18/01/2019 BARCELONA

Cuerpos racializados, Afroféminas y su no adherencia al 8M

Después del éxito de la huelga feminista del #8M, hablamos del colectivo Afroféminas, agrupación feminista de afrodescendientes que no secundó la movilización por considerarla propia de un feminismo hegemónico, eminentemente blanco, que invisibiliza la lucha de aquellas que sufren una discriminación potenciada: por ser migrantes y precarias, por enfrentarse a la 'racialización' de su ser, y por ser mujeres. ¡Otra perspectiva de este histórico 8M!

“Una persona realmente no puede responder la pregunta de ¿quién soy? sin pensar en lo que otras personas piensan de ella.”

Hazel Rose Markus

El pasado 8 de marzo de 2018 tuvo lugar una manifestación histórica en la que participaron millones de mujeres en muchas ciudades españolas. Para este día de lucha —más que de celebración— la consigna fue clara “sin nosotras para el mundo”. Y así fue: los sindicatos mayoritarios CC.OO. y UGT estiman que 5,3 millones de trabajadores han secundado los paros parciales de dos horas por turno convocados por estas centrales en toda España.

Sin embargo, pese a la masiva concurrencia, no todas las organizaciones feministas se sumaron. Una de ellas fue Afroféminas. Su anunciada ausencia fue un hecho comentado y criticado tanto en redes sociales, como en sus columnas de opinión en eldiario.es.

Pero, ¿qué es Afroféminas?

Según su propia página web, Afroféminas es una comunidad en línea para las mujeres afrodescendientes en la que se promueve que las mujeres, a través de sus columnas de opinión, la literatura, la poesía y el periodismo, entablen un diálogo sincero y constructivo sobre la identidad, belleza y complejidad de la mujer afrodescendiente. Aspiran a educar, inspirar y entretener. Afroféminas da voz a las mujeres negras de habla hispana a través de Internet y otros medios de comunicación.

El 5 de marzo, esta organización anunció y explicó las razones de su no asistencia a un paro que, ellas mismas reconocen, “une a muchas mujeres y está respaldado por un enorme número de asociaciones, colectivos, partidos políticos, medios de comunicación, y todo tipo de entidades. Esta publicación causó casi 100 comentarios que mostraban falta de entendimiento, repudio, pero también apoyo.

Razones de su no adherencia

En su comunicado, como en otros artículos relacionados, expresaron sus razones a través de los testimonios de las líderes de la organización. Testimonios sobre las dificultades que tienen para entablar una conversación en pie de igualdad y para que su situación y demandas sean visibilizadas, a fin de que se preste la debida atención. Las razones se pueden resumir en 4 puntos (relacionados entre sí):

1. Precariedad laboral

Algunas voces en Afroféminas señalaron que dejar de asistir a su empleo precario puede suponer el despido y el miedo a ser expuestas al encierro en un CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). Para muchas mujeres racializadas, la huelga significaría dejar de trabajar en un empleo precario. Cosa que muchas no pueden permitirse. Según Ayomide Zuri, “Se les olvida decir que en este país la inmensa mayoría de las empleadas del hogar son migrantes y racializadas. (…) Cuando hablan de brecha salarial, se les olvida decir que muchas mujeres negras y racializadas solo pueden optar a un tipo de trabajos, porque la primera frontera que encuentran a la hora de buscar un empleo digno es el color de su piel. Y eso es muy importante para mí.”

2. Invisibilización dentro del movimiento

Afroféminas denuncia la escasa atención que reciben sus demandas y propuestas por parte del movimiento pese a estar organizadas y ser una población en riesgo de exclusión social: “la invisibilización de las mujeres racializadas en este movimiento es prácticamente absoluta. Los medios apenas se hacen eco de las posturas de nuestras líderes, e incentivan un feminismo mainstream expresamente blanco.”

3. Racismo y poca sororidad

Afroféminas encuentra que la contradicción principal o que el elemento central de la discriminación no es tanto el machismo, sino el racismo sufrido todos los días y a todos los niveles. De ahí que exijan acabar con el racismo estructural en el Estado español. Sin embargo, esta denuncia no ha calado en el discurso hegemónico de un movimiento feminista español que catalogan como eminentemente blanco. “No hay representación ni visibilización de nuestras posturas, y nuestra principal reivindicación como mujeres racializadas, que es el racismo, se obvia, ya que, en realidad, no se le da ninguna importancia. La brecha más grande es entre blancxs y racializadxs.” Y añaden, “Hasta que no empecemos por ahí, tenemos poco que reivindicar en conjunto”.

