28/03/2020 BARCELONA

El accidente del Golfo de México, un año después

Hoy se cumple un año del mayor derrame de crudo de la historia, ocurrido en las aguas del Golfo de México. Entre 700 y 780 millones de litros fueron vertidos causando daño irreparables a la fauna y flora de la zona, así como graves consecuencias para los cuatro estados afectados. Un año después accidentes como el de la Deepwater Horizon podrían volver a tener lugar.


Abril negro en el Golfo de México

Hoy se cumple un año del mayor derrame de crudo de la historia, ocurrido en las cálidas y profundas aguas del Golfo de México, a unos 65 kilómetros al Sureste de las costas de Luisiana (Estados Unidos). El 20 de abril de 2010 una gran explosión en la plataforma “Deepwater Horizon” propiedad de la empresa suiza Transocean y operada por la petrolera BP, ocasionó la muerte de once trabajadores y el vertido al mar de millones de litros de crudo. A consecuencia de la explosión la plataforma se hundió dos días más tarde, el 22 de abril, hasta los 1.500 m de profundidad, nivel al que posteriormente se localizarían los restos.

Se estima que la fuga de crudo fue de entre 700 y 780 millones de litros, según las diferentes fuentes, es decir, unos 8,9 millones de litros al día hasta septiembre de 2010. El vertido afectó seriamente el litoral de cuatro estados, Luisiana, Mississipi, Florida y Alabama, con un total de 944 km de litoral dañados ambiental, social y económicamente.

Como consecuencia del accidente, la flora y la fauna litoral y marina sufrieron daños muy serios: la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA) registró en las costas del Golfo de México 515 tortugas entre el 30 de abril y el 12 de julio, el 90% de las cuales estaban muertas. La mayor parte de los 63 delfines varados en la zona también se encontraron muertos. Otras especies se vieron igualmente afectadas: aves acuáticas, reptiles, mamíferos, así como especies vegetales de muy diversa naturaleza.

Teniendo en cuenta que la tercera parte de la pesca, el 30% de la producción de petróleo y el 13% de la producción de gas de los EEUU proviene del Golfo de México, se puede decir que el accidente del “Deepwater Horizon” representó una catástrofe nacional y el peor desastre natural que ha sufrido nunca el país. Una comisión de investigación del Gobierno de los EEUU culpó del accidente a BP, Transocean y Halliburton, contratista de la petrolera que se encontraba trabajando en el pozo siniestrado en el momento del accidente. A pesar de la magnitud del suceso, la condena en firme del gobierno federal y a pesar de la pérdida de once vidas humanas, la empresa propietaria de la plataforma siniestrada declaró 2010 como el mejor año en seguridad de su historia[1]. Como consecuencia de este anuncio, la empresa decidió subir el sueldo de sus ejecutivos por “objetivos cumplidos” y aumentar el valor de sus acciones. En total, la cúpula de la empresa se repartió unos 4 millones de euros para premiar su rendimiento individual.

Medidas tomadas para detener el derrame y para contener la extensión del crudo

De acuerdo con las informaciones publicadas en diferentes medios en relación a las medidas tomadas para detener el derrame y evitar la dispersión del crudo en el mar, éstas se enfocaron en dos líneas de actuación simultáneas. La primera, la contención de la fuga de crudo del pozo siniestrado. La segunda, la dilución de los millones de litros vertidos al mar con sustancias químicas.

En el momento más álgido de la tragedia, había 47.000 personas, 7.000 barcos y 120 aviones movilizados en tareas de recuperación y contención, además de la implicación de agencias federales, estatales y locales. Esta masiva respuesta por parte de la ciudadanía y las diferentes administraciones evitó que el siniestro tuviera consecuencias aún más letales y que sus efectos a largo plazo fueran menores.

Dimensión de la afectación del vertido del Golfo. Photo: NASA Goddard Photo and Video Flickr account

En cuanto a la contención de la fuga, los técnicos de BP trabajaron día y noche para cerrar el pozo accidentado mediante un submarino con brazos robotizados a unos 1500 m de profundidad. Paralelamente, se instaló una inmensa cúpula metálica para evitar que el crudo pasara a aguas abiertas.

En relación a las medidas para evitar la extensión de la mancha de petróleo, se utilizaron barcos arrastreros para contener el crudo, barreras flotantes absorbentes y, al mismo tiempo, disolventes químicos (Corexit 9500) en la cabecera del pozo. Estos disolventes consiguieron, según un informe realizado por la National Oceanic and Atmospheric Atministration (NOAA), dispersar el crudo en pequeñas gotas que quedarían unidas a la pluma de dispersión.

