23/11/2017 BARCELONA

¿Censura a los medios rusos? El Parlamento Europeo y la propaganda del Kremlin
El hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia [Foto: David Iliff vía WikimediaCommons].

Europa mira a Putin señalando que existen medios de comunicación dentro de la UE que actúan como arma propagandística del Kremlin. Estos medios, financiados desde Rusia, pretenden ser vetados por socavar los valores democráticos europeos.

¿Qué está sucediendo en las instituciones europeas?

A finales de 2016, el Parlamento Europeo sometió a voto una resolución sobre “Comunicación Estratégica” que fue favorecida por 304 de los 691 eurodiputados, mientras 208 se abstuvieron y 179 estuvieron en contra. La resolución elaborada por la eurodiputada polaca Anna Elzbieta Fotyg, miembro del grupo parlamentario Conservador y Reformista de Europa, incluyó el combate a la llamada “Desinformación y Propaganda Rusa”. Esta resolución del Parlamento Europeo apunta a ciertos medios dentro de la UE, pagados directamente por el gobierno ruso, como arma propagandística del Kremlin. Estos medios estarían, entre otras cosas, desacreditando a las instituciones europeas y socavando el discurso europeo basado en los valores democráticos. A continuación, se recoje el artículo 8 de la resolución, donde se identifica a estos medios y sus supuestos objetivos:

“Reconoce que el gobierno ruso está utilizando de modo agresivo una amplia gama de herramientas e instrumentos, como grupos de reflexión y fundaciones especiales (Russkiy Mir), autoridades especiales (Rossotrudnichestvo), cadenas de televisión multilingües (RT), supuestas agencias de prensa y servicios multimedia (Sputnik), grupos sociales y religiosos transfronterizos (ya que el régimen desea presentarse como el único defensor de los valores cristianos tradicionales), y trolls en los medios sociales e Internet para poner en duda los valores democráticos, dividir Europa, recabar apoyo a escala nacional y crear la impresión de que existen Estados fallidos entre los países vecinos del Este de la Unión. Reconocimiento y revelación de la guerra rusa de desinformación y propaganda (…).”

Imagen artística que satiriza la difícil situación política que atraviesa la Unión Europea [Foto: Hannah Mckay vía Reuters].

Esta resolución se refiere a los múltiples usos de los medios de comunicación por los grupos ajenos al bloque. La razón esgrimida detrás de esta resolución es la lucha contra la propaganda de grupos violentos, como la del grupo terrorista ISIS, que difunde vídeos hablando de sus posiciones políticas y morales con el objetivo de reclutar a jóvenes para que se unan a sus filas de combatientes internacionales. Así, eliminar la información que provenga de terceras partes, parece ser la mejor solución para los eurodiputados.

Se comprende, en parte, esta situación dado el caótico momento político que vive Europa, lo que puede obligarla a tomar medidas que pueden ser controvertidas. A la serie de ataques terroristas que se vivieron en diversos países, como en Francia o en Bélgica, se agrega el largo proceso que ha llevado al Reino Unido al Brexit, una separación que dejó a muchos boquiabiertos. Pero que esta situación derive en la censura de medios de información, en este caso rusos, es más que polémico.

El miedo a la influencia de los medios rusos tiene su ejemplo próximo en la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. La victoria de Trump se veía más cerca en medios rusos como RT News o Sputnik, que en medios estadounidenses como CNN, Univision o los propios y renombrados New York Times o Washington Post. Los medios rusos parecían conocedores de la relación Trump-Putin al observar las publicaciones con sus comentarios a favor o menos críticos con las políticas de Trump. Es más, tuvieron una fuerte participación en la difusión de los problemas legales de Hillary Clinton con el FBI sobre la filtración de correos privados, como la entrevista desde la reclusión en la embajada ecuatoriana del Reino Unido de Julian Assange, cara y prácticamente único vocero de Wikileaks, página que recibió los documentos con los mensajes de Clinton a diferentes personalidades políticas. Con esta publicación iniciaron los problemas legales de la candidata demócrata con el FBI.

¿Por qué puede ser difícil comprender la intervención de Rusia en EE.UU.?

