17/12/2017 BARCELONA

palestina archivos - United Explanations

Ricardo Orozco23/01/2017
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La falta de veto por parte de la administración Obama a la última resolución de la ONU que condena la ocupación israelí de los territorios palestinos causó un gran revuelo internacional. Pero ¿es un gesto significativo? ¿Cuál ha sido la política de EE.UU. respecto a esta cuestión durante la era Obama? Y más importante aún... ¿cuál es la solución al conflicto?


Maya Al-Orzza10/06/2016
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El antiguo primer ministro israelí Ben Gurion dijo: «debemos hacer todo lo posible para evitar que retornen […] los mayores morirán y los jóvenes olvidarán». Sin embargo, los refugiados palestinos no han olvidado y, casi setenta años después de ser expulsados de sus hogares, siguen reivindicando y luchando por sus derechos.

A lo largo de 1948, milicias sionistas y, posteriormente, el ejército israelí desplazaron por la fuerza a miles de palestinos de sus hogares. Estos refugiados huyeron a distintos países vecinos, principalmente a la Franja de Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria, para refugiarse. Muchos otros decidieron buscar cobijo en ciudades y pueblos o en otros países como Egipto o Irak. En 1967, durante la segunda guerra árabe-israelí que acabó con la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza y la anexión de Jerusalén Este al estado de Israel, más de 450.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares, muchos de ellos por segunda vez.

El pasado 15 de mayo se conmemoró el 68 aniversario de la Nakba palestina y el 5 de junio, el 49 aniversario de la Naksa. La Nakba, que en árabe significa «catástrofe», hace referencia a la expulsión de más de 750.000 palestinos de sus hogares en el territorio donde se estableció Israel, mientras que la Naksa es el término usado para referirse a la guerra de 1967.

Refugiados palestinos abandonando sus tierras en 1948 [Foto: Fred Csasznik vía WikimediaCommons]

Aunque 1948 y 1967 marcaron dos de las principales oleadas de desplazamiento que ha sufrido la población palestina, no son las únicas. Israel ha implementado distintas políticas de desplazamiento forzoso a lo largo de los años que han causado, y siguen causando, un flujo continuo de palestinos a ambos lados de la línea verde, una Nakba continua.

Israel implementa actualmente con completa impunidad una política de traslado forzoso de palestinos mediante la apropiación ilegal de tierras, las demoliciones de hogares, la denegación de residencia, las restricciones en el acceso a la tierra y la expansión de colonias. Además, los residentes palestinos de estas áreas son sometidos a una discriminación sistemática, acoso y violencia perpetrada tanto por colonos israelíes como por servicios de seguridad. Esto produce un entorno coercitivo en el que los palestinos frecuentemente no tienen más opción que abandonar sus hogares y comunidades.

Los desplazados hoy

Estas políticas, junto con las oleadas de desplazamiento anteriores, resultan en un panorama actual en el que dos tercios de los palestinos del mundo son forzados a abandonar sus hogares, alrededor de 7,98 millones de un total de 12,1 millones de palestinos. Entre los desplazados, el grupo más grande está compuesto por aquellos que fueron expulsados de sus hogares en 1948 y sus descendientes, que ascienden hoy en día a los 6,14 millones. Otros 1,1 millones de refugiados fueron los desplazados por la fuerza en 1967 y sus descendientes. A estos 7,26 millones de refugiados palestinos hay que sumarles los desplazados internos, aquellos que no han llegado a cruzar una frontera internacional durante su éxodo.

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Celebración de la Nakba, Cisjordania, 2016 [Foto: Mohammad Al Azzar]

Existen dos grupos de desplazados internos: el primero está compuesto por aquellos que fueron desplazados de sus hogares en 1948 y posteriormente, pero permanecieron dentro de lo que se convirtió Israel. Hoy en día son 384.200 personas y siguen sin tener el derecho a retornar a sus tierras. El segundo grupo es el formado por los 334.000 palestinos que han sido desplazados internamente dentro del territorio palestino ocupado, tanto en Cisjordania —incluyendo Jerusalén Este— como en la Franja de Gaza.

