17/12/2018 BARCELONA

Así se domina el mundo: una entrevista con el coronel Pedro Baños

Foto vía wall.alphacoders.com

Pedro Baños, coronel del Ejército de Tierra de España, es autor del éxito literario ‘Así se domina el mundo. Desvelando las claves del poder mundial’, libro en el que analiza, desde una perspectiva actual e histórica, las relaciones entre los países y sus estrategias para aumentar y consolidar su poder. Debido a la importancia de la geopolítica en el mundo, el coronel Baños, en esta obra, pone a disposición del público estrategias clásicas, juegos de dominación, trucos y claves de las relaciones de poder que se han dado y se dan entre los países a nivel global.

Actualmente en situación de reserva, Pedro Baños es diplomado de Estado Mayor y ha sido Jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Ha participado en misiones en Bosnia-Herzegovina (UNPROFOR, SFOR y EUFOR), y hoy en día se erige como uno de los máximos expertos españoles e internacionales en materia de geopolítica, estrategia, seguridad, defensa, terrorismo, inteligencia, y relaciones internacionales.

Con este currículum en su haber, desde United Explanations decidimos entrevistarle para conocer su perspectiva especializada sobre cuestiones clave del actual tablero internacional:

¿Qué opina sobre el acercamiento entre EE. UU. y Corea del Norte? ¿La presión que ejerció la Administración Trump sobre Pyongyang fue la clave de este cambio de rumbo? ¿Y qué papel cree que está teniendo y tendrá China en este asunto?

El papel de China evidentemente es determinante. Hay que pensar que Corea del Norte es un aliado suyo en el plano estratégico y además hay que enmarcarlo en el gran enfrentamiento que hay en el mundo, que es sobre todo geoeconómico, entre EE. UU. y China.

Por otra parte, respecto a las sanciones… hoy en día vivimos en una guerra económica permanente, y esta guerra se hace con unos instrumentos económicos y las sanciones son uno de ellos, y hacen daño a los países. Aunque es verdad que Corea del Norte ha sabido sortearlas y sigue teniendo contactos económicos con otros países, también es verdad que estos instrumentos hacen mucho daño, como ahora mismo le está sucediendo a Irán. Así que, dentro de ese contexto, a mí me da la sensación de que a Corea del Norte le ha venido bien el avance porque no ignora que para salir de la situación en la que está, de gran estancamiento económico, esto mejorará su economía.

Y el mero hecho, por ejemplo, de que en el último desfile de sus Fuerzas Armadas no hayan expuesto su principal arsenal es una muestra de que van por ahí. Además, en algunas de sus últimas declaraciones, Kim Jong-un dice que la tecnología y la economía sustentan al pueblo… y a mí me da la sensación de que ese es su objetivo.

Por otro lado, a EE. UU. también le interesa este tipo de acercamiento porque Trump sabe que si quiere transformar el mundo —que es lo que persigue, aunque muchas veces no somos plenamente conscientes de ello—, lo primero es que no necesita meterse en especiales “fregados” desde el punto de vista militar, sobre todo los que tengan un alto coste económico. Le es mucho más fácil hacer una presión diplomática, ejercer presión a través de la guerra económica… que no meterse en una aventura bélica que probablemente le supondría un coste que no le sería beneficioso para ese mundo que quiere crear.

Siguiendo en el continente asiático, ¿cómo cree que evolucionará el conflicto en el Mar del Sur de China? ¿Será uno de los focos de conflictividad del siglo XXI?

Sin lugar a dudas. Yo he pronosticado, y lo digo en muchos sitios, que el gran enfrentamiento que va a haber en el futuro es entre EE. UU. y China. Hay que entender las necesidades que tiene China, que esas necesidades la impulsan a una expansión, y esa expansión no se la va a permitir bajo ningún concepto EE. UU., y eso, antes o después, llevará a un enfrentamiento.

Entre otras cosas, EE. UU., como enorme potencia militar sin parangón en la historia de la humanidad, y además sin ningún adversario que le pueda hacer frente, no puede permitir que haya otro país que se convierta en una potencia militar, especialmente en una potencia naval… y para que China no se convierta en una potencia naval, no puede permitir que termine de consolidarse económicamente. La economía al final acaba llevando al progreso militar.