Hillary Clinton, que perdió la contienda presidencial contra Donald Trump, ha lanzado acusaciones contra Rusia de influir en las elecciones estadounidenses en favor de Trump [Foto: Chang W. Lee vía The New York Times].

El simple hecho de mencionar Rusia en la nación de las barras y estrellas ya se torna en una polémica. El “temor ruso” en aquel país continúa vigente hoy en día. Por un lado, la instrumentalización de Rusia en la política estadounidense tiene una larga trayectoria, y se ha usado en varias ocasiones como una forma de represión interna y de creación de identidad nacional, usando al otro para la definición del grupo. Basta con ver como en los debates entre los candidatos presidenciales se utilizaba como herramienta de ataque el mencionar la relación del contrincante con algún agente ruso. ¿Pero, qué hizo que las instituciones de inteligencia tuvieran que intervenir en la investigación? La ideología.

En la mayoría de los casos, si no en todos, Rusia ejerce una fuerte influencia política en su esfera regional próxima, ligada al Moscú de hoy por su pasado soviético común. Sin embargo, que hoy el presidente ruso, Vladimir Putin, se encuentre apoyando a un candidato de Estados Unidos que representa a grupos cercanos a la extrema derecha se sale de lo cotidiano.

El clamor ultraderechista ha ido creciendo en los últimos años, reforzado porque las posibilidades de gobernar son creíbles. Sin embargo, la resurrección de esta corriente ideológica está más relacionada con el cambio del status quo imperante. Al menos en Europa y en Estados Unidos, después de la Segunda Guerra Mundial, el clima político no permitía este tipo de expresiones por su estrecha relación con la ideología fascista, cuya derrota fue la base del nuevo Occidente. En la actualidad, se vive un panorama político similar en Europa y Estados Unidos, donde los frentes antes opuestos se unen contra el llamado populismo de extrema derecha. Así socialistas y conservadores se ven coqueteando en sus respectivos comicios electorales.

En este contexto, los políticos europeos buscan prevenir un problema más en este proceso de cambios; la Unión Europea toma una medida desesperada al elegir la censura informativa, en un contexto polarizado donde nuevos partidos políticos amenazan el orden establecido después de la Segunda Guerra Mundial. Además, el componente digital de la comunicación hace este proceso mucho más complicado.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo francés, Emmanuel Macron [Foto: AP vía Telemundo].

La “problemática rusa” en Europa fue recordada hace poco en la reunión de Putin con el recién electo presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien le mencionó al presidente ruso que “ni Rusia Today, ni Sputnik se han comportado como periodistas, se han comportado como órganos para influir a través de la propaganda falsa, de la desinformación”.

En este baile de medios y de resoluciones políticas, donde la libertad de expresión parece más un juguete que un derecho, las dos partes en liza tienen algo en común. Ambas se encuentran manipuladas por los intereses políticos de sus dueños. Por ejemplo, ciertas cadenas televisivas estadounidenses tuvieron una participación más que relevante en las últimas elecciones. En los meses precedentes a los comicios presidenciales, se podía ver como los colosales medios se inclinaban según su “cliente”. Pero para ser justos, ambas partes han manifestado un juego de difusión de información demasiado sesgado. Si no sabían que los medios tenían favoritos, veamos como The New York Times da su respaldo a la candidata demócrata con un artículo firmado por el propio editorial.

Estando la libertad de expresión consagrada en las declaraciones de derechos humanos y políticos más importantes, nos queda estar pendientes de los movimientos que se susciten en las próximas elecciones europeas. Vimos ya como Marine Le Pen no pudo llegar a la presidencia francesa, deteniendo por el momento este fervor nacionalista y xenofóbo. El pasar del tiempo nos dirá si esta temporada de ajetreo político sembró alguna semilla que pueda florecer en poco o en mucho tiempo, y todo esto ante una situación en la que se aúna un bloque dividido, países con economías estancadas, paros laborales, una guerra en Siria y una crisis de refugiados.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

Pedro Jarrin

Ciudad del Carmen, Campeche, México. Lic. en Ciencias Políticas y Adminstración Pública. Escritor e Investigador Político.


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