23/08/2019 BARCELONA

China archivos - Page 2 of 8 - United Explanations

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Hay historias que se caracterizan por poner de relieve situaciones absurdas creadas por las personas y sus sociedades. Como tantos otros países del mundo, la China de estructura política comunista pero entregada al capitalismo salvaje en el plano económico, protagoniza uno de estos absurdos de la condición humana. En este caso, el intento de limitar el saber, la conexión entre personas, la transmisión de información, el contacto en red.

A través de paisajes idílicos, problemas con los recursos hídricos y expresiones de buena vecindad arruinadas por el yugo del Estado, tratamos el caso de la censura de internet en la República Popular de China.

La parábola del buen vecino

Casi todos, alguna vez, hemos imaginado cómo sería la vida en el campo, viviendo allí con nuestra familia, en una hermosa casa rodeada por una fauna y flora diversa. Además, haciendo un ejercicio de imaginación y creatividad, podríamos ver como nuestra casa se asienta al pie de una laguna en cuyas apacibles aguas se refleja, de vez en cuando, una enorme luna llena.

El lugar es tan bello que otro amante de la naturaleza, a quien ha llegado la noticia del idílico lugar, ha construido su propia casa al lado de la nuestra, pared con pared, y ambas familias vivís en perfecta armonía. ¿Qué podría ir mal?

Todo parecía en calma hasta que, un día, descubres que mientras tú tienes que viajar, al menos una vez por semana, al pueblo más cercano a por agua –ya que tu familia no tiene otra fuente de recursos hídricos, pues el agua de la laguna no es potable– tu nuevo vecino es un ingeniero hidráulico que ha construido un pozo de dónde saca agua dulce que traslada hasta su hogar a través de un entramado de cañerías recién fabricadas. Así, mientras tú debes ir a comprar la suficiente agua para cocinar, beber y mantener la higiene personal de tu familia, tu vecino dispone de agua corriente siempre que lo desea.

Imagen del pozo de la Catedral de Baeza, Jaén, España [Foto: Zarateman vía WikimediaCommons].
Imagen del pozo de la Catedral de Baeza, Jaén, España [Foto: Zarateman vía WikimediaCommons].

En ese momento, con total confianza, vas a pedirle a tu vecino si puede hacer un trabajo parecido en tu hogar a cambio de una justa retribución. Pero, para tu sorpresa, el vecino responde que lo hará encantado sin necesidad de pago alguno, pues para él este trabajo no requiere mucho esfuerzo y, además, le sobran cañerías. Así que comenzará la instalación de agua corriente en tu casa el próximo fin de semana.

Días después ya no tienes que viajar semanalmente al pueblo ni utilizar sistemas rudimentarios para el transporte y uso del agua ya que, gracias a tu buen vecino, dispones de tus propios recursos hídricos y de un sistema de cañerías y grifos que te permiten disfrutar de agua corriente cuando quieras.

No obstante, un día, tu buena fortuna llega a oídos de un funcionario público que vive en el pueblo donde antes comprabas agua. Dicho funcionario os visita a ti y a tu vecino y os notifica que, por encargo del supremo gobierno nacional, ambos debéis dejar de usar vuestro nuevo sistema de extracción, canalización y uso del agua. A razón de no haber solicitado permiso para la instalación de una conexión domiciliaria de agua a la empresa estatal encargada de ello, ni de haber consultado la viabilidad de esta obra, ni de pedir al Ministerio de Medio Ambiente la autorización para el uso de un recurso que es propiedad del Estado, ambos tenéis que renunciar a vuestro recién estrenado sistema.

De nada sirvieron vuestras protestas ni la argumentación de que todo fue construido autónomamente, sin que al Estado le costara nada. El funcionario os comunicó la decisión gubernamental, os impuso una multa para asegurarse de que no os vierais tentados a seguir autoabasteciéndoos y, además, cortó la cañería principal y derrumbó el pozo.

Una historia basada en hechos reales: Cyberspace Administration of China

Esta imagen de lo absurdo que nos quiere mostrar la “parábola del buen vecino” puede parecer increíble pero tiene su reflejo en la realidad. En una parte de este mundo globalizado, concretamente en la República Popular de China, existe  la CAC (Cyberspace Administration of China), una entidad del gobierno comunista que ha cortado el libre acceso a todas aquellas páginas y buscadores de internet que permiten, en mayor o menor medida, a los ciudadanos de China estar conectados con el mundo. De la misma manera que ocurre con el caso del “buen vecino”, los usuarios de internet de este país se ven sometidos a la total y absoluta regulación de un bien común por parte del Estado.