Por otro lado, hay que pensar que el panorama, como yo lo veo, en China, es muy similar al que existía en Japón antes de la Segunda Guerra Mundial. Básicamente: un exceso de población y una carencia absoluta de recursos tanto para alimentar esa población como para alimentar a su industria. Y lo mismo que en aquel momento aquello llevó a la expansión de Japón, ahora la expansión de China es más sutil, más sibilina, menos aparente… aunque la está haciendo, y como digo, esto no lo puede permitir EE. UU., así que antes o después el choque está servido.

Mapa que muestra las reclamaciones territoriales en el Mar del Sur de China [Foto vía Stratfor].

Además, esto va en relación con todas las medidas que está tomando China para minar el poder absoluto que actualmente tiene el dólar en las transacciones económicas mundiales, y eso para EE. UU. prácticamente es un casus belli. Adicionalmente, China está restándole aliados a EE. UU. en la zona del Mar del Sur de China, empezando por Filipinas, y eso, en definitiva, es estar abocado, antes o después —puede ser dentro de 50 años, dentro de 20 o dentro de 5— a que haya un gran enfrentamiento en este escenario.

Enlazando con lo acabamos de comentar, ¿cree que en este siglo XXI en el que nos adentramos asistiremos a la caída del hegemón estadounidense y el auge de China? Y, en tal caso, ¿será este cambio de liderazgo global, un cambio violento?

Esto es lo que teme y lo que no quiere que llegue a suceder EE. UU. Hay que leer atentamente todos los documentos oficiales del gobierno de EE. UU., empezando por los relativos a Estrategias de Seguridad Nacional, las Estrategias de Defensa Nacional, las declaraciones de sus líderes, las academias militares, empezando por West Point… y todo eso nos lleva a que EE. UU. es consciente de que esto podría suceder y evidentemente está tomando medidas para que no suceda.

Eso es lo que entiendo que se está produciendo, un cambio de paradigma absoluto en el mundo, donde Europa vamos a ser los grandes perdedores. Lo que está claro es que EE. UU. no va a tener el poder hegemónico del que ha disfrutado absolutamente desde después de la Segunda Guerra Mundial, y especialmente desde después de la desaparición de la Unión Soviética en 1991. Evidentemente, EE. UU. es consciente de la fuerza que están cogiendo otros países como China y, como digo, no lo puede permitir, por eso quiere reformar completamente el mundo, para dar una vuelta de tuerca a ese poder que en cierto modo está perdiendo.

Parece que nos acercamos al fin de la Guerra de Siria, ¿cómo cree que será el postconflicto? ¿Habrá un retorno al panorama político anterior o al-Assad se verá obligado a establecer cambios en su régimen?

El fin de la guerra está todavía muy complicado. Hay que pensar que actualmente Turquía está también en una situación muy ambigua… es el segundo ejército más importante de la OTAN, pero actualmente en una situación tremendamente ambigua cuanto menos, acercándose a Rusia… y hay que pensar que EE. UU. va a intentar hacer todos los esfuerzos, a pesar de las declaraciones oficiales, para no perder en este escenario… tampoco Rusia puede perder. Esto lo podemos unir a la incidencia de Irán, de Israel… no podemos dilucidar todavía lo que va a ocurrir en Siria.

Una vez que se acabe con el último bastión rebelde, yihadista, en la provincia de Idlib, hay que pensar que el que no haya combates convencionales como hasta ahora ha habido no significa que no vaya a haber un terrorismo de alta intensidad, que sigue existiendo en Siria. Porque todos los salafistas yihadistas que se han establecido, en cierto modo con el beneplácito de muchos países de la región y del mundo, van a seguir existiendo; como siguen existiendo exactamente igual en Irak. Y va a ser mucho peor en Siria porque en ese país todavía hay mucho más que jugar que en Irak, aunque en Irak, si quieres lo hablamos más adelante, Arabia Saudí está haciendo una jugada muy bonita contra Irán, que forma parte de lo que llamamos guerra económica… pero ya te digo, ahí queda mucho aún por dilucidar.

Áreas de control de las principales fuerzas presentes en Siria (verano de 2018) [Foto vía Institute for the Study of War].

En cuanto al régimen de al-Assad, probablemente tenga que buscar fórmulas para abarcar de una manera más amplia a sectores de la población que estaban, de alguna manera, marginados. Luego hay otra parte muy importante: queda por delante toda la reconstrucción del país. Salvo la zona de Latakia, la zona de la costa, el resto del país hay que reconstruirlo piedra por piedra, con miles de viviendas, y eso evidentemente va a tener un coste muy importante. Un coste del que probablemente se terminen aprovechando las empresas de los países que han bombardeado el país, además, ilegalmente, porque los únicos países que están autorizados a participar dentro de Siria son Rusia e Irán, atendiendo al Derecho Internacional. Porque son los únicos que han sido invitados por el gobierno, legítimo todavía, de al-Assad. A partir de ahí, le han intentado dar la vuelta y considerarlo de otra manera, dentro de la manipulación a la que estamos sometidos.

