Chechenia, un infierno para las personas LGBTIQ

"Las madres chechenas lloran a sus hijos", representación que se llevó a cabo, el 1 de mayo de 2017, en San Petersburgo, para protestar contra la persecución del colectivo LGBTIQ en Chechenia [Foto vía WikimediaCommons].

Chechenia se ha convertido en un infierno. Que las personas LGBTIQ, o aquéllas tildadas de tener “comportamientos homosexuales”, sean violadas sexualmente con cascos de botellas, apedreadas, apaleadas, electrocutadas y asesinadas en Chechenia es algo normal. Ya que la discriminación, el hostigamiento, la persecución y el odio contra las personas homosexuales y de orientación sexual “no tradicional” son la norma en la República Caucásica de Chechenia. Los tabúes familiares instaurados en la psique social de las regiones musulmanas del Cáucaso, junto a un fatigoso lastre de estereotipos basados en patrones religiosos heterosexuados y una férrea doctrina binaria, de la mano a una mayúscula marginación de Estado, hacen que la población LGBTIQ de Chechenia viva en carne propia un verdadero infierno.

Parece que un brillante homosexual, Oscar Wilde, se equivocó cuando dijo que cada uno somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro infierno, porque no son precisamente las personas LGBTIQ quienes están haciendo miserables sus propias vidas sino el Estado checheno, que se ha convertido en el verdugo que hostiga y marginaliza a las personas de orientación sexual y expresión de género diferente, por ser quienes son.

La lesbobitransfobia y el hostigamiento hacia personas homosexuales es una práctica generalizada en el territorio. El exterminio y la eliminación de personas homosexuales, como si se tratara de un genocidio, se han convertido en la tarea de todos los días de las autoridades chechenas.

Uso de la tortura y “limpieza social”

Imagen, prohibida en Rusia, que muestra al presidente Vladimir Putin representado como un “payaso gay” [Foto: GorillaS0up vía Reddit].

La tortura y los tratos crueles aplicados a personas LGBTIQ es una costumbre extendida en Chechenia y toda Rusia. El periódico ruso Novaya Gazeta ha informado de la existencia de centros de detención forzada sólo para personas homosexuales donde se asesina, se golpea y tortura por razones de orientación sexual e identidad de género.

La desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales son comunes en estos centros de detención cuyo registro, según Novaya Gazeta, está probado en cuatro casos de este tipo. Estos horribles lugares han sido catalogados por algunos activistas y defensores de derechos humanos de Rusia y Chechenia como verdaderos “centros de concentración para homosexuales”, información acreditada por el mismo Novaya Gazeta. Más de 100 personas acusadas de ser homosexuales han sido encerradas en estas cárceles clandestinas bajo sometimiento inhumano y degradante, donde tres ya han sido asesinadasEl objetivo principal de estas cárceles ilegales es deshumanizar y matar por ser diferente.

Las personas que terminan detenidas en estas cárceles, llegan allí porque el Estado persigue y hostiga a estas personas con fines de erradicación de cualquier tipo de sexualidad que no responda a la binaria heterosexual. Activistas han documentado que el propio Estado emprendió una serie de redadas que buscaban aprehender y confinar a la inexistencia y eterno aislamiento a personas homosexuales con fines de limpieza social. Esta perniciosa práctica se conoce como “operaciones de limpieza preventiva”, indicando nuevamente la utilización del aparato de gobierno checheno para perseguir y asesinar, institucionalizando así la violencia y la tortura contra personas de sexualidades diversas, no sexo-genéricas y no heteronormativas.

La organización Human Rights Watch confirma la existencia de tortura, de violencia y de malos tratos a los que han sido sometidas personas LGBTIQ por razones de orientación sexual e identidad de género. La Directora de Proyectos de HRW, Tanya Loshkina, expresó que “no tenemos ninguna duda de que estos acontecimientos han ocurrido”, refiriéndose a la situación de las personas LGBTIQ en Chechenia.

La tortura es considerada una práctica deshumanizante, y una grave violación a los derechos humanos, definida en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de 1984, de Naciones Unidas.

Activistas del colectivo LGBTIQ protestan por el trato que reciben estas personas en Chechenia frente a la Torre Eiffel en París [Foto vía Amnistía Internacional].