4. Interseccionalidad retórica, pero no de facto

Otras de las cosas denunciadas desde Afroféminas, y que se desprende de lo hasta ahora expuesto, es la doble o triple discriminación que sufren las mujeres racializadas. No tanto por ser mujeres, sino por ser racializadas: negras, árabes, latinoamericanas… sufren una discriminación mayor que las mujeres blancas en la escuela, espacio público o en el acceso al empleo; no obstante, sus demandas no son prioridad para el movimiento. Por ejemplo, en el sector doméstico, un 80% de las personas son mujeres, la gran mayoría inmigrantes, de las cuales, sólo 1 de cada 3 cuenta con seguridad social. Ellas advierten en su comunicado: “desgraciadamente la interseccionalidad sigue siendo una palabra que el feminismo hegemónico vacía de contenido cuando la tiene que poner en práctica. Hay un gran número de periodistas, cadenas de televisión y periódicos que están haciendo un gran esfuerzo por la huelga. ¿Cuántos de esos medios tienen personas negras trabajando?”

Brilló por su ausencia

Y sí, lo hicieron. El objetivo de esta renuncia a su participación era, señalaron: “poner en el punto de mira el problema que sigue teniendo el feminismo blanco con las mujeres racializadas y su propio racismo. Sinceramente, pensamos que nuestra postura hará mucho más efecto que una adhesión sin matices. Se ha demostrado que los matices quedan borrados en los medios. No estamos, no existimos. De nuevo invisibilizadas y olvidadas. ¿Acaso no somos mujeres?”

Mediterráneo Digital titulaba el 6 de marzo: “Afroféminas, una organización de negras, no apoya la Huelga Feminista ‘por racista’”, y eldiario.es, así como PlayGround Magazine, se hacían eco de su comunicado. Lograron denunciar el racismo en la sociedad española en el momento menos esperado, rompiendo ligeramente el consenso generado por una justa movilización para el día de ayer.

¿Qué es un cuerpo racializado?

Para comenzar a entender el concepto debemos comenzar por abordar el término “raza”, el cual, según la bióloga Esther Rebato, comenzó a usarse en el siglo XVI y tuvo su auge en el siglo XIX como categoría de la taxonomía (la ciencia de la clasificación) equivalente a subespecie. En la actualidad no tiene validez taxonómica y solo se aplica a los animales domésticos.

Sin embargo, la categoría “raza” es ampliamente utilizada para agrupar a seres humanos de acuerdo a, sobre todo, el color de la piel. Se agrupa así a personas con orígenes muy diversos. Su uso, aunque popular, es sumamente arbitrario y carece de criterio objetivo.

Para entender qué es un cuerpo racializado, podemos acudir al profesor mexicanoamericano Johnson, quien señala, a través de su autobiografía ‘How did you Get to be Mexican’ que la raza no es un problema para aquellos que han asumido una identidad blanca, simplemente no es un factor que complique la vida de uno.

En este sentido, las autoras Paula Moya y Hazel Rose Markus en ‘Doing Race: 21 Essays for the 21st Century’ recuerdan que muchos blancos se sienten cómodos con la idea de que —especialmente— la raza y la etnia son cosas con las que los asiáticos, los latinos y los negros tienen que lidiar, pero que los blancos no. Se consideran a sí mismos como un neutral o estándar, sin raza o etnia, o como miembros de la “raza humana”.

Por tanto, los cuerpos racializados son los de aquellos o aquellas que han sido definidos a través de categorías como “negro”, “latino”, “chino”, “indio”, etc. cuya categorización viene, sobre todo, dada por el color de la piel o ciertos rasgos del fenotipo. Un cuerpo racializado (usualmente por blancos) es una experiencia, vivida usualmente por no-blancos.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Andy Philipps Zeballos

Migrante y mestizo ch'ixi . Científico social. Comprometido con la justicia global, así como con nuevas formas de democratizar la democracia, valga la redundancia y la dificultad. Recuerda, piensa global, actúa local. -Contáctame por [email protected]


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