En este caso, el ente regulador es la susodicha CAC, que se encarga de la vigilancia, censura y bloqueo de webs, a efectos de cuidar lo que el gobierno chino considera un bien público propiedad del Estado: el internet. Conociendo el poder de esta herramienta, que constituye una biblioteca casi infinita donde se almacenan conocimientos de todo tipo, y en la que ciudadanos de todo el mundo están interconectados para transferirse información, el Estado ha decidido regularla.

Mapa que muestra la cantidad de sitios web por países, representando el tono más oscuro una mayor cantidad de webs [Foto: Addicted04 vía WikimediaCommons].
Mapa que muestra la cantidad de sitios web por países, representando el tono más oscuro una mayor cantidad de webs [Foto: Addicted04 vía WikimediaCommons].

Es bien cierto que la información que circula por internet puede constituir un peligro para el gobierno del gigante asiático: democracia parlamentaria, pluralidad de partidos políticos, elecciones libres entre diversos candidatos de distintas ideologías políticas, derechos democráticos, libertades civiles, etc. Una larga lista de conceptos que se contraponen a la realidad política de China, con un panorama regido por el partido único y una casta de altos burócratas que controlan, en gran parte, las vidas de sus ciudadanos. En definitiva, el control de internet representa una barrera a la introducción de ideas en las mentes de los ciudadanos de China que podrían hacer tambalear su sistema político.

Con este objetivo fue creada la CAC, en el año 2014, y constituye una herramienta a través de la cual el gobierno chino ejerce censura sobre los contenidos que se propagan en internet. Sin embargo, según el propio organismo, la CAC sólo realiza una regulación que contribuye al desarrollo de internet. Dicha regulación canaliza la información que aparece en la red con el propósito de hacer llegar a los ciudadanos aquellas ideas que el Partido Comunista de China considera “buenas”, descartando todas las que puedan dañar los cimientos estructurales del sistema de gobierno del partido.

Estas barreras, tan invisibles como reales, y tan absurdas como efectivas, son algo tan anacrónico como la dictadura del partido único que se autodenomina “del pueblo”. El mundo ha cambiado y la libertad de decisión, expresión e información son algunos de los Derechos Humanos más importantes. Que el mundo siga cambiando y sea cada día más libre.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.


Nuria Jimenez09/09/2016
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Afganistán, Siria, China, Corea, Irak, Libia… los conflictos del mundo, repartidos por todos los continentes, deberíamos vivirlos con mayor o menor intensidad de acuerdo con la violencia, la crueldad y el número de muertes. Sin embargo, los vivimos, en su mayoría, de acuerdo con la importancia o la influencia crítica que tienen sobre los Estados Unidos. Es una realidad que, en mayor o menor medida, la primera potencia mundial dicta el ritmo de la actualidad internacional en función de sus inversiones en armas, recursos o fuerzas militares en ciertos países en conflicto.


Rut Turch01/09/2016
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Desde Mao Tse Tung, fundador de la China comunista, ningún presidente de la República Popular había acumulado tanto poder como Xi Jinping. Utilizando la creación de organismos públicos o la auto-otorgación de nuevos poderes, el actual presidente está afianzando su control sobre la economía, el ejército y los medios de comunicación. En su estrategia para ejercer un férreo liderazgo del país, Xi incluso ha iniciado luchas intestinas dentro del Partido Comunista.


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Durante muchos años, los llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) contagiaron de optimismo a la economía mundial que observaba como el tradicional peso de las potencias occidentales caía en detrimento de los nuevos países emergentes. Tras una década de crecimiento ininterrumpido, políticas sociales inclusivas y apertura el exterior, ha llegado la “resaca” que va afectando a estos países uno a uno: Primero China, luego la India y ahora llega el turno de Brasil. Lo que parecía a todas luces “el milagro de los BRICS” se ha tornado en un simple espejismo.


Lluis Torrent24/12/2014
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Existe una “ciudad de la Navidad” en la que su gente en lugar de recibir regalos durante la tan esperada festividad se dedica a producir las decoraciones que acabarán vistiendo los hogares y tiendas de medio mundo. Se trata de la ciudad china de Yiwu, dónde no hay nieve, no hay elfos, ni tampoco Papás Noel, pero en ella se encuentran 600 fábricas (en 2001 eran solo 10) que producen el 60% de todas las decoraciones navideñas del mundo.

