21/11/2018 BARCELONA

Terremoto en México: la historia se repite 32 años después

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, en una de las zonas afectadas por el sismo [Foto vía WikimediaCommons].
El pasado septiembre, México fue el centro de atención internacional debido a los tres sismos que sacudieron el país. Una historia que tiene su reflejo en el terremoto de 1985 y que nos obliga a repasar las medidas que se adoptaron entonces, las consecuencias de tales desastres, y la gestión de la ayuda recibida.

El pasado septiembre, México fue el centro de atención internacional debido a los tres sismos con diferentes intensidades, epicentros y daños que se suscitaron. El primero fue casi a la medianoche del jueves 7 de septiembre, con una intensidad de 8’2 grados. El segundo fue poco después del mediodía del 19, el cual fue de magnitud 7’1, y que causó más daños que el anterior por lo acelerado de los movimientos; y el tercero, la mañana del sábado 23, con una magnitud de 6’1 grados.

Las consecuencias fueron, entre otras y a finales de octubre, cuando se escribe este artículo: tres días de luto nacional, 471 fallecidos —entre ellos 21 niños que perdieron la vida al caer una escuela— 155.000 viviendas con afectaciones graves, 12.500 escuelas con daños, y 15 hospitales públicos que fueron desalojados ante un riesgo latente de colapso. En los estados de Chiapas, Oaxaca, Puebla, Morelos, Guerrero y el Estado de México se tienen estimaciones de más de 150.000 viviendas con afectaciones graves, y 537 escuelas habrán de reconstruirse en su totalidad.

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, señaló que 55.000 viviendas y 537 escuelas habrán de reconstruirse de manera total y que para esto se requieren más de 38.000 millones de pesos (poco más de dos millones de dólares estadounidenses), tan sólo para estos rubros, sin tomar en cuenta negocios, empresas, e infraestructura pública.

El registro de la Secretaría responsable del censo de las afectaciones dice que más de 250.000 mexicanos perdieron su vivienda y hoy están en una situación de pobreza patrimonial. Las autoridades, además de los tres días de luto, decretaron la Ciudad de México como zona de desastre natural, con el objetivo de poder acceder a los recursos del Fondo Nacional de Desastres (FONDEN), que administra y resguarda la Secretaría de Gobernación, que para todo el país asciende a unos 6.000 millones de pesos.

Mapa de las zonas afectadas por los sismos [Foto: Elaboración propia del autor]

La solidaridad y el apoyo económico

A las poblaciones afectadas llegaron rescatistas de 24 países con ayuda diversa. De acuerdo a la Secretaría de Hacienda y de Relaciones Exteriores, llegaron a México 122.000 toneladas de ayuda repartida en casas de campaña, víveres enlatados, despensas y medicinas, además de la ayuda humanitaria en forma de equipos de rescatistas que apoyaron en los escombros.

En los momentos más inmediatos, asociaciones civiles, empresas transnacionales y diversas personalidades anunciaron sendas donaciones a la población afectada, de las cuales las más notables fueron las de Walmart de México, con 40 millones de pesos, Samsung, que donó 20 millones de pesos, Facebook, con 18 millones 760.000 pesos, Home Depot, con 18 millones de pesos, y Uber, con 5 millones; todo ello de acuerdo a información difundida por el diario mexicano Milenio. El listado de empresas y personas que donaron a la causa suman varios cientos, lo que nos da una visión general de lo amplia que ha sido la ayuda brindada al país desde distintas partes del mundo.

Hasta mediados de octubre, la Cruz Roja Mexicana reportó una recaudación de 144.446.045 pesos, de los cuales, su presidente Fernando Suinaga Cárdenas, destacó que todos son transparentes y que pasan los distintos procesos de auditoría y revisión hacendaria correspondiente. Esta institución señaló que, a pesar de que se han hecho públicas distintas cantidades a donar por diversas empresas, hay algunas que no se han concretado, en su mayoría, hasta que se establezcan los mecanismos de transferencia de recursos.