Las propias familias de las víctimas, impulsoras de la discriminación

La profunda discriminación, el odio y la persecución que sufren las personas LGBTIQ en Chechenia no sólo queda evidenciada en el hecho de que miles de personas homosexuales —o percibidas como tales— son hostigadas, criminalizadas y encerradas todos los días, sino que esta postura retrógrada, machista y profundamente violadora de derechos humanos por parte del Estado está permeada en la praxis diaria de las autoridades. Ya que cuando el gobierno checheno fue acusado de violar derechos humanos de las personas LGBTIQ, simplemente lo negaron bajo el fatídico argumento de que “en Chechenia no existen homosexuales”. Demostrando con ello una rancia, reaccionaria y atrasada negación hacia la diversidad sexual y de género, y confirmando la discriminación institucionalizada que secuestra a Chechenia y a Rusia.

El gobierno de Chechenia es dirigido por el conservador Ramzán Ajmátovich Kadírov, y éste ha optado por usar la violencia contra personas de orientaciones sexuales no tradicionales en la región.

Al sur de Rusia, y en especial en Chechenia, la homosexualidad es sinónimo de maldición. El conservadurismo, el tradicionalismo, materializados en tabúes y estereotipos retrógradas están a flor de piel en esta república del Cáucaso. Para muchas familias de tradición musulmana, donde la religión está profundamente arraigada en sus idiosincrasias y estilos de vida; tener a una persona homosexual es la mayor vergüenza que puede soportar una familia. Es por esta razón que muchas familias no denuncian los malos tratos y crueldades que sufren sus parientes por parte de las autoridades cuando el motivo del encarcelamiento o el sometimiento es por ser “homosexual”. Denunciarlo es igual a vivir la vergüenza pública.

La religión y los estereotipos sociales profundamente segregacionistas son motivos de la agudización de la homofobia y violación estructural de derechos humanos que sufre la población LGBTI en Chechenia.

El mayor cómplice de la barbarie que viven los homosexuales en Chechenia es el silencio. Ese silencio muerto, colaborador y coautor de asesinatos, odio y persecución. La gente, en Chechenia, no dice nada en defensa de las personas LGBTIQ, incluso las propias familias las entregan a las autoridades. Así, los familiares de las personas LGBTIQ son sus principales ajusticiadores. Cuando el gobierno de Ramzán Ajmátovich Kadírov fue acusado de violar derechos humanos de las personas homosexuales, no sólo respondió negando la existencia de personas homosexuales en su país. Además, Kadírov añadió: “Si hubiera gente así, las fuerzas de la ley no tendrían que preocuparse por ellos, porque sus propias familias se encargarían de mandarles a un lugar del que jamás regresarían”. La discriminación estructural que existe, sumada a la complicidad gubernamental y la de la gente, está socavando la vida de las LGBTIQ en el país.

Represión contra los grupos que defendien los derechos de los LGBTIQ

Un manifestante protestando, frente a la embajada rusa en Londres, en contra del maltrato a las personas LBGTIQ en Chechenia [Foto: Stephen Chung vía www.globalnews.ca].

Levantar la voz, reunirse, reclamar y marchar por nuestros derechos es un derecho humano que todas y todos tenemos, y por el cual nadie tendría que ser acosado y ni perseguido. Así empezó el infierno que están viviendo los homosexuales y personas de sexualidad diversa no heteronormativa en Chechenia. El grupo activista GayRussia solicitó permisos en Chechenia y Rusia para celebrar manifestaciones y marchas a favor del movimiento LGBTIQ. Cuestión que despertó descontento no sólo en ciertos sectores conservadores de la población rusa, sino en autoridades del gobierno que, por otra parte, tienen la obligación de promover el respeto universal y la observancia de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas sin ninguna clase de discriminación.

Chechenia, junto al Estado ruso, ha violado de manera sistemática los derechos humanos y las libertades más fundamentales de la población LGBTIQ en sus localidades. Derechos y libertades que han sido reconocidas y aceptadas por el Estado ruso en instrumentos internacionales de derechos humanos, como son la Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 5 y el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos en su artículo 7, donde se reconoce que nadie será sometido a tortura ni a tratos o penas crueles, inhumanos ni degradantes. Cosa que las autoridades chechenas están haciendo con regocijo.

Las personas de diversidad sexual, no cisgénero, no binarias y de expresiones de géneros diferentes también tienen derechos humanos. Derechos humanos que dimanan de sus dignidades humanas, dignidades que son inseparables y consustanciales a sus humanidades mismas. No es de justicia que vivan perseguidos y perseguidas, no es de justicia que vivan hostigados y hostigadas, no es de justicia que sean asesinadas y asesinados, no es de justicia que vivan en un infierno.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.



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