Yiwu es una localidad conocida en China por acoger el  mercado mayorista más grande del país, lo que lo convierte en toda regla como el mercado más grande del mundo.  De hecho en el año 2005 la “Ciudad de los bienes básicos” fue galardonada por la ONU, el Banco Mundial y la entidad financiera Morgan Stanley como el “mayor mercado mayorista de pequeña producción mercantil en el mundo”. La ciudad cuenta con tres clústers, el International Trade Mart, el Huangyuan Market y el Binwang Market. En el mercado se comercian más de 40.000 tipologías de productos a precios económicos, incluyendo casi todas las variedades de artesanías, prendas de vestir, artículos de ferretería, productos básicos de uso diario, electrónica, juguetes, cosméticos, deportes, calcetines, comida, relojes, cables, algodón para tejer, productos textiles, lazos, ropa, y también, productos decorativos de Navidad.

La ciudad de Yiwu, con poco más de 1,2 millones de habitantes y a unos 100 km de la ciudad de Hangzhou y a unos 300 km de la ciudad de Shanghai, está situada en el corazón de la provincia de Zhejiang, la provincia más rica de China. Localizada en una región montañosa habitada originalmente por agricultores, ya en el siglo XVI vio en el comercio la única vía para dejar atrás una agricultura ranqueteante y tierras asoladas por la pobreza. Así es cómo cinco siglos atrás el comercio floreció en Yiwu. En esa época los campesinos de Yiwu iniciaron el comercio de plumas de pollo, que se utilizaban como fertilizante natural de cultivos. El uso de estas plumas, permitió la producción de otros artículos de uso doméstico que eran atractivos para el mercado e incluso favorecieron el comienzo de la exportación: durante los períodos en los que la agricultura no requería un trabajo sustancial, sus habitantes viajaban a otras aldeas para vender agujas de coser, hilos, trozos de azúcar y otros artículos de pequeño tamaño. Estos hombres también fueron denominados como “los que cargaban azúcar en sus hombros” en algunas zonas rurales. Pronto, crecieron en número y empezaron a visitar muchos mercados mayoristas de la zona. Así fue hasta que en el año 1949, con la entrada del Partido Comunista en el poder, se proclamó la nueva República Popular, iniciando el período de economía planificada.

Mercado de Yiwu. Fuente: Wikipedia
Mercado de Yiwu. Fuente: Wikipedia

Con la entrada del comunismo en China el sistema de comercio se consideró como una actividad capitalista por parte el gobierno de la República Popular de China y, por tanto, fue suprimida oficialmente. Sin embargo, en la práctica no hubo mucho cambio en la localidad de Yiwu. La gente no tenía más remedio que depender de su negocio para sobrevivir y el comercio se llevó en secreto. Si un comerciante era capturado, sus pertenencias eran confiscadas por las autoridades. Cuando Xie Gaohua, ex alcalde de Yiwu, llevó a cabo una investigación en la ciudad, se encontró con que los mayoristas secretos tenían mejores condiciones de vida que los campesinos. Por consiguiente decidió promover la legalización del pequeño comercio en Yiwu, en favor de mejores niveles de vida de sus habitantes. Con el tiempo, y con la llegada de la reforma económica en China, bajo la mano de Deng Xiaoping en el año 1978, se inició la apertura oficial de los tres mercados que existen hoy día.

En 1982, el gobierno local asfaltó una zanja apestosa cerca de la calle Huqingmen y creó alrededor de 700 puestos de venta. Fue a partir de ese primer complejo temprano que nació el mercado de Yiwu. En el transcurso del tiempo, Yiwu sufrió varios cambios. Ahora el Yiwu International Trade Center tiene una superficie de 4 millones de m2 y una capacidad de más de 70.000 puestos de venta, generando operaciones comerciales por valor de 4 mil millones de dólares.

El auténtico taller de Papá Noel está en China

Wei usa 10 máscaras al día para protegerse del polvo que utiliza para pintar las decoraciones navideñas. Foto: Imaginechina/Rex
Wei usa 10 máscaras al día para protegerse del polvo que utiliza para pintar las decoraciones navideñas.
Foto: Imaginechina/Rex

A miles de kilómetros del Círculo Polar Ártico (en Finlandia), donde Papá Noel tiene su residencia permanente oficial, se encuentra el taller en el que en realidad se fabrican todas las decoraciones navideñas que inundarán tiendas y hogares de medio mundo. El color rojo tiñe tanto el techo como el suelo, incluyendo los marcos de las ventanas y parte de las paredes. Es la curiosa imagen de un país que no celebra oficialmente la Navidad (aunque la tradición comienza a ganar terreno en China sobre todo por la presión de los comercios) pero que fabrica casi todo lo que está relacionado con ella.