Por otro lado, ¿qué cree que pasará con las fuerzas kurdas apoyadas por EE. UU. que controlan el nordeste del país? ¿Habrá un choque entre éstas y el gobierno sirio y, por ende, un choque entre Siria y sus aliados y EE. UU.?

Seguirá habiendo conflictividad porque el problema kurdo no va a acabar aquí, ni mucho menos, pero igual que no va a acabar tampoco en Irak. Además, sobre todo, porque tanto en Irak como en Siria han duplicado o triplicado el territorio que tenían en 2011, se han hecho con algunos de los principales pozos de petróleo de la zona, o han capturado zonas cultivables e hídricas del país… y, por tanto, es muy difícil devolverles otra vez a sus zonas de origen. Más cuando se les ha dado dinero, se les ha armado, y evidentemente han cogido una fuerza… y no nos engañemos, los kurdos van a seguir combatiendo por ellos, no por nadie más, bastante se les engañó ya. Como dicen ellos, “los kurdos sólo tenemos unos aliados, que son las montañas”. En la Primera Guerra Mundial les engañaron las mismas potencias que ahora les están ayudando y no van a caer en la trampa de ayudar a nadie sino de beneficiarse a sí mismos.

El problema va a seguir latente, y eso significa que va a seguir latente también en Turquía, porque al ser el PYD (Partido de Unión Democrática) un partido de corte marxista-leninista, está hermanado con el PKK, de la misma línea, Turquía lo considera una organización terrorista, de la misma manera que considera al PKK. Así pues, el problema no va a acabar aquí, ni mucho menos; puede que se alcancen acuerdos, que a Rojava se le dé una mayor autonomía dentro de esta nueva Siria… pero, como digo, queda mucho por dilucidar.

Esta guerra ha puesto de manifiesto que Irán tiene capacidad para ejercer como potencia regional y Rusia para ejercer como potencia global. ¿Qué opina de que su alianza se haya impuesto en Siria? ¿Denota eso cambios en el equilibrio de poder global?

Las alianzas siempre son efímeras: parten de unos intereses puntuales en un momento concreto, temporal. Y ahora mismo hay un interés muy concreto en Siria por parte de Rusia y de Irán, pero eso no significa que vaya a ser permanente.

Hay que pensar que Irán pretendía establecerse, efectivamente, como potencia regional, que no es algo nuevo, y es lo que han intentado por todos los medios otros países, como Arabia Saudí. Pero por muchos motivos, además. El primero es el religioso, evidentemente, ya que pertenecen a ramas distintas del Islam, y eso es importante; pero también estamos hablando de una rivalidad económica, porque no es lo mismo que los oleoductos y los gaseoductos salgan del Golfo Pérsico que salgan de Irán y lleguen hasta la costa de Siria y, desde ahí, nos suministre a Europa, deficitarios de energía; y, por otro lado, hay un tema muy solapado con otros aspectos, pero también fundamental, que es la rivalidad ideológico-política, ya que estamos hablando de monarquías, para mí, de corte feudal, aunque pretendan darles un baño de modernidad más bien ficticio, que tienen enfrente a repúblicas socialistas, que es lo que es Irán, lo que era Siria, y lo que era el ba’ath en Irak.

Entonces, claro, a las monarquías esto les pone los pelos de punta porque si un país como Irán demuestra que es viable un Estado islámico como república socialista, y que no sólo es viable sino que puede expandirse y consolidarse como potencia regional, eso es muy preocupante para estos países, estas monarquías. Hay que pensar que solamente en el Golfo Pérsico se calcula que puede haber mil príncipes, y todos viven de una forma privilegiada con respecto del pueblo.

Imagen de los enfrentados líderes de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, e Irán, Hassan Rouhani [Foto vía www.sozcu.com.tr].

En definitiva, hay muchos aspectos con los que hay que jugar y barajar, no es tan sencillo… y lo que está intentando Arabia Saudí, por todos los medios, es acabar con la resistencia de Irán, que dominaba Irak, que puede controlar Siria, y que, en gran medida a través de Hezbollah y de sus líderes, controla Líbano… sin olvidar la guerra que, de momento, tampoco va perdiendo [Irán] en Yemen… entonces, ¿cómo lo está intentando revertir Arabia Saudí? Pues, como tiene dinero, a base de dinero. Así, consigue que EE. UU. reimponga las sanciones económicas a Irán, que están destruyendo económicamente el país para intentar que una subversión interna sea la que cambie el régimen político, como se ha intentado otras tantas veces después de la Segunda Guerra Mundial.

