25/09/2017 BARCELONA

“Creer que la mejor manera de resolver un conflicto es establecer una democracia comporta una falacia”

"Explicar el surgimiento de ISIS sólo a través de los errores que ha cometido Occidente en la región es erróneo." Observamos Siria analizando los entresijos, actores e intereses de la guerra que está cambiando la geopolítica mundial entrevistando al profesor e investigador Pablo Pareja.

Entrevistamos a Pablo Pareja, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España) y en el Instituto Barcelona de Estudios Internacionales (IBEI), y experto en Relaciones Internacionales de Asia Oriental, política exterior china, seguridad internacional y teoría de las Relaciones Internacionales.

*Para ver la primera parte de la entrevista, haz click en el siguiente enlace: Analizando el escenario internacional asiático: entrevista al profesor Pablo Pareja

  • Pasemos ahora a la Guerra de Siria. ¿Qué facciones hay ahora mismo en combate en Siria?

Voy a ser especialmente prudente porque no soy experto en Siria. Creo que más que facciones, nos encontramos con matrimonios de conveniencia, alianzas que son muy débiles. Por una parte, tenemos el gobierno de Bashar al-Assad, que cuenta con el apoyo de buena parte del ejército oficial, y con el apoyo tácito —algunas veces más explícito— de la pequeña comunidad cristiana que vive en Siria porque encuentra en al-Assad a un líder que los ha protegido; por otra parte encontramos al ISIS, que mantiene ocupado una parte del territorio; y por otro lado tenemos las fuerzas de oposición que, en este caso, hablar de unidad es complicado… porque las fuerzas opositoras son muy diversas, y quizá sólo las podemos equiparar en cuanto a su animadversión por al-Assad o el Daesh, pero entre ellas serían incapaces de ponerse de acuerdo.

Por tanto, a nivel doméstico nos encontramos tres grandes grupos: Daesh, las fuerzas opositoras, y el régimen de al-Assad. Todo ello complicado por la posición equidistante, o más o menos intervencionista, de los países vecinos; y la intervención de las grandes potencias. En este caso, Rusia y EE.UU., que juegan un papel importante, el Reino Unido, Francia, o Irán… que distorsionan aún más la situación. Así que, ¿cuántos actores encontramos en la Guerra de Siria? Es difícil de decir, estamos hablando de una pluralidad de actores tan diversa que incluso algunas de las partes no son conscientes de todos los actores que hay implicados en el conflicto en el que están inmersos.

  • ¿Por qué Rusia da apoyo a al-Assad? ¿E Irán?

Hay diversas razones. La opción fácil sería hablar de los posibles intereses geoestratégicos y energéticos que pueda tener Rusia en la región o en Siria, que sin ser un país especialmente rico en esta materia, no deja de tener valor. Pero yo me atrevería a decir que el interés ruso en Siria es doble: por un lado, podríamos decir que tiene un interés interpuesto. En la medida en que Irán es aliado de Siria, y Rusia tiene una muy buena relación con Irán, hay una cierta protección extendida. Es decir que, en su defensa del régimen de Bashar al-Assad hay un intento de mantener el status quo que, a través de Irán, favorece la posición rusa en la región. Este status quo, esta situación, puede ser buena o mala, pero en todo caso es conocida y no perjudicial, y favorece el mantenimiento de cierta hegemonía que pueda tener Rusia en la región.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo iraní, Hassan Rouhani, en un encuentro en marzo de 2017 [Foto vía mundo.sputniknews.com].

En todo caso, yo no diría que Rusia, o Putin, están encantados con Bashar al-Assad, y los analistas que dicen que entre ellos hay una relación cordial creo que pierden parte de la imagen. Creo que en el interés ruso hay, sobre todo, el miedo a lo desconocido. Quizá al-Assad no les entusiasma, pero ya le conocen, ya saben cómo negocia, qué quiere, cómo tratar con él. Mientras que si ahora se impone otro régimen; o las fuerzas de oposición erigen un gobierno inestable, sin un líder claro; o pasa como en Egipto, donde llega un régimen que no se deja controlar; o se impone un aliado de EE.UU.… como los escenarios alternativos son poco prometedores, nos quedamos con lo que tenemos.

Y, por otra parte, creo que hay también una voluntad de reivindicación de la hegemonía regional, o de parar los pies a EE.UU. en la región. EE.UU. ha intervenido en Irak, en Libia —junto con los aliados europeos—, y conviene frenar su participación porque, en caso contrario, esto será campo abierto. Y tengo la sensación que Rusia, más allá de sus intereses energéticos o su relación con Irán o mantener un régimen que le es más o menos favorable, tiene una voluntad de hacerse fuerte y decirle a EE.UU. que no todo está permitido y que no va a permitir que este país haga todo lo que quiera en esta región.

