15/11/2019 BARCELONA

Las claves de la ola de protestas ciudadanas en Ecuador

Las manifestaciones producto del descontento popular por la política del actual régimen de Lenin Moreno han puesto a este país en el centro de atención latinoamericano. La zona sur del continente americano es popularmente conocida por su débil clase política y la inestabilidad de sus gobiernos y sus partidos. Ahora vuelve a ser el foco de una importante crisis política nacional.


El silencio de los medios de comunicación y la falta de información acerca de las manifestaciones populares nos lleva a preguntarnos qué ha sucedido exactamente en Ecuador. ¿Cuáles son los motivos de los manifestantes?

El inicio del caos

El 24 de mayo del 2017, Lenin Moreno asume la presidencia de Ecuador gracias al  respaldo popular obtenido por medio del discurso de izquierda que difundía y los seis años de experiencia en el cargo de Vicepresidente. No obstante, durante estos últimos días, el descontento del pueblo ecuatoriano ha alcanzado un punto de quiebra, el cual ha desencadenado una crisis política como resultado máximo.

Movilizaciones ciudadanas iniciadas por el gremio de transportistas se han hecho más numerosas con el respaldo de colectivos indígenas, para así hacer frente a las políticas de Moreno y su partido Alianza PAIS. Ahora, ¿cuáles son las razones detrás de este desacuerdo?

Durante la campaña presidencial, Moreno planeo un programa político con tendencia de izquierda. Así, se convertiría en “el guardián del socialismo del siglo XXI”, cuyo pasado en el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) reforzaría esta imagen.

Es así como anunció conciliar las ideas socialistas con sus propuestas, entre ellas negociar los intereses de las comunidades indígenas, garantizar el acceso a la educación superior, reformar el sector petrolero y generar cerca de 200 000 empleos, consiguiendo así una aprobación considerablemente alta entre los ecuatorianos, la cual se mantuvo hasta los primeros meses de gobierno.

Gráfico sobre aprobación
Fuente: Cedatos

 

Moreno, en caída libre

Tras su primer año en el poder, diversos medios de comunicación hablarían de cómo la popularidad de Moreno caería en picado por no haber logrado cumplir varias de las propuestas que había pronunciado durante el periodo electoral. A esta situación se sumaría el escándalo por los INA papers, un caso de corrupción que presuntamente involucraba a Moreno y a varios integrantes de su familia. Y es que, desde inicio del 2018 ya se visibilizaban los primeros indicios de desgaste político.

La opinión pública poco a poco va polarizándose, el presidente acusa a su antecesor, Rafael Correa, de ser el responsable del pliego de demandas que dieron pie a las manifestaciones públicas, que llegó a agravarse durante su periodo de gobierno debido en parte a la participación de los “correístas”, grupo identificado en las distintas manifestaciones posteriores al “paquetazo”.

Fuente: Celgag.org

 

El ‘paquetazo’ y las manifestaciones ciudadanas

En marzo de este año se anunciaría un nuevo Plan Económico, el cual se volvería el detonante para las movilizaciones ciudadanas, quienes ya sentían un gran disgusto con el régimen de Moreno. El denominado paquetazo, implicaba una serie de reformas que incluían la suspensión del subsidio de 1.300 millones de dólares a los precios del diésel y la gasolina; la supresión de los aranceles para maquinaria, equipos y materia prima tanto agrícola como industrial; restar los gravámenes a las importaciones de tecnología; así como el anticipo del impuesto a la renta para mantener el 12% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la renovación de los contratos ocasionales con 20% menos de la remuneración, entre otros objetivos. Este Plan fue respaldado por el FMI puesto que “buscaba fomentar un crecimiento sólido e inclusivo” a nivel nacional.

Una vez fuera anunciado aquel plan, el gremio de transportistas convocaría a un paro indefinido, al cual se sumarían personas que forman parte de la comunidad indígena. Para esto, hay que tener en cuenta que los pueblos indígenas en el Ecuador son especialmente reivindicativos y, por lo general no suelen respaldar al Gobierno de turno. Consideran que las medidas adoptadas “afectan al conjunto de la sociedad ecuatoriana y deterioran las condiciones de vida y existencia de los sectores populares que se encuentran en una situación mayor de vulnerabilidad dentro del país“.