Medidas de ayuda a los damnificados y de recuperación de la Costa del Golfo

Como medida de seguimiento y prevención para futuras catástrofes, pocos meses después del desastre el presidente Obama impulsó la creación del Grupo de Trabajo para la Restauración del Ecosistema de la Costa del Golfo (The Gulf Coast Ecosystem Restoration Task Force) el 5 de Octubre de 2010 como resultado de las recomendaciones incluidas en el informe Mabus.

BP se comprometió a invertir 20.000 millones de dólares en un fondo de compensación de daños para particulares, empresas y demandas del propio gobierno. Este fondo fue gestionado a través del Gulf Coast Claim Facility y, adicionalmente, el Mando de Incidentes Nacional (NIC) creó el Equipo de Soluciones Integradas (IST) para coordinar y apoyar a los particulares y pequeñas empresas afectadas por el vertido. A fecha de hoy se han pagado 4.000 millones de dólares, aunque más de 100.000 peticiones de afectados continúan sin ser procesadas, y más de 800.000 peticiones han sido denegadas.

Decenas de agencias gubernamentales y organizaciones sin ánimo de lucro se han volcado durante este año para dar apoyo a las operaciones de respuesta del derrame, así como los servicios sanitarios y humanitarios de la Costa del Golfo.

El informe Mabus recomienda que se materialice un plan para la recuperación de la Costa del Golfo a largo plazo. Este plan incluiría cinco grandes áreas:

– Propone que el Congreso dedique las sanciones económicas derivadas de la Ley de Agua Limpia (Clean Water Act) a la recuperación de la Costa del Golfo;

– La recuperación de los ecosistemas a largo plazo;

– La recuperación de los servicios humanos y de salud;

– La recuperación económica;

– La recuperación del sector de las organizaciones no lucrativas.

Estado ambiental de la zona afectada un año después

A un año del accidente el estado del medio ambiente de las costas afectadas, de las aguas marinas y de la fauna aún está lejos de ser el mismo que antes del derrame. Sin embargo, en febrero de 2011 el Operational Science Advisory Team (Equipo Asesor Científico de Operaciones) y el Gulf Coast Incident Management Team (Equipo de Gestión de Incidentes de la Costa del Golfo) creados para la monitorización y evaluación del estado del medio y de la evolución del derrame a lo largo del tiempo, elaboraron un informe de conclusiones[2] sobre la idoneidad de seguir adelante con las tareas de restauración o bien dejar el petróleo restante (en diferentes formas) en el medio, un año después de la accidente.

Las conclusiones del informe apuntan que los efectos ambientales del petróleo residual, una vez llevadas a cabo las tareas de limpieza son relativamente menores. Además, el informe indica que, de continuar las tareas de limpieza, los efectos a los hábitats y sus recursos asociados serían aún más negativos que dejar las cosas como están, en el sentido de que habría que echar cada vez más recursos para reducir cada vez cantidades más pequeñas de crudo, con los consecuentes efectos sobre el medio (excavadoras, residuos, consumo de energía…). En particular, los principales hallazgos científicos indican que:

– Los Compuestos Aromáticos Policíclicos (PAHs) se han reducido entre un 86 y un 98% en las muestras recogidas con petróleo degradado;

– El riesgo de lixiviación del petróleo situado en la zona costera de la playa (denominada supratidal) es mínimo, debido a los efectos combinados de la meteorización, biodegradación y la disposición del petróleo subterráneo;

– En la mayoría de localidades, los modelos muestran que las concentraciones de crudo en la zona supratidal se verán reducidas en un 20% respecto al nivel actual en los próximos 5 años;

– El potencial previsto de contraer efectos nocivos para la salud, tanto cancerígenos como no, procedentes de exposiciones cortas y largas, está por debajo del promedio de los EEUU según la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU (USEPA);

– Las rutas potenciales de exposición que pueden aumentar el riesgo sobre la vida natural son dos:

  • la ingestión de bolas [de crudo] residuales de pequeña superficie (SSRB) para adultos
  • el contacto entre el petróleo enterrado y los nidos de tortuga

“]
Aves recubiertas de crudo atendidas para su limpieza. Photo: IBRRC Flickr account

Pese a lo que concluye este informe, basado en numerosos muestreos y evidencias de campo, el científico marino Enrique Pardo de la organización Oceana, la mayor ONG protectora del mar, señaló que “aunque fuéramos al Golfo de México y no encontráramos ninguna mancha de aceite, no quiere decir que los efectos del vertido hayan terminado (…). Desde el momento del vertido se han utilizado dispersantes y disolventes sobre el mismo crudo, eso lo que provoca es que visualmente desaparezca la mancha, pero podría ser que haya altos indicios de contaminación disuelta[3]“.

