17/12/2018 BARCELONA

Afganistán, el conflicto olvidado: El tablero de ajedrez étnico

Una posición geoestrategica clave en el paso entre Oriente y Occidente ha hecho de Afganistán un territorio proclive a los conflictos armados, pero también un crisol de etnias, lenguas y culturas diferentes. Con más de 25 grupos étnicos diferenciados y con un fuerte componente religioso que actúa como un factor divisor añadido, en este artículo analizamos el componente étnico del conflicto afgano y los apoyos internacionales que reciben las distintas facciones. Un país convertido en un tablero de ajedrez.

Se puede decir que Afganistán es un país étnicamente muy diverso y en el que rige un complejo entramado de relaciones sociales dominadas por componentes étnicos, lingüísticos, religiosos y de ancestrales códigos de conducta. Podemos encontrar en el país hasta 25 grupos étnicos diferentes. Esta diversidad étnica y social es fruto de las numerosas invasiones sufridas en el pasado, así como de su posición estratégica como centro neurálgico de tránsito de rutas comerciales. Afganistán es el mejor ejemplo de un país impregnado por las formas más arcaicas de las sociedades islámicas donde la religión, más que una ideología, constituye una forma de vida que lo impregna todo.

Esta diversidad étnica ha sido forjada igualmente por los rigurosos climas que se producen a lo largo de la sinuosa geografía afgana, produciéndose dramáticos contrastes entre tórridos veranos y fríos inviernos. Según el antropólogo Thomas Barfield (autor de varias obras sobre Afganistán), el país está conformado por dos tipos de “sociedades”: una civilización del desierto que habita “zonas marginales” (75% aproximadamente), dedicada a la agricultura de subsistencia y al pastoreo que se organiza en torno a los lazos de parentesco  (“clan” y “tribu”); y otra sedentaria (25% aproximadamente), que vive fundamentalmente en los valles fluviales y las ciudades, y se estructura de manera jerarquizada. La dicotomía entre ambas sociedades ha marcado el ritmo de la política afgana durante mucho tiempo.

Mapa etnolingüístico de Afganistán usado por el ejército norteamericano [Imagen: WikimediaCommons].

Sin embargo, en la actualidad el país vive una gran convulsión en la que las diferencias entre grupos étnicos se han acentuado de manera notable, en ocasiones de manera malintencionada. Por otro lado, la influencia y acción de muchos de estos grupos de población se extiende más allá de las propias fronteras afganas, de lo que derivan importantes influencias de los países vecinos, lo que viene a complicar una situación general de convivencia ya de por sí inestable desde hace muchos años.

Afganistán ha vivido desde la década de los 80 en la que se practicaba una política de nacionalidad basada en el modelo soviético, pasando luego por la década de los 90 cuando sufrió una cruenta guerra civil en la que las líneas del frente se delimitaban siguiendo fronteras étnicas y, posteriormente, bajo el dominio talibán entre los años 1995 y 2001, imponiendo estos su peculiar estricta visión del islam así como la predominancia del grupo étnico-lingüístico pastún sobre el resto.

Fruto de esta diversidad, la Constitución de la República Islámica de Afganistán adoptada en 2014 hacía referencia por vez primera a  la composición étnica del país en su artículo 4: “La nación de Afganistán está compuesta por los siguientes grupos étnicos: pastún, tayiko, hazara, uzbeco, turcomano, baloch, pashai, nuristani, aymaq, árabe, qirghiz, qizilbash, gujur, brahwui y otros. Todos estos grupos, se denominan con el término común de qawm, término ambiguo que en ocasiones se traduce como tribu pero que hace más bien referencia a toda una serie de factores definitorios de un grupo social concreto en un momento determinado”.

Paralelamente, las lenguas cooficiales más utilizadas de Afganistán son el dari o farsi y el pasto (dari: zabān-e rasmi, pasto: rasmi zheba). El dari es una variante afgana del persa y el pasto es la lengua hablada principalmente por los miembros de la comunidad pastín, a ambos lados de la frontera con el vecino Pakistán. Existen otras muchas lenguas minoritarias.

