Ceremonia de bienvenida del buque USS Carney en la Base Naval de Rota [Autoría: Embajada de EE.UU. en España].

Vivimos en una era que conlleva cambios profundos. La globalización, la expansión de la democracia, la prosperidad económica y el auge de las plataformas digitales están empoderando a las personas alrededor del planeta y cambiando drásticamente las estructuras tradicionales de poder. Los ciudadanos, gracias a las avanzadas tecnologías de la información y la comunicación y a los cambios socioeconómicos de las últimas décadas, se han convertido en piezas centrales que moldean las relaciones internacionales y que, en el ejercicio diario de la diplomacia, merecen un papel protagonista.

A punto de cumplir mi segundo año en Barcelona, veo los últimos 24 meses como un verdadero símbolo del excelente momento por el que pasan las relaciones entre Estados Unidos y España. En materia de seguridad, economía, política y cultura es difícil imaginar un momento en nuestra historia reciente en que nuestra relación bilateral haya estado en un punto tan alto. España es un aliado, socio y amigo. Estas tres palabras plasman la diversidad y profundidad de los lazos que nos unen gracias a una historia y valores compartidos. Estamos unidos gracias a los fuertes y crecientes vínculos entre nuestros ciudadanos que son también los cimientos de esta relación. Un dato: en la actualidad, cerca de tres millones y medio de personas viajan anualmente entre España y EE.UU. En el año 2000, eran poco más de un millón y medio.

En los últimos años, hemos logrado nutrir una alianza que avanza en pos de intereses comunes en ámbitos como el comercio, la inversión, la defensa o la seguridad. España y EE.UU. trabajan en estrecha colaboración en una serie de desafíos globales, así como en la promoción de la paz, el Estado de derecho y la libertad en todo el mundo. Nuestros gobiernos comparten la visión de la paz y seguridad internacionales y, por ello, somos aliados en la OTAN, en la lucha contra el terrorismo internacional y en la Coalición contra ISIS.

Ejercicios militares conjuntos entre España y EE.UU. [Autoría: Departamento de Defensa de EE.UU.].

En cuanto a seguridad, nuestros lazos se fundamentan en la cooperación a través de las bases militares españolas de Rota, en Cádiz, y Morón de la Frontera, en Sevilla, donde EE.UU. tiene destinados alrededor de 4.000 militares. Este despliegue implica también que estos militares, junto a sus familias, estén haciendo de España su hogar temporal, contribuyendo positivamente a la economía local y fortaleciendo el conocimiento mutuo entre nuestros países. Son más de 60 años de tradición de acogida de nuestros militares por parte de España, lo que ha brindado enormes beneficios a ambas fuerzas armadas y numerosas oportunidades para entrenar juntos, además de aumentar la interoperabilidad y de aprender unos de otros.

Esta cooperación ha contribuido a la seguridad tanto europea como mundial y reforzado las capacidades de la OTAN. El Convenio de Cooperación para la Defensa rige esta estrecha cooperación en materia militar y de defensa, un texto que ha sido modificado en tres ocasiones para adaptarse a los retos globales y con el objetivo central de garantizar la seguridad de los ciudadanos de ambos países. El segundo Protocolo de Enmienda, de 2013, permitió a la Armada de EE.UU. destinar de forma permanente cuatro destructores en la Base Naval de Rota, lo que constituye una pieza clave del escudo antimisiles balísticos de la OTAN que protege a toda Europa. El tercer y último Protocolo de Enmienda, de 2015, modificó de temporal a permanente el despliegue actual de la fuerza para la respuesta de crisis en Morón y autorizó un incremento de personal y aeronaves estadounidenses para responder a situaciones de crisis e inestabilidad en el norte de África y África Occidental. Esta fuerza protege a los ciudadanos y las instalaciones de España, EE.UU. y otros aliados de la OTAN en Europa, África y Oriente Medio, y contribuye a los esfuerzos de estabilización de zonas de interés mutuo.

Asimismo, no hay que olvidar la magnífica colaboración diaria entre nuestros cuerpos de seguridad y de inteligencia, que trabajan para detener a narcotraficantes, desmantelar redes de crimen organizado internacionales, mantener a los terroristas fuera de nuestras calles y asegurar nuestras redes financieras. Cientos de profesionales cuyo trabajo quizás no sea tan visible pero que resulta de vital importancia en nuestro día a día.

Del mismo modo, la cooperación entre nuestros países para aumentar la prosperidad económica tanto de EE.UU. como de España es también un aspecto central de nuestra relación bilateral. Nuestros países comparten ya una sólida relación de inversión y comercio. España es el noveno mayor inversor en EE.UU. y uno de los de más rápido crecimiento. Las filiales de empresas españolas en EE.UU. emplean aproximadamente a 81.000 estadounidenses en sectores como la banca, energía eólica y solar, biocombustibles, construcción y alimentación. El potencial del mercado norteamericano resulta un gran atractivo para las empresas españolas de todos los sectores. EE.UU., por su parte, es uno de los principales inversores extranjeros en España y el mayor consumidor de las exportaciones españolas fuera de la UE. Las compañías estadounidenses emplean en España a más de 163.000 españoles, especialmente en las industrias automotriz y química.

Buque USS Carney en la Base Naval de Rota [Autoría: Embajada de EE.UU. en España].

