21/11/2017 BARCELONA

Adriel Defelice, autor en United Explanations
Escena de "Carmen". Foto vía WikimedaCommons.

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Este año comenzó con duras diferencias entre Estados Unidos (U.S.) y Rusia con respecto al conflicto en Siria. Las posiciones sobre temas centrales, como la responsabilidad del gobierno sirio en violaciones a los Derechos Humanos, eran y siguen siendo prácticamente insalvables. Mientras que el gobierno de U.S. no deja de señalar al gobierno sirio como responsable incluso de haber sido permeable en la existencia de grupos terroristas dentro de su territorio, la posición rusa ha hecho fundamental hincapié en la necesidad de trabajar con el gobierno de Siria en la lucha contra el terrorismo. El gobierno sirio, por su parte, no ha sido condenado por acciones que ponen en peligro la estabilidad internacional, como crímenes contra la humanidad.

Partiendo de estos choques, hay que reconocer que el año comenzó con un cese de hostilidades, tan esperado como necesario, en el cual estas diferencias parecían poder ser  salvadas para que pueda existir alguna perspectiva de trabajo en común sobre la base de prioridades compartidas en el Consejo de Seguridad. Desde esta perspectiva, en febrero se logró un acuerdo entre U.S. y Rusia, reconocido como un alto al fuego o cese de hostilidades, logrado en el marco de negociaciones llevadas a cabo entre el Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y su homólogo ruso, Sergéi Lavrov, en la 52º Conferencia de Seguridad que tenía lugar en Munich, Alemania.

Desde esa fecha, tres sucesos han tenido particular relevancia para entender la tensión que existe entre Rusia y U.S.:

  1. Este acuerdo venía a resolver un grave conflicto diplomático, político, e incluso militar, que tuvo su máximo nivel de tensión cuando Turquía derribó un avión ruso que estaba patrullando la zona fronteriza entre Siria y Turquía en el marco de acciones dirigidas a combatir el terrorismo.
  2. U.S. comenzó a sobrevolar las fronteras rusas en misiones de reconocimiento que no tenían mucho que ver, o más bien no podían justificarse del todo, dentro de lo que se considera la campaña de lucha contra el terrorismo en la región.
  3. El tercer hecho ocurrió el domingo, 18 de Septiembre, cuando miembros de la coalición liderada por U.S. atacaron al ejército Sirio por error, según el Pentágono, al confundirlos con miembros del ISIS.

El cese de hostilidades

Para comprender correctamente qué ocurrió en este último hecho en la cual murieron 62 personas y que será la base de nuestro análisis, hay que empezar por remarcar que, según declaraciones del propio gobierno, U.S. no tuvo la intención de atacar al gobierno sirio y, por lo tanto, no quiso violentar el cese de hostilidades.

El ministro de defensa ruso, Sergey Shoygu, presenta al presidente Putin la caja negra del caza Su-24, derribado por Turquía [Foto: kremlin.ru vía WikimediaCommons].
El ministro de defensa ruso, Sergey Shoygu, presenta al presidente Putin la caja negra del caza Su-24, derribado por Turquía [Foto: kremlin.ru vía WikimediaCommons].

Se ha dicho incluso que estas acciones no estaban planificadas. A este respecto, debe aclararse que el alto al fuego se firmó entre la coalición liderada por U.S. y el gobierno ruso y sirio, pero en ningún caso implicó que se suspendiera la lucha contra el terrorismo. Los llamados ataques aéreos o airstrikes, y los vuelos de reconocimiento sobre las posiciones terroristas, no sólo no se suspendieron, sino que estaban preacordados en el mismo texto del cese de hostilidades como acciones que continuarían sólo contra las posiciones del ISIS.