Detalles de algunos apuntes sobre los grupos étnicos más importantes

Pastunes

Constituyen aproximadamente el 50% de toda la población afgana, distribuyendose a través de una franja en forma de media luna que se extiende desde el noroeste, pasando por todo el sur hasta las regiones al este de Kabul fronterizas con Pakistán. Además existen pequeñas comunidades esparcidas por el resto del país, incluyendo el norte, en el que son denominados como nāqelin (inmigrantes). Los pastunes habitaban un vasto territorio que se extendía a ambos lados de la frontera afgano-pakistaní hasta que, en 1893, el funcionario colonial británico sir Mortimer Durand cercenara esta área mediante el trazado de una línea de 2640 km que lleva su nombre para delimitar las zonas de influencia entre la India británica y el emir Abdur Rahman Khan que gobernaba desde Kabul, en una suerte de aplicación del principio de “divide y vencerás”.

Niños pastunes [Imagen: Capt. John Severns vía WikimediaCommons].

Los territorios tribales pastunes quedaron divididos entre Afganistán y las Áreas Tribales Bajo Administración Federal (FATA – Federal Administered Tribal Areas) cuya capital es Peshawar (actual territorio de Pakistán). Profesan el islam de rama suní y son un pueblo de origen indoeuropeo.

Los pastunes han dominado la escena política afgana desde que en el siglo XVIII Ahmed Sha Durrani bautizara la nación como Afganistán (tierra de los afganos), otorgándosele hoy la consideración de fundador del estado afgano. Es por ello que, en ocasiones, se equipara el término pastún al de afgano, dando una idea de la propia imagen de esta comunidad como etnia predominante del país. Generalmente, hablan la lengua pasto, algo que es significativo pero no determinante a la hora de identificar a esta comunidad. Existen grupos de población de este grupo que hablan dari o incluso otras lenguas como el baluchi, dependiendo del lugar de residencia.  

Cuenta la tradición que todos los pastunes descienden de un legendario Qais coetáneo del profeta Mahoma que adoptó el nombre de Abdur Rashid tras convertirse al islam. En la comunidad pastún, los vínculos y relaciones de carácter tribal adquieren una notable importancia junto al complejo sistema de moralidad y códigos de conducta agrupados bajo el nombre de Pashtunwal´i. Hay que resaltar que no conforman un grupo homogéneo y no son infrecuentes las rencillas entre tribus o clanes dentro de una misma tribu.

El pueblo pastún se dedicaba tradicionalmente a la ganadería, tanto de carácter nómada como seminómada, y al comercio. Desde hace ya muchos años pasaron a habitar las ciudades, dedicándose a una gran variedad de oficios. Tradicionalmente, las tribus pastunes han brindado apoyo militar a la monarquía afgana a cambio de ciertos privilegios fiscales y autonomía. Los pastunes son un pueblo dotado de excelentes cualidades en el plano militar.

El anterior presidente afgano, Hamid Karzai, pertenece a la etnia pastún y, dentro de esta, a la tribu popalzai. Por cierto, el presidente Karzai solía llevar en sus apariciones en público un peculiar sombrero triangular llamado karakul, confeccionado con la piel de fetos o corderos recién nacidos de la raza de ovejas así llamada, tradicionalmente utilizados por los tayikos y los uzbekos del norte de Afganistán. Signo de clase y distinción en el antiguo Afganistán y hoy caído en desuso, Karzai con ese gesto intentaba hacer un guiño a las etnias pobladoras del norte del país. Su sucesor y actual presidente, Ashraf Ghani, es también de origen étnico pastún, nacido en el seno de una familia muy influyente que pertenece a la tribu ahmadzai.