  • Ahora vamos al otro lado, ¿por qué EE.UU. da apoyo a los kurdos?

Esta es una pregunta complicada. Bueno, por qué da apoyo AHORA a los kurdos. Probablemente hay varios motivos. Por un lado, la propia posición de los kurdos en la Guerra de Irak, durante el año 2003 y 2008, un conflicto controvertido desde el punto de vista de la legalidad internacional, pero incluso desde el punto de vista práctico. Es decir, son muchas las voces que cuestionan la pretendida victoria de EE.UU. Si bien militarmente arrasó Irak, es cuestionable que consiguieran todos los objetivos que se habían planteado o que, posteriormente, hayan estabilizado el país. Por tanto, en un contexto legal y prácticamente controvertido, especialmente para EE.UU., la posición de apoyo de los kurdos en contra del régimen de Saddam Hussein ha hecho de ellos unos aliados inesperados, y esto ha servido para establecer una conexión, una relación que, ahora, se ha enfortecido por el repudio de los kurdos al Daesh.

Recordemos que los kurdos son los primeros que alertaron del peligro del Daesh en la zona y los primeros que lucharon activamente contra ellos, poniendo en peligro incluso su propia supervivencia. Y esto, con el tiempo, ya sea por su expertise o por el hecho de que es difícil encontrar aliados en la región, ha hecho que los kurdos se hayan convertido en unos aliados inesperados y a veces problemáticos para EE.UU. —porque deben encontrar un equilibrio muy difícil entre dar apoyo a los kurdos y al mismo tiempo a Erdogan.

Sin embargo, si yo fuera representante de los kurdos no creería que ésta es una alianza llamada a perdurar en el tiempo. Esto es sólo una coincidencia contextual de intereses y es lo que ha permitido la cooperación. Creo que cada una de las partes, EE.UU. y los kurdos, quieren cosas distintas pero que, por el momento, para conseguir lo que quieren pueden articular una estrategia común. Por tanto, tienen una cooperación estratégica no fundamentada en una relación de confianza. Y, en el momento en el que una de las partes conseguida sus objetivos, o vea que hay otra estrategia más eficaz para llegar a ese destino, seguramente terminará con esta relación.

Tropas de las YPG, principal milicia kurda junto con las YPJ, en Rojava (Kurdistán sirio) [Foto vía kurdistan24.net].
  • ¿Crees que es posible que suceda como en Irak, que los kurdos han ganado autonomía después de su campaña militar?

Esto es difícil de prever porque en este caso, la diferencia… claro, es que cuando hablamos de los kurdos, hablamos de un pueblo muy disperso. Es decir, en Turquía lo tendrán difícil porque se enfrentan a un régimen que no muestra signos de debilidad y Erdogan no está dispuesto a ofrecer una mayor autonomía. Y en otros países quizá sí que puedan conseguir una mejor posición porque estaríamos hablando de gobiernos o regímenes más débiles.

Pero, ¿cuál será el saldo que obtendrán los kurdos si se produce una victoria de Occidente contra el Estado Islámico? Partes del pueblo kurdo pueden salir beneficiadas, y otras pueden quedarse como están e incluso salir perjudicadas porque en el momento en el que desaparezca la amenaza del ISIS, puede que… imaginemos que Turquía decide tomar medidas más duras contra los kurdos y, en ese momento, EE.UU. ya no necesita tanto su cooperación, no sé si estarán tan dispuestos a enfrentarse a Turquía.

Por tanto, creo que los kurdos saben que el equilibrio es difícil y que no son tan naif como para pensar que una victoria contra el Estado Islámico comportará necesariamente una mejora de su situación. Ellos saben que pasarán a un escenario diferente y, después de haber sido perseguidos durante tanto tiempo, probablemente piensan que el nuevo escenario no será peor que el actual, pero no necesariamente mejor.

  • ¿Cuál es el papel de Turquía en la guerra en Siria?

Creo que es el papel que ella misma quiere jugar, el que la Unión Europea quiere que juegue y que le permite jugar, y el papel que los EE.UU. necesitan que juegue. Hay una confluencia de diferentes intereses.