Tras estas enormes cifras a menudo difíciles de contextualizar, se encuentran historias individuales. Todas empiezan con una actitud muy característica de EE.UU., como es el no tener miedo al fracaso. Un pequeño empresario local que decide exportar su producto a EE.UU., una start-up tecnológica que consigue financiación para crecer gracias a un inversor estadounidense, una gran corporación de EE.UU. que crea empleo con su última tecnología en Barcelona, o una multinacional española que da trabajo a cientos de personas en el medio oeste americano. Así se tejen los vínculos económicos entre nuestros países, donde de las pequeñas gestas resultan grandes cifras. A pesar de que hoy en día contamos con 25.000 millones de dólares en comercio bilateral,  existen todavía numerosas oportunidades para crecer y aumentar la prosperidad económica de los dos países. Iniciativas como la cumbre anual Select USA, promueven precisamente la inversión en EE.UU. Numerosas empresas españolas, grandes, medianas y pequeñas y de muchas de las comunidades autónomas de España, han participado ya en este evento global que este año se celebra del 18 al 20 de junio en Washington DC. Una puerta abierta a EE.UU. para expandir el negocio. Como afirmó el presidente Donald Trump en su discurso ante el pleno del Congreso de EE.UU. en febrero, reiniciar el motor de la economía americana implica también hacer más fácil que compañías extranjeras puedan invertir y hacer negocios en EE.UU.

Un factor clave de la prosperidad económica de nuestros países es la enorme capacidad de generación de talento. Y este talento es cada vez más global e interconectado. España y EE.UU. tienen un flujo de intercambio de estudiantes que crece exponencialmente. España es ya el tercer destino más popular del mundo para los estudiantes estadounidenses de intercambio, recibiendo 28.000 cada curso académico. Al mismo tiempo, más de 6.600 estudiantes, profesores y profesionales españoles participan en programas de intercambio en EE.UU. De hecho, el número de españoles cursando estudios en EE.UU. ha aumentado un 40% en los últimos cinco años. Además, más de 2.500 estadounidenses trabajan cada año como auxiliares de conversación en centros educativos  de España, no sólo fomentando el aprendizaje del inglés, sino también un contacto directo con la diversidad de realidades de EE.UU.

Precisamente, uno de los puntales de esta marea de conocimiento transatlántico es el programa Fulbright. Creado en 1958, recibió en 2014 el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por su contribución al fortalecimiento de los lazos transatlánticos. Más de 7.000 estadounidenses y españoles han participado en este programa que está a punto de cumplir su 60 aniversario. De nuevo, cifras que nos demuestran que a nivel educativo y cultural, nuestros países están más conectados que nunca gracias al enorme potencial de sus ciudadanos. Durante estos meses en Barcelona, no he parado de conocer a personas que habían estudiado en EE.UU., y no sólo en los lugares más habituales como Massachusetts o California, sino también en otros estados que sin duda generan experiencias que contribuyen al fomento de este mutuo entendimiento entre ambos países.

El cónsul general de Estados Unidos en Barcelona (España), Marcos C. Mandojana [Autoría: Judit Fernández, Hermes Comunicacions].

Además, casi un millón de ciudadanos de EE.UU. pasan por Barcelona anualmente. Muchos lo hacen por turismo, y es que cada vez más estadounidenses se sienten atraídos por Barcelona, que se ha convertido en un destino ineludible cuando viajan a Europa. Sin embargo, cabe destacar que un 40% de los estadounidenses que se alojan en hoteles en Barcelona lo hace por negocios, gracias al potencial de la ciudad para atraer inversión y albergar grandes eventos internacionales como el Mobile World Congress, que en la pasada edición contó con una representación de más de 350 empresas de EE.UU.

Esta es una pequeña radiografía del momento presente de la relación bilateral entre EE.UU. y España, que quiere poner énfasis en el factor humano. Sin duda son elementos que se suman a un vínculo especial que se remonta a la fundación de EE.UU. En 2013 se celebró el 500 aniversario de la llegada del explorador Juan Ponce de León a las costas de Florida y el 300 aniversario del nacimiento de Fray Junípero Serra en 1713; y en 2014, el Congreso de EE.UU. concedió la ciudadanía honoraria a título póstumo a Bernar­do de Gálvez, por citar sólo tres de las múltiples efemérides que nos unen. Son personas que simbolizan la lejana conexión entre nuestros dos países, en una época en la cual emprender un viaje transatlántico suponía mucho más que hoy en día. La herencia que nos une tiene también en la lengua un ingrediente especial. Más de 40 millones de personas en EE.UU. hablan español. Según la Oficina del Censo del gobierno de EE.UU., esta cifra alcanzará los 138 millones en 2050. Pocos países del mundo tienen tanto en común como EE.UU. y España.

El compromiso de EE.UU. con España se visualiza también en los contactos al más alto nivel entre nuestros gobiernos. Durante una reciente conversación telefónica, el presidente de EE.UU. Donald Trump y el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy reafirmaron la fuerte alianza bilateral entre nuestros países en un amplio abanico de intereses mutuos. Hablaron de las prioridades compartidas, como por ejemplo luchar contra ISIS, y ambos acordaron continuar la cooperación en seguridad, economía y lucha contra el terrorismo.

Estamos comprometidos en hacer esta relación todavía más fuerte. Y en nuestro esfuerzo por seguir manteniendo a las personas en el centro de esta relación, el ejercicio de nuestra diplomacia pasa no sólo por las relaciones Estado-Estado, sino también por establecer un diálogo directo y bidireccional con los ciudadanos para conectarles de manera directa con los asuntos globales de los que forman parte más que nunca.

Esta explicación ha sido posible gracias a la colaboración del Consulado General de Estados Unidos en Barcelona.



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