Tayikos

A este grupo se le identifica tanto por su idioma propio (el dari o persa) como por sus modos de vida: tradicionalmente granjeros de habla persa. No obstante, dentro del grupo de población de habla persa, se puede hacer una clasificación por su origen étnico y podemos hablar de hazaras, árabes o baluchis. No obstante, hoy en día podemos decir que este grupo aglutina a todos los persa-hablantes de Afganistán. Se distribuyen geográficamente en Kabul y por el norte y noreste, en zonas aledañas a Tayikistán: Parwan, Takhar, Badakhshan, Baghlan, Samagan y también por el oeste y noroeste, por Badghis, Herat y Ghor.

Niños hazaras en Afganistán [Imagen: USACE Afghanistan Engineer District-South vía Flickr].

Hoy en día, se trata de un pueblo que se dedica fundamentalmente al comercio y constituye la clase social mejor formada, lo que les ha permitido ocupar un importante número de cargos en la administración y en la universidad así como dedicarse a profesiones liberales. En ocasiones entran en conflicto con la etnia pastún, debido a su influyente posición.

En las pasadas décadas, numerosos miembros de la etnia tayika militaron en el movimiento muyahidín opuesto a la ocupación soviética y, posteriormente, a los talibanes. Ejemplo de ello era el fallecido señor de la guerra Ahmad Shah Massoud. De igual, modo el tayiko Burhanuddin Rabbani fue presidente interino de Afganistán entre los años 1992 y 2001.    

Hazaras

Se trata de la tercera minoría en importancia, representando alrededor de un 10% de la población total. Los hazara tradicionalmente se han asentado en la región montañosa de las tierras altas de Afganistán central, que se extienden desde Kabul en el este hasta Herat en el oeste, es decir, en la región conocida como Hazarajat (azārajāt), lo que debido a su carácter inaccesible les ha permitido vivir relativamente aislados del resto de grupos e incluso gozar de un alto grado de autonomía hasta el siglo XIX. El corazón de esta región comprende las provincias de Bamiyan, Ghazni y Daikondi, así como la parte occidental de la provincia de Wardak. Determinadas áreas de las provincias de Ghor, Uruzgan, Parwan, Samangan, Baghlan, Balkh, Badghis y Sar-i Pul también pueden considerarse parte de esta región.

La principal nota distintiva de la identidad étnica de los hazara son la denominación chiíta (en su mayoría chiítas duodecimanos) y su apariencia física, lo que lleva a la creencia generalizada de que los hazara son de ascendencia turco-mongola aunque se desconoce a ciencia cierta su verdadero origen. Hoy en día, las teorías más aceptadas son las que hacen referencia a que se trata de un pueblo con ascendencia de grupos mongoles, turcos y persas. Hay una minoría hazara Ismaili (chiítas septimanos) que habita principalmente en la parte noreste de Hazarajat. Incluso una pequeña minoría profesan la rama suní del islam. Los hazaras hablan el dari o persa.

El pueblo hazara arrastra una larga historia de opresión, desplazamiento y discriminación.Click To Tweet

Entre los años 1891 y 1893, el emir afgano Abdurrahman Khan libró una guerra de conquista en el territorio de los hazaras que terminó con su derrota, resultando muchos miembros de esta comunidad esclavizados o desplazados. Otras etnias, como los pastunes, aprovecharon este movimiento para ocupar nuevos territorios como la actual provincia de Uruzgan. Después de estos acontecimientos, se produjo un éxodo masivo de la comunidad hazara, bien a las ciudades para trabajar como porteadores, bien a los países limítrofes como Pakistán e Irán.

Tras la guerra civil y el período de dominación talibán, los hazaras sufrieron nuevas oleadas de opresión y desplazamientos masivos. Esta etnia tiene su propio dialecto del dari o persa que recibe la denominación de hazaragi (azāragi).

Como minoría chiíta, sin embargo, aún sufren persecución religiosa y son blanco frecuente de los atentados de la rama afgana del Estado Islámico (ISIS Khorasan).Click To Tweet

[Imagen: seair21 vía Flickr].