La continua denegación del derecho al retorno por parte de Israel deja a estos palestinos en las manos de países vecinos donde no son bienvenidos y no disfrutan de plenos derechos. Un claro ejemplo es Siria, donde en el 2011 había más de medio millón de refugiados. En los últimos cuatro años más de 100.000 personas refugiadas de origen palestino han tenido que huir de Siria, convirtiéndose en refugiados por segunda o tercera vez. De los 450.000 que permanecen dentro de Siria, un 95% necesitan asistencia humanitaria constante y urgente, mientras que 280.000 se encuentran desplazados internamente. Decenas de miles de ellos se encuentran atrapados en zonas de conflicto activo, sin tener ningún lugar al que poder escapar, dado que países vecinos como Jordania y Líbano cerraron sus fronteras a los refugiados palestinos al inicio del conflicto sirio y deportan a todas aquellas personas que llegan a sus fronteras.

La falta de protección

El que no haya ninguna agencia internacional responsable de proteger y defender los derechos de los refugiados palestinos intensifica el impacto de las políticas israelíes de desplazamiento forzoso y hace más vulnerables a los refugiados palestinos en los países de acogida. En 1948, cuando tuvo lugar la Nakba, las Naciones Unidas creó dos agencias para tratar el tema: por un lado la UNRWA, responsable de proporcionar ayuda humanitaria y asistencia, y por otro la UNCCP, que era una Comisión creada con el objetivo de proteger a los refugiados palestinos y buscar soluciones duraderas para ellos.

La UNCCP dejó de operar a comienzos de los años 50 debido a las dificultades para llevar a cabo su trabajo y, aunque sigue existiendo hoy en día en papel, en la práctica está totalmente inoperativa. Desde entonces, no ha habido ninguna otra agencia que la haya reemplazado, lo que ha dejado a los refugiados palestinos sin protección básica en sus países de acogida y sin nadie con el mandato de buscar soluciones duraderas a su desplazamiento.

Esta situación es insostenible y abordarla fue una de las principales demandas de la comunidad de refugiados palestinos en sus declaraciones el Día de la Nakba de este año, que fueron apoyadas por el Consejo de Organizaciones Palestinas de Derechos Humanos. También resaltaron la necesidad de buscar una solución duradera para los refugiados palestinos conforme al derecho internacional, específicamente las resoluciones 194 de la Asamblea General y 237 del Consejo General de las Naciones Unidas. Esta búsqueda solo podría ser posible mediante la creación de una agencia con el mandato específico de implementar dicha solución.

Por tanto, los refugiados proponen tres opciones: o bien se reactiva la UNCCP, o se amplia el mandato actual de la UNRWA —tanto en su contenido como en su ámbito geográfico, así como su método de financiación—, o bien se integra a los refugiados palestinos bajo el mandato de la ACNUR, que proporciona ayuda humanitaria y protección al resto de refugiados del mundo. El primer paso para ello, sería tomar las medidas necesarias para presionar a Israel para que cumpla con sus obligaciones según el derecho internacional y cese las actuales políticas de traslado forzoso de población, así como que reconozca los derechos de los refugiados palestinos, incluyendo el derecho al retorno. Mientras tanto, reivindican que terceros estados también respeten sus obligaciones y aseguren la protecciones internacional de los refugiados palestinos en sus países de acogida.

El próximo 20 de junio se celebrará el Día Mundial del Refugiado por lo que cabe recordar que los refugiados palestinos son el grupo más numeroso y antiguo bajo esta categoría del mundo, a pesar de que habitualmente no aparecen en las listas de refugiados por no estar bajo el mandato de ACNUR. Además, poner fin al exilio de los más de siete millones de personas y a más de 68 años de desplazamiento no es sólo una cuestión moral, sino una obligación legal de terceros estados y de la ONU. Mientras no se tomen las medidas necesarias, estos millones de refugiados estarán condenados a un futuro de adversidad, más desplazamiento y a más conmemoraciones del Día de la Nakba.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.


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Hoy os traemos una visión diferente del conflicto árabe-israelí. Una mirada a través de los ojos de sus habitantes, de sus costumbres y sus rutinas diarias. En este fotorreportaje recogemos imágenes tomadas en las calles de diferentes barrios palestinos y judíos de Jerusalén que reflejan la situación de conflicto permanente que se vive en la región. Una colección de imágenes que no te dejará indiferente.


