente para llevar a cabo sus propuestas. A la espera de los indecisos, un 21%, la llave al Gobierno puede recaer en manos de la tercera fuerza. Es todavía una incógnita quién conseguirá esta tercera posición, por la que luchan el partido de centro To Potami (El Río), el partido comunista KKE, el de extrema derecha Amanecer Dorado y PASOK, hundido en parte al abandono de su líder, Papandreu, para formar un partido nuevo, el Movimiento Socialista Democrático.

Los posibles resultados y sus consecuencias

El líder de Syriza, Alexis Tsipras, en un acto electoral.
El líder de Syriza, Alexis Tsipras, en un acto electoral. Flickr / Asteris Masouras

Si ante todo pronóstico Nueva Democracia gana las elecciones no se producirán grandes cambios en el rumbo socio-económico del país ni tampoco en sus relaciones con la Unión Europea y los mercados. Sin embargo, la probable victoria de Syriza, teniendo en cuenta la consecución de la mayoría absoluta, sí conllevaría una profunda modificación.

A pesar de haber dejado atrás el susto del posible “grexit”, Tsipras no va a poner las cosas fáciles a la UE y luchará por unas negociaciones que dejen más tranquila a la Troika pero que complazcan a la población griega y den un respiro a la maltrecha economía nacional. No obstante, si Syriza aprieta demasiado las tuercas también pueden encontrarse con una respuesta negativa. Entre las diferentes posibles consecuencias, los mercados podrían castigar al país y la Troika podría retrasar sus pagos, hechos que podrían ahogar todavía más al país y propiciar la caída del gobierno.

Sin duda alguna, Syriza se va a encontrar con numerosas dificultades para lograr sus promesas, pero quizás no sería una mala idea que la Unión Europea y, en especial Alemania, dieran un respiro a Grecia, ya que cuanto más se agrave su situación, más afectada se verá la eurozona. Tsipras ya declaró que su intención no es suspender el pago de la deuda, sino reestructurar sus condiciones –ampliar los plazos y reducir los intereses entre otros aspectos– para que así Grecia pueda tener un margen de recuperación. Quizás Alemania debería tener mejor memoria histórica y recordar como mediante el Acuerdo de Londres de 1953, los aliados –Grecia incluida– aceptaron realizar una quita del 62% sobre la deuda exterior alemana, dando un respiro al país y a la economía europea y haciendo posible que en las décadas siguientes se formara la UE, trayendo paz y prosperidad a todos sus miembros.

Foto de Portada: Meeting político ante el Partenón en 2012. Flickr / Adolfo Lujan / DISO Press

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Javier Naveira

A Coruña, España. Licenciado en Traducción e Interpretación y en Política y Relaciones Internacionales, actualmente cursando un máster en Estudios Europeos. Me apasiona todo tema relacionado con la política y economía europea, así como su política exterior. Email: [email protected]


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