Cuando veas tus decoraciones, adornos, y lucecitas navideñas envueltas con risueños motivos de paisajes nevados piensa que en la ciudad de Yiwu, nunca cae un solo copo de nieve. Aun así existe un lugar en la ciudad bautizado como la “ciudad de la Navidad de China”, y es hogar de 600 fábricas que colectivamente producen más del 60% de toda la decoración y accesorios de Navidad del mundo, desde brillantes árboles de lucecitas a los sombreros de Papá Noel. Los “duendes” de estas fábricas son mayormente trabajadores migrantes, que habitualmente trabajan 12 horas al día durante por unos 250 a 385 euros al mes y, con toda probabilidad, no tienen la más mínima idea acerca de lo que es la Navidad.

Una parte de los trabajadores se dedican a pintar los accesorios del tradicional color rojo usando sprays y terminando espolvoreados de pies a cabeza con polvo fino de color carmesí. Un trabajador adulto lleva un sombrero de Papá Noel, no por el espíritu festivo, pero para evitar manchar su pelo de pintura. Todos los trabajadores usan al menos 10 mascarillas al día, para tratar no respirar el polvo. Es un trabajo agotador y es probable que no lo repitan al año siguiente. Se trata de un trabajo cuyo fin es ganar el suficiente dinero como para casarse y volver a su hogar, a miles de kilómetros.

Dos hombre producen cerca de 5.000 gorros de Papá Noel cada día por unos 385 euros al mes. Foto: China Daily/Reuters
Dos hombre producen cerca de 5.000 gorros de Papá Noel cada día por unos 385 euros al mes.
Foto: China Daily/Reuters

La ciudad de la Navidad de China, incrustada en el “mayor mercado mayorista de pequeña producción mercantil del mundo”, requiere incluso de un plan urbanístico para organizar su entramado de fábricas. De hecho es en el Distrito número dos donde se puede encontrar la ciudad de la Navidad. En ella se encuentran pasillos forrados solo con oropel, otras palpitan en competencia ofreciendo espectáculos de luces LED, otras solo con árboles de plástico Navidad en azul y amarillo y rosa fluorescente, etc. Algunos incluso parecen un poco Lost in translation: hay ovejas en los sombreros de Papá Noel y en ocasiones muñecos de Papá Noel tocando el saxofón. En realidad es la consecuencia del auge que tiene la celebración de la Navidad en China. Ahora muchos de los productos producidos en Yiwu se quedan en China y, por tanto, se producen siguiendo la “Navidad con características chinas”.

La ciudad de la Navidad es tan grande que cuando varios estudiantes de diseño y arquitectura ingleses visitaron una de sus áreas, en agosto, para ver cómo fabricaban los productos que se venderían en las tiendas en diciembre, se pasaron un día entero caminando. El segundo día decidieron abandonar el recorrido. “Es simplemente demasiado grande”, informaron a la BBC.

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Parecería que el mercado está en su máximo apogeo pero sus días de gloria parecen haber pasado: ahora está perdiendo terreno frente a los gigantes de internet como Taobao y Tmall, de la empresa Alibaba. Solo en Alibaba, se pueden solicitar 1,4 millones de diferentes adornos y decoraciones navideñas para ser entregados a la puerta del hogar con tan solo apretar un botón. El mercado de Yiwu, en comparación, se muestra modesto, con existencias de apenas 400.000 productos.

Gemma Lord, fue una de esas estudiantes que visitó la ciudad de la Navidad en China. “Lo que yo destaco de mi viaje es el darme cuenta como todas esas personas están gastando toda su vida haciendo cosas que no tienen ninguna relevancia para ellos en un idioma que no entienden”. “Y después de su envío al otro lado del mundo, las serán usadas durante una semana y luego probablemente serán tiradas a la basura.”

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En el templo de la ciudad de Yiwu, una planta de Navidad, junto con el motor y máquinas de corte, clics, unos trozos de espuma de la caída de nieve en el suelo en el grueso polvo rojo. Antiguo Wei y su hijo de 19 años de edad para quitar el polvo de la nieve del taller. Originalmente, Antiguo Wei Xiong Wuxiang Guizhou Xingyi Ciudad fábrica de arena a casa, esta es la primera vez que su familia de su casa para el trabajo de campo. Fuente: Ronghui Snap Snap Sina

Foto de portada: Wei, de 19 años de edad, trabaja en una fábrica en Yiwu, China, cubriendo los copos de nieve de poliestireno con polvo rojo. Fotografía: Imaginechina / Rex

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