El movimiento ciudadano confirmó una posición contraria a cualquier medida que no involucre un proceso de negociación sin el objetivo de derogar el decreto sobre el combustible. Jaime Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador o CONAIE, aseguró que “han hecho temblar al poder” y que “nuestra palabra está puesta: esto no para hasta que el FMI salga de Ecuador“, refiriéndose a la ayuda de 4.209 millones de dólares que el gobierno ecuatoriano aceptó a cambio de un duro paquete de reajuste económico fiscal.

Pero, ¿eran realmente necesarias eran estas reformas?

Existe diversidad de opiniones entre los expertos. Muestra de ello es el argumento de Acosta Burneo, economista y editor de Análisis Semanal, en apuesta de la economía ecuatoriana, la cual presenta una brecha fiscal y es bastante frágil. Afirma así, que este es un desafío que tarde o temprano hay que enfrentar, independientemente de las ideologías o preferencias políticas que se profesen, aunque con un proceso de corrección en la economía que debía realizarse tarde o temprano.

Por el contrario, Diego Borja, ex ministro y ahora coordinador de Política Económica, afirma que estas reformas no contribuyen a la expansión de la economía sino más bien a la recesión de ésta, puesto que al eliminar el subsidio al combustible (un subsidio que se había dado por casi cuatro décadas) aumentarían los costos de producción, el dinero supliría las necesidades gubernamentales y no se dinamizaría la economía ecuatoriana. Borja sugiere un paquete de medidas de tipo expansivo: que se centren en el crecimiento de la inversión pública, del crédito a través de la banca de desarrollo, y el incentivo tributario a las actividades productivas.

Una baja cobertura mediática

Durante esta crisis política y social ha sido evidente el silencio por parte de los medios informativos ecuatorianos. Mientras se realizaban marchas pacíficas en rechazo a las medidas gubernamentales, los medios de comunicación hicieron caso omiso a las movilizaciones del pueblo ecuatoriano en las vías públicas. No obstante, gracias a las redes sociales como Facebook, YouTube, entre otras, se pudo informar a la comunidad internacional sobre lo que estaba sucediendo dentro de la República del Ecuador.

Esto no fue sorpresa, dado que la ciudadanía ecuatoriana reconoce el respaldo de los medios oficiales del país hacia el Gobierno de turno. Además, es conocido que desde la Administración del expresidente Rafael Correra, se evidencia una práctica de represión y censura hacia la prensa, que continúa latente en la gestión de Moreno, pues existen denuncias de agresión hacia periodistas y organizaciones desde inicios del paro.

Más allá de las reformas económicas y las clases políticas, podemos ver como un país poco a poco cae en el caos y la desesperación. Saqueos, robos, incendios, destrucción de propiedad pública e incluso nueve víctimas de los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden nos dan una idea de la intensidad y el alcance de lo ocurrido en Ecuador.

Fuente: BBC

 

Al final de la lucha

El 14 de octubre, Lenin Moreno derogó el decreto que dio origen al paro, luego de once días de movilizaciones ciudadanas. Las organizaciones populares celebraron la suspensión del decreto 883, después de que el Jefe de Estado reconociera sus los pedidos durante el diálogo entablado el domingo teniendo de mediador a la ONU. En esta misma, ambas partes resolvieron instalar una comisión para elaborar un nuevo decreto. Y ahora, ¿cuáles son las repercusiones que tendrá esto? Moreno ya sucumbió ante el pueblo, ¿será capaz de negarse ante el FMI? ¿Será este el fin de la crisis política ecuatoriana?

No queda del todo claro el final de esta crisis. La incertidumbre económica y política ha quedado al acecho de la sociedad ecuatoriana, pero, al fin y al cabo, fue un triunfo para el pueblo que no se dejó amainar ante el poder de Moreno y no cedió ante las represiones de este. Ciertamente, es un ejemplo más de que la política no puede hacerse sin mediar: Vox populi, vox Dei.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

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Andrea Gonzales Campos

Estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Especialmente interesada en la comunicación política, relaciones internacionales y marketing político. Internacionalista interesada en los idiomas de los cuales habla inglés e italiano. Ha hecho diversos cursos relacionados a la reforma electoral peruana y al espionaje político. Ciudadana comprometida en la mejora de la participación ciudadana y en la renovación del interés de la misma en la política.


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