27/05/2018 BARCELONA

¿Cuáles son los 3 principales desafíos de la UE para la próxima década?

[Foto: Daniel Roland/AFP vía mundo.sputniknews.com].
La Unión Europea tiene muchos desafíos que enfrentar, y algunos de ellos salieron a la luz durante la conmemoración del 60º aniversario de los Tratados de Roma. La reunión de jefes de Estado de la UE puso sobre la mesa los problemas más graves e inmediatos: ciberseguridad, crisis de refugiados, y brecha digital.

El pasado 25 de marzo del 2017, los jefes de Estado de la Unión Europea se reunieron en conmemoración de la celebración del 60º aniversario de los Tratados de Roma. Este encuentro representó una ventana de oportunidad para el ejercicio de reflexión sobre el estado de la Unión Europea y, con ello, la construcción de una visión conjunta para los años venideros, contemplando los principales desafíos que se despliegan para el periodo 2020.

El desarrollo de un evento de esta naturaleza fue relevante para identificar que conforme la Unión Europea se posiciona como actor global, es indispensable la toma en cuenta de retos y oportunidades que ofrecen el contexto internacional, el contexto interno y los valores que condicionan el proyecto de integración en el horizonte de 2020 (Arteaga y Palomares 2010:54). Ante ello, es conveniente observar el panorama político global actual, conformado por una miscelánea de acontecimientos, tales como el despliegue de conflictos interestatales y, de forma paralela, aquellos relacionados con la proliferación nuclear, ciberseguridad, migraciones masivas, cambio climático y desastres naturales. A todos ellos se le suma la responsabilidad de la Unión Europea sobre la ocupación de problemáticas globales como la pobreza, desigualdad, inseguridad ciudadana y crisis alimentaria acontecidas en la sociedad internacional. Bajo este panorama, la continuación de una cooperación comunitaria singular resultará imprescindible (2010:55).

En el presente artículo analizamos tres de los principales desafíos de la Unión Europea en el periodo post 2020: Los ciberataques como factor crítico en la seguridad de la UE, la crisis de refugiados, y los desequilibrios entre las zonas rurales y urbanas. El afrontar retos de tal magnitud no solo representará una clara afectación en el presupuesto previsto para el periodo 2020 sino que conllevará de forma simultánea la elaboración de estrategias de los Estados miembros de la UE para contrarrestar sus impactos.

La ciberseguridad

Desde finales del siglo XX, la sociedad se ha visto expuesta a una transformación única en la historia de la humanidad debido a la irrupción de Internet; ésta ha supuesto una revolución que ha transformado las relaciones entre los individuos, actores estatales y comerciales, facilitando la interacción e intercambio de ideas con una libertad y rapidez como jamás había sido posible (Gazapo y Machin 2016:10). Ante ello, es innegable reconocer los múltiples beneficios que el desarrollo de la actividad cibernética ha tenido sobre nuestra sociedad; sin embargo, es claro afirmar que un fenómeno como este conduciría de forma paralela a lo que quizás representa para el día de hoy el talón de Aquiles de la UE: los ciberataques (Machín y Gazapo 2010:16).

Una mirada a los datos estadísticos provenientes de la Comisión Europea da cuenta del acelerado ascenso de los problemas de ciberseguridad a los que se ha visto abocada la Unión Europea. Bajo esta línea se distingue un aumento del 38% de los incidentes de seguridad en todos los sectores desde el año 2015 y, junto a ello, un 86% de ciudadanos europeos que perciben que la ciberdelincuencia va en ascenso. Asimismo, el crecimiento de un fenómeno como este ha estado ejemplificado en casos como Wikileaks y Anonymous, quienes han ejecutado recientemente ciberataques dirigidos a la consecución de una denegación de servicio, la destrucción de datos, o la publicación de información confidencial a modo de protesta o en contra de determinados gobiernos (Consejo de la Unión Europea 2017:3)  Con el desarrollo de acciones como estas se calcula que los ataques informáticos cuestan a la economía mundial unos 400.000 millones de euros cada año (2017:3)

