23/09/2017 BARCELONA

Acoso sexual en Silicon Valley: ¿un asunto de poder?

¿El campo de la tecnología es la cuna de la innovación? No en todos los aspectos. El acoso, la denigración y la discriminación están muy arraigados en lugares como Silicon Valley, donde el 60% de las mujeres reporta haber sufrido acoso sexual. Ésta es la historia de la desigualdad en el mundo tecnológico.

Entre la sociedades occidentales, se extiende la creencia de que cuanto más desarrollada sea una sociedad, más igualdad existe entre quienes la integran. Hoy por hoy, el campo de la tecnología es la cuna de la innovación, ya sea a través de su visión del mundo o de sus métodos de negocio. En consecuencia, en las últimas décadas, hemos visto cómo ha cambiado la manera en la que nos conectamos, interactuamos, compramos, nos transportamos o consumimos. Compañías como Uber, Netflix, Amazon, Apple, Alphabet, Facebook y Tesla, son el atisbo de un futuro, a veces, mucho más cercano de lo que realmente creemos.

Que estas compañías moldean nuestra realidad y, su influencia en el mundo de los negocios, e incluso en la política y la sociedad, es innegable.

Podríamos pensar que “este futuro”, está siendo diseñado por compañías en las que la igualdad y la equidad entre géneros son elementos ya interiorizados. Sin embargo, la realidad es otra: son muchas las noticias sobre los casos de discriminación de género, sexismo, acoso laboral, inexistencia de medidas de conciliación y brecha salarial. A través de sus entornos laborales, se pone en evidencia que el sistema patriarcal rige también a estos grandes moldeadores de la economía mundial.

Incubadoras de la desigualdad

En el apartado Quiénes somos de la web de NCWIT, podemos leer que se trata de una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo es conseguir el aumento de la participación de las mujeres en el área de la computación, sin importar su raza, edad, orientación sexual o discapacidad.

En la edición de 2016 de su informe Women in tech: the facts, se presentan datos bastante llamativos acerca de la representación femenina en la tecnología. Según este estudio, el porcentaje de mujeres que participan en puestos relacionados con la computación ha descendido de manera significativa desde 1991. Y de hecho, en 2015 sólo un 25% de las mujeres ocupaban espacios en el mundo de la tecnología. Además, se puede agregar el siguiente dato: sólo el 6% de las 500 compañías con mayores ganancias de los Estados Unidos (EE.UU.) están dirigidas por mujeres, de acuerdo con Fortune.

Algo parecido sucede cuando hablamos de financiación en el emprendimiento. Un estudio realizado por Gené Teare de Crunchbase apunta que las nuevas compañías tecnológicas con un hombre al frente recibieron, en 2016, hasta 94.000 millones de dólares de financiación; mientras que la financiación recibida por compañías similares dirigidas por mujeres, no superaba los 10.000 millones de dólares.

Estos datos no son simples coincidencias sino el reflejo de las desiguales en las relaciones de poder entre géneros, que se suceden también en el campo de la innovación tecnológica. Recientemente, James Damore, ingeniero de Google, hizo circular un memo en el cual explicaba las razones biológicas por las cuales las mujeres deberían tener un salario inferior al de los hombres. El ingeniero fue despedido de inmediato, al mismo tiempo que la compañía exponía una carta de apoyo a la diversidad y la inclusión.

Sin embargo, las repercusiones de este memo no se hicieron esperar y la misiva de Damore abrió el debate sobre el papel de las mujeres en este campo, todavía firmemente basado en una cultura masculina, dónde la equidad e igualdad entre géneros está todavía muy lejos de ser conseguida, y donde las mujeres siguen siendo, a día de hoy, víctimas de la discriminación de género y/o infravaloradas a pesar de su destacado desempeño.

Ambiente inapropiado en la oficina

Se puede leer, en el Diario Oficial de la Unión Europea, la siguiente definición de acoso sexual:

Acoso sexual: la situación en que se produce cualquier comportamiento verbal, no verbal o físico no deseado, de índole sexual con el propósito o el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo.

Travis Kalanick, ex-CEO de UBER [Foto vía NBC News].

La filial de la cadena de noticias estadounidense, CNN Tech, ha entrevistado este año 2017 a varias mujeres que trabajando en el campo de la tecnológica, han sido testigos o víctimas, en su espacio laboral, de comportamientos inadecuados por parte de hombres. Las formas pueden variar: desde contactos no deseados, proposiciones para mantener relaciones íntimas, o un lenguaje no apropiado con tintes sexuales o denigratorios. Una de las entrevistadas, Bea Arthur, expresaba así de claro, la actuación de un inversor con el que había mantenido una reunión de trabajo:

 Se levantó y me mostró su pene erecto… fue extraño, incómodo; y sobre todo, fue injusto.

Uber, el gigante tecnológico del transporte privado, se ha visto envuelto también este año 2017 en un escándalo que acabó con el despido de más de 20 empleados e, incluso, una campaña desde la sociedad civil con el mensaje: #DeleteUber que fue difundida en las redes sociales. El propio Travis Kalanick, creador y CEO de esta empresa, se vio forzado a renunciar a su cargo ante la oleada de denuncias sobre los comportamientos inadecuados y la brecha salarial entre géneros que sucedía en su empresa.