Pese al guiño hacia este grupo étnico realizado por el actual presidente afgano Ghani, materializado en el nombramiento como segundo vice presidente de Afganistán al hazara Mohammad Sarwar Danish, muchas voces claman porque se trata de una figura simbólica de escaso poder efectivo. Habrá que estar muy pendientes de la evolución futura de esta comunidad, que se siente fuertemente discriminada en el reparto de poder del Afganistán actual.

Uzbekos

Los uzbecos tradicionalmente se han asentado en el norte del país, en lo que se conocía como el Turquestán afgano y, hasta finales del siglo XIX, tenían estrechos vínculos culturales y económicos con las regiones vecinas del Turquestán ruso y el Emirato de Bukhara. Después del establecimiento del poder soviético en la región en el año 1919 muchos uzbecos huyeron de allí a Afganistán, donde se los conoció como mohājerin (migrantes) con el fin de distinguirlos de los uzbekos “nativos” establecidos desde hace mucho tiempo (watani).

Los uzbecos son musulmanes sunitas y sus áreas de asentamiento se encuentran en regiones rurales y centros urbanos (Mazar-i-Sharif, también Kabul, Kandahar, Lashkar Gah, etc.), difiriendo muy poco sus sistemas sociales y de vida de los grupos de habla dari. A diferencia de otras etnias afganas, no tienen problemas para contraer matrimonios mixtos con otros pueblos que habitan el país. De hecho, en muchas regiones practican el bilingüismo junto con el dari pero, a pesar de ello, la lengua uzbeka es un factor definitorio de este grupo étnico.

El actual primer vicepresidente de Afganistán, Abdul Rashid Dostum, antiguo señor de la guerra que operaba con mano de hierro en el norte del país, pertenece a la etnia uzbeka.

Turcomanos

Los turcomanos son musulmanes sunitas y sus principales áreas de asentamiento se encuentran en las regiones del noroeste de Afganistán, al sur del río Amur Darya, en lo que se conoce como el Turkestán afgano, entre Herat y Balkh. Grupos más pequeños habitan en la provincia de Kunduz y en las ciudades de Kabul y Lashkar Gah.

Este grupo se encuentra cohesionado y unificado a través de la tradición genealógica, y está estrechamente emparentado con la población de las antiguas Repúblicas Soviéticas de Asia Central. Circunstancia motivada por el hecho de que, a principios del siglo XX, muchos turcomanos se desplazaron desde el Turkmenistán soviético a Afganistán y, como en el caso de los uzbekos, también fueron clasificados como mohājerin (migrantes) y watani (nativos). Las confederaciones tribales más importantes en el territorio afgano son la Arsary (Ersari) y la Teke (Tekke). También están Saryk (Sariq) o la Yomut (Yomud) entre otras.

Los turcomanos eran tradicionalmente jinetes nómadas y también se dedicaban a actividades agrícolas. La mayoría en Afganistán ahora vive un estilo de vida semi-nómada basado en la agricultura y la cría de animales. También se dedican al comercio de joyas y alfombras. Además de Afganistán y Turkmenistán, se pueden encontrar importantes comunidades turcomanas en Irán, Irak, Siria, Turquía, Pakistán y China. El turcomano es un idioma túrquico.

[Imagen: PD-USGov-Military-Air Force vía WikimediaCommons].

Baluchis

El pueblo baluchi tiene una tradición genealógica basada en una fuerte estructura tribal, de carácter no tan marcado y profundo como sucede con los pastunes. Tradicionalmente, era un pueblo ganadero nómada. Hoy en día, se dedican principalmente a la agricultura sedentaria y a la cría de animales.

Las áreas de asentamiento de los Baluchis se extienden por varios estados (Pakistán, Irán, Afganistán y Turkmenistán). Hay áreas de asentamiento más o menos delimitadas de comunidades baluchis en el suroeste de Afganistán, específicamente en las provincias de Nimroz, Farah, Herat, Helmand y Kandahar. La gente de Baluch en estas áreas habla baluchi como primer idioma y también ha mantenido en gran medida su estructura tribal.

