02/08/2021 BARCELONA

¿Ha llegado la revolución de la educación?
Author: Flickr Account: brewbooks

Una reciente e innovadora iniciativa ha permitido que cientos de miles de personas de países de renta baja, media como alta hayan podido acceder gratuitamente a programas de aprendizaje de varias de las mejores universidades del mundo. ¿Estamos ante el inicio de una revolución educativa?

Para la mayoría de habitantes de países en vías de desarrollo e incluso para muchos ciudadanos de países desarrollados (caso emblemático de Estados Unidos), el acceso a una educación mínima de calidad, en especial universitaria, es una quimera. Los Cursos Online Abiertos y Masivos (Massive Open Online Courses -MOOCs-), y su manifestación más sorprendente, la educación virtual de élite, masiva y gratuita, es la nueva tendencia en las instituciones de educación superior más renombradas del mundo. Una de las más famosas plataformas, Coursera, ofrece más de 120 cursos de una gran variedad de disciplinas en asociación con 20 de las universidades mejor ranqueadas del planeta, incluyendo las de Michigan, Stanford, Princeton, John Hopkins, Toronto y Edimburgo. El paso decisivo de esta tendencia lo está tomando la más prestigiosa de todas, Harvard, que en conjunto con el MIT, ya han lanzado su propia plataforma Edx.

Estos gigantes de la educación superior están haciendo temblar al sistema, donde muchas universidades se han quedado perplejas intentando entender por qué las universidades más rentables están regalando parte de su contenido. En menos de un año el problema de millones de personas en países de renta baja y media ha pasado de ser la carencia de recursos para acceder siquiera a cursos introductorios en universidades prestigiosas, a no tener tiempo de realizar todos los programas que ahora ofrecen gratuitamente. Irónicamente, son estas mismas universidades las que han popularizado el término Ivy League como sinónimo del más estricto y elitista acceso a educación de calidad. Todo esto puede que sea una moda pasajera, un anzuelo para captar más estudiantes dispuestos a tomar los programas pagados, pero quizás estemos presenciando el inicio de un auténtico cambio de paradigma. Algunos pioneros como el presidente de Edx, Anan Agarwal, ya hablan “…del mayor cambio en la educación desde la invención de la imprenta”.

La necesidad de un cambio a gran escala

Sebastian Thrun

La universidad como cuna de los más importantes descubrimientos científicos ha sido paradójicamente una de las instituciones humanas que menos ha innovado en sus métodos. Se intenta enseñar para la sociedad del siglo XXI con una pedagogía del siglo XV: un sabio se dirige a sus alumnos teniendo como referencia un texto del cual explica sus contenidos, lo complementa con sus propias reflexiones y pone unos cuantos ejercicios de práctica y estrictas evaluaciones comparativas.

Internet empezó a cambiarlo todo. Portales como Wikipedia y TED Talks nos han acostumbrado a la idea de que el conocimiento debe ser abierto y gratuito. Más concretamente, en 1998 la universidad alemana de Tübingen pioneramente puso online videos de sus mejores clases. Esta iniciativa no tuvo auge internacional hasta que en 2002 el MIT lanzó su iniciativa de OpenCourseWare, donde colocaron gratuitamente materiales educativos online de varios de sus programas. Por su parte la UNESCO, en ese mismo año, empezó a impulsar el movimiento de Recursos Educativos Abiertos.

En 2006, un graduado de Harvard y el MIT, Salman Khan, inició una academia virtual basada en videos cortos: la Khan Academy. El joven Khan, en una Ted Talk titulada Reinventando la Educación, fue la inspiración del gurú de Google, Sebastian Thurn, quien, impresionado por la cantidad de usuarios de la Khan Academy, decidió en el otoño de 2011 abrir online su ya famoso curso de Inteligencia Artificial en Stanford.

El curso de Inteligencia Artificial se convirtió en el más masivo de la historia con 160.000 participantes inscritos de manera gratuita, aunque “sólo” 20.000 lo completaron. El Sr. Thurn renunció a las clases presenciales en Stanford, confesando que “siento que hay una pastilla roja y otra azul, y puedes tomar la pastilla azul y volver a tu salón de clases con tus 20 estudiantes. Pero yo he tomado la pastilla roja, y he visto el País de las Maravillas”. A partir de esta experiencia, creó la plataforma Udacity: La Universidad del Siglo XXI, la cual ya se ha posicionado como una de las 3 principales en oferta de MOOCs a nivel mundial.

