28/01/2022 BARCELONA

¿Es China realmente una dictadura?

El artículo 35 de la Constitución de china garantiza la libertad de expresión, reunión, asociación, y de prensa. China cuenta actualmente con más procesos electorales que cualquier otra nación en el mundo. ¿Significa eso que el país sea una democracia? Los occidentales dicen que es una dictadura, los chinos dicen que no. ¿Quién tiene razón?

Debate sobre la democracia en China: polémica servida

La pregunta que encabeza este artículo es la típica que podría llegar a molestar a muchos incluso solo con formularla. Preguntarla a un occidental probablemente provocaría una reacción contundente: “Claro que no lo es”. Pero la sorpresa puede venir cuando esta misma pregunta es planteada a un chino porque la respuesta puede ser absolutamente la opuesta. De hecho, una mujer china de habla inglesa, graduada de una universidad americana, en un restaurante caro en el barrio más fashion de Beijing respondió a esta misma pregunta: «¿Por qué se supone que deberíamos querer la democracia occidental?» Este es el punto clave en la discusión sobre si existe democracia en China.

Normalmente cuando pensamos en democracia pensamos en elecciones (es la que se suele denominar “democracia electoral”) y en un sistema multipartidista. En China existen ambas cosas, pues tienen lugar elecciones y existen múltiples partidos en el país, aunque son infinitamente más pequeños que el partido comunista chino.

Los líderes chinos no piensan en la democracia de la misma manera que lo hacemos la gente occidental a nivel general. «Nuestros objetivos de llevar a cabo la campaña de modernización socialista son alcanzar a los países capitalistas desarrollados en materia de economía y en la consecución de un mayor nivel de democracia que tenga más sustancia que la de los países capitalistas, en términos políticos», dijo Deng Xiaoping (el primer presidente de China tras la muerte de Mao) años atrás. Hace apenas dos años el Presidente del Parlamento chino, Wu Bangguo, dijo que China se basa en los logros de todas las culturas, pero que no se limita simplemente a “copiar» a Occidente. El liderazgo del Partido Comunista, deben fortalecerse y mantenerse en «la orientación política correcta», afirmaba.

Los tres líderes más importantes de la historia reciente de China (Sun Yat-sen, Mao Zedong y Deng Xiaoping) divergían en el enfoque sobre la democracia, pero estaban de acuerdo en que la democracia no era un fin en sí mismo sino un mecanismo para lograr el verdadero propósito de China: convertirse en un país que dejara de ser intimidada por las potencias extranjeras.

China cuenta actualmente con más procesos electorales que cualquier otra nación en el mundo. En virtud de la Ley Orgánica de los Comités de Aldea, alrededor de 1 millón de municipios en China -hogar de unos 600 millones de votantes- celebran elecciones cada tres años para elegir los Comités de Aldea. Los críticos se burlan de estas elecciones y dicen que están manipuladas por los funcionarios locales del partido comunista. Sin embargo, las elecciones locales han sido cada vez más competitivas, con candidatos más independientes y haciendo un uso cada vez mayor de la votación secreta.

El enfoque occidental

Los investigadores occidentales y think tanks occidentales están absolutamente de acuerdo en que China no es una democracia. «Hoy, por supuesto, China no es una democracia. El Partido Comunista Chino (PCCh) tiene el monopolio del poder político, y el país carece de la libertad de expresión, de poder judicial independiente, y de otros atributos fundamentales de un sistema liberal pluralista», Afirma John L. Thornton en un artículo en la revista Foreign Affairs.

Freedom House clasifica a China como país «No libre», lo que significa un régimen dictatorial, y la Unidad de Inteligencia de The Economist ve a China como un «régimen autoritario» (donde el funcionamiento del gobierno y la cultura política son las categorías mejor valoradas). Freedom House en su última evaluación sobre la democracia en China apunta: «El artículo 35 de la Constitución garantiza la libertad de expresión, reunión, asociación, y de prensa. Sin embargo, estas disposiciones están subordinadas a los intereses nacionales tal como se define por los tribunales, y la constitución no puede ser invocada ante los tribunales como base jurídica para hacer valer los derechos individuales», y añade: «Los jueces son nombrados por el Partido Comunista Chino (PCCh) y en general siguen sus directrices, particularmente en casos políticamente sensibles. No hay ninguna ley de prensa que rija la protección de los periodistas o el castigo de aquéllos que los atacan.»