Por otro lado, lo que está intentando Arabia Saudí en Irak es comprar al nuevo gobierno iraquí de Muqtada Al Sdar, que a pesar de ser chií se está aproximando a Arabia Saudí porque sabe que es la manera de poder abrir el país y poder tener ingresos importantes… aquí la economía es la que manda y, de hecho, como sabemos, se han reabierto los vuelos directos entre Bagdad y Damasco. Entonces, eso son maneras de restar esa presencia tan fuerte que tenía Irán dentro de Irak y entregársela a Arabia Saudí.

Por último, vamos a hablar de un tema que ya ha salido pero en el que conviene profundizar: el conflicto parece que también ha alejado a Turquía de la órbita de Occidente y la ha acercado a la órbita rusa. ¿Qué opina al respecto?

Turquía está jugando muchas bazas y no sabemos muy bien cómo pretende terminar la partida. De entrada, es un país que se está radicalizando desde el punto de vista religioso, lo cual es francamente preocupante, pero a pesar de que sigue siendo un país de la OTAN, con su segundo ejército más importante —por número de efectivos, no por capacidades militares, ya que, entre otros, no dispone del arma nuclear—, ahora mismo está en una situación delicada.

Por un lado, es un país también terriblemente deficitario en energía y no le viene mal acercarse a Rusia… ya que Rusia dinero no puede dar, pero energía y toda la que quiera; pero, por otro lado, también le están haciendo una campaña de guerra económica muy importante —sabemos que la economía turca está desmontada— porque, hoy en día, se incide en los países a través de la economía y, entre otras armas, se utiliza a las agencias de rating, y se emplean los grandes instrumentos que crea EE.UU., evidentemente en su propio beneficio, en Bretton Woods, como son el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio que, entre otras cosas, sólo han dejado entrar a los países que le ha interesado a EE.UU. Es decir que, al final, casi en cualquier conflicto terminaríamos hablando de la economía.

El precio de la moneda turca ha bajado espectacularmente desde principios de año, en parte por culpa de las sanciones de EE. UU.

Como está pasando en Irán… en el país, las dos monedas que tienen, ambas están desvencijadas completamente, Rouhani casi no puede controlar el país, que además tiene una juventud muy ilustrada, muy bien preparada, con unas esperanzas que tenían de progreso social y económico al desbloquearles los miles de millones que tienen bloqueados desde el año 1979… pues, evidentemente, se sienten frustrados. Además, no nos olvidemos de otra guerra económica que EE.UU. está librando con Europa. ¿Por qué? Irán tenía contratos firmados para comprar todo lo que necesitaba a Europa, algo que EE.UU. no podía permitir. Imaginemos: yo te desbloqueo el dinero, ¿y tú vas a comprar a Europa? De eso nada. Por eso Europa se negaba a que se volvieran a reimponer las sanciones, ¡no por otro motivo! Nadie piensa en el pueblo ni nadie piensa en el humanismo… pensábamos en los contratos con Renault, los 117 aviones Airbus que iban a comprar a Europa… claro, imaginemos que mañana Rouhani dijera que en vez de comprar todo eso a Europa, lo van a comprar a Boeing, no te preocupes que iban a levantar las sanciones al día siguiente.

Antes hablábamos sobre la distensión Washington – Pyongyang y, aunque ya hemos tocado el tema, vamos a profundizar: ¿Por qué mientras el gobierno de Trump actúa de esta manera en Corea del Norte aumenta la presión sobre Irán?

Hay que pensar, de entrada, que siempre conviene tener algún conflicto, porque eso permite vender mucho armamento. Por ejemplo, a base de crear el conflicto con Corea del Norte, Corea del Sur es un comprador muy bueno de armas… y, a base de crear el conflicto de Irán, Arabia Saudí es el mayor comprador de armas del mundo, el mayor importador.