La prensa de EEUU ha publicado que los residentes de la Isla Grand Terre (Luisiana) declaran que el petróleo aún es arrastrado a las playas después de las tormentas. En Missouri, activistas para la defensa de las tortugas han descubierto 19 ejemplares muertos sólo en el mes de abril de este año[4] (87 en toda la costa del Golfo afectada desde el mes de marzo). Y el desastre se repite en otras localidades debido a los restos de petróleo degradado y las “bolas” de crudo que aún persisten en el ambiente. Según la organización Ocean Sentry, también se han encontrado delfines muertos con manchas de crudo todavía un año después del suceso[5].

Según la NOAA, un año después del suceso, aún quedan 66 millas de costa muy o parcialmente afectadas. Según declaraciones del gestor del fondo de compensación de 20.000 millones de dólares, Kenneth Feinberg, las consecuencias del vertido estarán del todo disipadas en 2012, y la economía local repuntará entonces[6].

Medidas propuestas para evitar nuevos accidentes

Según un informe de un panel intergubernamental nombrado por la Casa Blanca, “muchas de las decisiones que tomaron BP, Halliburton y Transocean y que elevaron el riesgo de una explosión del pozo, claramente ahorraron a estas compañías tiempo y dinero”[7].

Parecía claro, pues, que hubo una responsabilidad directa de estas compañías en el suceso, pero no sólo eso, sino que “en ausencia de reformas significativas en las prácticas de la industria petrolera, el incidente puede fácilmente repetirse[8].

Así, y en el marco de la Clean Water Act, en julio de 2010, las compañías Exxon Mobil, Shell, ConocoPhillips y Chevron anunciaron la creación de la Marine Well containment Company (Compañía de Contención de Pozos Marinos) y la inversión de 1.000 millones de Dólares para el desarrollo de un sistema para detener posibles derrames de crudo en el Golfo de México. BP anunció su ingreso en septiembre del mismo año[9].

El responsable del World Watch Institute en España, José Santamarta, señala que las medidas que se deberían tomar para eliminar el riesgo de vertido de hidrocarburos en el futuro pasan por[10]:

Cambiar el modelo energético: reducir la dependencia del petróleo mediante la eficiencia, el ahorro y el aumento de las energías renovables. Seguir el principio de “quien contamina, paga” para que sean aplicados los costes reales del petróleo. De esta manera perdería competitividad y se apostaría por estas otras medidas.

Acelerar la introducción de los vehículos eléctricos: en una o dos décadas, con la ayuda necesaria, se podrían electrificar el transporte por carretera con electricidad de origen eólico.

Regular de manera más estricta el tráfico de los superpetroleros, la extracción marina de crudo, alejar los corredores marítimos de las zonas sensibles y exigir pólizas de seguro que cubran todos los riesgos. Suprimir las banderas de conveniencia y el sistema de fletaje, ya que promueven la inseguridad y los barcos en mal estado.

Pero más allá de este fondo de restitución de daños, de aplicación en caso de nuevos derrames, y medidas políticas de largo recorrido como las propuestas por Santamarta, no parece que hayan surgido nuevas iniciativas para evitar que accidentes como el de la Deepwater Horizon vuelvan a tener lugar.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


[1] Diario Público.es, 03/04/2011 21:15h

[2] Lincoln, D. Stroch (2011): Summary report for fate and effect s of the remnant oil remaining in the beach environment. Operation Science Advisory Team. Federal On-Scene Coordinator. Deepwater Horizon MC252.

[3] Ecologismo.com, 21/10/2010

[4] The Washington Post, 14/04/2011

[5] www.oceansentry.com, noticias 08/04/2011 06:10h

[6] www.bbc.co.uk. BBC versión móvil. Jueves, 3/02/2011

[7] El País, Ed impresa. Internacional. 06/01/2011

[8] bis

[9] Agencia RIA Novosti

[10] Econoticias.com, Lunes 18/04/2011

 

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Juan P. Singer

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