Otro caso bastante conocido fue el del inversor tecnológico, Pavel Curda, quien en un correo electrónico escribía: Hey G., no me iré de Berlín sin tener sexo contigo, ¿trato hecho?”. Curda envió esta proposición a la emprendedora tecnológica Gesche Haas, poco después de conocerla en una conferencia. La reacción de los usuarios de Twitter no se hizo esperar, y el inversor tuvo que disculparse públicamente alegando que sus cuentas habían sido hackeadas. Sin embargo, a partir de este suceso, muchas fueron las mujeres del sector que se atrevieron denunciar que estas propuestas indecentes y el acoso sexual, no eran casos aislados, sino comportamientos muy recurrentes en su profesión.

Mensaje de Pavel Curda [Foto vía Techcrunch].

Desiguales relaciones de poder: casos particulares

Neil Patel asegura en la revista Forbes, que el 90% de las nuevas empresas no tienen éxito. Este porcentaje es muy parecido también en el área de las nuevas tecnologías. La importancia y el poder que un inversor tiene durante el proceso de poner un negocio en marcha es crucial. Y estas inversiones, ya sean particulares o realizadas por empresas, suelen estar controladas por hombres, según un reportaje de Sarah Ashley O’Brien de CNN.

Según comentan varias de las mujeres entrevistadas en el reportaje de CNN Tech, muchas de las inversiones se consiguen en eventos de negocios y conferencias fuera del horario laboral. Aseguran además, que establecer una relación de confianza con un inversor suele tomar bastante tiempo.

Esta relación es una relación de desigualdad, ya que convierte a los inversores en una especie de todopoderosos, que tienen en su mano resurgir o salvar negocios recién establecidos.

Cecilia Pagkalinawan [Foto vía CNNTech].

Cecilia Pagkalinawan es una de estas mujeres. Ella ha denunciado su caso. En 2001 necesitaba una cantidad de dinero importante para evitar el cierre de su empresa con el consecuente despido de 26 personas, y en una reunión con un inversor fue víctima de acoso sexual, un episodio que involucró tocamientos en las piernas e intentar ser besada sin consentimiento.

Buenas prácticas para exponer esta problemática

Elephant in the Valley es una plataforma electrónica que pretende recopilar información sobre el rol que desempeñan las mujeres en Silicon Valley, la región de EE.UU. con mayor concentración de corporaciones sobre tecnología. Esta página web utiliza encuestas para recopilar datos que ponen de manifiesto importantes desigualdades: el 87% de las mujeres que han contestado estas encuestas, manifiestan haber sido víctimas de mensajes y comentarios denigrantes por parte de sus compañeros de trabajo. El 60% han sido víctimas de algún tipo de acoso sexual y el 65% de quienes han reportado este comportamiento de sus pares masculinos, no se sienten a gusto con el resultado de las acciones tomadas para remediarlo. De hecho, el 39% de las mujeres prefirieron no reportar la situación de discriminación, denigración o acoso, porque no querían que sus carreras se vieran comprometidas, y cerca del 30%, no pudo ni reportarlo porque habían firmado una cláusula de Non-Disparagement; un apartado legal de sus contratos que prohíbe tomar acciones legales que puedan entorpecer el correcto desempeño de la empresa o afectar sus integrantes.

Algunas de las trabajadoras que han denunciado casos de acoso sexual han sido ignoradas, viéndose incluso forzadas a trabajar junto a sus acosadores, y amonestadas por informar sobre los hechos; denuncia Nathalie Molina Niño, Co-fundadora y CEO de BRAVA Investments.

Dando un paso al frente

El campo tecnológico, todavía muy anclado en una cultura sexista, consigue que el hombre mantenga una posición de poder predominante, entre otras cosas gracias a las desigualdades económicas existentes entre hombres y mujeres. De hecho, muchas de las mujeres entrevistadas en el reportaje de CNN Tech, prefirieron exponer sus casos al público sin decir sus nombres, para no verse envueltas en demandas donde las pruebas puedan entenderse como “circunstanciales” y se vean incapaces de hacer frente a las repercusiones económicas de perderlas.

Sin embargo, las consecuencias de la exposición pública de Susan Fowler en su blog Un año muy extraño en Uber, ha incitado a muchas otras mujeres trabajadoras del campo tecnológico a dar un paso al frente y exponer sus historias sin importar que no se hayan tomado medidas legales.

Las palabras del inversor Justin Caldbeck, quien se vio obligado a apartarse de las compañías que ayudó a fundar cuando varias mujeres le atribuyeron episodios de acoso sexual, lo resume muy bien:

La dinámica de poder existente en el campo de la financiación es despiadadamente injusta. La brecha de influencia entre los inversores y las mujeres emprendedoras es intimidante y lamento que mi comportamiento haya perpetrado este ambiente hostil.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

Antonio Anuncibay Zapata

Antonio Anuncibay Zapata (Caracas, Venezuela). Licenciado en Letras e Informática con especialización en Mercadeo. Me apasionan los temas sociales y culturales. Creo que la educación e información adecuada solucionarían muchos de los problemas actuales de la sociedad.


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