Como contra partida, hay que poner en relieve que el cese de hostilidades sí implicaba acercar a las partes a trabajos coordinados y a compartir información relevante para mejorar la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo. Esta área central implicaba la implementación del alto al fuego, tal y como podemos ver a continuación:

“Para implementar el cese de hostilidades de una manera que promueva la estabilidad y que proteja a las partes que participan en el mismo, la Federación Rusa y los Estados Unidos están preparados para trabajar juntos para compartir la información pertinente y desarrollar los procedimientos necesarios para prevenir a las partes participantes en el cese de hostilidades de ser atacadas por las fuerzas armadas rusas, por la coalición contra el ISIS liderada por Estados Unidos, por las fuerzas armadas del gobierno sirio y otras fuerzas que lo apoyan, y por otros participantes del cese de hostilidades. Las acciones militares, incluidos los ataques aéreos de las Fuerzas Armadas de la República Árabe de Siria, de las Fuerzas Armadas Rusas, y de la Coalición contra el ISIS liderada por Estados Unidos, continuarán contra ISIS, “Jabhat al-Nusra” y otras organizaciones terroristas designadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.”

Declaración Conjunta de los Estados Unidos y la Federación Rusa, como co-presidentes del Grupo Internacional de Apoyo a Siria (International Syria Support Group), sobre el Cese de Hostilidades en Siria, 27 de Febrero de 2016.

Desde esta perspectiva, podemos suponer que aquello que no podía estar planificado era el ataque al gobierno sirio, pero esto no significa que los llamados airstrikes no estuvieran previstos. Podemos saber además, por la información disponible hasta ahora y las declaraciones de las partes, que no hubo intención de atacar al gobierno sirio, pero sí hubo un cumplimiento negligente del cese de hostilidades en lo que respecta al manejo compartido de la información y cooperación internacional.

Las tensiones, ambigüedades y suspicacias en el manejo de la información sobre este tema tampoco son casuales e inesperadas. Superada la incertidumbre de los momentos iniciales, el conflicto tampoco se resolvió en la reunión extraordinaria entre U.S. y Rusia en el marco del Consejo de Seguridad.

El escenario internacional

El ejército sirio rompe el sitio de las ciudades de Nubl y al-Zahra, poniendo en peligro uno de los altos al fuego en Siria [Foto: Mohammad Reza Jofar vía WikimediaCommons].
El ejército sirio rompe el sitio de las ciudades de Nubl y al-Zahra, poniendo en peligro uno de los altos al fuego en Siria [Foto: Mohammad Reza Jofar vía WikimediaCommons].
Debe reconocerse, en todo lo que respecta al manejo de la información en temas tan delicados, que es tan importante no recortar los hechos a una lectura cómoda de la realidad, como no estirar los conceptos o las categorías penales (en este caso el crimen de agresión), a un prejuicio conveniente para interpretar lo que está pasando.

Al mismo tiempo, si no queremos que los hechos se malinterpreten, tampoco corresponde pasar por alto información relevante porque no se adapta a nuestra lectura de la realidad. El hecho de que justamente ese mismo día, se celebraran en Rusia elecciones legislativas. O que hubiera la cumbre de Países No Alineados en la cual el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asumió la jefatura pro-tempore del bloque hasta el 2019, no son hechos sin importancia. Tampoco se puede dejar pasar que justamente el pedido que se realizó en la cumbre de los no alineados fue para que se democratice el sistema internacional, algo que favorece la cooperación y permite un manejo centralizado de la seguridad y la lucha contra el terrorismo, ampliamente criticada por su unilateralidad. Pero estos hechos tampoco justifican la existencia de una agresión.