Bajo esta coyuntura, el Consejo Europeo solicitó la adopción inmediata de un planteamiento común de la ciberseguridad en la UE tras el conjunto de las medidas de reforma propuesto por la Comisión Europea en septiembre de 2017. Esta reforma tiene como propósito la aplicación de medidas de la Estrategia de Ciberseguridad y su pilar fundamental, la Directiva sobre Seguridad de las Redes y Sistemas de Información. Entre las principales iniciativas de la misma se despliegan la creación de una agencia de ciberseguridad de la Unión Europea, la introducción de un régimen de certificación de la ciberseguridad a escala de la UE y la rápida aplicación de la Directiva Seguridad de las Redes e Información (2017:4). Asimismo, en aras de desarrollar capacidades de ciberdefensa más sólidas, la UE y la OTAN fomentarán de forma conjunta la cooperación en materia de investigación e innovación con el objetivo de crear una plataforma de formación y educación en esta materia (Comisión Europea 2017:1).

[Foto vía enhacke.com].

La implementación de medidas como estas resultará relevante para la reducción del nivel de afectación de los sistemas informáticos, los cuales tienen el riesgo de verse gravemente afectados por incidentes de seguridad como fallos técnicos y virus, los cuales resultan un tipo de incidentes que cada vez más son difíciles de atajar. Finalmente, con declaraciones como las de Andrus Ansip, vicepresidente responsable del Mercado Único Digital, será posible percibir que la unión de fuerzas entre los Estados miembros de la UE representa la mejor estrategia ante un combate contra los ciberataques mediante la adopción de medidas que logren erradicarlos:

Ningún país puede hacer frente, por sí solo, a los retos de la seguridad. Nuestras iniciativas refuerzan la cooperación de forma que los Estados miembros de la UE puedan acometer juntos estos desafíos. Proponemos también nuevas medidas que potencien la innovación y fomenten la «ciberhigiene” (2017:2)

La crisis de los refugiados

En los últimos dos años, el continente europeo ha experimentado el mayor número de desplazamientos masivo de personas desde la Segunda Guerra Mundial. Mas de un millón de refugiados han llegado a la Unión Europea, la gran parte de ellos escapando de conflictos bélicos efectuados en su país, los cuales ponían en riesgo su vida (Dirección General de Migración y Asuntos del Exterior 2016: 1). Bajo este contexto, la UE implementó una serie de medidas para hacer frente la crisis, entre las cuales se incluyen el tratar de resolver las causas profundas de las mismas al igual que brindar ayuda a aquellas personas necesitadas de asistencia humanitaria.

Un acontecimiento de esta naturaleza ha dado inicio a una serie de debates entre jefes de Estado que discuten la apertura o restricción de inmigrantes dentro de sus fronteras, las políticas que rigen dentro de su jurisdicción y las condiciones que proveen a la gran mayoría de los refugiados conforme a que estos logren una integración multidimensional dentro de su Estado receptor.

Las respuestas de la Unión Europea ante crisis de una magnitud tan alta se han dado de manera veloz y han tenido un enfoque cortoplacista, orientado a la satisfacción de las necesidades básicas de los inmigrantes. En ese sentido, la UE ha destinado más de 10.000 millones de euros del presupuesto de la UE para hacer frente a las crisis de los refugiados.

Refugiados atrapados en la frontera greco-turca [Foto vía National Geographic].

De este modo, desde mayo del 2016 vemos a una UE dedicada a financiar proyectos para hacer frente las necesidades humanitarias más urgentes (2016:2). A pesar de ello, vemos que el esfuerzo por parte de gran cantidad de países de la Unión Europea, haciendo énfasis en el papel de los Estados de Bienestar, no ha sido del todo favorable, pues en muchos casos ha derivado en un sistema asistencialista de los refugiados, en el que la supervivencia de los mismos va a estar condicionada por el accionar del Estado europeo.

Bajo estas circunstancias resulta pertinente considerar la afirmación del filósofo Will Kymlicka, quien señala que los Estados multinacionales no podrán sobrevivir a menos que sus diversos grupos nacionales mantengan su lealtad a la comunidad política más amplia en la que están integrados y en la que cohabitan (1996:53). Tomando en cuenta ello, será necesario el replanteamiento de una política migratoria orientada a la integración multidimensional del migrante, que contemple la dimensión cultural y laboral del mismo frente al Estado receptor, lo que permitiría más tarde la coexistencia pacífica entre ciudadanos natales del país receptor y los ciudadanos inmigrantes.