Yo no diría que Turquía es uno de los actores más destacados o que más contribuye a la inestabilidad de Siria, creo que sería injusto poner sobre la espalda de Turquía la responsabilidad internacional de lo que pasa, porque creo que el país es verdugo y víctima de lo que está pasando en la región… pero en ningún caso contribuye a la estabilización de la zona.

Turquía podría haber aprovechado esta situación para erigirse en actor responsable de la región, y ha optado por no hacerlo, por no asumir este papel de mediador conciliador. Ha optado por una vía más dura en el marco del conflicto. Y creo que este papel, que en parte ha sido escogido por el propio gobierno y al que en parte se ha visto abocada por las presiones occidentales, hace que empeore la situación.

  • Volviendo a unos años atrás, ¿cómo crees que nació Estado Islámico? Algunos analistas hablan de la injerencia de EE.UU., que ha provocado un resentimiento en la población, que al final ha acabado transformando una insurgencia en el actual ISIS.

Sin quitar responsabilidad a las acciones que ha llevado a cabo Occidente, sobre todo EE.UU., creo que tratar de explicar el surgimiento de ISIS sólo a través de factores exógenos, o sea a partir de los errores que ha cometido Occidente en la región y en el mundo, es erróneo. Me explico, no digo que no haya habido errores o acciones que sin duda no han contribuido a mejorar la situación; es evidente que la intervención en Irak y que algunas acciones en Libia o en la región no han sido las más acertadas, pero creo que sería injusto decir que esto explica el por qué del surgimiento del Estado Islámico.

El líder del ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, proclamando el Estado Islámico en la gran mezquita de Mosul, en junio de 2014 [Foto vía ruizhealytimes.com].

Primero, porque errores similares se han cometido en otros territorios y esto no ha dado lugar a una fuerza igual, por tanto, cumpliéndose la misma condición, el resultado ha sido distinto. Y, por otro lado, porque no podemos ignorar algunos factores endógenos, más estructurales: la propia transformación de al-Qaeda, que estaba agotada, y de otros grupos terroristas que se habían dado cuenta que sin un territorio propio su estrategia estaba muy menoscabada. Es decir, a pesar de todos los fracasos que han acompañado la ‘guerra global contra el terrorismo’, ha habido algunas victorias que han puesto de manifiesto la debilidad de una organización aterritorializada, y esto ha hecho que la propia organización decida cambiar de estrategia.

Y, evidentemente, el surgimiento del Estado Islámico tampoco se entiende sin el apoyo de una población —dividida, porque no toda le ha dado apoyo— que ha dicho basta, Occidente no nos está ofreciendo nada y nosotros nos encontramos con un grupo que como mínimo nos está proveyendo de algunos bienes básicos. Así, la ampliación de la zona de control del ISIS no se entiende sin una población, a veces muy atemorizada, y que otras veces ha mirado hacia otro lado.

También se explica por una economía muy débil, una falta de salidas, de opciones… es decir, hay mucha gente que se ha encontrado sin una salida laboral, y ha visto que la manera de progresar económicamente y socialmente era afiliarse al ISIS, y ha visto en el Estado Islámico una oportunidad de negocio, por muy raro que pueda parecer. A nosotros nos puede parecer extraño pero hay gente que, fruto de la desesperación y más allá de sus convicciones religiosas o su proximidad a las tesis del ISIS, ve en el grupo su única salida, y si no es esta opción, su alternativa es malvivir.

Pero, ¿quita esto la responsabilidad de las manos de EE.UU. u Occidente? No, evidentemente. Pero creo que no es el único factor para entender el surgimiento del Estado Islámico.

  • ¿Cuál es el rol del Consejo de Seguridad de la ONU en Siria?

Aquí, como siempre, podemos ver el vaso medio vacío o medio lleno. Medio vacío: es evidente que Naciones Unidas está muy menoscabada. El Consejo de Seguridad hace lo que los estados miembros deciden, o no, y lo hemos visto en el caso de las resoluciones sobre Siria: no hay acuerdo de ningún tipo entre Rusia, China y los EE.UU. —junto con Reino Unido y Francia— y, en este sentido, hemos encontrado un Consejo de Seguridad dividido, incapaz, que responde tarde y de forma incompleta y que, por tanto, no ayuda especialmente a la legitimación de las Naciones Unidas como fuerza pacificadora o mediadora en el mundo.

Reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en la sala reservada para el mismo en la sede de Naciones Unidas de Nueva York [Foto vía amnesty.org.nz].