El dinero tiene mucho poder, y lo mismo que eso impide que en las televisiones se hable mal de Arabia Saudí, a pesar de que su sustrato ideológico es exactamente el mismo que el del Estado Islámico, y que decapita a la gente en las plazas públicas, con docenas de mujeres detrás actuando como testigos vestidas con el burka, y que se puede ser condenado en el país por cosas tan banales como brujería, adulterio… o por homosexualidad. Es decir, ¿a qué estamos jugando? Es la hipocresía absoluta: cuando no nos conviene lo condenamos y cuando nos compran nuestro armamento y compran nuestras empresas, es un régimen muy bueno. En definitiva, es la hipocresía absoluta. Me gustaría, de verdad, que, por una vez, hubiera en Europa unos gobiernos verdaderamente progresistas que dijeran “hasta aquí hemos llegado”. Ojalá un día tengamos esos gobiernos, de verdad, progresistas y que piensen en la humanidad, en la seguridad humana de todo el planeta, y no sólo en los intereses económicos o políticos.

Infografía sobre los 20 países que lideran la exportación de armas en el mundo [Foto vía SIPRI].

Vivimos en una hipocresía absoluta cuando, además, hemos destruido a los estados mayormente islámicos que eran laicos, que eran tolerantes con las religiones, que admitían todo tipo de tendencias… eso son los que hemos destruido. Mientras hacemos negocios con una Arabia Saudí que prohíbe practicar, por ley, cualquier religión que no sea el islam, incluso en los domicilios particulares, y que te puede condenar a muerte simplemente por hacer proselitismo del ateísmo o por criticar cualquiera de los cinco pilares del islam. Vamos a ser un poco sensatos, cuando resulta que los regímenes laicos, como Siria o Irak, donde por eso mismo había yazidíes, drusos, cristianos —las comunidades cristianas más antiguas del mundo, los asirios y los caldeos—… que, por cierto, y eso no lo contarán los medios de comunicación, han ido a ponerse bajo el paraguas de al-Assad huyendo de los salafistas a los que aún muchos siguen jaleando y apoyando.

En fin, ya me han dicho de todo: “que era un agente soviético de la KGB, que tenía una amante rusa, que tengo rublos en el extranjero…”. Ni que decir tiene que todo era mentira. Si alguien encuentra cualquier cuenta en el extranjero, con cualquier tipo de divisa, a mi nombre, que sepa que lo donaría al Banco de Alimentos y a Cáritas. Podéis ponerlo en el titular… o aunque no esté directamente a mi nombre, cualquier cuenta que me pertenezca de alguna manera en ese sentido, que sepan que lo dono directamente a Cáritas y al Banco de Alimentos.

Ya que sacamos el tema, voy a hacer un paréntesis en la batería de preguntas para preguntarle un poco sobre esto. Como bien sabemos en España, a raíz del cambio de gobierno y la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia, parecía que usted iba a formar parte de la nueva Administración pero, finalmente, se hizo una campaña contra usted acusándole de tener una suerte de ideología pro-rusa… ¿quiere decir algo al respecto?

Simplemente que hay muchas fuerzas actuando que condicionan y manejan a los países, a las sociedades, y yo tengo claramente un problema, yo tuve la suerte o la desgracia de formarme en medio mundo: he estado estudiando desde en un kibutz en Israel al Centro de Estudios Estratégicos del Ejército Chino, en Turquía, en EE. UU., en Reino Unido… en medio mundo. Entonces eso me ha permitido tener una visión muy diversa y muy ecléctica de las cosas, y eso es un riesgo, porque pienso por mí mismo —que puedo estar equivocado en muchas cosas, evidentemente, y seguramente lo estoy—, y sobre todo, tengo otro gran defecto, que es que digo lo que pienso y lo digo en cualquier lado, delante de cualquier medio de comunicación, sea de una ideología u otra. Y eso a mucha gente le preocupa… porque como tengo mucha información, por los puestos que he tenido… no digo que no se me engañe, simplemente digo que se me engaña un poco menos que a los demás.

El tener toda esa información, al haber vivido tantas cosas, me convierte en molesto. Los anodinos son esos que dan conferencias repitiendo los mantras, pero en cuanto uno quiere hacer dudar a la población de lo que le están tratando de imponer, pues evidentemente se convierte en un objetivo a batir.