Martin Canepa30/04/2015
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El día 1 de abril de 2015 entró en vigor para Palestina el Estatuto de Roma de 1998 que crea la CPI. La importancia de esta noticia consiste en el hecho de que es la primera vez que un Tribunal Internacional va a poder analizar y dictaminar acerca de la responsabilidad penal de individuos en el marco de uno de los conflictos históricos que todavía perduran en la esfera internacional, además de constituir un primer paso en el camino del reconocimiento de Palestina como Estado con plenas facultades.


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Debería permitirse a los judíos el libre acceso y oración en Al-Haram Ash-Sharif, o Noble Santuario, uno de los lugares más sagrados para la religión musulmana? La mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado para el Islam, se encuentra junto al Muro de las Lamentaciones, sobre lo que los judíos insisten que son el primer y segundo templo. Al-Haram Ash-Sharif ha sido un santuario exclusivamente islámico desde la conquista árabe de Palestina en el siglo séptimo después de Cristo, pero se ha demostrado que la mezquita fue construida sobre el Monte del Templo, en sí uno de los sitios más sagrados del judaísmo.

El Muro de las Lamentaciones se erige como el único vestigio del templo judío destruido por Herodes en el año 70 dC, se encuentra bajo control directo israelí, y allí la oración judía siempre ha sido permitida. Incluso los cristianos veneran el lugar que consideran el lugar donde Jesús caminaba frecuentemente, discutía con los rabinos – y dónde además castigó a los fariseos y cambistas. El complejo ha estado bajo la soberanía de hecho, si no legal, de Israel desde que el país anexó Jerusalén Este en 1980, y es el sitio más sagrado del judaísmo. Este no es el caso de Al-Haram Ash-Sharif, administrado por un fideicomiso Islámico bajo la autoridad de Jordania en virtud de un acuerdo implícito. Sin embargo, este centenaria emplazamiento religioso es venerado apasionadamente por ambos grupos de creyentes.

Proyectos de ley y el cambio del status-quo:

Durante años, el status-quo se ha visto respetado por ambas partes, excluyendo a ciertos extremistas (en particular, la extrema derecha israelí). Pero hoy en día la calma aparente parece enfrentarse a un nuevo giro de los acontecimientos: el Gobierno de coalición de Binyamin Netanyahu, respaldado por los partidos de derecha y las organizaciones de colonos, ha aseverado que todos los judíos también deberían tener acceso a la Explanada de las Mezquitas. Afirman que están dispuestos a luchar por ello en la arena política, apelando a una situación indigna en la cual un Estado no puede disfrutar de su soberanía y sus ciudadanos no puede rezar en los lugares sagrados para ellos.

Israel_-_Jerusalem_-_The_Old_City_-_092Un proyecto de ley otorgaría a los judíos el derecho a rezar en la explanada de la Mezquita de Al-Aqsa  (el texto determinará el  tiempo y espacio” para que los que lo deseen puedan orar allí). Está siendo hoy en día debatido por el Parlamento del país, la archiconocida Knesset. Diputados árabe-israelíes fueron expulsados ​​recientemente de una reunión parlamentaria, ante sus protestas vehementes contra el plan. Sin embargo, para el jeque Muhammed Hussein, jefe del Consejo Supremo Musulmán que gestiona el sitio, “este problema trasciende la política”. Algunos líderes religiosos musulmanes incluso se atreven a cuestionar la importancia del sitio para el judaísmo: según Ikrema Sabri, un imán en la mezquita de Al-Aqsa, “nosotros , como musulmanes, no podemos caer en los mitos y caprichos judíos”.

Pero la cosa no queda ahí, en especial si se tiene en cuenta que esta medida podría ser vista por muchos como una contundente provocación contra los palestinos, para quienes toda presencia israelí cerca del emplazamiento es considerada una provocación.

Muchos incluso afirman que están dispuestos a defender el lugar con sus vidas, lo que sin duda podría dar lugar a enfrentamientos masivos y, de nuevo, sangre derramada de más.