También sabemos que de acuerdo al portal gubernamental Fuerza México, y con una descripción más clara en el diario mexicano El Economista, el gobierno ha gastado 6.844.389.946 pesos del Fondo Nacional de Desastres (FONDEN) a “apoyos parciales inmediatos” y a “acciones emergentes” en zonas afectadas con la siguiente distribución:

  • 2.450.78.851 pesos tuvieron como destino Oaxaca;
  • 1.677.793.196 pesos, Chiapas;
  • 688.539.790 pesos, Morelos;
  • 669.162.380 pesos, Ciudad de México;
  • 570.36.138 pesos, Puebla;
  • 384.551.611 pesos, Estado de México;
  • 312.19.364 pesos, Guerrero;
  • 71.105.657 pesos, Tlaxcala;
  • 21.102.958 pesos, Veracruz.

Concierto benéfico: “Estamos Unidos Mexicanos”

Otra actividad de recaudación se realizó el domingo 8 de octubre en el Zócalo de la Ciudad de México. Ésta fue el concierto ‘Estamos Unidos Mexicanos’, cuyo objetivo fue el de promover el apoyo a cualquier forma de ayuda o donativo, sin estar relacionado a una fundación específica. Las instituciones participantes fueron Hábitat para la Humanidad, Love Army México, Save The Children México, Unicef México y Brigada de Rescate Topos Tlatelolco. Sabemos que lo recaudado se entregará también a la Cruz Roja Mexicana.

Recordando el pasado: 19 de septiembre de 1985

Fue hace 32 años que la Ciudad de México era sorprendida, justo a las 07:19 horas, con un sismo de 8’1 grados, que fue calificado como el más mortífero en la historia de los sismos que han sacudido México. De acuerdo al Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tuvo una duración de casi cuatro minutos, de los cuales un minuto y treinta segundos corresponden a la etapa de mayor movimiento.

Las cifras no oficiales dadas a conocer por distintos organismos de la sociedad civil, nos refieren que hubo más de 10.000 muertos, 2.831 inmuebles afectados de gravedad y/o destruidos en su totalidad, y que los daños materiales oscilaron los 8.000 millones de dólares, cifra de 1985, punto interesante para entender la cantidad que supuso teniendo en cuenta la corrección de la inflación 32 años después. También hay estimaciones que indican de que un millón de personas tuvieron que cambiar su lugar de residencia de forma obligada.

La cifra de muertos fue enorme, pero la falta de claridad sobre un número preciso de fallecidos es la muestra de lo que ocurrió: confusión, desesperación y crisis, pues mientras el Registro Civil del Distrito Federal señalaba en 3.692 los fallecimientos, el entonces regente del Departamento del Distrito Federal, Ramón Aguirre Velázquez, estimó que fueron unas 2.500 personas las que habían perdido la vida.

Por otro lado, el Instituto Mexicano del Seguro Social contabilizaba entre 3.000 y 6.000 muertos a consecuencia de los sismos, muchos de los cuales yacían en el parque de béisbol conocido como Parque Delta, del mismo instituto, que se habilitó como una morgue. Al pasar los años, los números fueron creciendo. La Secretaría de Protección y Vialidad del D.F. sostenía que los muertos rondaban los 6.300, y una Comisión Pluripartidista presidida entonces por Sergio Valls Hernández informó las siguientes cifras: 9.089 muertos en el entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México), 37 en Jalisco, 15 en el Estado de México, 10 en Michoacán, 5 en Guerrero, uno en Colima y uno en Morelos, para un total de 9.158 muertos.

El sismo de 1985 fue un parteaguas para los habitantes de una de las ciudades más grandes del mundo. Fue el inicio de la cultura de la protección civil, de los simulacros, y de la identificación de puntos de seguridad en los edificios públicos y privados. Y también fue la época de la reorganización social de la capital del país y del cambio de la reglamentación de la construcción a una que garantizara que las edificaciones pudieran resistir terremotos.

Datos técnicos a tener en cuenta

En el año de 1987, se publicó un nuevo Reglamento de Construcción que incluía normas de emergencia y mecanismos de control más rigurosos para la supervisión de las obras. Y en 1997 se volvió a actualizar el reglamento en el cual se especifican por primera vez los tres tipos de suelo de la Ciudad de México para establecer la resistencia y las características bajo las cuales un edificio debe ser construido para resistir un temblor. Para cada tipo de suelo se permiten distintas edificaciones cuyas variantes son la cantidad de pisos, profundidad (estacionamiento) y su uso, sea habitacional y/o comercial principalmente. La tecnología en materia de construcción también se ha modificado considerablemente y ahora es posible tener edificaciones más resistentes y menos pesadas, sin embargo, faltan estudios que permitan identificar el coste-beneficio de su uso.