El vaso medio lleno: poco a poco, y creo que en este sentido está pasando una cosa similar a la que sucedió en el contexto de la Guerra de Irak de 2003, aún sin haber sido capaces de dar una solución satisfactoria, las declaraciones del Secretario General e incluso algunos de los debates en el Consejo de Seguridad tienen una función deslegitimadora de algunas acciones. Es cierto que alguien podría decir que aunque haya esta función deslegitimadora, los distintos actores han hecho lo que han querido… sí, el Consejo de Seguridad no ha conseguido frenar ciertas acciones, pero las ha situado en un plano de ilegitimidad muy importante.

Voy a coger el ejemplo que citaba antes sobre la Guerra de Irak. El Consejo de Seguridad y el Secretario General, en su momento, no fueron capaces de frenar la intervención de los EE.UU., España y Reino Unido en Irak, pero no les salió gratis. Pagaron un coste de legitimidad que, por ejemplo, se vio reflejado en la ‘obligación’ que tuvo Obama de rehacer las relaciones diplomáticas de los EE.UU., de reconstituir la imagen del país… esto, en parte, se debe a un Consejo de Seguridad que no se doblegó ante los intereses de los poderosos. Sí, no fue capaz de frenarlos, pero no les dio este amparo legitimador.

Creo que en el caso de la Guerra de Siria, nos encontramos con una situación relativamente parecida. El Consejo de Seguridad no consigue poner orden, no consigue llegar a acuerdos definitivos que lleven la paz al territorio, pero tiene un elemento deslegitimador, sirve como una fuerza moral. Así, si uno es más optimista puede pensar que, poco a poco, el Consejo de Seguridad va construyendo una cierta narrativa que hace que algunas acciones cada vez más sean percibidas como injustas o ilegitimas por buena parte de la población.

  • Para acabar con el tema de Siria, una opinión personal: ¿cuál es la posible solución al conflicto? ¿Ésta pasa por al-Assad?

¡Uy, si yo tuviera una solución seguramente la habría compartido con alguien…! Es difícil… yo tengo la sensación que a veces, y con la experiencia reciente de las Primaveras Árabes y las experiencias en Oriente Medio… y lo que diré ahora sé que es controvertido: a veces Occidente ha querido resolver muchas cosas de golpe. Claro, uno podría preguntarse: ¿estás poniendo en cuestión la estrategia liberal-democratizadora?, ¿estás cuestionando la necesidad de actuar como fuerza democratizadora?, ¿o estás defendiendo regímenes dictatoriales? No, pero tengo la sensación que creer que la mejor manera de resolver un conflicto es establecer una democracia comporta una falacia. Ya que democratizar un país sirve para resolver unas cosas, pero no necesariamente resuelve un conflicto latente. Incluso me atrevería a decir que, en el corto plazo, introducir desde fuera, importar una democracia, puede acentuar las tensiones de conflicto que ya existían. En este sentido, creo que la Unión Europea, y Occidente en general, durante un tiempo se han obsesionado con la receta de la democratización, y han pensado que la manera de resolver todos los problemas era introducir regímenes democráticos.

Ahora bien, volviendo al caso de Siria: ¿pasa la solución por mantener a Bashar al-Assad? Creo que no. Pasa por un compromiso a corto, medio y largo plazo. Pasa por resolver la amenaza más inmediata, es decir luchar contra el ISIS, y para ello necesitamos de cierto apoyo de al-Assad —nos guste o no—, aunque esto no significa ser amigo de al-Assad, sino que hay que presionar a al-Assad con toda la fuerza posible —y cuando digo esto, no me refiero a la fuerza militar— para que él mismo ponga fin al régimen que lidera. Es decir, creo que Occidente tiene que buscar una salida que ponga fin a un desafío global y, al mismo tiempo, acabe con lo que es un desafío regional o local.

¿Que será difícil obtener un compromiso por parte de al-Assad porque libremente no querrá dejar el cargo? Evidentemente, será complejo, pero creo que Occidente, e incluso si se incorpora a Rusia y se la hace partícipe, tiene recursos y habilidades suficientes para encontrar soluciones… y que no necesariamente pasan por escoger entre dos demonios: o quedarse con el Estado Islámico o con Bashar al-Assad. Seguramente, al ISIS no se le puede ofrecer ninguna salida… y a al-Assad no se le puede poner un palacio. Hay que buscar una vía en la que él mismo salga del régimen en el que está instalado.

*Para ver la tercera parte de la entrevista, haz click en el siguiente enlace: Una mirada global: repasando los focos de conflicto internacional

Ésta es una entrevista sin ánimo de lucro.

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