El enfoque chino

A diferencia del enfoque occidental la visión china de la democracia se centra básicamente en el partido de gobierno y no en un sistema con la presencia de varios partidos. Es lo que los chinos denominan “democracia interna del partido”. Ye Xiaowen, secretario del Comité del Partido del Instituto Central del Socialismo, afirma: «la democracia del partido es mejor porque combina la adhesión a la dirección del Partido con el gobierno del pueblo y el imperio de la ley y establece el sistema de asambleas populares, el sistema de cooperación multipartidista y consulta política bajo la dirección del Partido, el sistema de autonomía regional para las minorías étnicas y el sistema de auto-gobierno de las bases populares. Esta es la garantía institucional de la democracia.»

El discurso de Jiang Zemin en el 16º Congreso Nacional del PCCh en 2007 señaló que la «democracia interna del partido es la vida del partido y juega un importante papel ejemplar y líder en la democracia popular

Por otro lado, Ye Xiaowen, añade: «la democracia del partido es más pragmática porque la mayoría de los países en desarrollo se enfrentan no sólo al tema de la democracia, sino también al aspecto de la correcta trayectoria y los medios hacia la democracia». Y entonces lo ejemplifica indicando como Rusia y los países de Europa del Este tuvieron que adoptar reformas radicales para adoptar un modelo de democracia que imitara la democracia occidental. De acuerdo con Xiaowen, después de numerosos contratiempos, los políticos y las masas no son conscientes de que «a pesar de que vale la pena seguir la política democrática, los empujes a favor de la democracia conducirán al descontento y malestar social y, por consiguiente socavará la legitimidad de los regímenes si no pueden avanzar en el desarrollo económico y social durante el proceso de adopción de la misma democracia».

Lo que piensan algunos jóvenes chinos

La visión de la democracia en China es, al menos por parte de sus políticos, notablemente distinta a la visión occidental. “Los 5.000 miembros del cuadro de mando del PCCh son los que representan la diversidad de intereses, opiniones e ideologías en China. Son nuestro órgano de representación y con elecciones internas cada 5 años ya se lleva a cabo una renovación ideológica que representa la evolución de la sociedad china”, me contaba un amigo chino que vive en Hangzhou y que a día de hoy trabaja como chofer de empresa a pesar de disponer de estudios universitarios. “Pero entonces tú como individuo no puedes dar tu opinión, ni protestar, en materia política”, respondí yo. “Lo más importante es la masa social y la estabilidad del país, no lo que piense un ciudadano”, me contra argumentó.

Tras la conversación con él, tres amigos más intervinieron: “China no es una democracia, pero tampoco es una dictadura”. Y añadieron, “lo que nos gustaría es que hubiera más transparencia y menos corrupción por parte del gobierno, no sabemos qué hacen los políticos con nuestro dinero, y cada vez pagamos más impuestos”. Terminamos la conversación con una última añadidura por parte de los compatriotas chinos: “China está creciendo mucho y gracias a ello la calidad de vida ha mejorado enormemente, lo que es argumento suficiente para que muchos ciudadanos estén satisfechos. Pero nosotros tenemos acceso a internet y a los vpn [programas para burlar la censura] y, por tanto, sabemos lo que sucede fuera de China. Queremos saber la verdad, y queremos un mejor gobierno”.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

Para más información:

The Communist Party of China: Reforms & Democracy

http://english.cpc.people.com.cn/66098/index.html

China’s tentative steps towards democracy

http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2011/jan/19/china-barack-obama

CPC inner-party democracy: theory, practice and institutionalization

http://www.china.org.cn/english/congress/228201.htm

The Glorious 15th of October: The 17th Party Congress Opens!

http://china.blogs.time.com/2007/10/14/the_glorious_15th_of_october_t/

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Lluis Torrent

Barcelona, España. Licenciado en Ciencias Ambientales, Máster en Intervención Ambiental, Máster en Relaciones Internacionales y Especialista en Ciencia Política. He trabajado como consultor ambiental para gobiernos locales y regionales y empresa privada. Socialmente comprometido, me apasiona explorar la fina línea que transcurre entre la política, la economía, la sociedad y el medio ambiente. Sígueme en Google+ Lluis Torrent


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