En lo que respecta a la confesión religiosa, con la excepción de pequeñas comunidades baluchis de Uruzgan y del norte de Afganistán que son de la denominación chiita, todos los demás que habitan Afganistán son suníes. El baluchi es un idioma iranio.

Nuristaníes

Las áreas de asentamiento de los nuristaníes se encuentran en valles de alta montaña de difícil acceso en las provincias de Kunar y Laghman en la parte oriental de Afganistán. Hasta que se convirtieron por la fuerza al islam en 1895 y 1896, sus áreas de asentamiento se conocían como Kafiristán o Baloristán en referencia a sus religiones indígenas (ambos nombres significan “Tierra de los infieles”). Después de su conversión al islam suní, el nombre fue cambiado a Nuristan (“Tierra de luz”). Los nuristaníes hablan cuatro idiomas diferentes (kati, ashkun, waigali y prasun). Las lenguas nuristaníes están subdivididas en varios dialectos y difieren mucho entre ellas.

Otros grupos étnicos menores

En Afganistán podemos encontrar otros grupos étnicos más pequeños, algunos de los cuales al no estar mencionados expresamente en la Constitución corren el riesgo de perder “peso político”, por lo que se unen a otros grupos más grandes.

Ejemplo de grupos más pequeños serían el pueblo pashai (o pasha’i), cuyas áreas de asentamiento están ubicadas al sur de Nuristán, en las provincias de Laghman y Kapisa. El nombre de su grupo deriva del nombre de su propio idioma, una lengua dárdica exclusiva de Afganistán.

Los aimaq (o aimāq o chahār aimāq) son grupos de musulmanes suníes de habla persa. Sus principales áreas de asentamiento se encuentran en el noroeste de Afganistán (Herat, Badghis, Faryab, Ghor y las provincias de Farah) y originalmente llevaron un estilo de vida nómada o seminómada. En la actualidad, la mayoría ha adoptado un estilo de vida sedentario y solo algunos miembros de este grupo se dedican aún a labores de trashumancia.

Existen igualmente pequeñas comunidades de árabes, salpicadas por el norte del país, dentro de las cuales se encuentran las denominadas Sayed (también Sayyid o Seyd), un título honorífico que se otorga a los descendientes del profeta Mahoma.

Como ejemplo de los grupos más pequeños podemos encontrar a los qizilbash (también denominados qezelbāsh), un grupo minoritario chiíta de habla persa cuyos miembros son descendientes de los mercenarios turcos que el mandatario persa Nadir Shah dejó atrás como fuerza de ocupación en el este de Afganistán en el siglo XVIII. O los suníes gavar (o gāwar), que hablan una lengua dárdica similar al kohistani en el norte de Pakistán y que viven en recónditos valles de alta montaña de la provincia de Kunar.

Existen muchos grupos más como los que hablan las lenguas pamir del este de Irán en las regiones más al noroeste de Afganistán: shughni, rushani y wakhi a lo largo de ambos lados de la frontera afgano-tayika, así como sanglechi y munji (que son predominantemente musulmanes chiítas de rama Ismaelita). También la lengua ormuri, que se habla en la provincia de Kunar, y  la parachi, que se habla en dos valles al norte de Kabul (ambos son idiomas del sudeste de Irán). Todos estos grupos lingüísticos minoritarios están condenados a desaparecer por asimilación de otras lenguas más fuertes como el dari o el pasto.

[Imagen: Cpl. Daniel Blatte vía WikimediaCommons].

No quería cerrar este capítulo sin mencionar a varios grupos étnicos de carácter nómada, como los jogi, sheikh Mohammadi, kutana o ghorbat, algunos de ellos emparentados con la etnia gitana que se encuentran en diversas partes de Afganistán. Generalmente, se desempeñan como vendedores ambulantes, artistas itinerantes o adivinos, y llevan un estilo de vida nómada. Aunque tienen sus propias lenguas, también hablan dari o pasto.