Y, ahora mismo, la manipulación que hay con las noticias sobre Rusia es absolutamente escandalosa. Y yo que conozco como se hacen estas cosas… sólo falta que al final de las noticias ponga la firma del servicio de inteligencia que las proporciona, es un escándalo. Hay manipulación hasta la saciedad, y pongo el ejemplo, nos dicen “los rusos están intentando influir en la población española”. Aquí solamente hay un canal ruso, que es RT. Si tú vas a los canales de pago, tienes 200 canales, ¿verdad? De esos, al menos 70 son anglosajones… ¿quién manipula a quién? Vamos a ser un poco sensatos… aquí celebramos el Black Friday, el Blue Monday, Papá Noel —cuya vestimenta de color rojo la crea Coca Cola—, y ya se empieza a hablar de celebrar el Día de Acción de Gracias… y yo creo que aquí no celebramos la Navidad ortodoxa, que yo sepa; es decir, vamos a ser un poco sensatos sobre quién nos manipula y nos condiciona.

Seguimos tratando conflictos armados actuales: ¿cómo ve la situación en Yemen? ¿Está demostrando Irán que es capaz de manejar diversos escenarios de guerra al mismo tiempo e imponerse como potencia regional? ¿Ha fracasado la coalición saudí?

Cuando hablamos de los países, hay que pensar no solamente en su capacidad militar sino en su historia, su idiosincrasia, en su cultura… es que los iraníes, los persas, son una de las culturas más antiguas del mundo. Hay que pensar que, en buena medida, la civilización nace ahí. Es verdad que el imperio de Ciro nace en el siglo VI a.C., pero antes hablábamos de los asirios y los sumerios, la cuna de la civilización… vamos a ser claros: cuando nosotros vamos, los iraníes han vuelto hace tiempo. Tienen una diplomacia fantástica, una inteligencia interior y exterior muy buena y, sobre todo, una población bien formada y capacitada, y eso es muy difícil de frenar, son una gente muy capacitada. Su Estado Mayor, por ejemplo, en vez de prepararse en Irán, se está formando en Siria, a aprender in situ cómo se hace la guerra… en definitiva, están muy bien preparados. Entonces, ellos juegan sus bazas, y creo que las juegan muy bien.

Mapa en el que podemos observar las áreas de control de las distintas facciones que se disputan Yemen, como los Houthi, apoyados por Irán, y el gobierno de Hadi, apoyado por la coalición Saudí [Foto vía Al Jazeera].

Yo conozco diplomáticos que participaron en las negociaciones del Acuerdo Nuclear iraní y decían que cada vez que se sentaban a la mesa de negociación, los iraníes les llevaban mucha ventaja. Les llevaban mucha ventaja porque venían muy bien preparados, con argumentos y respuestas muy sólidas y muy difíciles de rebatir… entre otras cosas porque el asunto nuclear es otra hipocresía: que los que ya tienen armas nucleares —¡que encima las han usado! — se empeñen en que los demás países no las pueden tener diciendo que, en caso contrario, el mundo sería inestable… la inestabilidad la han creado ellos, y lo único que les interesa es que nadie más se una al club nuclear.

Pero, en fin, lo que digo, que hacer frente al pueblo iraní es muy complicado, son gente muy capacitada, con sus propios principios, uno de los cuales es el engaño al extranjero, al foráneo… y eso también lo llevan en sus genes.

Nos viene muy bien que haya hablado de las armas nucleares para la siguiente pregunta… Respecto a Libia y su caída en una situación de Estado fallido, ¿cree que la UE erró su estrategia? Y, por otro lado, ¿demuestra este ejemplo que los estados que cuestionan el orden internacional actual hacen bien en desarrollar programas nucleares?

Empezando por la segunda: esa lección la ha aprendido perfectamente Corea del Norte, que actúa de forma sensata, aunque aquí tenemos una idea de que son un grupo de fanáticos, pero se mueven muy inteligentemente. ¿Qué sucede? Ellos han aprendido una lección: los países que son invadidos no lo son porque tengan armas de destrucción masiva sino porque no las tienen. Sino seguro que no te invaden, ya se preocupan de buscar otras soluciones, atacándote de otras formas, como la guerra económica… pero no de esa manera.

Por otro lado, lo de Libia fue un error absoluto. Lo mismo que muchos de nosotros, que hemos estudiado sobre estos temas, lo vemos, en la UE y en EE. UU. hay estrategas muy inteligentes y muy capaces. Con lo cual lo único que se me ocurre es que o bien los análisis de inteligencia que se hicieron no fueron tenidos en cuenta por los políticos, que es algo muy frecuente, o bien realmente el objetivo era destruir Libia.