Sin embargo, y a pesar de ser cautos en ejercer una lectura únicamente de la información confirmada, sí debemos ser muy exigentes en lo que respecta al análisis de las consecuencias de los hechos. Y, en este sentido, queda muy claro que el manejo discrecional de la información relevante no puede ser ficcionado, alterado, o distorsionado de forma arbitraria. Permitir o no reaccionar ante eventualidades o “supuestas casualidades” de este tipo claramente deja lugar a suspicacias; pero incluso si eludimos esto, y somos objetivos, este tipo de eventos impiden mensajes de paz, alteran el funcionamiento de las instancias democráticas, y vacían una lectura centrada de la información, generando que tanto la información que circula como la forma en la que se interpreta esté signada por la polarización y la confrontación. Estas distorsiones de la información, conceptualmente, traen como consecuencia la homogeneización de los frentes internos, en los cuales el exterior hostil siempre sirve para disminuir las diferencias internas, y a partir de ello, la subrepresentación de las facciones minoritarias y de los sectores con perfiles de menor confrontación. Ambas presiones se estructuran en una dirección opuesta a favorecer el surgimiento de líderes de paz y respetuosos con los procesos democráticos.

Las consecuencias de los hechos: información, paz y seguridad

Las acciones tendientes a mantener la seguridad internacional deben recibir toda la ayuda posible, tanto por las vidas que se ponen en juego, como por el coste material, como para fomentar un respeto a la agenda internacional, así como para prevenir que el manejo de la información sea alterado y saboteado. Así, estas acciones se  mantendrán enfocadas en mantener la seguridad y luchar contra el terrorismo.

Pero además, todas las partes involucradas deben aprender a trabajar para que el continuo de problemas que vayan ocurriendo contemplen soluciones conjuntas para favorecer la profundización de los procesos de cooperación internacional en el marco de las resoluciones del Consejo de Seguridad y las costumbres legítimas.

Así, se lograría la centralización de la seguridad para lograr un sólo proceso ordenado y podríamos olvidarnos del contexto actual en el que un conjunto de actores utilizan los problemas de seguridad para resolver conflictos de poder.

Por otro lado, las diferencias entre una realidad de cooperación internacional y una situación propia de una nueva guerra fría pueden ser imperceptibles a la luz de los hechos que podemos demostrar. Pero con la información pública existente puede hacerse mucho. Siempre existirán intereses presionando para manipular los hechos y esto debe aceptarse inevitable, pero está en nuestras manos crear un marco informativo diferente y ser críticos con la información consumida.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro de asuntos exteriores ruso, Sergey Lavrov, en un encuentro bilateral [Foto: U.S. Department of State vía WikimediaCommons].
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro de asuntos exteriores ruso, Sergey Lavrov, en un encuentro bilateral [Foto: U.S. Department of State vía WikimediaCommons].

También hay que recordar que todos los protocolos de seguridad hacen siempre énfasis en que el uso de fuerza letal debe ser el último recurso, sólo cuando exista riesgo vital, utilizado de forma gradual y proporcional, y respetando los principios fundamentales del Derecho Internacional. Cuando estos puntos no se cumplen, las acciones deben ser investigadas a fondo y el resultado de estas investigaciones debe ser público.

Las acciones internacionales, en este sentido, tienen todavía un largo proceso que atravesar para poder ser justiciables y aceptar que la participación de la fiscalización pública favorece que se puedan identificar cuáles son los errores que todavía se cometen para que no vuelvan a ocurrir. Este tipo de procesos de visibilización de la verdad son todavía considerados como acciones que vulneran la seguridad nacional, en lugar de entenderlos como grandes pasos hacia una paz global y estable, que favorecen que las diferencias diplomáticas sean entendidas en su justa proporción.

En este sentido, la intención de interpretar los hechos desde una óptima de fiscalización resulta fundamental. No sólo por el mensaje que se genera, o por su utilidad como instrumento, sino por la generación de información disponible y pública en el propio proceso. Algo     que contribuiría a crear opiniones basadas en hechos y no en mensajes informativos interesados, aumentando así la cohesión de la sociedad internacional.

La verdad está lejos de perjudicar la paz y la seguridad internacional. La justicia está lejos de ser una amenaza. El miedo y el terror no pueden triunfar en estos conceptos, y la construcción de una perspectiva adecuada para estos problemas merece mucha más atención de la que recibe. Construir un manejo de la información transparente, relevante y objetivo, es una tarea que todos podemos aceptar, y una decisión que favorece la paz entre seres humanos.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.



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