Entrevista con Barbijaputa: “Adquirir conciencia feminista es un proceso que no acaba nunca”

Entrevista realizada por Almudena Díaz y Elena Couceiro.

247.000 personas en Twitter siguen a esta tuitera que se ha convertido en todo un referente del feminismo. Ha escrito tres libros: el primero de ellos infantil, El Planeta Lilaverdía, además de la novela La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal  y, más recientemente, el ensayo Machismo, 8 pasos para quitártelo de encima, que, como cuenta en esta entrevista, “está dirigido a hombres, que son los beneficiados del machismo. Había leído infinidad de libros feministas y ninguno les interpelaba a ellos directamente, y me daba mucha rabia, así que me animé a escribir uno yo”.

Hablamos con Barbijaputa sobre conciencia feminista, violencia de género, individualismo y liberalismo… e incluso de referentes feministas y de cine. ¡Una entrevista breve pero intensa!

  •  ¿Cómo y cuándo te nació la conciencia feminista? 

Poco a poco. No creo que nadie adquiera conciencia de nada en un día o con un solo hecho. Es un proceso muy largo. Y teniendo en cuenta que estamos rodeadas de mensajes machistas, diría que ese proceso no acaba nunca.

  • ¿Cuándo tomaste la decisión de escribir sobre feminismo en los medios alternativos? ¿Por qué decidiste después pasar a los libros?

Pues no ha sido nada pensado o decidido conscientemente, la verdad. Ya escribía sobre otros temas en algunos medios y lo único que hice fue ir adaptando a mis opiniones la conciencia que iba adquiriendo. Escribir un libro ya es otro tema, cronológicamente vino después, pero es algo que había querido hacer siempre, desde niña. Siempre me ha gustado mucho inventar [se ríe].

  • Tu último libro, Machismo, 8 pasos para quitártelo de encima, es una especie de auto-guía para ayudarnos a visibilizar nuestros comportamientos machistas y hacerles frente. ¿Por qué te decidiste a escribir un libro así? 

Está dirigido a hombres, que son los beneficiados del machismo. Había leído infinidad de libros feministas y ninguno les interpelaba a ellos directamente, y me daba mucha rabia, así que me animé a escribir uno yo, usando además las típicas excusas que me han dado durante años a través de Internet para intentar demonizar el feminismo, y las he ido poniendo a lo largo del libro y desmontándolas. Ya sabes, falsos datos, falacias, etc.

  • Dices en este libro que con “solidaridad de género y sororidad” el patriarcado tendría los días contados. ¿Cómo va la cuenta atrás desde que empezaste a escribir sobre estos temas? 

Bueno, supongo que a la misma velocidad que desde el 15M, que fue el verdadero revulsivo.

  • En tu libro hablas de que las mujeres ponemos una especie de muro que nos separa de las que sufren violencia de género (“yo eso no lo consentiría, a mí no me ponen una mano encima…”). ¿ Crees que la imagen que nos transmiten de las víctimas de violencia de género los medios y las instituciones —“como mujeres desvalidas”— contribuye a ello? ¿Cómo podemos derribar este muro?

Hay dos problemas, en mi opinión: por una parte, la desinformación de instituciones y medios de comunicación, que siempre nos han confundido con la violencia de género, haciéndonos creer que son palizas que dejan moratones visibles. Y, por otra, creo que el individualismo y el liberalismo han hecho la otra parte del trabajo, esta vez haciéndonos creer que todo depende de nosotras y no de la sociedad: si tú eres de X manera, estás libre del machismo en todas sus formas, desde la discriminación a la violencia física. Recae así, además, toda la responsabilidad en la mujer, diciéndole claramente: si alguna vez la sufres, algo has hecho mal, porque todo dependía de que fueras “fuerte”, “optimista”, “autosuficiente”. Esto cargará de culpa a la víctima y hará que se esconda, se avergüence, se culpe. Para derribar ese muro, en mi opinión, es necesario que nos organicemos, tejer una red feminista entre nosotras, hacer comunidad.

  • Son frecuentes los casos de mujeres que dicen “yo no soy feminista, yo creo en la igualdad”.  Ya se ha hablado mucho de esto pero queremos saber tú opinión: ¿por qué crees, hoy en día, que se supone hemos avanzado tanto en la liberación de la mujer, que hay todavía tanto miedo al feminismo, incluso entre las propias mujeres? ¿Cómo construir entre las mujeres esa “conciencia de clase”?

Portada del libro ‘La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal’, de la twittera feminista Barbijaputa [Foto vía Barbijaputa].

¿Cómo vamos a conocer la historia del feminismo y todo lo que han hecho por nosotras otras mujeres si desde las leyes educativas hasta la Historia misma la han diseñado ellos? Han eliminado referencias (o más bien, dejaron de recoger siquiera) femeninas, invisibilizándonos en cada texto histórico, en cada hecho, y ahora en cada libro de texto. De eso sabe mucho Ana López Navajas, a la que entrevisté tras su premio Avanzadoras.

Para construir una conciencia de clase o de género es vital que desde el colegio se les forme en este sentido, pero obviamente no hay ningún interés, porque eso significaría crear personas problemáticas para lo establecido, personas que serán críticas y no se dejarán manipular.

  • Otro ejemplo de barrera que vivimos es la de no ser conscientes de los comportamientos machistas que nos rodean. ¿Qué crees que habría que hacer para que nosotras mismas fuéramos conscientes de que estos comportamientos sí son machistas (y mucho)?

Escuchar y conversar con feministas. Leer sobre feminismo.

  • Algunas chicas —incluso algunas con conciencia feminista como nosotras, que caímos en un primer momento— vimos bonita la historia del chico que puso carteles para encontrar a la chica del tranvía. ¿Qué podemos hacer para reconocer, y educar a las generaciones venideras, para que reconozcan que este tipo de actos ‘supuestamente románticos’ son en realidad comportamientos machistas resultado de los cuentos sobre el amor que hemos mamado desde pequeñas?

Pues primero desprendernos nosotras de la intoxicación machista a la que nos han sometido. Verbalizarlo, compartir experiencias con otras, abrirnos los ojos unas a otras.

  • Seguimos de cerca tu serie en Píkara Magazine en la que revisas películas con las gafas violetas. ¿Nos puedes decir cuál es la revisión que más te ha decepcionado? ¿Y la que más te ha sorprendido para bien? 

La que más me ha decepcionado es La Princesa Prometida. La que más me ha impactado para bien fue Tomates Verdes Fritos, la cual ya me pareció feminista en su momento pero pensé que después de las gafas moradas algo habría que podría fallar; pero no, es aún más ‘cañera’ de lo que creí cuando la vi de adolescente.

  • ¿Cómo se lleva ser un referente del feminismo en Internet? 

No sé muy bien cómo de referente soy, sé que me lee mucha gente pero no sé si eso afecta más o menos a las vidas de quienes me leen.

  • Recomiéndanos tres proyectos o referentes del feminismo actual que te hayan enamorado en los últimos años. ¡Queremos  buenas prácticas y casos que admirar!

Pues Ana López Navajas fue un gran descubrimiento y ha hecho un trabajazo impagable. Chimamanda Ngozi también me ha enamorado, es una feminista radical negra que escribe muy clarito. Y Beatriz Gimeno me parece imprescindible también.

Ésta es una entrevista sin ánimo de lucro.



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