Yo tengo informes sobre Libia desde el año 1990 en mi base de datos y, respecto a Libia, estamos hablando de que tenían la mejor sanidad y educación de toda África y parte de Oriente Medio, quitando las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. ¿Que era un tipo específico de socialismo? Sí, pero era un país que funcionaba relativamente bien, porque cada país tiene sus problemas y especificidades y tiene que funcionar a su manera; lo que no podemos es pretender instaurar el sistema de democracia occidental en todos los países y de forma inmediata. Porque lo que ocurre es que creamos el desorden más absoluto. Y así hemos conseguido desestabilizar el Magreb, el Sahel, cada vez más África Occidental… y hemos creado un problema gigantesco para el sur de Europa. Y todo eso no puede ser por azar, eso tiene que haber sido coordinado y organizado de alguna manera, sino es incomprensible que los decisores sean tan torpes.

Muamar el Gadafi, político y militar libio que gobernó el país entre 1969 y 2011, año en el que fue asesinado en medio del conflicto libio [Foto vía www.eltiempo.com].

Yo, personalmente, hice informes en el contexto del 11-S, cuando se desarrollo el asunto de ir a Afganistán, y es que solamente hay que leer historia: sólo hay una manera de acabar con la insurgencia afgana, que es matar a todos los afganos… sino hay que saber que van a volver a ganar, como está pasando ahora con los talibanes. Si alguien pensaba que el resultado sería distinto es que estaba muy equivocado. Sólo hay que retroceder hasta Alejandro Magno, las dos guerras que libran los británicos, los soviéticos —más dispuestos militar y económicamente—… luego, hay que destacar otro tema: las barbaridades que cometieron los británicos, por ejemplo, con la Línea Durand, igual que pasó con Sykes-Picot en Oriente Medio, o igual que ha pasado con tantas otras divisiones en toda África que nos llevan a muchos conflictos actuales.

Al final, llegas a la conclusión, una vez más, de que, dado que la gente no es tonta, este tipo de decisiones tienen que ser intencionadas.

Se resume en lo que ha dicho, entonces: o es intencionado o los decisores políticos no hacen caso.

Los políticos suelen ser grandes ignorantes en estos temas, ya que su principal preocupación es ver cómo expulsan del poder al otro o procurar que sus propios compañeros no les quiten la silla. Entonces, cuando les cuentas cosas como las que estamos hablando, primero, no les interesa porque están pendientes de otras cuestiones… y, por otro lado, los pequeños países tomamos las decisiones que nos marcan otros países.

La siguiente pregunta es, precisamente, sobre cómo a EE. UU. se le ha enquistado el escenario afgano, por si quiere añadir algo: ¿Cómo cree que se resolverá la situación en Afganistán? ¿Ha cometido errores estratégicos EE. UU.?

Lo que pasa en Afganistán, analizándolo racionalmente, es que el país es parte del cerco estratégico que EE. UU. está llevando a cabo con China. Hay que pensar siempre que las razones humanistas, el llevar la democracia al pueblo o liberarlo de tiranos… hay que olvidarlo. Los países son absolutamente hipócritas, egoístas, y se mueven por intereses.

Entonces, se han cometido errores, o errores aparentes que, como digo, quizá ocultan detrás otra estrategia que se nos escapa y, como siempre, hay que poner el ejemplo del ajedrez: un neófito que está jugando al ajedrez no ve más allá de dos o tres jugadas, pero un buen profesional está viendo 20 jugadas más allá, y nosotros a lo mejor vemos 10 pero no somos capaces de ver las 20 que hay detrás.

Ahora vamos a cambiar de región. En Europa del Este también tenemos un conflicto enquistado: el del Donbass. ¿Cree que Putin pretendía crear un nuevo “conflicto congelado” en Ucrania? ¿Se puede decir que la UE le arrebató un Estado satélite a Rusia?

Lo mismo que ahora hablábamos de Afganistán como parte del cerco estratégico de EE. UU. a China, a Rusia había que asfixiarla de alguna manera. Cualquier persona, por poco que haya estudiado sobre estrategia, que pensara que Rusia iba a reaccionar de otra manera estaba tremendamente equivocada. Es más, creo que Rusia ha reaccionado de una manera excesivamente prudente. Pensemos por un momento que lo que ha hecho EE. UU. en Ucrania lo hubiera hecho Rusia en México, por ejemplo.

Entonces, una vez más, hay mucho que analizar y no pensemos que esto fue un movimiento para llevar la democracia a Ucrania —que ya vemos que clase de democracia se ha instaurado, el caos económico que existe y todo lo que está sucediendo—. Así, otra vez, es fácil pensar que todo ello está organizado y orquestado: los hechos están bien claros y, además, hay informes desclasificados que están ahí… Claro que podemos decir: ¿a quién interesa desclasificarlos? Esa es una parte de la historia, pero la otra es que simplemente están ahí y son oficiales. Es cierto que son decenas de miles y que cuesta leerlos, pero el hecho es que están ahí y son irrefutables, independientemente de quién los sacó a la luz y bajo qué intereses.