Consideraciones finales

Se puede decir que, hoy en día, el ambiente de convivencia entre etnias afganas se ha polarizado enormemente iniciando una carrera entre las mismas para obtener posiciones de mayor influencia y poder. La enorme diversidad étnica y social, lejos de enriquecer al país, ha acarreado muchos problemas en forma de racismo y violencia sectaria.

Otro factor muy importante a tener en cuenta, y ya apuntado a lo largo del artículo, es la influencia externa sobre Afganistán, en buena medida determinada por el hecho de que muchos grupos étnicos del país extienden sus poblaciones más allá de las propias fronteras. En este sentido, Pakistán es el país más influyente a todos los niveles: político, religioso y económico. La zona pastún se distribuye a ambos lados de la frontera, lo que genera fricciones y disputas entre ambos países.

En la zona oeste del país (Herat), Irán apoya fuertemente e influye en la minoría chií hazara y, al mismo tiempo, es destino de una numerosa población refugiada procedente de los desplazamientos masivos que se produjeron durante distintos episodios de violencia y confrontación. Por otro lado, Irán se debate entre el dilema de apoyar a sus correligionarios hazaras, pero al mismo tiempo no desdeña su apoyo a algunas facciones talibanes en lucha contra las autoridades afganas, patrocinadas por su gran enemigo Estados Unidos.

Tayikos de Afganistán [Imagen: WikimediaCommons].

Por último, los países de Asia Central, Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán, poseen importantes lazos económicos y étnicos con Afganistán, especialmente en las zonas fronterizas. En el horizonte se perfila una creciente influencia de otras potencias regionales como Rusia, India y China en un claro afán de jugar un papel determinante en el futuro más próximo del país, que se erige como un importante nudo de comunicaciones entre Asia y Europa.    

En todo caso, determinadas acciones de carácter terrorista entre grupos étnicos tienen una clara intencionalidad de agitar la violencia sectaria. Es el caso de la rama afgana del Estado Islámico, ISIS-Khorasan, que golpea con frecuencia objetivos pertenecientes a la etnia hazara en un claro intento de agitar el conflicto sectario entre suníes y chiíes.

El término “afgano” en sí, lejos de ser un elemento de cohesión, es una denominación que divide, y los miembros de los diferentes grupos étnicos prefieren identificarse como pastunes, tayikos, hazaras, uzbekos o baluchis. La polémica salta de manera recurrente, como a principios de año con el polémico millonario plan gubernamental de implantar una nueva tarjeta de identidad electrónica denominada e-Tazkira (la tazkira es el nombre que recibe el documento de identidad afgano) de cara a las próximas elecciones a celebrar en el país. Las autoridades afganas, controladas por el grupo étnico dominante pastún, pretenden que figure como nacionalidad en dicho documento la afgana, aunque otros grupos, fundamentalmente los influyentes tayikos, se oponen ya que el término se ha utilizado en el pasado para referirse exclusivamente a los pastunes.

Este tipo de polémicas nos lleva a recordar los fantasmas de los peores momento de la guerra civil de los años 90, en que decenas de miles de personas perdieron la vida en luchas en que el componente étnico tenía gran peso.Click To Tweet

El panorama étnico de Afganistán es un complejo tablero de ajedrez en el que los diferentes grupos pugnan por conseguir una situación de ventaja respecto al resto de pueblos. Las alianzas y pactos, tanto en el ámbito interno como en el externo, determinará la configuración del futuro reparto de poder en el país.

La consecuención de un sistema de reparto de poder justo, equilibrado y asumible por todos los grupos es la única solución de cara a que Afganistán supere una situación cuasi-medieval, donde impera la ley de los señores de la guerra y los caudillos locales y de tremenda vulnerabilidad a las influencias de las potencias externas. Solo así Afganistán y sus pueblos podrán tomar las riendas de su futuro.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Alfredo Campos


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