Investigadores determinaron que, tras el terremoto de 1985, hubo más de 100.000 viviendas afectadas, y que poco a poco se fueron reconstruyendo casas y departamentos. Estas reconstrucciones se dieron a un promedio de 14.500 por año.

Las características de las casas y departamentos de la ciudad de México se modificaron notablemente tras el sismo de 1985, pues pasaron de ser amplias y de varias habitaciones a departamentos muy chicos, de dos recámaras y sin estacionamiento. Los cambios en la forma de vivir en los mexicanos fueron acorde a la reducción de la extensión de las viviendas que, antes de 1985, eran de más de 100 metros cuadrados y casi todas de no más de tres niveles.

La nueva Ley de Construcción nunca devolvió viviendas en las mismas condiciones que antes, es decir en los lugares donde había casas o vecindades de 10 o 15 viviendas, se construyeron mini-unidades habitacionales en las que se edificaron mini-departamentos de 45 a 55 metros cuadrados, distribuidos en torres de cuatro a seis niveles, con lo que dieron vivienda hasta al triple de familias en espacios realmente reducidos.

Los programas emergentes de vivienda popular se incrementaron, así como el surgimiento de organizaciones que se iniciaron como civiles y que después fueron cooptadas por los partidos políticos de izquierda que gestionaban la adquisición de departamentos “populares” a cambio de una lealtad política, músculo electoral que en las urnas hiciera la diferencia. Fue así como en pocos años el partido oficialista en México perdió presencia en la ciudad capital.

Grupo de rescatistas trabajando después del terremoto [Foto: extraída de RR.SS, contenido viral].

2017: Mirando hacia el futuro

Como se relató al principio del artículo, los tres sismos que sacudieron una parte importante del país ocasionaron daños relevantes en edificaciones de uso habitacional y comercial, daños que implican muchos miles de millones de dólares para ser resarcidos. Pero también, derivado de la experiencia obtenida en 1985 ,ahora México cuenta con políticas públicas que permiten tener un Fondo Nacional de Desastres que provee los recursos necesarios para atacar las problemáticas surgidas.

Afortunadamente, las finanzas en México, si bien no son bastas y prósperas en demasía, sí permiten hacer frente a lo acontecido. Además, el pueblo mexicano es un pueblo agradecido por las muestras de cariño expresadas en donaciones millonarias tanto de empresas y diversas asociaciones nacionales y extranjeras, por lo que parece claro que el país tiene cómo y con qué salir delante de esta situación.

Sin embargo, la sociedad debe vigilar y dar seguimiento puntual a todos los recursos públicos y privados que se destinen a la reconstrucción, y esto debe hacerse principalmente mediante la vertiente institucional y gubernamental que da la Secretaría de Hacienda a través del Portal Fuerza México, en el cual aparecen los desgloses de los recursos que para este fin existen.

Los afectados deben verificar cómo pueden acceder a esta ayuda gubernamental, la cual, gracias a la transparencia y a la presión social que los mexicanos han ejercido durante años, ahora es clara, pero también hay que decirlo, no de fácil acceso.

Así que los ciudadanos de México debemos involucrarnos en cómo acceder a los recursos y no dejarnos sorprender por organizaciones civiles o privadas que nos quieran coaccionar para permitirnos acceder a una ayuda a la que por ley, y en caso de haber sido víctimas de esta desgracia, tenemos derecho. Esta herramienta es doble, pues al estar en línea permite un escrutinio internacional y, en caso de que se haya enviado ayuda, aquí debe de aparecer qué llegó y cómo se utilizará.

Una vez más, México, como en el ’85 y tras otras desgracias, está de pie y puede salir adelante.

Vídeo viral filmado con un móvil donde se ve el momento en que un edificio se desploma [Fuente: RR.SS, contenido viral].

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Manuel Fernando Davila

Ciudad de México. Maestrante en Comunicación de Gobiernos e Instituciones. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (FCPyS). Especialista en Comunicación Política, manejo y entrenamiento de medios. Desarrollo de líneas y mensajes de comunicación. Apasionado de la lectura. [email protected]


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