Y ahí están los documentos que explican la manipulación, en la que pueden estar implicadas personas como George Soros. Al final, lo que quiero decir es que hay que analizarlos desde el punto de vista geopolítico de lo que significa y significaba Ucrania, un país que ya era cautivo del mercado de la UE. Yo estuve ahí poco antes de la Revolución de Maidán… y ya veías que eran todo productos alemanes, entonces, ¿para qué querían que ingresara en la UE o en la OTAN más que para ofender a Rusia? Si es que Rusia no lo podía permitir. Es como si aun existiera el Pacto de Varsovia y mañana entrara Colombia, al día siguiente México, al otro Canadá… ¿cómo se lo tomaría EE. UU.?

Sólo hay que ver un mapa, ¿quién rodea a quién? A través de la OTAN se está rodeando a Rusia. Por ejemplo, el último país que ha entrado, Moldavia, el número 29, con un ejército de 2.000 efectivos. Con ese ejército, Moldavia no significa nada, no es nada más que una nueva ofensa a Rusia, para seguir restándole aliados. Y es algo absolutamente obvio.

Por último, vamos a resumir un poco las ideas de su libro y presentarlo al público que no lo conozca.

La geopolítica actual podría definirse como la actividad que se desarrolla con la finalidad de influir en los asuntos de la esfera internacional, entendido este ejercicio como la aspiración de influencia a escala global, evitando, al mismo tiempo, ser influidos. Incluso se podría concretar como la actividad que realizan aquellos que persiguen regir los designios mundiales (o al menos de una amplia zona del mundo) al tiempo que tratan de impedir que otros actores internacionales dirijan los suyos, aspirando a que nadie tenga capacidad para entrometerse en sus decisiones.

Portada del libro ‘Así se domina el mundo’ del coronel Pedro Baños [Foto vía Editorial Ariel].

La pugna siempre ha sido por el poder, el estatus, el dominio, el control de las personas y los recursos, empleando los medios disponibles en cada momento, convirtiéndose la ambición de ganancia en puro deseo de dominio. Y si la violencia es el medio más efectivo para salir victorioso del conflicto, no se duda en emplearla.

Aunque se diga que unos grupos humanos actúan y reaccionan por amor, otros por temor y los demás por convencimiento, en realidad suelen hacerlo por una combinación de esos tres elementos, y no siempre ofreciendo la misma respuesta. De este modo, en el campo de las relaciones internacionales lo más importante es saber de qué manera se puede conseguir que el resto de los actores se someta a los intereses propios en cada momento, debiendo ser plenamente conscientes de que un procedimiento exitoso en un supuesto no tiene por qué ser necesariamente válido para otros. La lección, en este caso, es que el temor a la aplicación de la fuerza, aunque lo sea exclusivamente en último extremo, no deja de ser un ingrediente básico en toda relación externa. Al fin y al cabo, es obvio que solo se puede dialogar con quien está dispuesto a escuchar, entender y racionalizar.

A lo largo de la Historia, una serie de principios geopolíticos han estado presentes constantemente. Aunque la geopolítica como tal ha cambiado con el paso del tiempo y al hilo de los acontecimientos y la tecnología, estos principios inmutables siguen rigiendo las relaciones internacionales y los asuntos del mundo al que pertenecemos. Por ejemplo: 1) El Estado es un ser vivo que necesita alimentarse para sobrevivir y crecer; 2) La economía manda y, como decía Lenin, “la política es la expresión concentrada de la economía”, algo que sigue siendo perfectamente válido en el momento actual, y que siempre lo será; 3) El peso de la Historia es determinante y la realidad ha contrariado al politólogo estadounidense Francis Fukuyama, que dijo en 1992 que el asistíamos al final de la Historia; 4) En las relaciones internacionales no hay aliados eternos, sino intereses permanentes, así que cada parte intenta satisfacer sus propios intereses de forma acorde a sus circunstancias y con los medios a su alcance.

Ésta es una entrevista sin ánimo de lucro.

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One comment

  • Sin fronteras

    29/09/2018 at

    Excelente la entrevista, la pena es que no se le haya preguntado más por el papel de Europa en el mundo.Su experiencia avalaría sus respuestas

    Reply

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