De hecho, muchos expertos creen que uno de los hechos que desencadenaron la Segunda Intifada fue la visita del ex primer ministro Ariel Sharon (entonces líder de la oposición), que en su momento insistió en caminar por el sitio sin siquiera pretender orar. El propósito declarado de la visita de Sharon era precisamente hacer valer el derecho de los israelíes a visitar el Monte del Templo. Los palestinos condenaron la visita de Sharon, que sintieron como una clara provocación e incluso una incursión en territorio extranjero y, poco después de abandonar éste el lugar, multitudinarias manifestaciones de palestinos de Jerusalén airados desencadenaron en disturbios. El levantamiento llevó a la ruptura de las negociaciones de paz y a la reocupación por parte de Israel de territorio bajo el control de la Autoridad Palestina.

Desde que el ejército israelí ocupó Jerusalén en 1967, el emplazamiento ha sido testigo de varios actos de provocación. En 1969, un australiano cristiano-sionista de nombre Denis Michael Rohan incendió el exquisito púlpito de la mezquita, que había sido ordenado construir por Saladino al retomar Jerusalén de los cruzados en 1187. En 1982 , Alan Goodman – un soldado judío israelí-estadounidense – disparó un rifle automático sobre fieles musulmanes en la Cúpula de la Roca, matando a dos e hiriendo a once . El pasado septiembre, tropas israelíes entraron por la fuerza en el complejo de la mezquita Al-Aqsa y se desplegaron grandilocuentemente alrededor de las entradas, prohibiendo a los fieles palestinos el acceso a la zona.

Mientras tanto, a un grupo de judíos ultra-ortodoxos se les permitía la entrada a la zona. Decenas de fieles palestinos que se encontraban en la mezquita lanzaron entonces piedras contra el grupo antes de ser perseguido por las fuerzas de seguridad israelíes. El Gran Rabinato de Israel, apoyándose en la halajá o ley religiosa judía, señala que a los judíos les está estrictamente prohibido rezar o incluso caminar por la zona, por temor a que profanen el “Santo de los Santos” en el santuario interior del Segundo Templo, cuya ubicación es desconocida. Se supone que los judíos deben venerar el sitio, pero no visitar o tratar de tomar posesión de el bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, la organización parece haber relajado sus exigencias en los últimos tiempos. De hecho, algunos judíos extremistas  ignoran hoy las instrucciones oficiales de la entidad.

images-2El Tribunal Supremo de Israel se ha negado a dictaminar sobre la cuestión, insistiendo en que el permiso correspondiente debe ser otorgado por un organismo de seguridad. De hecho, muchos entre las fuerzas de seguridad creen que cualquier cambio del status quo actual provocaría un enorme malestar religioso y político. Un malestar que ha estado carcomiendo a muchos palestinos a lo largo de los años, anonadados ante la facilidad con la que los judíos pueden acceder a tales emplazamientos en Jerusalén y sus alrededores, mientras que la ciudad está fuera del alcance de la inmensa mayoría de palestinos. De hecho, sólo una pequeña proporción de los palestinos puede llegar a la mezquita. Los palestinos en Cisjordania y Gaza no puede avanzar más allá de los respectivos muros con Israel, y los 1,5 millones de palestinos en Israel y Jerusalén están encontrando cada vez más dificultades a la hora de rezar allí.

No son pocos los analistas que temen que ciertas figuras israelíes estén simplemente tratando de provocar un estallido de violencia con el fin de boicotear las conversaciones de paz patrocinadas por los EE.UU. y culpar del descarrilamiento a los palestinos. La realidad es que estas instalaciones han sido durante años tanto un lugar de culto como un lugar de confrontación.

Temores en la tierra:

Habría que señalar que las preocupaciones palestinas sobre las intenciones israelíes no carecen de fundamento, ya que estas intenciones se han reflejado durante años en acciones en el suelo, en los esfuerzos del país para reformar la propia geografía de la ciudad. Todo comenzó con la demolición de un barrio musulmán junto al Muro de las Lamentaciones , sustituido por una plaza de oración. Luego llegó la construcción de asentamientos judíos que separan Jerusalén Este de Cisjordania. Los colonos judíos han ido también confiscando y comprando casas palestinas en el barrio musulmán de la Ciudad Vieja. Jordania ha criticado reiteradamente las excavaciones arqueológicas israelíes en el barrio, muy cercanas a los cimientos de la mezquita Al-Aqsa. Muchos palestinos temen que la historia se repita y que Al-Aqsa se convierta en una nueva Mezquita Ibrahimi en Hebrón, ahora dividida en dos y visitada por creyentes bajo un sistema de tiempo compartido.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro 



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