¿Qué es lo verdaderamente nuevo de este fenómeno?

Democratización de la educación: quizá lo esencialmente más revolucionario es el hecho de que ahora cualquier persona con conexión a Internet y conocimiento de inglés ya tiene acceso gratuito a programas de aprendizaje con profesores respetados de las universidades más reconocidas y costosas del planeta. Este tipo de enseñanza se acerca más al tan venerado ideal de la educación como un derecho humano fundamental.

La paradoja de la personalización impersonal: uno de los aspectos más sorprendentes y casi contraintuitivo es que este tipo de enseñanza virtual puede desarrollar una interacción más personalizada que los métodos convencionales. El alumno lleva su propio ritmo de aprendizaje ya que puede revisar los breves vídeos cuantas veces lo necesite.

Los estudiantes se convierten en profesores: por la naturaleza hipermasiva de estos cursos, es técnicamente imposible un seguimiento individual a cada alumno. Esto ha provocado que se generen espacios de apoyo entre los mismos estudiantes, creando foros de dudas que son respondidos rápidamente por otros alumnos que conocen las respuestas. También de manera espontánea se generan grupos de estudio en persona en las ciudades donde varios estudiantes toman un determinado curso.

Créditos y evaluaciones: la plataforma que mejor ha respondido a este desafío es Udacity, la cual otorga certificados oficiales de participación e incluso provee un servicio de compartir Curriculums de estudiantes a empresas. Coursera por su parte ha diseñado un sistema de evaluación entre pares que afirma obtiene resultados similares a los sistemas donde un profesor es el evaluador. La novedad radica en que en muchos de estos cursos las evaluaciones pueden realizarse numerosas veces, hasta que el estudiante logre una comprensión perfecta.

Incremento exponencial de datos sobre aprendizaje: estas experiencias permiten recoger una enorme cantidad de datos de las conductas de aprendizaje de cada estudiante (vistas de cada video, preguntas contestadas erradas, etc.) en un volumen imposible de obtener por métodos tradicionales. Esto brinda la oportunidad de comprender mejor las dinámicas de aprendizaje de los humanos.

Enseñanza online vs. presencial

El debate de estas nuevas estrategias de enseñanza se centra en la comparación con la modalidad presencial tradicional. Ciertamente, la educación de élite masiva puede llegar a todas partes e incluso ser gratuita, pero ¿puede este tipo de enseñanza online ofrecer una educación tan buena como lo mejor conocido del aprendizaje presencial? Según un estudio encargado por el Departamento de Educación de Estados Unidos y publicado en 2009, la respuesta es sí. Tras analizar importantes investigaciones hechas al respecto entre 1996 y 2008, asegura que con la enseñanza completamente online se aprende lo mismo o incluso algo más que con la presencial.

Sin embargo, la rivalidad de la enseñanza online y la presencial no implica que sus métodos pedagógicos se excluyan mutuamente. En exitosos experimentos realizados en California, varias clases se están impartiendo de manera mixta con los videos de Khan Academy. En este piloto los estudiantes miran los videos en sus casas (toman sus clases en sus hogares) y los trabajos prácticos lo realizan en el salón de clase. La tecnología inesperadamente está humanizando las clases porque ahora los profesores tienen más tiempo para dar atención personalizada a sus estudiantes.

¿El futuro ya ha llegado?

Thomas Friedman decía que “los grandes cambios suceden cuando lo inesperadamente posible se encuentra con lo que desesperadamente se necesita”. Sin embargo,aún es muy temprano para hacer afirmaciones demasiado contundentes. El fenómeno de la educación de élite masiva y gratuita tiene apenas meses de vida, y muchas dudas sobre su sostenibilidad pedagógica y financiera aún están por probarse. Lo que ya es una realidad es que programas de aprendizaje de las mejores universidades del globo se están convirtiendo en bienes públicos, y aunque las intenciones de fondo no estén claras, el panorama de la educación se ve más prometedor que nunca. Como promete Udacity, ahora podemos poner a los estudiantes en el centro del universo.

 Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Daniel Abreu

Vivo en Santo Domingo, República Dominicana. He realizado masters en Estudios de Desarrollo en en Holanda y en Relaciones Internacionales en Barcelona. He trabajado con una diversidad de instituciones como el PNUD, AIESEC, The Global Reporting Initiative, Greenpeace, Transparency International y UNESCO.


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