20/07/2018 BARCELONA

Irán y Estados Unidos: un acuerdo nuclear y una trampa retórica

Frente a la postura negociadora del Grupo 5+1 y del Plan Integral de Acción Conjunta liderado por la Unión Europea, la retórica belicista de Donald Trump amenaza con hacer implosionar el acuerdo nuclear iraní. Sin embargo, mientras Irán mantiene su repudio a las armas de destrucción masiva, EE.UU., sumergido en una 'trampa retórica', deberá volver al cauce de la negociación gracias al contexto de la misma, un contexto marcado por visiones neoliberales y constructivistas.

La República Islámica de Irán cumple con el acuerdo nuclear y se encuentra actualmente sometida al sistema de verificación nuclear bajo supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) en virtud del acuerdo alcanzado conjuntamente por Irán y el Grupo 5+1 (los 5 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU —EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia, y China— y Alemania). No obstante el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump Jr., en su lenguaje visceral y viperino, al que el tiempo nos ha acostumbrado, intenta reabrir la agenda del acuerdo para moldearla hacia una estrategia incoherente e inestable. Tengamos en cuenta que, como dice el dicho, miente más que habla, de hecho miente 5’5 veces al día.

Irán y las razones del acuerdo nuclear

La República de Irán es la segunda mayor víctima, por detrás de Japón, del uso de armas de destrucción masiva. De hecho, Irán sufrió alrededor de 100.000 bajas, tanto militares como civiles, por el uso de armas químicas iraquíes durante la Guerra Irak-Irán de los años ’80. En este sentido, es importante tener en mente que Irán no tomó represalias ante esos ataques. La razón principal reside en las directrices establecidas por los Ayatolás Khomeini, y Khamenei a lo largo de décadas. En el caso de Khomeini, como nos recuerda Nina Tannenwald, éste consideró que las armas químicas estaban prohibidas por el Islam. En la misma línea se expresó el Líder Supremo Khamenei en los años 2004, 2005 y 2010. En el año 2004, el ayatolá declaró el uso de las armas nucleares como inmoral y, un año más tarde, el negociador iraní Sirus Naseri expuso ante la OIEA que la producción, almacenamiento, y uso del armamento nuclear estaba prohibido bajo el Islam. Finalmente, en 2010 es cuando el Líder Supremo fue más tajante, al considerar toda arma de destrucción masiva como representativa del genocidio; y por ese motivo están prohibidas por el Islam.

De hecho, el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) prohíbe el desarrollo del arma nuclear, así como de cualquier tecnología esencial para su desarrollo. El sistema de check and balances es claro y transparente, y en el hipotético caso de que el país violara de manera flagrante el acuerdo, la OIEA podría pedir su entrada al país para proceder a dicho control. Pensemos, al respecto, que el acuerdo se rige por una aproximación neoliberal que incluye una visión constructivista del mismo.

Cuando hablamos de aproximación neoliberal nos referimos a que todos los miembros del acuerdo aceptan la negociación multilateral como legítima y de manera consensuada se dotan de unas instituciones (p.e.: JCPOA, Irán y el G.5+1, o la OIEA) que constriñen las normas y denotan cuál debe ser el comportamiento esperado, y si el acuerdo no se respeta las sanciones vuelven a estar encima de la mesa. Es decir, se trata de la preeminencia de la negociación sobre la coerción: todos los actores aceptan las reglas de juego por muy en desacuerdo que puedan estar y, si no las comparten, las intentan cambiar dentro del marco legítimo.

De la misma manera, el constructivismo en el acuerdo nuclear además de fijar la idea del multilateralismo en el centro del mismo, surge de la llamada ‘trampa retórica’. Es decir, aunque los valores importantes y la argumentación penetren la vida política, comúnmente los actores adoptan nuevas posiciones no porque estén convencidos de sus méritos, sino porque se encuentran escasos de contrargumentos socialmente sostenibles. Si se produjera un desvío discursivo, las ONG principalmente, junto con los estados y organizaciones internacionales, buscarían que el Estado en cuestión fuera responsable de sus actos volviendo a la línea política expresada públicamente. Dicho de otra forma, el acuerdo no enfatiza la imposición de costes materiales, sino que pone en evidencia los riesgos de los costes normativos de su violación.

Por lo que a Irán se refiere, éste ha aceptado y burocratizado la norma, y como ejemplo encontramos su pertenencia al Tratado de No Proliferación Nuclear. Otro ejemplo reciente, y que contribuye a solidificar la posición de la República Islámica, ha sido la aceptación, demostrada con su voto favorable, de la emergencia de una nueva norma dentro del sistema internacional como es el Tratado para la Prohibición de las Arma Nucleares.

El presidente de los EE.UU., Donald Trump Jr., realizando un discurso.

Los límites de Donald Trump, y la sensatez europea

Finalmente, sectores intelectuales y académicos tan reputados como The National Interest, identifican como crítica principal que las restricciones impuestas por el JCPOA tienen una fecha de caducidad (seis años en el caso del desarrollo de mísiles balísticos, ocho en el caso del enriquecimiento de uranio, y trece años en el caso del desarrollo de uranio enriquecido necesario para la puesta a punto de armas nucleares). Por ese motivo, Estados Unidos y su presidente se encuentran en este momento sumergidos en la ‘trampa retórica’ y será cuestión de tiempo que acepten el acuerdo tal y como está redactado porque se encuentran escasos de contrargumentos (pensemos en el Acuerdo de París y la capacidad de California de reafirmarse en el respeto y la vigencia del mismo). Por último, la presidencia de la JCPOA la ostenta Federica Mogherini —alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad—, y mientras mantenga el apoyo explícito de los 28 a su política exterior, la gestión del acuerdo se encuentra en buenas y mesuradas manos, con una visión de género siempre necesaria en la resolución de conflictos.

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Diego Badell


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