La brecha digital en las zonas rurales

Durante las últimas décadas, los centros urbanos de los países europeos se han convertido en centros tecnológicos; ciudades donde la red de Internet es gratuita y donde además de ello las líneas de fibra óptica son ubicuas (Vanguardia 2017: 1). La presentación de un contexto como este va a contrastarse con los vecindarios de bajos recursos ubicados en el interior de los Estados junto con las comunidades rurales, siendo estos espacios en los que aún se perciben a grandes poblaciones que luchan una mejor calidad de vida. Ante la observación de una brecha existente entre las zonas rurales y urbanas de la región europea, la respuesta de la UE no se hizo esperar. De este modo, el Comité Europeo de las Regiones instó el 1 de diciembre del 2017 a que el futuro presupuesto para el periodo 2021-2027 aborde mejor los retos que enfrentan las Comunidades Europeas, resaltando entre ellos la brecha digital de las poblaciones rurales.

Los desequilibrios digitales a los que se han visto expuestos ciudadanos rurales fueron abordados el año pasado por el representante del condado ritual de Leitrim, quien señalo los desequilibrios locales a los que afrontan los habitantes de ese territorio:

“Nueve de cada diez hogares sin banda ancha fija están en zonas rurales y ese es solo un elemento en el desequilibrio de los servicios digitales para la gente que, como yo, vive en zonas rurales” (La Vanguardia 2017:3).

La situación de urgencia por parte de un accionar estatal frente a las condiciones de vida de las poblaciones rurales es clara cuando se ahonda igualmente en las consecuencias al largo plazo del desarrollo de un fenómeno como este, entre las cuales están el envejecimiento, la despoblación, la pérdida de empleos y la sobrepoblación dentro de las zonas urbanas. Para la prevención de acontecimientos como estos será necesario la introducción de iniciativas como el financiamiento de la UE de cursos de alfabetización digital destinados especialmente a las personas mayores, impulsando así iniciativas para fomentar el nivel de emprendimiento en estas zonas.

Iniciativas como estas llegaron a calar dentro de la agenda de la UE mediante la irrupción de las declaraciones de actores políticos como el Comisario Europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan, quien afirmo que las áreas rurales en Europa están peor atendidas que las urbanas cuando se trata de acceso a la banda ancha, siendo únicamente un 40% de los hogares rurales que gozan de acceso a Internet en comparación al 76% total de los hogares. Ante un contexto como este se implementó un paquete de medidas con acciones específicas que ha anunciado la Comisión Europea para fomentar el desarrollo en los territorios rurales. Entre las medidas más significativas estuvieron la configuración de oficinas de Competencia de Banda Ancha y el despliegue de misiones de banda ancha a los Estados Miembros. (Red Española de Desarrollo Rural 2017:1)

Finalmente, el reconocimiento de los principales retos de la Unión Europea permite darnos cuenta del rol relevante que mantiene la permanencia de la alianza y el trabajo en cooperación de países europeos conforme al logro de metas conjuntas diseñadas para el enfrentamiento de desafíos de una alta envergadura. Asimismo, vemos que el visualizar a una miscelánea de problemáticas confluyen rápidamente en la agenda de la UE podría dar paso a una futura fragmentación en el presupuesto de la misma, lo que posibilitaría más tarde recortes financieros para la resolución o tratamiento de ciertas problemáticas de la UE. En base a ello, resultara vital que dentro de la negociación de las próximas perspectivas financieras en 2019 se incremente el presupuesto de la UE conforme a que se pueda aportar mayor financiación para combatir sus problemas y desafíos actuales.

 A partir de todo ello, queda claro que los esfuerzos de los jefes de Estado de la UE deberán estar sumidos en aplicar el Programa de Roma, procurando entonces hacer de la Unión Europea una entidad segura, protegida, social, próspera y más fuerte dentro de la escena mundial.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Estefania Anticona

Estudiante de Ciencia Política y Gobierno con mención en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Miembro de la comisión de Investigación de la Asociación Civil Internacia.Correo: [email protected]


One comment

  • Jan Valencia

    21/04/2018 at

    Me gustó el enfoque del artículo y los puntos claros que se dejaron y referenciaron. Felicitaciones Estefanía buen artículo.

    Reply

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